Número 7. Enero de 2003

Las pocas luces del siglo XXI

Laureano Mántaras

 

El 6/11/02 tuvimos la suerte de ver representada Luces de bohemia, esperpento de D. Ramón del Valle-Inclán. Bien es verdad, que con tantas luces como sombras, pero la satisfacción de escuchar un texto tan deleitoso y genialmente escrito, puede mitigar cualquier otro traspié o tropiezo de concepto de la puesta en escena.

Pero no es por aquí por donde pretendo discurrir. Quiero referirme al ¿reportaje? ¿crítica? de La Nueva España, del día 7/11/02, insertado en la última página, lugar destacado que, me parece, nunca fue concedido a Díaz-Faes, crítico de teatro habitual de ese prestigioso periódico. La Sra. Doña Cuca Alonso, firma un escrito titulado "¿Luces de bohemia en el siglo XXI?" que es el título de la obra de Valle-Inclán con el añadido, "en el siglo XXI", y entre interrogantes que, sin más, me deja en mantillas. Pero vamos al caso. No pretendo crear una polémica académica, pues me confieso desautorizado para tal empresa, pero desde el arrebato de la emoción, intentaré puntualizar algunas cosas. Vaya por delante, que a mí, en la escuela nacional que me tocó estudiar, con un profesor llamado Don Juan Teófilo Gallego —que pena en la distancia— y una enciclopedia donde se relataba la historia de este terruño que me vio nacer, como un cuento, limpio y glorioso, solamente me pusieron en el camino de saber lo que era esta España de chascarrillo, mi padre y, con más propiedad, la generación del 98. Primero "el garbancero" que dice Valle, D. Benito Pérez Galdos, con su encomiable obra los Episodios Nacionales, para la información histórica; para el deleite y el ensueño, el estafermo de las barbas de chivo, D. Ramón María del Valle-Inclan.

Me parece de un atrevimiento desatinado, el vaticinar la defunción de un texto de teatro sólo por el hecho inexorable de deslizarse el tiempo. ¿Qué hacemos con nuestros clásicos? Pero sin ir tan atrás en la historia, el Madrid de hoy no difiere tanto del de Luces de bohemia. Posiblemente la bondad de su mirada, enganchada al continente, no le deje ver el contenido. Hoy los golfos de cuello blanco, y las ninfas públicas de las revistas, mal llamadas del corazón, pulcra y etiquetadamente vestidos, han expulsado del Madrid de los Austrias y los Borbones, a los desheredados, arrojándoles cortésmente, que para eso vivimos en democracia, al pozo del Tío Raimundo y periferias análogas. En cuanto a las situaciones gubernamentales y sus personajes no ser similares, son ganas de ver el mundo color rosa. Y no se puede negar que para algunos, lo es. Según informes recién publicados, para el 38% de las familias españolas, el estipendio se acaba antes de acabarse el mes. Pero ¿a quién le importan las disensiones o las necesidades familiares? Para su general conocimiento seguimos monárquicos y con un Borbón como rey.

En cuanto al "carecer de historia" le transcribo lo que dice Alonso Zamora Vicente, catedrático de literatura y miembro de la Real Academia: "Luces de bohemia arremete contra "toda" una sociedad. Es, sin duda, la primera gran obra literaria española contemporánea en que desaparece el héroe, en que olvida lo biográfico o argumental, personal, de devenir individual, para que sea una colectividad entera su personaje. De ahí ese repertorio múltiple y variopinto de sus héroes, procedentes de tantas escalas sociales, unos citados para ser puestos en sangrante evidencia, otros colocándose ellos mismos ante nuestros ojos con su egoísmo, su frivolidad, su palabrería vacua. No podemos ver en la sátira de Valle-Inclán un ataque contra una España trashumana y fantasmal, como era la de Azorin, la de Unamuno, sino que es más profunda. Ataca por igual a todos los que participan de una manera o de otra en la circunstancia. No se trata de una queja contra instituciones o contra personalidades, ni contra supuestos previos. Es una queja total, en la que se ve, repito, por vez primera una crítica colectiva. La lección de Valle, ya no puede ser discutida: todos hemos de ser co-solidarios, co-responsables de nuestra verdad histórica, de la realidad política, vital y humana que nos tocó vivir. El lazo que le une a Goya tan traído y llevado a propósito del esperpento, no es tanto el interés por los monstruos como el destacar que se trata de una totalidad: España, en la que caben o deben caber todos, desde la dinastía hasta el último ciudadano"

En su acrobático escrito, echa de menos en el montaje las técnicas avanzadas del teatro moderno. No sé a qué llama Vd. moderno. Uno de los grandes cultivadores del maquinismo en el teatro fue Ervin Piscator (1893-1966) De allá para acá, las únicas técnicas desarrolladas en el teatro, son ligeras variaciones en el campo de la electrónica. Me sorprendería que esté Vd. deslumbrada por esa fiebre actual, que sin duda lleva inevitablemente a la petulancia electrónica. Cuidado señora mía. No se es más moderno por tener teléfono móvil, ordenador, gps, o cualquier otro bichejo que tenga las tripas llenas de chips, megas o circuitos impresos. Ayer, sin ir más lejos, una avería en la central de informaciones de Iberia, dejó apopléjicos, todos los aeropuertos de España. Todos esos "avances" pueden servirnos, solamente tanto en cuanto los valoricemos en su justa dimensión. De lo que no cabe duda, es el gran negocio que hacen sus fabricantes.

Pero volvamos a la obra derrotada por el malvado tiempo. En su esperpéntico e hipado escrito, hace referencia a la falta de respeto por las mujeres. Nada más lejos de la exactitud. Puede darse fe de la caballerosidad de Valle-Inclan, donde en toda su obra no se encuentra un solo epíteto gratuito contra las mujeres, al contrario. Esa señora boba, que alude en su sincopado escrito (Collet, en la obra) viene del trasfondo real Sra. Jeanne Poitier, mujer de Alejandro Sawa. En el texto hay alusiones al español afrancesado que hablaba esta señora. Los estudiosos, en legión, identifican a Max Estrella, con Alejandro Sawa, poeta sevillano y madamme Collet, con Jeanne Poitier, que, por su paciencia para convivir con el ciego y bohemio poeta, la llamaban Santa Juana. El personaje que Vd. identifica como el "extravagante dueño del café" es ni más ni menos que Rubén Darío ¿le suena? Y no es ni cubano ni chileno, es nicaragüense. El café mencionado se trata del desaparecido Café Colón. El inopinado médico "qué Vd. no sabe qué hace en un barrio tan pobre" no es médico —yo recuerdo al Dr. Vigón, excelente ojo clínico, visitando mí barrio de trabajadores y haciendo recetas en papel de estraza, con una punta de lápiz, que mojaba en la boca, tan ricamente, antes de escribir— según los estudiosos, se trata de Basilio Soulinake, refugiado eslavo, autor de varios libros; el ministro, Julio Burrell, intelectual que derivó hacia la política; el librero Sr. Pueyo, editor de los poetas modernistas; los poetas modernistas, Darío de Gades, Ciro Bayo, Pedro Luis Gálvez, sonetísta excelente, y el brillante Rubén Darío como gran sacerdote de una poesía deslumbradora que no solo no fracasó —como Vd. Dice— sino que provocó grandes reacciones. Por último, Doña Cuca, no existe en la obra loca alguna, ni tiene ninguna relación, ni de lejos, con Divinas palabras. Es una madre que sufre el desgarro de llevar en brazos a su hijo muerto, a causa de una revuelta popular; dice Alonso Zamora Vicente: "...moviéndose todos ellos en un contorno que llaman directamente a la voz de cada día: Unamuno, Alfonso XIII, la Infanta Isabel de Borbón, Pastora Imperio, Antonio Maura, Joselito, el Marques de Alhucemas... una humanidad a la que las conmociones sociales visten de súbita resonancia temerosa. Y todos hablan con sabor de sainete, con la voz madrileña, empañada de nocturnidad. Rasgada, violenta, exclamatoria, achulapada, a veces obscena, a veces orlada de poesía elemental, directa y conmovida"

Para su archivo particular, ya que se dedica a las letras: existen en España —que yo sepa— dos revistas especializadas en la vida y obra de D. Ramón M. del Valle-Inclán. Una es Cuadrante, revista semestral de la Asociación "Amigos de Valle-Inclán", Casa de Cultura de Vilanova de Arousa, apartado de correos nº 66. La otra es El pasajero, revista de estudios sobre Ramón del Valle-Inclán, editada por el departamento de filología española de la Universidad Autónoma de Barcelona: www. elpasajero.com. En esta web puede Vd. tener acceso a una bibliografía selecta, de 29 trabajos de investigación, estudios de especialistas, críticos, ensayistas, filólogos, nacionales e internacionales, sobre Luces de bohemia. ¿Le parece que deberíamos de avisarles que sus estudios son baldíos, pues Luces de bohemia fue aplastada por el tiempo?

Para complementar lo que puede enriquecer su acervo, le diré que, precisamente en este mes de Noviembre, los días 20, 21 y 22, el Taller de Investigaciones Valleinclanianas de la Universitat Autónoma de Barcelona convoca el II Congreso Internacional "Valle-Inclán en el siglo XXI"

No se asuste, Doña Cuca Alonso. Todos nos equivocamos un día. Puede Vd. salir por ahí, a voz en grito diciendo, que Luces de bohemia, es la obra más importante del teatro español. Dígalo, grítelo si quiere, no tenga miedo de equivocarse. El ser humano es el único en el reino animal, capaz de tropezar dos veces en la misma piedra. Por último le ruego, cara al futuro, los que rendimos culto a la obra de Valle, tenga presente, exigimos rigor y conocimiento, que por otra parte no está vedado a nadie. Se adquiere con el estudio. ¡Salutem plúriman!

En tiempo: Me quito el sombrero ante la iniciativa de la dirección del Teatro Jovellanos, de invitar a los alumnos de Instituto, para asistir a la representación de Luces de bohemia. Con gestos como éste puede que encontremos el eslabón perdido.

 

 

 

  

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