Editorial
La crítica ausente de los periódicos asturianos

Nos preguntamos en estas páginas sobre el valor de la crítica en nuestro tiempo. Su capacidad para divulgar acontecimientos: sea en el aniversario de muerte o nacimiento de algún genio creador, o escudriñando en el inmenso potencial del arte amateur que revela nuevos valores.
¿Puede pasar el colectivo teatral sin una mala crítica de teatro? Es decir, sin un pequeño interés de los medios de comunicación sobre su obra y creación. Está claro que sí, pues virtualmente, por ejemplo ha desaparecido de La Nueva España. Cuando parecía recuperado un mínimo espacio para este arte, capaz de concentrar en un solo viernes 15 funciones a la vez de danza y teatro, de nuevo los periódicos asturianos parecen ignorar este acontecimiento social, minoritario sí, pero relevante. La comarcalización ha supuesto una ruptura para el conocimiento global de actividades en el resto de la región. Pero hay más: La Nueva España, ha dejado, desde hace años, de publicar críticas teatrales con asiduidad, y desde luego en los últimos meses abandonando absolutamente su deber de informar, valorar y dar a conocer los grupos de teatro y la opinión especializada. Nuestro colaborador Francisco Díaz-Faes ya no imprime sus comentarios perseverantes sobre el teatro: el periódico al que lleva ligado más de 13 años, no tiene sitio para la crítica. El Comercio no ha olvidado su compromiso con Gijón, el personal de Joaquín Fuertes. También Alfredo García Oliveros hace seguimiento del Teatro Palacio Valdés de Avilés en las hojas comarcales de La Nueva España.
La crítica, como leeremos en las páginas siguientes, no deja indiferente. Hay quien ha llegado a decir, que se necesita, pero que se necesita que sea buena. Desde luego la mala produce enemistad y problemas de relación intestina en una región tan pequeña. Pero ni la crítica ha de ser objetiva, como reclaman algunos (pues deberíamos saber qué es eso de la objetividad), ni ha de ser parcial o unívoca (para ser buena), ni desde luego expresar sólo animadversión. ¿Pero hay alguien que se dedique a hacer crítica para empobrecer y pudrir la escena asturiana? Mas no son flores todo lo que emana de la escena: su olor subvencionado no debe confundirnos. La crítica es una valoración personal, lo demuestra el acerado y fiel estilete del propio Clarín, que precisamente se las tuvo que ver con la crítica. Hoy día está evidentemente desnaturalizada, sometida al poder de los periódicos que sólo buscan inmediatez, pero no sensatez, premura, pero no sosiego. O simplemente, ya no quieren críticas. Por eso pedimos a La Nueva España una consideración a su trabajo de divulgación social, por eso seguimos abriendo nuestras páginas a cualquier manifestación que se revele a favor del arte escénico, sea desde el teatro, la danza, el circo, o la pantomima y la música, en cualquier estado y combinación heterogénea.
 
 

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