Número 7. Enero de 2003

La Compañía de Antonio Medio

Boni Ortiz

 

A pesar de la brevedad, la Compañía de Arte Asturiano, creada por el barítono gijonés Antonio Medio, fue uno de los intentos más serios de profesionalización, arriesgados y con mejores resultados escénicos de la larga historia del teatro costumbrista asturiano, desde que el actor asturiano Pedro Granda, lo definiese en su artículo: Laboremos por el Teatro Regional (El Comercio, 5-XI-1907), en los siguientes términos:

"Su idea, su sueño dorado, su eterna pesadilla es la creación de un Teatro Regional, por cuyo escenario pasarán ráfagas de vida campesina con sus claras romerías, sus sencillas costumbres y sus rudas faenas; tiernos idilios que guardan en su seno esas agrestes montañas que nos rodean, o que se esconden en las ignoradas playas de nuestras costas; dramas íntimos desarrollados en las entrañas de tantas, las diferentes iniciativas escénicas que estaban desarrollándose, fundamentalmente en Gijón, a través de los cuadros escénicos de sociedades, centros de Cultura e Higiene y ateneos y, por supuesto, los centros asturianos que, como el de La Habana, "jugarán un papel muy importante a la hora de impulsar dicho teatro regional. En esos centros se reúne la emigración asturiana deseosa de asistir a unas representaciones que evoquen los recuerdos de sus lugares de origen. Satisfacer la demanda de ese público (...) será uno de los objetivos que plantean quienes a partir de 1907 y, sobre todo, en torno a 1909 programan la creación minas como enriquecen nuestra tierrina, escenas todas saturadas de poesía, de sentimentalismo, de belleza, propias de este bendito suelo que nos vio nacer, de esta encantadora y panorámica Asturias". (Fuente: Jesús Menéndez Peláez, Teatro y Sociedad en Asturias. RIDEA, Oviedo 1999)

Pedro Granda recogía en esta propuesta, las diferentes iniciativas escénicas que estaban desarrollándose, fundamentalmente en Gijón, a través de los cuadros escénicos de sociedades, centros de Cultura e Higiene y ateneos y, por supuesto, los centros asturianos que, como el de La Habana, "jugarán un papel muy importante a la hora de impulsar dicho teatro regional. En esos centros se reúne la emigración asturiana deseosa de asistir a unas representaciones que evoquen los recuerdos de sus lugares de origen. Satisfacer la demanda de ese público (...) será uno de los objetivos que plantean quienes a partir de 1907 y, sobre todo, en torno a 1909 programan la creación de un teatro regional asturiano" (Jesús Menéndez Peláez, o. c., p. 35 y ss.).

Antonio Medio se había iniciado escénicamente en la Cía. Asturiana de José Manuel Rodríguez. La primera aparición en un programa, de la que tenemos noticia, se produce el 19 de febrero de 1933, en el Salón Novedades de Somió (Gijón) No sólo en uno de aquellos fines de fiesta con los que se remataban las funciones teatrales, también formando parte del reparto junto a Aurora Sánchez en la "comedia musical" de Barbieri, Los Carboneros. Sin embargo, en el mencionado fin de fiesta, cantaba con Oliva de Aller, con la que formó pareja de canto en numerosas ocasiones. En aquel momento, era un joven y prometedor tenor, con unas grandes cualidades naturales. Poco antes de nuestra guerra civil, estuvo a punto de debutar en el Teatro Dindurra a iniciativa del que era, por entonces, su gerente: Antonio Iglesias. En los primeros meses de la guerra civil, monta el conjunto vocal "Los Farapepes", con el que participaría en diversos festivales en "beneficio de los hospitales de sangre", teniendo en el repertorio del grupo La Internacional... Asunto que algunos no olvidaron, ya que a la entrada de las tropas nacionalistas, fue detenido y torturado por los falangistas, entre ellos Paco "Lunares" y Basterrechea y amenazado con "el paseíllo". Afortunadamente se salvo y como otros muchos, fue movilizado forzoso por el ejercito franquista. En Valladolid, donde cumplió su militarización forzosa, forma parte del Coro del acuartelamiento. En cierta ocasión lo ve (y oye) José Navarro, agente artístico y conocido de Eladio Cuevas, director de una compañía de zarzuelas que venía actuando en la zona nacionalista. Ambos, junto al maestro Jacinto Guerrero, le hacen una prueba de la que sale airoso, a pesar de no tener piano y en la que el propio maestro Guerrero, tuvo que arreglarse con un diapasón y tarareando su música. Debuta el 16 de septiembre de 1938 en el Teatro Calderón de Zamora, en la zarzuela Los Gavilanes, en el papel de Juan el Indiano.

Después Madrid y en poco tiempo el triunfo del lado de Pepita Embil, esposa de Placido Domingo (padre) con la que formó pareja artística hasta su vuelta a Asturias. Ya en 1943, en el Teatro Reina Victoria (estreno 24-04-1943) participa junto a Pepita Embil (soprano) M. Alares y Manuel Gas (bajo) en el sainete madrileño en dos actos, Don Manolito, libreto de Anselmo Carreño y Luis Fernández Sevilla y música del maestro Solozabal. Éxito y triunfos como para que, en la temporada 1947-48, le fuese concedido el Premio Nacional de Interpretación Lírica. Diera la impresión de que su vuelta a Asturias coincide con su mejor momento, en cuanto a fama y prestigio. El regreso a Gijón, con el ánimo de formar compañía, se produce a poco más del año del estreno en el Teatro Calderón de Madrid de, Un día de primavera, música del maestro Jesús Romo y libreto de los hermanos Guillermo y Rafael Fernández Shaw. De esta obra sería la romanza Las campanas de Madrid, que gozó de tal éxito popular que se convirtió en "hit parade" musical del momento:

"Las campanas de Madrid

que triste suenan,

de mi pobre corazón

saben la pena..."

Precisamente con el maestro Jesús Romo (1906-1995) y el poeta Rafael Duyos (1906-1983), será con los que reinicia sus actividades escénicas, en un Recital Lírico Poético, organizado por el Ayuntamiento de Gijón, para conmemorar los cien años de la llegada del ferrocarril a Gijón desde Laviana, tercero que funcionara en España tras el de Barcelona-Mataró y el Madrid-Aranjuez. Para la ocasión, el Ilustre Ayuntamiento de la Villa de Gijón, no escatimó medios: el "Tren Centenario" (o Romántico, que también se le llamó) entraba en El Muelle local por las vías existentes y en uso, hasta el cargadero de graneles y la grúa tolva situada ambos, al principio de la calle Rodríguez Sanpedro (frente al lateral del que fuera Banco Urquijo). Desde allí, se le suplantaron unas vías hasta Los Jardines de La Reina: fin del trayecto ferroviario "...Los ocupantes de los vagones, 1ª, 2ª y 3ª, que vienen este año 1949 a visitar Gijón, apeándose en las inmediaciones de los Jardines de la Reina, a las siete de la tarde del sábado 13 de agosto, se encontraran con una ciudad veraniega bien distinta de aquella"..."escogida por Doña Isabel II para sus baños estivales en el Cantábrico". A las "ilustres personalidades de las artes y de las letras que forman la expedición", vestidos con los trajes de época dispuestos por el Ayuntamiento, les esperaban varios tranvías engalanados para la ocasión que, tirados por mulas del ejercito, habrían de trasladarlos hasta el Salón Continental, siguiendo el céntrico trayecto del tranvía Muelle-Villamanín. En el Continental, cena y baile recreando la época del tercer trayecto ferroviario español.

Pero el plato fuerte estaba por llegar: el martes dieciséis de agosto, de ese 1949, en el Teatro Mª Cristina, a las once en punto de la noche, daba comienzo el Recital Lírico Poético que cerraba los actos del Tren del Centenario. En el repleto patio de butacas, además de las autoridades, estaban presentes los "ilustres viajeros" dando colorido, con sus trajes de época. Inició el espectáculo Antonio Medio, acompañado al piano por el maestro Jesús Romo, con canciones y romanzas del propio Romo, de Serrano, Sorozábal y Guerrero. Seguidamente, Rafael Duyos Giorgeta (1906-1983) recitó un buen número de creaciones poéticas propias, a base de sonetos y romances, en la mayoría de los casos con motivos taurinos (Alvaro Domecq; La Chata en los toros; Luis Miguel Dominguín) y otras al propio Antonio Medio, A la Virgen de Covadonga, etc. Después de su primer poemario (Romances de la Falange, Valencia 1939) la poesía de temática taurina la habría de cultivar durante toda su vida, asunto que a algunos ilustres aficionados les causó muy distinta valoración: para José Mª de Cossío, fue uno de los grandes poetas de la fiesta y para Javier Villán, el peor poeta del siglo.

Este recital significaba un paso más en la relación de los tres artistas: El maestro Romo, en aquellas fechas ultimaba "la partitura de la zarzuela asturiana El Gaitero de Gijón, sobre libro de los hermanos Fernández Shaw, escrito ex profeso para Antonio Medio, a petición de este mismo cantante". Duyos y Romo, habrían de continuar colaborando en asuntos creativos. Mediada la década de los cincuenta, realizan para Pilar López Júlvez (hermana de "La Argentinita") la música y el libreto de El cabrerillo que constituyó todo un éxito y en el que Pilar López imprimió sus novedosas coreografías de entonces. Sin embargo, una de las actividades que mayor influencia tendría en los proyectos inmediatos de Antonio Medio: la formación de la Compañía de Arte Asturiano, había sido el estreno en el Teatro Ayala de Bilbao, el miércoles 22 de diciembre de 1948, del espectáculo Acuarelas Vascas con la Compañía Ases líricos, Luisita Sala y el propio Antonio Medio. Se trataba de unas "estampas líricas sobre motivos populares", en dos actos y ocho cuadros cada uno, que combinaban canciones populares y textos de José Luis Albéniz Campino y Julián Echevarría Sanmartín. Esta será la formula, como más adelante veremos, de los espectáculos que la Cía. de Arte Asturiano repetiría y que tan bien habría de funcionarles.

Los actos del Tren del Cen-tenario, sirvieron para calentar motores y establecer fórmulas de colaboración con las autoridades, por parte de Antonio Medio y su Compañía de Arte Asturiano que en ese momento no sólo estaba formada, sino que ensayaba a marchas forzadas. Pocos días después de las fiestas de Begoña, comienzan a aparecer pequeñas noticias, dosificando informaciones y creando expectativas:

"Antonio Medio tiene ya formado el elenco que actuará en Gijón: Ayer, a mediodía, regresó a Gijón, procedente de Madrid, Antonio Medio el notable barítono gijonés, entregado en estos momentos a la plausible tarea de organizar una formación teatral de la máxima solvencia que, con las obras de nuevos autores (...) y de otros consagrados, inicie una campaña de resurgimiento del auténtico teatro regional (...) que después de actuar en los escenarios españoles, se traslade a América para dar[lo] a conocer a nuestros coterráneos allí residentes, con las máximas garantías de dignidad y solvencia artística (...) ya tiene contratado en firme el elenco que habrá de realizar esta campaña (...) Precisamente mañana llegará a Gijón, Carlos Rufar, el veterano barítono y actor de carácter, figura prestigiosa y de gran valía de la escena española (...) Por otra parte, Antonio Medio ha conseguido también contratar en Gijón a Au-rora Sánchez, la magnífica característica de la Compañía Asturiana".

Debemos de tener presente la fuerte actividad escénica que en ese momento estaba desarrollando la Compañía Asturiana, con Eladio Verde a la cabeza tras la desaparición, tres años antes, de José Manuel Rodríguez. El proyecto de Antonio Medio era visto con grandes recelos en el entorno de la Cía. Asturiana, como evidencia la anécdota que Eladio Sánchez cuenta en la entrevista realizada 29.8.02:

"Yo recuerdo cuando Antonio Medio vino de Madrid y quiso formar compañía. En el interior de la Cia. Asturiana se le acusaba de venir a desarmar la bolera: "¿Qué vien esti a facer aquí?". La primera con quien habla Antonio Medio, fue con mi madre: esto confirma la tesis que planteas en referencia al espíritu de superación y dignificación de la actividad teatral de Aurora. Medio venía con grandes proyectos y lo poco que hizo fue de una gran calidad y dignidad. Él venía con los modos de hacer de Madrid: a lo grande. Pues bien, acuérdome como si fuese hoy: Estábamos en la romería de Granda, un grupo de gente entre los que nos encontrábamos mi madre y yo; por allí apareció "El Presi", llevaba un polo de moda (que lo chavales llamábamos guayabera, sin serlo) de manguina corta, con un cordón entrelazado a la manera de los zapatos y que era el cierre del cuello. "El Presi" no paraba de jugar con los cordones y reñía a mi madre: "¡Pues ya verá, Aurora¡ ¡Va a haber sorpreses, va a haber sorpreses! Porque eso de dejanos plantaos, habiendo actuaciones... ¡Ya verá Aurorina, va a haber sorpreses!" ... y la sorpresa fue que en menos de quince días, El Presi estaba con la Cia. de Antonio Medio. También llevó a Araceli, y a Paco del Busto".

Por tanto, el 26 de julio de 1949 (fecha en la que se celebra la romería de Santa Ana, en Granda) Antonio Medio estaba en pleno proceso de encuadramiento de personas y conjuntos en su Compañía de Arte, y antes del tren del Centenario, habían comenzado los ensayos.

El día 30 de agosto de 1949, aparece una pequeña gacetilla en El Comercio, en la que se fija el día del debut de la Compañía, si bien se haría un día después: "... el próximo 3 de septiembre, en función de gala organizada por el ilustre Ayuntamiento. Se estrenarán en esta representación las estampas retrospectivas de Joaquín A. Bonet, con canciones de la época recopiladas por José Antuña, Estampas Líricas Asturianas". Este va a ser el nombre genérico de los espectáculos de la Cía. de Arte Asturiano, en el que se hace referencia a la estructura de sketches o de escenas autónomas, al género lírico y su la temática costumbrista regional. Esta definición se concreta aun más en los programas: "Estreno de las Estampas Líricas Gijonesas tituladas, Cantar y más Cantar escritas por Joaquín Alonso Bonet" o en las concebidas para Oviedo: "Estampas Líricas Ovetenses, A la Sombra de un Carbayu escritas por Alfonso Iglesias". Si bien estos dos programas van a ser los más representados, la compañía completaba su repertorio con alguna obra de Pachín de Melas, como La Sosiega o Noche de Luna, y de Eladio Verde como Nieve en el Puerto, complementadas con los típicos finales de fiesta, en los que participaban todas las individualidades y conjuntos, de carácter musical, que componían la Cía. de Arte Asturiano, cuyos componentes los enumeramos a continuación, por orden alfabético:

Balbina Barrera (actriz), Pilar Bejarano (tiple cómica), Josefina Canales (tiple), Ángeles Ceñal (actriz), Araceli Fernández (actriz), Maudilia Fernández (actriz), Aurora Sánchez (característica), Josefina Vera (actriz), Yudita de la Viña (tiple), Francisco Fernández del Busto (actor), Ricardo Blanco (tenor), Manolo Codeso (tenor cómico), Mariano Castro (actor), Salvador Castello (tenor), Jaime García (actor), Mario García (actor), Antonio Medio (barítono), José Morán (actor cantante), César Ordieres (actor), Rufino Peña (actor), José Piquer (actor), Carlos Rufar (primer actor y director), Macario Villa (bajo), José González "El Presi" (cantante regional), Cuarteto Asturiano (cuarteto vocal), Los Mariñanes (cuerpo de baile), Coro Covadonga, Senén Ordieres (gaitero), Modesto Álvarez (tambor), Pedro Vilches (maestro director concertador), José M. Quirós (gerente), Antonio Rivero y Blas Herrero (apuntadores), Luis Morales (regidor), Jesús Rúa (maquinista); sastrería: Peris Hermanos (Madrid); decorados: García y Ros (Madrid) y Fernando Wes (Aviles)

El debut de la Cia. de Arte Asturiano se produce el domingo 4 de septiembre de 1949 en el Teatro Jovellanos de Gijón, en una "función de gala", organizada por el Ilustre Ayuntamiento de Gijón, con asistencia de autoridades nacionales, provinciales y locales:

"Dado el carácter de ceremonia oficial que el patrocinio del Ilustre Ayuntamiento de Gijón dio a la presentación de la Cía. de Arte Asturiano, fueron invitadas a la función inaugural las principales autoridades provinciales y locales. Y también, como invitado de honor, el ministro de Obras Públicas, excelentísimo señor don José María Fernández Ladreda, aprovechando su temporada de descanso en Asturias. En los palcos principales y proscenios, que habían sido adornados con magníficos reposteros, estaban, además del general Fernández Ladreda, excelentísimo señor gobernador militar de Asturias, general Hidalgo de Cisneros y Manso de Zúñiga; comandante militar de la plaza y coronel del Regimiento de Simancas: don Francisco Romero Gallisa; segundo comandante militar de Marina de Asturias, don Higinio Fernández; alcalde de Gijón, con el Ayuntamiento en pleno, don José García Bernardo y de la Sala; jefe local del Movimiento, camarada Julián Gómez Elisburu; teniente coronel de la Guardia Civil, señor Tajueco y otras autoridades y representaciones. Ni que decir tiene que el aspecto del teatro era brillantísimo, a tono con esta especial solemnidad teatral. En el patio de butacas estaba lo más distinguido de la sociedad asturiana. Y no faltó, en las localidades altas, esa simpática concurrencia del elemento popular tan estrechamente vinculado a las cosas de Gijón".

Así comenzaba la crónica de Antonio Iglesias del debut de la compañía de Antonio Medio; por cierto, crónica para el Voluntad, de Antonio Iglesias, también prevista y oficial:

"Una delicadeza, una extremada delicadeza de don Joaquín Alonso Bonet, por su doble personalidad de director de Voluntad y autor de Cantar y más Cantar (...) no ha querido que ninguna de las plumas que forman la Redacción del periódico gijonés que él dirige (...) pusieran, su autorizado juicio en la crítica de Cantar y más Cantar y ha solicitado la opinión de una persona ajena al periódico para que, libre de prejuicios y compromisos, emitiera aquella con amplitud y libertad absoluta de criterios (...) No por méritos, sino por este mi ancestral y probado cariño a las cosas de mi "tierrina", tocome el honor de ser el elegido y mi pobre pluma, muchos años dormida, y bien dormida en lides teatrales, ha de desentumecerse en estos momentos..."

Como puede verse, las autoridades del momento, no desperdiciaban la ocasión de abanderar toda manifestación folclórica o cultural que sintonizase con aquel proyecto folclórico de paño fino y lentejuela, desvirtuado y edulcorado, que representaban los "Coros y Danzas" de la Sección Femenina de Falange Española y que, en lo ideológico, cumplía "la finalidad, noble y elevada, de sacar las raciales virtudes del alma asturiana, para que, encumbradas en arte, se juzguen dignas de ser conocidas por todos los ámbitos del solar hispano, en orgullosa unión con las demás regiones hermanas". Otras veces hemos insistido en el gusto por la gran gala, la solemnidad y la grandilocuencia de las autoridades de la dictadura, sobre todo en ocasiones como ésta en las que podían ejercitar y subrayarse principios esenciales, como la jerarquía y la sumisión, no solo entre el "simpático elemento popular" y las autoridades, también entre las propias autoridades y en su relación con otros aparatos del estado de carácter civil, como la prensa. Tratábase pues, de exhibir el apoyo unánime con el que contaba aquella manifestación folclórico cultural de una Asturias que para nada tenía que ver con la Comuna Asturiana de 1934 o con la que fuera último bastión del frente norte... y, por ende, en Gijón, digna capital insurrecta y resistente al terror ejercido por tierra, mar y aire contra la población civil, durante los quince meses que duró aquí la guerra... Para tal demostración, que mejor presidencia honorífica del acto escénico que la ejercida por José María Fernández Ladreda, vocal, nueve años antes, del Consejo de Guerra Sumarísimo presidido por el general Ambrosio Feijoo Pardiñas, cuando todavía era teniente coronel de Artillería. Cuánta rabia contenida; cuánta saliva atragantada en muchas de las gargantas de los que se encontraban, tanto en el escenario, como en alguna de las butacas, o entre el "simpático elemento popular" del "paraíso".

Antonio Medio, en alguna ocasión se había referido a las Estampas Líricas, como "canciones escenificadas" y uno de los objetivos, que no pudo cumplir, fue el de girar por América con estos dos espectáculos, cuya composición tienen Uds. a renglón seguido:

Cantar y más cantar, Joaquín Alonso Bonet (ocho estampas líricas gijonesas, con los siguientes títulos y orden): Emigrante, El mercado del aire, La cuesta del Cholo, La promesa, Guajira, La Banderita, La Feria de San Antón, Cuento en acción. Estreno en el Teatro Jovellanos de Gijón, el domingo 4 de septiembre de 1949.

A la sombra de un carbayo. Alfonso Iglesias (siete estampas líricas ovetenses, con el siguiente título y orden): Un día de la Ascensión, Bajo los arcos del Fontán, La Bolera, A la sombra de un Carballo, El Martes del Bollu, Nochebuena en Vetusta, El Haiga y el Carru del Pais. Estreno en el Teatro Filarmónica de Oviedo, el jueves 13 de octubre de 1949.

La Compañía de Arte Asturiano no llegó al año de vida. Fueron unos meses de intensa actividad artística que puso en marcha a los mejores profesionales del teatro y la lírica de Asturias. En este breve tiempo, las Estampas Líricas fueron vistas en los mejores teatros de Asturias; pero también en León, Palencia, Zamora, Reinosa, Zaragoza, La Coruña y otras localidades gallegas.

A finales del mes de marzo de 1950, recién llegados de la gira gallega, el diario Voluntad de Gijón recoge una pequeña entrevista con Medio:

"(...) Animoso como siempre nos confirmó la noticia que hace días publicaron algunos importantes periódicos de Madrid. Nuestro barítono saldrá la próxima semana para la capital de España, llamado por el ilustre maestro Sorozabal, quien le confió la principal figura de su nueva obra lírica, un sainete titulado "De Sevilla a Triana" (...) Y ante estos requerimientos, se ha visto en el caso de interrumpir, contra su gusto, la actuación de su Compañía de Arte Asturiano (...)

–Es un paréntesis –nos dijo– pues quiero volver a lo que constituye mi gran ilusión, que es nuestro teatro regional y darlo a conocer en Madrid, no tardando. Yo hubiera querido encontrar aquí una ayuda más amplia para mis proyectos, pero no ha podido ser así (...)"

Medio se fue para Madrid, donde no llegó a estrenar la nueva zarzuela de Sorozabal. Meses después partió para América, donde todavía seguiría cantando y triunfando en varios países del continente: Cuba, Méjico, etc.

Muchos de los componentes de la Cía. de Antonio Medio, se quedaron con el regusto amargo del objetivo no cumplido: actuar en Madrid y, sobre todo, en América... Si bien algunos, sólo tendrían que esperar cuatro años para realizar el viejo sueño de saltar el charco. Pero eso es ya otra historia.

 

  

Arriba