Número 8. Mayo de 2003

FETEN 2003

Boni Ortiz

Entre los días 15 y 21 de febrero se celebró la duodécima edición de la Feria Europea de Teatro para Niños y Niñas. La semana más teatral de Gijón se inició con unas jornadas que pretendían ser de debate y lo fueron, más que nada, de información en torno al Plan General de Teatro y de declaraciones de proyectos por parte de todo el mundo: ponentes y coloquiantes. Numerosas sombras y pocas conclusiones: la más clara que los encuentros deben de continuar. Durante toda la Feria, estuvo presente el temor y la protesta de las gentes del teatro, a una guerra anunciada.

Pero vayamos al teatro propiamente dicho. Los organizadores de esta duodécima edición del certamen anual, decidieron dar un protagonismo especial a la danza, por lo que, para la inauguración y fuera de concurso, se exhibió, en el Teatro Jovellanos, Peter Pan una producción valenciana del grupo Ananda Dansa. Se trata de un espectáculo para sala grande, en el que se recurre a la fórmula de éxito que supone el montaje de alguna obra musical de la factoría Disney. El sobrado conocimiento del público de la película de Peter Pan, asegura la comprensión de la historia por parte de todos los componentes (grandes y pequeños) de la unidad familiar, público fundamental al que está dirigida. Los jóvenes bailarines de Ananda Dansa, realizan un digno trabajo en este espectáculo resuelto escénicamente de manera eficaz con la luz, tanto en el muy presente suelo, como en los propios cortinones gris perla que la asumen. La música sintética muy al gusto del momento, a juego con el espectáculo. El vestuario, tal vez hubiese funcionado mejor, con colores más elementales y menos pastel.

El primer espectáculo del programa oficial, también fue de danza: Hijos de las estrellas, una producción digna, eficaz y económica de D.A.T.E. Danza de Andalucía, exhibido en el Teatro Jovellanos. Tres bailarines nos cuentan (más o menos), la creación de la vida; historia que una voz en off, al principio y al final, nos ayuda a comprender. Son el ciclorama, la luz y los cuerpos, los protagonistas de este espectáculo para público juvenil, donde vuelve a estar muy presente el suelo con arenas, transparencias y luces. En el teatro del nuevo Centro Municipal Gijón Sur, vimos a los vascos del grupo Txiskiñe, con un montaje dedicado al público más pequeño: Kókorokó que, como su propio nombre indica, va de huevos y gallinas.

Por la tarde a primera hora, prácticamente tragándonos el flan de la comida, en la Sala Quiquilimón, vimos la primera producción asturiana de la muestra, firmada por Tragaluz: Felpeyu y el Misterio del Televisor Asesino de cuyo texto en lengua asturiana, es autor Adolfo Camilo Díaz. Trata de un niño que pasa todo el día ante el televisor y que, tras una serie de vicisitudes, acaba atrapado dentro de él, para su peligro y escarmiento. Típica historia anti-tele que le hace mas favor que otra cosa. En la realización se ha mezclado al actor-cuentacuentos que, a la vez, es personaje; marionetas de guante y otras, además de proyecciones y tele, con mejor voluntad que acierto. Salimos corriendo y sin apenas tiempo para un café reparador, nos metemos en la Colegiata de San Juan Bautista, en donde Teatro Arbolé de Aragón nos ofreció El Poeta y Platero. Platero: un burrito de madera; el Poeta: José Luis Esteban y diversos personajes de la historia de Juan Ramón Jiménez en gesto y tamaño casi humano, movidos con blanca franqueza por Azucena Roda y Víctor Biua. Un espectáculo para cualquier sala, con las bondades de la alta literatura y la calidad interpretativa que le valió a José Luis Esteban, el Premio FETEN al Mejor Actor... Y siguiendo en este primer día 17, en el Teatro Jovellanos, contemplamos Las Aventuras de Pinocho, por La Trepa de Cataluña que nos hubiese dejado francamente descorazonados, a no ser por la digna historia del grupo y el caparazón-frac de Pepito Grillo.

Después de la cena y con cierta desconfianza, ya que a lo largo del día habíamos visto algunas gallinas, nos metimos a calzador (ciento y pico) en el Salón de Actos del Centro de Cultura Antiguo Instituto, para ver La Gallina Churra de los andaluces de La Gotera de Lazotea: en el centro del escueto escenario, una mesa con una serie de pequeños elementos que configuran un trozo de campiña (una casita de gallina, elevada sobre un palo; un arbolito; una charca; el césped...) de aspecto muy infantil. A la derecha del escenario, se sitúa un músico (hombre orquesta) con guitarra-armónica, flautas y pitos y todas las pequeñas percusiones imaginables. Comienza la música, sencilla y de tonos populares para que se inicie la función. Del lado de allá, una mujer menuda y con aspecto de teresiana, manipula los muñecos, para cuya entrada y acción, el hombre orquesta ofrece una música diferente y a tono con la personalidad de cada bicho. Teníamos calor, cansancio y desconfianza... pero a pesar de todo, no tardamos ni cinco minutos en estar en las manos de aquella actriz y de aquel músico-banda-sonora-efectos, perfectamente integrado en la historia, con sus comentarios y apropiadas aclaraciones. Un espectáculo para niños, tan delicioso que cautivó a un público con una edad media en torno a los cuarenta... y allí estuvimos cantando, riéndonos y respondiendo a todas las preguntas-juego que Juan Manuel Benito y Eva Serna (Premio FETEN a la Mejor Actriz) nos hicieron. Tras ellos, vimos una magnífica sesión de cante, toque y baile flamenco en fusión con circo que nos ofrecieron los madrileños de Al Badulake, en un espectáculo de nombre Malaje: exhibición de fiesta y más difícil todavía que les supuso el Premio FETEN al Mejor Espectáculo de Fusión.

Al día siguiente los vascos de Kukubiltxo, que cumplían 25 años, iniciaron las sesiones con la historia de un país imaginario: Ekidazu, reivindicación del pequeño pueblo rural frente al desarrollismo perverso, con el que se llevaron el Premio FETEN a la Mejor Música Original, realizada por Oskorrí. Tras ellos vimos a Estrella García Compañía de Danza, en un espectáculo: Fabrika.lo, que no logramos entender y que debe de crecer, como la propia compañía asturiana. En la sesión primera de la tarde, a las 15:30 horas en lucha contra los sopores de la digestión, vimos el que sería el Premio FETEN al Mejor Espectáculo de Titeres: Barbacana, el pirata que quiso capturar la Luna, de Titiritrán Teatro de Andalucía. Barbacana, en su barco, todo lo captura y enjaula: peces, flores, pájaros... y la Luna. Con tres sencillos elementos: un telón, una caja y una escalera, juegan los dos actores y la marioneta, utilizando sombras y trasparencias para lograr un espectáculo delicado y bellísimo que sirve para todos los públicos y locales. El Melopido de los navarros de Trokolo, es otra historia más sobre las características perversas de la tele y el consumo... Y hablando de consumo, El mar en el bolsillo, de Jacara Teatro de Valencia, nos mostró un espectáculo para teatro grande, con muchos medios y efectos luminosos y mecánicos. En la más pura tradición de los títeres de cachiporra: Jiñol, de Títeres Trompicallo, cerró el segundo día de autos.

Como es habitual en FETEN, muchos de los espectáculos, también se exhibieron en Centros Municipales de diversos barrios de la ciudad. Y por supuesto en la calle... En ella vimos una pequeña joya en marionetas y autómatas, movidos por François Angosto (Francia): Le Piccolo Circus, una de esas delicias que, si la descubres en la esquina de una calle, te alegran el día y que divierten por igual a niños y mayores... Igual sensación produce Arturello di Popolo (Argentina) que en mejor tradición del clown, encanta a todo transeúnte que pase a su lado y vea, Alegre Divertimento. La Industria Teatrera, con Oooolee!, puso el toque castizo en un pasacalles taurino, interpretado por cuatro actores zancudos, espléndidamente vestidos y un par de músicos. Y siguiendo en la fría (muy fría) intemperie, alucinamos con "los dos" de: "To be 2" (Bélgica), no sólo por su destreza en malabarismos y funambulismos o por su sentido del humor, también por su capacidad de lucha contra los adversos elementos meteorológicos, motivo por el cual, les fue concedida una Mención Espacial del Jurado.

La Biblioteca Mágica de Teatre Arca, inauguró con su reivindicación de los libros y la magia de la lectura, el tercer día de sesiones teatrales, en la que vimos el mejor espectáculo de este FETEN 2003. Me refiero a ¿Qué es la vida? de Uróc Teatro de Madrid, una historia sobre la memoria y los grandes temas de la vida, el amor y la muerte, desarrollados con gran sensibilidad y mayor acierto. La gran calidad de las actrices, no solo interpretando, también bailando y cantando a Lope, Shakespeare, Calderón con músicas actuales, lo convierte en una función de gran calidad teatral y didáctica, para todos los públicos. Se llevó tres de los premios grandes: el FETEN al Mejor Espectáculo Teatral, el FETEN a la Mejor Dirección y el FETEN a la Mejor Dramaturgia.

En la hora fatal de la siesta contenida de este tercer día, nos acompañó el cuento de Pulgarcita, narrado y visto por la Cooperativa Teatro Archiperre de Castilla-León. Más tarde, la mejor función asturiana: La Caja Amarilla, de Kamante Teatro. Entre dos cajas amarillas, una pequeña mesa donde monta las acciones, Luisa Aguilar, la actriz cuentacuentos que con una extremada delicadeza y apoyándose en su dominio del mimo, también tira de sí misma para ir desarrollado las historias. Se trata de una función muy económica y eficaz, tras la que vertebran, con los pequeños espectadores, una especie de cursillo para fabricar marionetas con elementos reciclados, como botellas de plástico, cartones de leche y otros objetos cotidianos. A las siete de la tarde, en el Teatro Jovellanos, los madrileños de Aracaladanza nos transportaron a un mundo imaginado, creado por la desnaturalización del uso de las ropas cotidianas; un sencillo y brillante espectáculo de título, Visto y no visto, que recibió el Premio FETEN al Mejor Espectáculo de Danza.

Las dos últimas funciones del día resultaron muy agradables. En primer lugar, Animales de El Retablo Teatro de Madrid, en la que un único titiritero nos presenta un bestiario sin fin, creado con los más peregrinos objetos: tubos, menaje de cocina,... o con el metro articulado de un carpintero; la maestría de Pablo Vergne, le valió una Mención Especial del Jurado "por su animación imaginativa de los objetos cotidianos"... Chapertons Còmic-Teatre de Cataluña, nos mostró Boom, espectáculo divertido y ocurrente, en el que tres actores (tris, tras, tres: treinta y tres) con un montón de ruedas, se montan un vacilón que a ratos, da la impresión de haber sido visto.

La compañía de danza, Ángels Margarit / Cía. Mudances, abrió el anteúltimo día de la Feria con su espectáculo, Origami: una invitación a la imaginación de cada cual, invocada por la danza y la música,... luz, complejas proyecciones y objetos que configuran un espectáculo con una poética visual especial y de gran calidad. Tras ellos A todo trapo, de los andaluces de Lavi e Bel, donde marionetas y clowns intentan desarrollar una historia demasiado compleja. El fragor de la batalla y de los lances guerreros de Amadís de Algures, producción gallega de Artello Teatro, nos ayudó a pasar por esa primera función de la tarde sin desfallecer, atentos a sus caballerescas (y ruidosas) aventuras. Tras ellas, la productora asturiana Factoría Norte presentó una función de títeres para adultos, titulada: Blanco, en la que sobresalen el patetismo y la belleza.

La Puerta Mágica / El Cau de l’Unicorn (Castilla León-Cataluña) con su espectáculo de teatro negro: La Vía Láctea, llenaron de luz, muñecos y bichos, el gran escenario del Teatro Jovellanos, a pesar de la deficiente historia. Las dos últimas funciones del día, ambas catalanas y en el Centro de Cultura Antiguo Instituto, fueron de títeres la primera: Aventuras del Capitán Patilla y su cuadrilla, de Txo Títeres que contaba con un detallado y complejo "decorado" (un perfecto pesquero; el mar con su oleaje; una zodiac pirata; etc.) y que les supuso el Premio FETEN al Mejor Espacio Escénico, y la segunda de teatro circo por la Industria Teatrera: Il Mondo que hay que crear, bajo las ordenes de un dios-off que les impide disfrutar de las vacaciones y obliga (digo yo) a repetir los "gags" dos o tres veces.

Último día y último empujón que comienza con un espectáculo mejorable a cargo de Búbulus Menuts de Cataluña: Somos de sueños, diversas danzas breves cuyo común denominador es que son soñadas. Catalanes también, los de L’Estaquirot Teatre que nos ofrecieron la mejor función del día: en el obrador de una pastelería ocurren cosas que serían inexplicables, si no fuese porque en ella habita toda una colonia de duendes... perfectamente construidos en los tamaños necesarios, para una acción, en la que conviven en perfecta armonía: La Pastelera y los Duendes. Hasta aquí las sesiones oficiales.

Por la tarde: entrega de los Premios FETEN ya descritos a lo largo de esta crónica, más un Premio Especial de la Organización para Teatro Arbolé, "por su trayectoria y dedicación al teatro de niños" y, también, "a los Jurados de FETEN (hasta hoy) por su entrega y trabajo desinteresado": Mención Especial que tuvo a bien dedicar el Jurado de esta XII edición y cuya composición, doy a continuación:

Carlos Gil Zamora (director de la revista ARTEZ), Jorge Río Boó (periodista de La Razón), Vicent Vila Berenguer (director del Centro Teatral Escalante), José Luis Paraja (director del Centro Municipal de La Arena y de El Coto) y Boni Ortiz (redactor de La Ratonera y corresponsal de Primer Acto) El Fin de Fiesta corrió a cargo del Teatre Lliure / Menti & Cía., con un espectáculo inadecuado para un enorme teatro como el Jovellanos, repleto de unos niños que sólo se engancharon al número del "borracho en el palo alto" y que volvieron a sus casas indiferentes. Ni el arranque: Peter Pan, ni el cierre: Fórum 2mil & Pico Payasos, de haber estado en las sesiones oficiales, hubiesen llevado premio o mención en este FETEN 2003, verdadero escaparate de creatividad, imaginación, calidad y energía.

 

  

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