Número 9. Septiembre de 2003

La Diosa del Sarcasmo Producciones
Faustina, madre de Casona

Pilar Murillo

Intérpretes: Ángel Abelleira, Marisa Vallejo, Susana Mendoza, Carolina Sánchez, Natalia S. Ríos, Begoña G. Cunqueiro, Daniel Loredo.

Escenografía: Víctor Navarro.

Iluminación: Fernando Ayuste.

Vestuario: Cristina Victoria.

Dramaturgia: Pilar Murillo.

Dirección: Nuria Gallardo.

 

A finales del año pasado me encontré con Vanessa Toledano y estuvimos hablando de nuestros proyectos. Ella me dio la idea de hacer la dramaturgia sobre la biografía de la madre de Casona. ¿Pero quién era la madre de Casona? Para mí una completa desconocida. Dejé hablar a Vanessa con entusiasmo sobre Faustina Álvarez. Yo pensaba: "pero eso requiere un estilo completamente diferente al que yo utilizo". Transcurrieron los días y paseando por Avilés, buscando un regalo de Navidad, me paré ante el escaparate de una librería. Allí estaba la biografía que durante años José Manuel Feito estuvo investigando. Faustina Álvarez García, (madre de Alejandro Casona), La maestra de Miranda. Estaba claro que ésta mujer me llenaba de curiosidad. ¿Quién fue esta señora? ¿Qué hizo? ¿Ser simplemente una maestra en Miranda y coincidir que era la madre del (para mí) emblemático dramaturgo? Iba a comprar el libro para mi prima que es maestra. Acabé comprándome tres, uno para mí prima, otro para una amiga de Miranda y el tercero para mí. Ese libro me transportó al siglo pasado y la verdad es que enseguida vi que debía escribir esa historia, que Faustina debía cobrar vida porque una mujer que luchaba por una igualdad en la enseñanza, por avanzar, por cambiar un mundo regido por hombres, por enfrentarse a una madre que pensaba que las letras no eran cosa de mujeres. Su primera lucha por ser persona ya fue a finales del siglo XIX. Para mí era la pionera de todas las mujeres. Eso sí, lo hizo sin militancia feminista, no se trataba de una sufragista. Lo hizo por lo que a su ver era un derecho de todo ser humano.

Fue la primera inspectora de educación primaria y creó la asociación "El delantal". Todas las niñas estaban provistas de delantales sin distinguirse entre ricas o pobres. Doña Faustina era un alma emprendedora y ponía fe y empeño en lo que se proponía. Soy su fiel admiradora y cuando le mostré la obra a mi amiga Nuria Gallardo, comprobé que Nuria también tiene algo de Faustina. Ese afán por su trabajo. Que desde aquí le agradezco a ella y a todo el equipo técnico que trabajan por amor al arte (y nunca mejor dicho). Agradezco al elenco de actores su dedicación y esfuerzo y a la gerente de la compañía de teatro, que trabaja muy bien y es mi brazo derecho.

Me gusta soñar y quiero seguir soñando. Faustina me habla y quiere comunicaros sus energías, sus experiencias, sus grandes logros como persona, como maestra y como madre. Este año se cumple el centenario del nacimiento de Alejandro Casona, dato que se me escapó hasta que fui a Besullo, el pueblo donde nació y pude ver la "Casona" donde Faustina dio clase a un puñado de niñas y donde dio a luz al dramaturgo. Lo leí en una placa, colocada en la pared de la casa a modo de recordatorio. "Aquí nació el dramaturgo Alejandro Casona, el 23 de Marzo de 1903". Así que el hilo conductor de la vida de Faustina, no es otro que el propio Alejandro. Es su sueño, sus recuerdos.

Desde aquí quiero dar las gracias más grandes a Feito por su gran trabajo de documentación y a Manuela madre de Faustina por haber parido a una mujer luchadora, enemiga del caciquismo. Y claro está... Gracias Faustina, por ti y por darnos un hijo lleno de poesía, cualidad imprescindible para el teatro, gracias a toda la familia que desciende de esta mujer. Me emociona poder ver algo de Faustina en cada nieto.

 

¿Por qué Faustina?

 

Nuria Gallardo

 

Cuando Pilar Murillo me dio a leer la función, me enamoró. Me fascinaba la idea de contar la historia de una mujer que había entregado su vida a los demás, perdón, a la educación de las niñas. En un mundo de hombres ser esposa y madre ya es bastante difícil, pero además luchar en contra del analfabetismo de la mujer, es digno de admiración.

Todos necesitamos maestros, personas alrededor que nos guíen, que nos enseñen el camino y que nos den ejemplo. Mi maestro, William Layton, me guió mostrándome los pasos. Era una persona admirable, como lo es Faustina.

No es una función feminista, no tratamos de demostrar nada. Sólo queremos dejar constancia de la vida de una mujer que luchó por la igualdad.

Llena de ternura, de sueños, de posibilidades; nos enseña a todos que podemos lograr lo que nos propongamos con tesón, esfuerzo, perseverancia, inteligencia, y sobre todo mucho corazón.

Esta obra está hecha con mucho amor y estoy segura que así es como la recibiréis, con mucho amor.

Quiero dar las gracias a todo el equipo técnico que me ha ayudado, sin ellos esto no hubiera sido posible.

Quiero dar las gracias a los actores por su dedicación, su esfuerzo y su entrega.

Y quiero dar las gracias a Pilar Murillo porque si ella no hubiera pensado en mí, me hubiera perdido este maravilloso sueño.

Y gracias a vosotros por apoyar un trabajo profesional y hecho con el corazón. Gracias.

  

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