Con las armas del gesto y la palabra

José Manuel Serrano Cueto
 
“Con las bombas que tiran los fanfarrones
se hacen las gaditanas tirabuzones...”

En Rota, a escasísimos kilómetros de Cádiz, los guerreros estadounidenses preparan, una vez más, las bombas y otros cachivaches del horror con los que esperan conseguir la Libertad Duradera. Mientras ellos —a quienes hace mucho tiempo le cedimos sumisos un trozo de nuestra tierra para sus armas— se disponen a matar; en Cádiz, ciudad al sur del sur, también preparamos nuestras armas, el gesto y la palabra, —y la bomba H de la Chirigota del Selu—, para seguir luchando por la cultura, por el arte, por el teatro que hermana a los hombres. Un año más el Festival Iberoamericano de Teatro, el F.I.T. de Cádiz, ha vuelto a reunir a numerosos teatreros y teatristas de allá y de acá del charco. Este año ha cobrado su sentido más fuerza que nunca, porque frente al telón de fondo del horror y de la barbarie que se vive en Afganistán, muchos de nuestros compañeros de Sudamérica no han querido dejar de estar en este encuentro escénico. Una edición, la XVI, dedicada a Centroamérica.

Las obras

La gran fiesta del teatro iberoamericano comenzó el jueves 18 en el Gran Teatro Falla, aunque ya en Madrid hubo el día anterior un pequeño ágape de bienvenida. Desde Venezuela llegó la compañía Rajatabla —que por cierto acaba de cumplir treinta años— con el montaje Del amor y otros demonios de Gabriel García Márquez en versión de Raúl Brambilla.
El viernes 19 Yuyachkani de Perú ofreció en la Sala Central Lechera —una verdadera joya en cuanto a salas alternativas se refiere— Los músicos ambulantes. También son treinta los años que ha cumplido esta compañía y para celebrarlo nos divirtió con unos animales —una gallina, un burrito, una gata y un perro— que emprenden un viaje desde diferentes lugares y que al encontrarse en el camino deciden formar un grupo de música.
Ese mismo día, en el Baluarte de la Candelaria-Sala La Tía Norica, Paraguay nos mostró su espectáculo Kuña Rekove (Vidas de mujer) basado en el libro Pintadas sobre sí mismas de Marilyn Godoy, Olga Caballero y Manuelita Escobar, versionado por Edda de los Ríos, que a su vez interpreta a Ña Julia, Ña Palmira y Eulogia. El montaje nos brinda la oportunidad de ver la vida que llevan la mayoría de las mujeres paraguayas.
El sábado 20 la compañía española Uroc Teatro representó, dentro del apartado que este año el festival ha dedicado al teatro infantil y juvenil, La fiesta de los comediantes de Luis Matilla, un espectáculo de animación al teatro en el que los niños y jóvenes pudieron viajar —participando activamente— por las diferentes edades del teatro, conociendo así los más variados estilos: Siglo de Oro, Comedia del Arte, Teatro Oriental, Pantomima, etc.
De este día habría que destacar también la Gala Musical ofrecida en El Gran Teatro Falla con Editus de Costa Rica, Norma H. Gadea de Nicaragua, Rómulo Castro y Tuira de Panamá y el cantautor español Javier Ruibal. Ese mismo día se estrenaba en el Aulario de la Universidad de Cádiz “La Bomba” el espectáculo La tumba de la gran lengua del guatemalteco Joaquín Orellana, un homenaje a su compatriota el poeta Miguel Ángel Asturias. Música, cantos, mímica, sombras, proyecciones para uno de los espectáculos más poéticos e intimistas del festival.
Muy divertidos también los espectáculos de calle representados en la Plaza de las Flores y en la Plaza de San Antonio, ambos españoles: Paquetito de Trapu Zaharra e Il Combogiro de Teatro Crónico respectivamente. Y en este apartado de los espectáculos de calle vamos a detenernos un poco más. Pepe Bablé, director del festival y de La Tía Norica, y su equipo, llevan apostando por el teatro de calle desde las primeras ediciones, pero lo más interesante es que logran acercar el teatro a zonas de Cádiz apartadas y marginadas como son los barrios de Puntales o Loreto. Animo desde estas páginas a mi amigo Pepe a extender estos espectáculos a otros barrios, como La Barriada, Trille, Cerro del Moro o Guillén Moreno, porque es en ellos donde el teatro puede alcanzar su objetivo más noble: instruir.
Durante los días que ha durado el F.I.T., Teatro Crónico ha ido rotando por la ciudad, labor que también le concernía a los madrileños de La fábrica de sueños, que tuvieron que conformarse con una sola representación porque la lluvia les impidió actuar en su primera vez. Los espectáculos de calle se cerraron el sábado 27 con Sarruga Produccions y su Formica Rufa 01.
Continuando con este repaso por los espectáculos del festival, el domingo 21 actuó en La Lechera la Cía. Marta Carrasco con Mira’m Se dicen tantas cosas, interesante propuesta colectiva donde se fusionan la danza y el teatro. En el Baluarte estuvieron los de Zanguano Teatro-Trapu Zaharra, compañía española, con la divertida y crítica Pan con pan, protagonizada por un conjunto de personajes marginados.
El lunes 22 llegó uno de los grandes pinchazos de la edición de este año: el Ricardo III de la colombiana Mapa Teatro. No hay mejor forma de cargarse a Shakespeare —que no de deconstruir— que ésta. Una puesta en escena pésima y unos actores aún más pésimos para todavía una mayor aberración: la destrucción del texto. Heidi Abderhalden, que dirigió el montaje, cayó en la frivolidad y erró en conceptos básicos de la puesta en escena, rompiendo con la dramaturgia por donde le venía en gana. Gracias que esa misma noche pudimos ver una pequeña pieza, que aunque estaba muy lejos de ser una obra maestra, nos hizo reír y disfrutar. Era la Compañía Nacional de Costa Rica —con su 30 aniversario también— y Las fisgonas de Paso Ancho de Samuel Rovinski, una especie de sainete a lo costarricense estupendamente dirigido y estupendamente interpretado. En ella salen vareados, sobre todo, la guardia civil y la televisión. Estupendos los policletos, una palabra que se emplea en Costa Rica para definir a los policías en bicicleta.
El martes 23 actuaron los argentinos de L.E.H. con La escala humana, con una madre metida a serial-killer, resultado del trabajo conjunto de los autores y directores Javier Daulte, Rafael Spregelburd y Alejandro Tantanian; y los salvadoreños de Artteatro con Hacer el amor en el refugio atómico de Álvaro Menen Desleal, dirigida por Fernando Umaña e interpretada por Estela Mena Ugarte y Leandro Sánchez. Una obra que viene muy al pelo de la actualidad.
Los españoles de Teatro Corsario se subieron al Falla, el miércoles 24, para ofrecernos al Shakespeare más brutal: Titus Andrónicus dirigida por Fernando Urdiales e interpretada, entre otros, por Javier Semprún, Francisco González, Borja Semprún y Pedro Vergara.
El jueves 25, llegado desde Nicaragua, el G.T. Justo Rufino Garay mostró su trabajo La casa de Rigoberta mira al sur de Arístides Vargas, bajo la dirección de éste y de Charo Francés. Ese mismo día, en “La Bomba”, La Patogallina de Chile interpretó El húsar de la muerte, creación colectiva a partir de una película muda de Pedro Sienna, que cuenta las hazañas del guerrillero Manuel Rodríguez.
El viernes llegaron desde Chile los de Teatro La Memoria con sus Hechos consumados, drama de Juan Radrigán dirigido por Alfredo Castro e interpretado por José Soza, Ámparo Noguera, José Herrera y Néstor Cantillana; y desde Cataluña los de Comediants con Bi, dos mundos, dos miradas, de fuerte influencia oriental. Es este un espectáculo que sintetiza muy bien el espíritu de hermanar culturas que caracteriza al F.I.T., aunque Comediants se marcha hasta China en el intento.

Otros actos

Entre los actos paralelos del festival habría que señalar:
—El homenaje a Antonio Gala en el ayuntamiento gaditano el viernes 19.
—La entrega del II Premio F.I.T. de Cádiz - Atahualpa del Cioppo al Festival Latinoamericano de Mani-zales, Colombia.
—Las diferentes exposiciones: La utopía clásica del nicaragüense Alberto Ycaza y del costarricense Mario Moya; El negro terciopelo silencioso, sobre trajes de la Compañía Nacional de Teatro de Costa Rica; Memorias de un ángel, fotografías del guatemalteco Daniel Hernández-Salazar; Estampas del Caribe Nicaragüense, estupendas fotografías de los nicaragüenses María José Álvarez y Claudia Gordillo; Muestra de la III Bienal de Artes Visuales de Nicara-
güenses; Imágenes salidas del sol, fotografías del panameño Salomón Vergara Zárate; Santuario de los Reyes, obra colectiva del Taller Portobelo; la instalación del panameño Gustavo Araujo Sin título El sueño; Abanicos teatrales de Tony Carbonell; y el homenaje a Omar Grasso.
—Los interesantísimos foros desarrollados en la residencia Tiempo Libre.
—El V Encuentro de Mujeres de Iberoamérica en las Artes Escénicas, en el que han participado, entre otras, Analiza Mirizio, Sara Baras, Martirio, Itziar Pascual, Virginia Salas, Diana Raznovich, Gemma Rodríguez, Cristina Andrey y Anna Rossetti.
—El Ensayo de Mesa Carta de La Maga a bebé Rocamadour de Rayuela de Julio Cortázar del Proyecto Archipiélago.
—Las presentaciones de publicaciones, como la de la colección Alba y Mayo Teatro de Ediciones de la Torre, con la presencia del editor José M.ª de la Torre y los autores Sury Sánchez y Antonio de la Fuente Arjona; El mundo del teatro de muñecos en Hispanoamérica; Guía Iberoamericana de las Artes Escénicas; la revista Artez; Latin American Theatre Review: Los
primeros 35 años de George Woodyard; la Colección Calembé de Cádiz.
—Exposición del cubano José Pérez Olivares.
—La Feria Iberoamericana de Artesanía organizada por el Colectivo de Artesanos Incamaya.
—La retransmisión en directo del programa El Público de Canal Sur Radio que ofreció la obra radiofónica H de Pedro G. Romero y la Chirigota del Selu —que fueran Los borrachos, Los ricos o Los titis de Cai—. Este guión dramático, realizado antes del 11 de septiembre, nos demuestra cómo el mundo, desgraciadamente, apenas ha cambiado, ya que algunas de las letras y testimonios que se recogen en el CD son antiquísimas, y todas ellas hacen referencia a las bombas —de ahí su nombre H—. La actualidad sigue en sus trece.
Y con esto se va haciendo el oscuro hasta la próxima edición, en la que esperamos no tener de telón de fondo el decorado, siempre repugnante, de una guerra, que, además, se la han montado los yanquis con la sumisión, de nuevo, de este país nuestro en el que nos ha tocado vivir. Éstos sí que se han montado un espectáculo. Más teatro y menos incordiar.
 
José Manuel Serrano Cueto es licenciado en Dirección de Escena y Dramaturgia. Actor. Colaborador de la revista Actores de la Unión de Actores de Madrid. Tres libros publicados, el último de ellos "Gaditanos en el cine y Cádiz como plató".
 
 

Arriba