El 6/11/02 tuvimos la suerte de ver representada Luces de bohemia,
esperpento de D. Ramón del Valle-Inclán. Bien es verdad, que con
tantas luces como sombras, pero la satisfacción de escuchar un texto
tan deleitoso y genialmente escrito, puede mitigar cualquier otro
traspié o tropiezo de concepto de la puesta en escena.
Pero no es por aquí por donde pretendo discurrir. Quiero referirme al
¿reportaje? ¿crítica? de La Nueva España, del día 7/11/02,
insertado en la última página, lugar destacado que, me parece, nunca
fue concedido a Díaz-Faes, crítico de teatro habitual de ese
prestigioso periódico. La Sra. Doña Cuca Alonso, firma un escrito
titulado "¿Luces de bohemia en el siglo XXI?" que es el título de la
obra de Valle-Inclán con el añadido, "en el siglo XXI", y entre
interrogantes que, sin más, me deja en mantillas. Pero vamos al caso.
No pretendo crear una polémica académica, pues me confieso
desautorizado para tal empresa, pero desde el arrebato de la emoción,
intentaré puntualizar algunas cosas. Vaya por delante, que a mí, en la
escuela nacional que me tocó estudiar, con un profesor llamado Don
Juan Teófilo Gallego —que pena en la distancia— y una enciclopedia
donde se relataba la historia de este terruño que me vio nacer, como
un cuento, limpio y glorioso, solamente me pusieron en el camino de
saber lo que era esta España de chascarrillo, mi padre y, con más
propiedad, la generación del 98. Primero "el garbancero" que dice
Valle, D. Benito Pérez Galdos, con su encomiable obra los Episodios
Nacionales, para la información histórica; para el deleite y el
ensueño, el estafermo de las barbas de chivo, D. Ramón María del
Valle-Inclan.
Me parece de un atrevimiento desatinado, el vaticinar la defunción de
un texto de teatro sólo por el hecho inexorable de deslizarse el
tiempo. ¿Qué hacemos con nuestros clásicos? Pero sin ir tan atrás en
la historia, el Madrid de hoy no difiere tanto del de Luces de
bohemia. Posiblemente la bondad de su mirada, enganchada al
continente, no le deje ver el contenido. Hoy los golfos de cuello
blanco, y las ninfas públicas de las revistas, mal llamadas del
corazón, pulcra y etiquetadamente vestidos, han expulsado del Madrid
de los Austrias y los Borbones, a los desheredados, arrojándoles
cortésmente, que para eso vivimos en democracia, al pozo del Tío
Raimundo y periferias análogas. En cuanto a las situaciones
gubernamentales y sus personajes no ser similares, son ganas de ver el
mundo color rosa. Y no se puede negar que para algunos, lo es. Según
informes recién publicados, para el 38% de las familias españolas, el
estipendio se acaba antes de acabarse el mes. Pero ¿a quién le
importan las disensiones o las necesidades familiares? Para su general
conocimiento seguimos monárquicos y con un Borbón como rey.
En cuanto al "carecer de historia" le transcribo lo que dice Alonso
Zamora Vicente, catedrático de literatura y miembro de la Real
Academia: "Luces de bohemia arremete contra "toda" una
sociedad. Es, sin duda, la primera gran obra literaria española
contemporánea en que desaparece el héroe, en que olvida lo biográfico
o argumental, personal, de devenir individual, para que sea una
colectividad entera su personaje. De ahí ese repertorio múltiple y
variopinto de sus héroes, procedentes de tantas escalas sociales, unos
citados para ser puestos en sangrante evidencia, otros colocándose
ellos mismos ante nuestros ojos con su egoísmo, su frivolidad, su
palabrería vacua. No podemos ver en la sátira de Valle-Inclán un
ataque contra una España trashumana y fantasmal, como era la de Azorin,
la de Unamuno, sino que es más profunda. Ataca por igual a todos los
que participan de una manera o de otra en la circunstancia. No se
trata de una queja contra instituciones o contra personalidades, ni
contra supuestos previos. Es una queja total, en la que se ve, repito,
por vez primera una crítica colectiva. La lección de Valle, ya no
puede ser discutida: todos hemos de ser co-solidarios, co-responsables
de nuestra verdad histórica, de la realidad política, vital y humana
que nos tocó vivir. El lazo que le une a Goya tan traído y llevado a
propósito del esperpento, no es tanto el interés por los monstruos
como el destacar que se trata de una totalidad: España, en la que
caben o deben caber todos, desde la dinastía hasta el último
ciudadano"
En su acrobático escrito, echa de menos en el montaje las técnicas
avanzadas del teatro moderno. No sé a qué llama Vd. moderno. Uno de
los grandes cultivadores del maquinismo en el teatro fue Ervin
Piscator (1893-1966) De allá para acá, las únicas técnicas
desarrolladas en el teatro, son ligeras variaciones en el campo de la
electrónica. Me sorprendería que esté Vd. deslumbrada por esa fiebre
actual, que sin duda lleva inevitablemente a la petulancia
electrónica. Cuidado señora mía. No se es más moderno por tener
teléfono móvil, ordenador, gps, o cualquier otro bichejo que tenga las
tripas llenas de chips, megas o circuitos impresos. Ayer, sin ir más
lejos, una avería en la central de informaciones de Iberia, dejó
apopléjicos, todos los aeropuertos de España. Todos esos "avances"
pueden servirnos, solamente tanto en cuanto los valoricemos en su
justa dimensión. De lo que no cabe duda, es el gran negocio que hacen
sus fabricantes.
Pero volvamos a la obra derrotada por el malvado tiempo. En su
esperpéntico e hipado escrito, hace referencia a la falta de respeto
por las mujeres. Nada más lejos de la exactitud. Puede darse fe de la
caballerosidad de Valle-Inclan, donde en toda su obra no se encuentra
un solo epíteto gratuito contra las mujeres, al contrario. Esa señora
boba, que alude en su sincopado escrito (Collet, en la obra) viene del
trasfondo real Sra. Jeanne Poitier, mujer de Alejandro Sawa. En el
texto hay alusiones al español afrancesado que hablaba esta señora.
Los estudiosos, en legión, identifican a Max Estrella, con Alejandro
Sawa, poeta sevillano y madamme Collet, con Jeanne Poitier, que, por
su paciencia para convivir con el ciego y bohemio poeta, la llamaban
Santa Juana. El personaje que Vd. identifica como el "extravagante
dueño del café" es ni más ni menos que Rubén Darío ¿le suena? Y no es
ni cubano ni chileno, es nicaragüense. El café mencionado se trata del
desaparecido Café Colón. El inopinado médico "qué Vd. no sabe qué hace
en un barrio tan pobre" no es médico —yo recuerdo al Dr. Vigón,
excelente ojo clínico, visitando mí barrio de trabajadores y haciendo
recetas en papel de estraza, con una punta de lápiz, que mojaba en la
boca, tan ricamente, antes de escribir— según los estudiosos, se trata
de Basilio Soulinake, refugiado eslavo, autor de varios libros; el
ministro, Julio Burrell, intelectual que derivó hacia la política; el
librero Sr. Pueyo, editor de los poetas modernistas; los poetas
modernistas, Darío de Gades, Ciro Bayo, Pedro Luis Gálvez, sonetísta
excelente, y el brillante Rubén Darío como gran sacerdote de una
poesía deslumbradora que no solo no fracasó —como Vd. Dice— sino que
provocó grandes reacciones. Por último, Doña Cuca, no existe en la
obra loca alguna, ni tiene ninguna relación, ni de lejos, con
Divinas palabras. Es una madre que sufre el desgarro de llevar en
brazos a su hijo muerto, a causa de una revuelta popular; dice Alonso
Zamora Vicente: "...moviéndose todos ellos en un contorno que llaman
directamente a la voz de cada día: Unamuno, Alfonso XIII, la Infanta
Isabel de Borbón, Pastora Imperio, Antonio Maura, Joselito, el Marques
de Alhucemas... una humanidad a la que las conmociones sociales visten
de súbita resonancia temerosa. Y todos hablan con sabor de sainete,
con la voz madrileña, empañada de nocturnidad. Rasgada, violenta,
exclamatoria, achulapada, a veces obscena, a veces orlada de poesía
elemental, directa y conmovida"
Para su archivo particular, ya que se dedica a las letras: existen en
España —que yo sepa— dos revistas especializadas en la vida y obra de
D. Ramón M. del Valle-Inclán. Una es Cuadrante, revista
semestral de la Asociación "Amigos de Valle-Inclán", Casa de Cultura
de Vilanova de Arousa, apartado de correos nº 66. La otra es El
pasajero, revista de estudios sobre Ramón del Valle-Inclán,
editada por el departamento de filología española de la Universidad
Autónoma de Barcelona: www. elpasajero.com. En esta web puede Vd.
tener acceso a una bibliografía selecta, de 29 trabajos de
investigación, estudios de especialistas, críticos, ensayistas,
filólogos, nacionales e internacionales, sobre Luces de bohemia.
¿Le parece que deberíamos de avisarles que sus estudios son baldíos,
pues Luces de bohemia fue aplastada por el tiempo?
Para complementar lo que puede enriquecer su acervo, le diré que,
precisamente en este mes de Noviembre, los días 20, 21 y 22, el Taller
de Investigaciones Valleinclanianas de la Universitat Autónoma de
Barcelona convoca el II Congreso Internacional "Valle-Inclán en el
siglo XXI"
No se asuste, Doña Cuca Alonso. Todos nos equivocamos un día. Puede
Vd. salir por ahí, a voz en grito diciendo, que Luces de bohemia,
es la obra más importante del teatro español. Dígalo, grítelo si
quiere, no tenga miedo de equivocarse. El ser humano es el único en el
reino animal, capaz de tropezar dos veces en la misma piedra. Por
último le ruego, cara al futuro, los que rendimos culto a la obra de
Valle, tenga presente, exigimos rigor y conocimiento, que por otra
parte no está vedado a nadie. Se adquiere con el estudio. ¡Salutem
plúriman!
En tiempo: Me quito el sombrero ante la iniciativa de la dirección del
Teatro Jovellanos, de invitar a los alumnos de Instituto, para asistir
a la representación de Luces de bohemia. Con gestos como éste
puede que encontremos el eslabón perdido.