materia
crítica.
formas de ocio y de consumo en la cultura áurea
Enrique García Santo-Tomás (ed.)
Iberoamericana, 2009. 428 págs.
Marcelino J. Suárez Ardura
Cada vez es más frecuente la publicación de libros formados
por la acumulación de diferentes aportaciones y trabajos de
distintos autores. Tienen estas obras la virtud de mostrar
el estado de la cuestión de un tema determinado desde la
perspectiva que pueda ofrecer una gran variedad de
disciplinas o desde el punto de vista de las diversas
corrientes, paradigmas o escuelas que constituyan el campo
de batalla de una misma categoría. En este sentido, semejan
a las actas con las que se pretende materializar las
intervenciones en encuentros, jornadas y congresos; no
ocultan tampoco su parecido con los números monográficos de
señaladas revistas especializadas, que procuran la
concurrencia de los investigadores más prestigiosos para
tratar ciertas cuestiones consideradas a veces cruciales o
de actualidad. Ya no hace falta convocar el congreso, ni
organizar el seminario o el coloquio; la llamada telefónica
y el correo electrónico son tecnologías suficientes para
coordinar la publicación de tales obras.
Sin duda, a este género bibliográfico pertenece el cuidado
volumen Materia crítica. Formas de ocio y de consumo en
la cultura áurea, publicado por editorial Iberoamericana
en 2009 en edición de Enrique García Santo-Tomás, que
comentaremos a continuación.
Instituciones culturales e ideología en la España
aurisecular
Materia crítica
acoge, bajo el motivo común de las formas de ocio y de
consumo en la cultura del Siglo de Oro, a diecisiete autores
que nos presentan diferentes estudios relacionados con la
llamada cultura material de los siglos XVI y XVII en España.
Una temática claramente vinculada a lo que, desde las
disciplinas históricas, se ha venido denominando historia
cultural, después del giro antropológico que está
anegando determinadas parcelas de la Historia. Y sin
embargo, sólo nominalmente estamos ante un campo categorial
homogéneo porque, como se comprueba en los trabajos aquí
agrupados, la verdadera característica es la heterogeneidad
de los términos referenciales, la diversidad de los recursos
metodológicos y la discontinuidad de los campos explicativos
configurados. Enrique García Santo-Tomás en la introducción
con la que abre la obra reconoce tal característica: “El
presente volumen reúne una serie de artículos de naturaleza
y temática diversa con el propósito de reflexionar sobre los
modos de consumo más significativos de la España de los
siglos XVI y XVII.” (Pág. 11). En realidad, para ser
rigurosos, los únicos puntos comunes que cabría reconocer
son dos: en positivo, las coordenadas espaciales y
temporales relativas al Imperio Español de los siglos XVI y
XVII; en negativo, la heterogeneidad de las coordenadas
gnoseológicas y, acaso, filosóficas.
El conjunto de la obra aparece estructurado en ocho partes
según las cuales se ordenan los diferentes contenidos, más o
menos en virtud de la mayor afinidad de los asuntos.
Comienza, pues, con una Introducción a cargo de
Enrique García Santo-Tomás quien ofrece en rápidas
pinceladas un cuadro general de la misma, a la vez que
plantea los problemas metodológicos con los que se
encuentran los estudios de la llamada cultura material:
utilización de nuevas fuentes para los análisis culturales,
relaciones sujeto-objeto, antecedentes históricos e
importancia de la interdisciplinariedad.
Le sigue una segunda parte (Visiones del ocio urbano)
donde se agrupan cuatro artículos que abordan cuestiones
relacionadas con la vida cotidiana, las ceremonias y fiestas
populares, las ideologías morales y el teatro. Así, se ponen
de manifiesto los vínculos entre literatura y juego (Pedro
Ruiz Pérez) en relación con el tejido social que cristaliza
en la era moderna; se analizan las propuestas reformadoras
de Luisa de Padilla y María de Guevara (Nieves Romero-Díaz),
verificando su “discurso familiar” en tanto que ideología
orientada a la restauración de los valores de la nobleza; se
aborda el estudio de la fiesta de los toros (María del Valle
Ojeda Calvo) a través de las obras de teatro de Lope de Vega
y de Tirso de Molina, resaltando la importancia de la misma
y mostrando cómo sus distintos aspectos sirven para la
construcción de la acción dramática; o se investiga cómo la
visión foránea de los modos y formas de ocio en la España
del diecisiete (Jesús Pérez-Magallón) adolecía de un sesgo
partidista vinculado a la configuración geopolítica de la
pérdida de hegemonía de España.
En la tercera parte (El arte de acumular: libros,
pintura, coleccionismo) se aborda en otros cuatro
trabajos el análisis de dos instituciones culturales
características del Siglo de Oro español: el libro y el
bodegón. De un lado, como hace Héctor Urzáiz Tortajada,
señalando la importancia del libro impreso durante el
periodo barroco como objeto de veneración o, como Arantza
Mayo pone de manifiesto, constatando el predominio del libro
religioso en las bibliotecas de la España aurisecular,
generalizado por todos los estamentos sociales. De otro
lado, a través del estudio de los bodegones (Javier Portús)
como fuentes para el análisis histórico cultural de un
periodo tan difícil como el del barroco, señalando su
compleja red de significados, relacionados con el estatus
social y la riqueza; y confirmando cómo los bodegones
poéticos se insertan en una tradición literaria clásica en
vez de proceder de fuentes populares o realistas (Antonio
Sánchez Jiménez), a través del análisis de las listas de
frutas y verduras que aparecen en el Isidro de Lope
de Vega o en la Fábula de Polifemo y Galatea de Luis
de Góngora.
Ya
la cuarta parte (El lujo y la cultura de la imagen)
dedica tres trabajos a analizar otras tantas cuestiones
relacionadas con los objetos de lujo y los condicionantes
simbólicos que estos pueden ir adquiriendo en distintos
contextos sociales. Primero, Bernardo J. García García se
centra en una fuente historiográfica como las “licencias de
paso” para describir un detallado cuadro sobre los regalos
de lujo y la actividad diplomática. Elena del Río Parra
estudia los artículos de lujo demandados por la sociedad de
los siglos XVI y XVII, desvelando cómo afectaron, al menos
desde el punto de vista ideológico, a la sociedad del Siglo
de Oro al mudar la jerarquía de los objetos y remitir su
valor a la posición de quien los posee. Y por último, el
fenómeno de los coches, como producto urbano y cortesano del
siglo XVII, es abordado por Alejandro López Álvarez mediante
un detallado análisis de normas y reglamentos que nos
permiten conocer su función social como elemento de
exclusividad y distinción tanto en la metrópoli como en las
Indias.
El apetito de lo prohibido
(Quinta parte) profundiza en la dimensión social e
ideológica que envuelve al consumo de productos tan
cotidianos como los alimentos y cuestiona el papel de la
literatura como un documento histórico directo, descriptor
de determinadas realidades. Así, en primer lugar, Alfredo
Alvar-Ezquerra nos muestra cómo los cambios que se producen
a finales del siglo XVI repercuten en la estratificación
social, ocasionando casi de inmediato demandas de reforma
moral o de remoralización de la sociedad, lo cual
repercutiría en una serie de medidas encaminadas a la
reforma de las costumbres, marcando espacios y usos e
imponiendo una nueva fiscalidad. Por su parte, Santiago
Fernández Mosquera, partiendo de la vida y de la obra de
Francisco de Quevedo, nos muestra que la literatura no
recoge un fenómeno histórico-cultural como la difusión del
tabaco con la verdadera fuerza que se derivaba de su
implantación.
La sexta parte (Textos entre-[tejidos]) nos ofrece
tres análisis que relacionan la producción textil y la
construcción ideológica. En primer lugar, y desde una
perspectiva teórica y metodológica, Encarnación
Juárez-Almendros señala la importancia de la producción y
consumo de los vestidos, los tejidos y las decoraciones en
Europa a partir del siglo XVI de cara al conocimiento
histórico (por ejemplo, como expresiones ideológicas).
Marcella Trambaioli analiza la visión que el teatro español
tiene de las ciudades italianas, descubriendo los clichés
con que éstas quedan connotadas y demostrando que la
literatura, una vez más, utiliza una lógica (tópica) sin
nada que ver con la realidad. Finalmente, el análisis de la
obra de Tirso de Molina, Don Gil de las calzas verdes,
de María M. Carrión nos muestra la textura ideológica que
envuelve esta pieza, señalando cómo a través del objeto de
las calzas verdes (en tanto que el elemento crítico) se
proyectan los conflictos relativos al género/sexo y al
vestido, a la vez que se ponen de manifiesto los fluctuantes
valores con respecto a la sangre, los linajes, el lujo, el
dinero y la belleza.
Por último, el volumen se cierra con las partes séptima y
octava donde se ofrece al lector respectivamente una
interesante bibliografía ordenada por temas (de carácter
general, sobre ropa y accesorios, sobre comida y banquetes y
hábitos alimenticios, relativa a juegos y al acto de jugar,
de consumo de arte y coleccionismo y sobre el libro) y una
breve reseña bibliográfica de cada uno de los colaboradores.
Unidad y distinción de las ciencias
Materia crítica. Formas de ocio y de consumo en la cultura
áurea
ofrece, pues, una colección de artículos sobre las formas de
ocio y consumo de la España aurisecular relacionándolas con
una gran multiplicidad de instituciones culturales y
desvelando su funcionalidad social. Es la perspectiva
efectiva del estudio de la sociedad, bien que a una
escala histórico-cultural y microsociológica que pone de
manifiesto las ideologías que envuelven la dinámica cultural
de tales instituciones (los juegos, el teatro, la fiesta de
los toros, el libro religioso, el bodegón, el intercambio de
regalos, los objetos de lujo, el coche, los alimentos, el
tabaco y la ropa), la que confiere un mismo tono a la obra.
Con todo, desde nuestro punto de vista —situado en un plano
gnoseológico—, no cabe ver este trabajo colectivo como el
resultado de la comunión de una pluralidad de aportaciones
psicológicas, antropológicas, literarias, sociológicas,
históricas, de género, etc. más que intencionalmente.
Tales aportaciones quedan disueltas dando lugar unas veces a
sociología del conocimiento, otras a historia social y
cultural y aún otras a análisis filológicos. Esto no
significa que no reconozcamos que aquellos campos
disciplinares y corrientes metodológicas puedan ofrecer,
como de hecho lo hacen, importantes apoyos para los análisis
históricos aquí contenidos. Pero deben ser interpretados, si
nos atenemos a un punto de vista estrictamente gnoseológico,
como partes materiales más que como partes
formales.
Consecuentemente, es la misma perspectiva gnoseológica la
que nos obliga a distanciarnos del planteamiento
reflexivo de Enrique García Santo-Tomás según el cual se
interpreta este volumen en términos de
interdisciplinariedad. A nuestro juicio —y al margen de la
valoración que podamos hacer sobre el contenido del libro—,
en rigor, no hay tal interdisciplinariedad, si con ello se
quiere sugerir la eliminación de las fronteras entre las
disciplinas o categorías científicas. La perspectiva que
supone la disolución de las fronteras entre los distintos
campos categoriales parte de una visión de los mismos
exclusivamente en términos de instituciones sociales y, por
tanto, entiende la formación de las disciplinas como
resultado de las convenciones pragmáticas de las comunidades
de científicos (de los departamentos universitarios). Al
contrario, son las categorías científicas las que al
constituirse nos permiten hablar de comunidades científicas
y no al revés.
En realidad, cuando se habla de interdisciplinariedad (emic)
se está diciendo algo oscuro y confuso, porque, a la vez que
se pretende disolver los límites constitutivos de las
diferentes disciplinas, se está reconociendo
efectivamente su existencia. La interdisciplinariedad es
una ciencia buscada. La variedad y pluralidad
temática de Materia crítica. Formas de ocio y de consumo
en la cultura áurea no implica interdisciplinariedad
—salvo en un sentido débil— por muy de moda que esté esta
palabra.
Ahora bien, esto nos lleva a toparnos con el término
“cultura material” para advertir ya no sólo el hecho según
el cual toda forma de cultura es material y que, por lo
tanto, difícilmente quepa hablar de cultura material como si
hubiera instituciones u otras formas culturales que no lo
fueran —como si hubiera una cultura inmaterial o
espiritual—, sino que los análisis de la llamada cultura
material no cobran su categoricidad gnoseológica en tanto
que cultura material misma, porque no es el objeto el que
conforma las ciencias. Consiguientemente, es un vano empeño
el de insistir en su no disciplinariedad ya que la sola
existencia de términos fisicalistas (objetos de cultura
material) no puede conferir, por sí misma, estatuto
gnoseológico a una disciplina sin tener en cuenta otros
componentes sintácticos semánticos y pragmáticos
concatenados diaméricamente.
No hace falta, pues, tener que afirmar que el análisis de la
cultura material tiene que caer bajo una categoría
científica que la englobe en un único cuerpo gnoseológico
para negar esto, dado que de hecho son numerosas las
disciplinas que contienen en sus respectivos campos
componentes materiales y formales que involucran a la
cultura material, y, por tanto, tener que postular la
interdisciplinariedad. Basta con reconocer que las
instituciones culturales —las instituciones religiosas,
sociales, artísticas, etc.— desbordan en todo momento los
campos categoriales, porque su análisis no se agota en los
mismos, y que precisamos necesariamente de una perspectiva
que es “no disciplinar” pero tampoco interdisciplinar. Mas
argumentar esto excede los límites concedidos para esta
reseña.
oh,
36!
Lluis Portal
Editorial Universos
Coleición puru teatru n.º 1
Mieres, 2009, 78 páxines
Premiu Uviéu de Teatru 2007
Chechu García
L’escritor Lluis Portal estrénase na dramaturxa asturiana
con Oh, 36! testu en cuatro actos que tien la guerra
civil española como telón de fondu y que ta inspirada na
vida del médicu y escritor maliayés Carlos de la Concha.
L’escenariu ye únicu, la casa asturiana onde demientres
dellos meses vivió escondíu Don Carlos, metíu nun abellugu
nel suelu p’afuxir de la persecución del dirixente
anarquista y masón Cristóbal Cano.
L’aniciu presenta una familia conservadora con Doña América,
muyer mui católica y esposa de Don Carlos, y la so criada
Ciriaca, dambes les dos apolmonaes poles presiones del
comité y cola rocea de que se descubra la gatera del suelu
onde tienen l’agospiu.
Con esta trama y unos personaxes mui medíos, Lluis Portal ye
quien a esquivar el documentalismu historicista, llevantando
una obra sólida y bien armada, onde los datos salten del
testu de forma natural, calteniendo un ritmu mui dinámicu.
Choca y ye un puntu a favor que’l represaliáu, nesti casu,
yelo de la república, lo que vien a frañer el clixé y da una
visión más global de la inxusticia y deshumanización qu’hai
en toa guerra.
Anque la obra ta enllena de dramatismu, tien dellos chisgos
humorísticos bien consiguíos que-y dan al conxuntu del testu
un equilibriu mui acertáu. Ciriaca, la sirvienta, vien a
furrular d’elementu cómicu moderáu, llogrando amatagar
l’escesu de dureza. Amás, l’anécdota del santu que salven de
la quema de la ilesia y guarden en casa tou tapáu y del que
namás se ve un puñu n’altu saliendo pente les mantes, va a
dar un xuegu dialécticu mui prestosu.
Quiciabis el discursu que l’anarquista Cristóbal Cano,
vencíu y derrotáu, tien con Don Carlos al final de la pieza
seya lo más meyorable de la obra, pidiendo’l llector un
“tour de force” de más altor ente los dos enemigos. Polo
demás, Lluis Portal llogra con esta obra un pasu más na
modernización del teatru popular asturianu. La guerra civil
ye una apuesta perinteresante del autor qu’abre camín a
futuros trabayos qu’afonden nun pasáu tan cercanu como poco
andáu pol nuesu teatru.
Con Oh,36!, la Editorial Universos abre con ésitu la
so coleición “puru teatru”, una primer pieza de calidá
qu’esperemos marque’l nivel del restu de testos dramáticos
que se publiquen na coleición.
poison
Lluis Portal
Editorial Universos
Coleición puru teatru n.º 2
Mieres, 2009, 56 páxines
Premiu Uviéu de Teatru 2008
Ch. G.
Tres muyeres coinciden nuna casa y descubren qu’amen a un
mesmu home, un home que les ta engañando: Fernando. Esti
ye’l filu argumental de Poison, una obra en tres
actos que ye’l segundu trabayu dramáticu del escritor Lluis
Portal.
Cristina, queda citada en casa d’Ana, nel diálogu ente les
dos muyeres va a descubrise que Cristina ye l’amante de
Fernando y Ana la so esposa. La noticia, que les garra por
sorpresa, fai que los discursos de venganza y llerza pol
engañu s’eleven a un primer planu. Entantes, llega Maya, una
mocina que tá embaranzada de Fernando lo que va a enguedeyar
la escena averándola al vodevil.
Pero lo que lleva camín d’una comedia al usu, va a camudar
nel tercer actu, onde l’autor introduz toles claves del
teatru de misteriu, con un crime ensin esclariar (l’asesinatu
de Fernando), con un planteamientu de calter xeneral nesti
tipu de teatru detectivescu (onde nun falta nin el policía
inquisitivu y roceanu: l’inspector Pedrayes), con estes
blimes alredor de los papeles protagonistes de tres muyeres
engañaes y un policía, muévese Poison, pieza que
lloñe d’algamar les sos velenoses y deductives intenciones
dramátiques, queda curtia en planificación y resolución,
échase en falta un afondamientu mayor, quedando’l final
albentestate. Mentar tamién dellos xiros y usos castellanos
que resten potencialidá y frescura a dalgún de los
personaxes.
Anque Poison foi merecedora del Premiu Uviéu de
Teatru nel añu 2008, ye una obra menor que nun algama
l’altor que’l so autor, Lluis Portal, mos regalare en Oh,
36!
Taremos mui sollertes a futuros proyectos de Lluis Portal,
un autor que sorprendió col so primer trabayu y que pué ser
ún de los nomes de la renovación del teatru n’asturianu.
thule
Josep
Carles Laínez
Academia de la Llingua
Asturiana
Coleición Mázcara n.º 14
Uviéu, 2010, 68 páxines
Premiu al meyor testu
teatral Academia de la Llingua 2008
Ch. G.
Thule
ye’l tercer trabayu n’as-turianu del autor valencianu Josep
Carles Laínez, una pieza estremada en ocho escenes, que tien
como motor dramáticu la búsqueda vital. Seis personaxes
masculinos representaos por dos actores, van a aporfiar por
atopar Thule, una tierra maxinaria pero real, que pué ser
una islla nel árticu, una llinde nes emociones de los
amantes o un barcu que torna a casa.
Laínez apuesta por un teatru averáu a lo esperimental que se
fai duru pal espectador y tamién en dellos momentos pal
llector, la so voz dramática sigue una mena de ritu alloñáu
del mundu real, con cantos dialécticos a la nada onde nun
esiste un discursu pragmáticu, namás duldes, entrugues y
glayíos de desesperación.
Dos marinos atrapaos pol xelu nun barcu, ven visiones,
pantasmes, sienten la fría gadaña del olvidu; dos amantes
que raspien lo imposible del amor y un llargu recorríu, casi
eternu pa poder volver al hogar, son les tres histories que
s’entemecen nun universu de silenciu y negrura.
P’afitar más esta señaldá vital, l’autor usa dos espacios
dixebraos nel escenariu, con dellos diálogos onde los
personaxes qu’intervie-nen nun falen ente ellos.
Thule
ye una pieza con más cuayu que’l so primer trabayu
n’asturianu Elsa metálico (ALLA, coleición mázcara,
5) de 1998, si naquella el vaciu, el silenciu y la soledá
yeren la exa, nesti Thule síguese un camín más
culturalista ya interesante, con personaxes de toque
helenísticu que yá apaecieren en obres anteriores,
Últimes hores d’Hefestión en Babilonia (La
Ratonera,
17).
De
la cultura griega van salir les figures protagonistes de
Thule, el famosu marín Piteas, un erastés y un
erómenos, arquetipos de l’Atenes clásica que van
furrular como un adultu que tresmite al xoven les virtúes y
saberes nuna rellación homoerótica con unes llindes mui
marcaes pola sociedá.
Too ello va a facer qu’anque les intenciones de Thule
seyan más metafísiques que dramátiques y magar la enorme
dificultá de llevar esti tipu de teatru a les tables, la so
llectura nun resulte abegosa, atopando nella rellumos d’un
pensamientu que s’avera a les grandes entrugues y a la verdá.
Thule
fai´l númberu catorce de la coleición Mázcara de l’Academia
de la Llingua Asturiana, coleición que dende 1994 vien
ufiertando un garrapiellu de títulos onde s’amuesa la
evolución del teatru escritu n’asturianu nes dos últimes
décades.
aullidos
y humareda.
las ratas van a la oficina
Lola Roel
Espiral/ Teatro
Editorial Fundamentos, 2010
Néstor Villazón
La
cita de Nietzsche que abre el volumen (“Libertad, tal es
vuestro rugido predilecto”) nos pone
sobre la pista de cómo es el teatro discursivo de Lola Roel,
una consecución de diálogos estudiados y analíticos con
barrenderos-poetas, escritores que juegan a asesinos,
funcionarios que desconocen sus trabajos y hasta un gato
llamado Zarathustra que hace su entrada con la siguiente
afirmación: “Ciertamente, la luna tiembla esta noche de
forma especial”. Su teatro no es un teatro de acción
visible, sino que los conflictos son siempre interiores:
nacen por y para la observación de la experiencia. En el
primero de sus textos, Aullidos y humareda, la
naturaleza de los mismos radica en la universalidad del
conflicto humano, por lo que no se adhieren o especifican en
una sola obra, sino que la obra es muchas veces la excusa
para dicho análisis. Si atendemos a su argumento —la extraña
conversación de un barrendero y un gato, junto con la muerte
de un librero sirven como apertura de la obra—, veremos que
no hay un conflicto argumentalmente trascendente —no
al menos en el plano externo—, sino el análisis de un
conflicto, la lucha del ser humano con su propio yo, que a
su vez son todos los conflictos imaginables.
La
segunda de sus obras, Las ratas van a la oficina, se
centra en una cuestión más social —desconocemos si la
analogía con aquella conocida serie de televisión es
provocada o no—, en una crítica a los organismos públicos,
inmersos en un sistema acomodaticio que hace pasar los días
entre cuestiones ineficaces —se dirime durante casi toda la
obra sobre qué hay que tirar a la basura, lo que más
adelante servirá como metáfora—, pero en los que la falta de
interés ante cuestiones de carácter general perjudica en
última instancia a las de carácter particular, que no ven
apoyo ni salida. Deshacerse de una basura en la oficina de
la cual no es necesario deshacerse, para seguir haciendo
nada. Situación absurda que nos remite a lo absurdo y cruel
de nuestra sociedad, con unos personajes que ya adelantan el
tono de la obra: Tutú, Ilegal, Alter, Ego… Una situación de
quietud de los organismos estatales, reflejo de la posible
quietud del país, en un teatro, el de Lola Roel, dominado
por las referencias filosóficas y el tono poético de sus
elucubraciones, que no busca salida a los problemas que
plantea, sino que los muestra para que cada espectador o
lector sea el crítico de su propia naturaleza.
outside
(Teatro poético
2006-2009)
Roberto García de Mesa
Espiral/Teatro
Editorial Fundamentos,
2010
N. V.
Si
tuviéramos que definir en una palabra el teatro poético de
Roberto García de Mesa quizá sería la de “búsqueda”. Siempre
muy cerca del género performático, su teatro es más una
sugerencia que una afirmación, o mejor dicho, una exposición
parcial de los hechos que produce diversas interpretaciones
de carácter general en cada uno de los espectadores. Como
decía Voltaire —y que aquí el autor rescata en una de sus
obras— “el secreto de aburrir a la gente consiste en
contarlo todo”.
Ya
en su prólogo advertimos que nos encontramos ante un poeta:
“En este libro he pretendido dialogar sobre todo con la
palabra poética más viva, desde la voz, desde el grito, y no
tanto desde la acotación”. Incluso él mismo se refiere a la
pertinencia en su teatro de esa generación perdida de
la escena de vanguardia española, que se utiliza sobre la
base de clásicos como Artaud, Jarry o Koltès. Por lo
general, nos encontramos ante un teatro condicionado en gran
medida por el momento histórico en que vivimos, con
referencias y críticas al mundo bélico, político o de corte
social, esto es, cotidiano. Esto no excluye la incursión en
otros más personales, como puedan ser los de El no-actor
—quizá uno de sus textos más sobresalientes— o Isla
mínima. La suavidad melódica de su teatro poético
contrasta con lo áspero de su temática, que persigue
permanentemente una reacción en el espectador.
Un
teatro en el que la interacción con el público siempre está
latente, si bien no por lo general de una forma agresiva,
directa, sino como ocurre en Hamlet Post Scriptum,
donde el príncipe de Dinamarca exclama: “Un espectador que
sepa mi nombre./ Un espectador que cumpla con mis
expectativas./ Porque esto es una comedia. / He cifrado mi
éxito.” La brevedad es también nota predominante en los
quince textos que completan el volumen, si bien —como ya
decíamos— estos se ven acompañados y necesitados de una
coreografía escénica. En Bestiario nos dice en su
única acotación: “Esta obra, en realidad, es como una
instalación artística”. Con la amarga ironía que destilan
sus textos (“No se arriesgue con el teatro contemporáneo”,
Meditaciones en), termina, siempre, brindando el
propio texto a su interlocutor: “Todo lo que hemos contado
aquí./ Todo lo que hemos olvidado/. Lo que no hemos dicho,
lo han dicho ustedes” (Outside).
fedra
Juan Mayorga
KRK Ediciones
Colección A Escena
Oviedo, 2010
Eva
Vallines
Que un autor de la talla de Mayorga haya decidido hacer una
versión de un clásico, es una oportunidad para disfrutar de
uno de los mitos que más juego ha dado a lo largo de la
historia. El fatídico amor de Fedra hacia su hijastro
Hipólito tiene paralelos en otras culturas, como el tema de
Putifar, que encontramos en el Génesis y en las
literaturas egipcia, hitita, mesopotámica, india y persa. La
variante con incesto, la del hijo-madrastra, es la que
aparece en los trágicos griegos, debido a su gran potencial
trágico. En la literatura griega no hay rastro del mito de
Fedra e Hipólito hasta época clásica. El nombre de Fedra
únicamente es mencionado con anterioridad en la Odisea,
en el catálogo de mujeres que hace Odiseo al bajar al Hades.
Parece ser que el tema central deriva de una antigua leyenda
originaria de Trecén, donde sabemos que se rendía culto a
Hipólito, el joven puro, hermoso y virginal, amante de la
caza y los bosques. Este mito se vincularía más tarde al del
héroe Teseo y se introduciría la figura de su oponente,
Fedra, la mujer pasional que enloquece por amor y que irá
usurpando el protagonismo a Hipólito en las distintas
versiones del mito. En la tragedia griega es donde se
realiza la primera concreción del desventurado amor de Fedra
por su hijastro. De hecho, parece que el Hipólito velado
de Eurípides, fue su primera versión, en la cual Fedra se
presenta como una mujer desvergonzada que revela su amor
descaradamente a Hipólito, al que acarrea la perdición con
su falsa acusación. Debido a la reacción negativa del
público, Eurípides compuso otra versión, Hipólito
coronado, que es la que hoy en día conservamos y en la
que Mayorga se basa principalmente. Sófocles y Licofrón
también compusieron una Fedra. De ellas sólo se
conservan muy pocos fragmentos, aunque sabemos que
influyeron en la de Séneca. La versión del mito que presenta
Séneca también va a marcar de forma importante la obra de
Mayorga, empezando por el título (aunque ya toda la
tradición, a partir de Séneca concede el título a la heroína
y desplaza a Hipólito, si exceptuamos el Hipólito de
Garnier, en 1573). Ovidio le dedicará a Fedra su Heroida
IV. En el neoclasicismo la Fedra de Racine retoma el
mito introduciendo nuevos ingredientes, como el personaje de
Aricia. Ya en época contemporánea destaca la Fedra de
D’Annunzio, que celebra el triunfo de la pasión. En España
van a ser importantes las de Unamuno, Villalonga y Espriu.
Más recientemente, autores como Domingo Miras y Lourdes
Ortiz han escrito una Fedra revisando el mito y por
último nos encontramos las aportaciones más actuales, de
Raúl Hernández y Sarah Kane, en las que hay una labor de
deconstrucción de la base mítica tradicional.
La Fedra de Mayorga es una obra de creación propia a
partir de los materiales que le ofrecen principalmente
Eurípides, Séneca y Racine. No es una adaptación, como la
que realiza Unamuno al transponer los personajes a la época
contemporánea, al modificar el final (Hipólito no muere,
sino que tras conocerse la verdad se reconcilia con su
padre) y al introducir la religión y el arrepentimiento
cristiano en el personaje de Fedra. Mayorga realiza una
reescritura del mito que lo actualiza sin necesidad de
transposiciones temporales. El propio Mayorga afirma: “no
hemos querido actualizar la fábula pues el mito siempre es
actual”. Y realmente estamos ante un texto plenamente
actual, por la fuerza de los personajes, por su verdad y por
la tragedia atemporal de sus sentimientos. No se dan en esta
obra coordenadas espaciales ni temporales, no se menciona
época ni lugar, ni falta que hace. Mayorga elimina, respecto
a la versión de Eurípides, los personajes de las diosas
Afrodita y Ártemis (que abren y cierran la tragedia
euripidea), los coros y el mensajero. En su lugar introduce
nuevos personajes, como Acamante, el hijo de Fedra y Teseo,
que no aparece en ninguno de sus predecesores y que es quien
presenta los sentimientos más puros, recordándonos en su
escena de lucha con Hipólito a la pareja Aquiles-Patroclo.
De Racine toma el dar nombre a la nodriza, Enone, y el
personaje de Terámenes, aunque allí es el preceptor de
Hipólito y aquí su mejor amigo. El personaje de Enone
adquiere en Mayorga una importancia estratégica, pues será
quien aliente esperanzas en el corazón de Fedra e intervenga
para tratar de convencer a Hipólito de que ceda a los deseos
de su ama. Esto también ocurría en Eurípides, si bien en
éste Fedra nunca revela su amor directamente a Hipólito y de
hecho su encuentro es fugaz, no llegan a dialogar. Ni
siquiera asistimos a la conversación de la nodriza e
Hipólito, sino que en una sabia elipsis, Eurípides sólo nos
muestra lo que Fedra escucha tras una puerta. Mayorga,
siguiendo a Séneca y Racine, nos ofrece en la escena 8 el
encuentro entre Fedra e Hipólito, en el que ésta le confiesa
su amor, y que constituye uno de los puntos álgidos de la
obra. Otro aspecto en el que Mayorga sigue a Séneca es en
situar a Teseo en el Hades, lo cual exculparía en parte a
Fedra, pues lo cree muerto. A su regreso de los infiernos,
Teseo, tanto en Mayorga como en Séneca, encuentra aún viva a
Fedra, mientras que en Eurípides ya se ha ahorcado dejando
una tablilla inculpatoria, que desencadena el trágico final
de Hipólito. Al igual que en Séneca, la Fedra de Mayorga,
tras conocer la muerte de Hipólito a causa de la maldición
lanzada por su padre, revela la verdad y se da muerte con la
espada, uniéndose por fin al cadáver de Hipólito y culpando
a Teseo y al destino del trágico final de ambos. Nuestro
autor presenta rasgos nuevos en los dos protagonistas,
Hipólito no es el joven orgulloso que peca de hybris
en la tragedia euripidea, sino que incluso en la escena 11
se atisba una posible rendición a los efectos del amor.
Fedra, es exculpada en parte, pues ella nunca estuvo de
acuerdo en revelar su incestuoso amor y sólo accede a culpar
a Hipólito a instancias de la nodriza, como ocurre en
Racine, con el único fin de tratar de salvar a su hijo. Se
humaniza de esta forma a unos personajes que sufren las
consecuencias de un amor loco que violenta las leyes morales
y les llevará a la destrucción. Otros temas que aborda este
drama son el problema político de la sucesión, la misoginia
de la época, de la que se duelen Fedra y Enone, el poder de
las palabras: “eso es lo que destruye a las familias y a los
pueblos: las palabras”, que son las que van modificando la
acción a lo largo de toda la obra, a través de diálogos
breves y brillantes y decisivos monólogos. Un texto con
grandes dosis de poesía, pero con una sencillez que llega al
corazón del lector/espectador y con un ritmo dramático
impecable, marcado por una ágil y dinámica sucesión de
escenas. Una obra recomendable para todos los interesados en
revivir un mito inmortal de la mano de un autor capaz de
convertir las palabras en espectáculo.
teatro
promoción resad 2009
Espiral/Teatro
Editorial Fundamentos,
2010
E.V.
La
editorial Fundamentos lleva desde 1999 publicando los
trabajos de los alumnos recién licenciados de la
especialidad de Dramaturgia de la RESAD. En el presente
volumen, Lola Blasco, Antonio Sansano, Óscar Guedas y Laura
Rubio han optado por incluir sus trabajos del Taller Fin de
Carrera. En cambio, del Taller de Dramaturgia provienen los
de Álvaro Lizarrondo, Amanda Rodríguez y Diana Soto Power.
El nivel de los siete textos que aquí se recogen es muy
alto. Sorprende la buena factura y solvencia de la escritura
de estos jóvenes. Cada una de las obras está introducida por
unas interesantes palabras de profesores de la especialidad
como Fernando Doménech, Yolanda Pallín, García May, Itziar
Pascual, José Cruz, Daniel Sarasola y el propio Pedro
Víllora, autor de la introducción y responsable de la
edición. Otra de las características del volumen es la gran
variedad de registros que ofrecen las obras de estos nuevos
dramaturgos. Nos encontramos textos de carácter experimental
como Oración por un caballo de Lola Blasco, inspirada
en el atleta negro Jesse Owens, aquí convertido en caballo,
que en los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936 puso en tela
de juicio la supremacía de la raza aria, ayudado por el
atleta alemán Luz Long, y Huérfanos de Diana Soto
Power, extraña mascarada de ambientación dantesca en la que
personajes sin rostro evocan de forma simbólica la historia
de un banquero malvado y sus hijos. De corte más realista y
con carácter histórico son los trabajos de Óscar Guedas
Los Cantos de Catulo (Catulli Carmina), y de Laura Rubio
Moths (Mariposas nocturnas). En el primero de ellos
nos trasladamos a la Roma clásica de la mano del poeta
Catulo, que recorre en una ajetreada noche las calles de una
Roma envuelta en las intrigas políticas de finales de la
República. Una obra cargada de poesía en la que se
entremezclan los versos del propio Catulo.
Moths
(Mariposas nocturnas)
es una obra de gran madurez, que recrea la relación de
Virginia Woolf y su hermana, la pintora Vanessa Bell. La
reflexión acerca del arte y en concreto la relación entre la
pintura y la literatura, la búsqueda de la identidad y las
intrigas amorosas entre el cuarteto protagonista, formado
por las dos hermanas, el marido de Vanessa, Clive Bell,
amante ocasional de Virginia y el crítico de arte Roger Fry,
amante de Vanessa, conforman un texto que tiene entre sus
virtudes la adecuada aproximación a la atmósfera del grupo
de Bloomsbury, tanto a través del lenguaje como de los demás
elementos dramáticos. Lobos de Antonio Sansano, es un
impresionante drama familiar que reproduce un ambiente
asfixiante y enrarecido a modo de western
cinematográfico con una estructura circular, que refleja un
mundo de hombres donde las dos únicas mujeres que aparecen
serán las catalizadoras de la tragedia. También inscrita en
el universo familiar está Carne de membrillo, de
Amanda Rodríguez, reflexión sobre el pasado en la que el
tiempo y los recuerdos amenazan el presente de la pareja
formada por Pablo y Esperanza. Por último, Milonga de la
enzima dorada, de Álvaro Lizarrondo, gira en torno a la
inmortalidad y los alquimistas. Ambientada en la Polonia
actual, en la mansión Mickiewicz, donde los científicos
Tadeusz Kowizki y María Tarska persiguen la inmortalidad,
combina la fantasía con unas pinceladas de humor. En suma,
este volumen ofrece una buena oportunidad para tomarle el
pulso a la dramaturgia más reciente.
la
obscuridad del ocre
Miguel Signes Mengual
candela guzmán, la candela
Ignacio Amestoy
El teatro de papel
Primer Acto
Madrid, 2010
El
libro incluye la Ley de Memoria Histórica y un importante
artículo de José Monleón como introducción al tema y a los
autores. Miguel Signes Mengual, al que los asturianos más
veteranos recordarán porque en los sesenta creó el grupo de
agitación Teatro Documento de Oviedo, presenta en La
obscuridad del ocre la primera parte de su trilogía
cobre la Transición y la Democracia. E Ignacio Amestoy
desarrolla en este bonito monólogo a dos voces que es
Candela Guzmán, la Candela, una historia realizada a
partir de unos trabajos de investigación sobre unas fosas en
cortijos andaluces durante la Guerra Civil, y sobre el
secuestro de bebés en España.
la
lección
Eugène Ionesco
Teatro Español
Madrid, 2010
Al
igual que en otros títulos anteriores de esta magnífica
colección, La lección, de Ionesco, viene acompañada
de importante material gráfico y de un significativo estudio
sobre las representaciones más relevantes. El cuaderno
contiene colaboraciones de Joan Maria Gual (director del
montaje para el Teatro Español), de Juan V. Martínez,
Cristina Raventós, Silvia de Marta, de los intérpretes
Manuel Barceló, Itziar Miranda y Maica Barroso, y dos
artículos largos sobre la recepción de Ionesco en Europa y
España de Joan-Anton Benach y Cèlibe Vilvandre de Sousa.
chocolate
para desayunar
rondó para dos mujeres y dos hombres
Ignacio Amestoy
Espiral/teatro
Editorial Fundamentos,
2009
Chocolate para desayunar
es el Premio Lope de Vega 2001 y un divertimento sobre el
rol de comportamientos entre hombres y mujeres de una misma
familia. Ahora aparece al lado de Rondó para dos mujeres
y dos hombres, otra pieza al amparo del mismo palio para
tratar las rivalidades de éxito y de diferencia —o de
dependencia— que hay entre los sexos. El libro lleva un
prólogo de Guadalupe Soria y una amena nota del autor,
Ese cuarto propio de la mujer, que en su día le sirvió a
Amestoy de conferencia y aquí nos sirve para repasar la
importancia que han tenido los personajes femeninos en su
obra.
setepalcos,
n.º 6
Cena Lusófona
R. António José de
Almeida, 2
3000-040 Coimbra
Número monográfico sobre el teatro en Cabo Verde. Inventario
de los grupos teatrales y de los espacios de Santo Antâo, S.
Vicente, Boavista, Maio, Santiago y Brava, así como de los
dramaturgos más representados. Una entrevista a Joâo Branco
y otra a Jorge Martins donde se evidencia la falta de
espacios convenientemente equipados para las
representaciones, así como el interés que la escena
despierta entre los jóvenes. La revista, a color en sus 107
páginas, sostiene —al igual que en sus anteriores
números—una buena impresión y diseño.
ade
/ teatro, n.º 131
Costanilla de los Ángeles, 13, bajo izq.
28013 Madrid
Nueve escenógrafos y catorce directores de escena conocidos
dan su opinión acerca del —no siempre bien llevado ni
entendido— lugar que ha de ocupar la escenografía en el
montaje escénico. Sobre “El esoterismo en el teatro”, título
del apartado monográfico más importante de este número,
escriben García May, Antonio Ballesteros, Manuel F. Vieites,
Ana Contreras, Blanca Baltés y Alicia E. Blas, y se publica
el texto en un acto sobre espiritismo Más allá, del
gallego Xaime Quintanilla Martínez. La revista también
contiene la pieza breve Franka Stein, de Luis
Maluenda, y sus otros apartados sobre noticias de los
asociados y el homenaje sorpresa rendido a Juan Antonio
Hormigón.
ars
dramatica, n.º 3
Escuela Superior de Arte
Dramático del Principado de Asturias
El
número tres de la revista Ars Dramatica, de igual formato
que el anterior, recoge trabajos de los talleres de 4.º de
Dirección, un repaso a la cartelera asturiana del 2009,
noticias de la V Semana Cultural, el texto de Angélica
Liddell Antes de los trece años ya habré leído a
Wittgenstein, y un espacio dedicado a la pedagogía con
artículos de Nacho Ortega, Enrique Villanueva, Rosa Ana
Muñoz Cayado, Fermín Menéndez, Josefa Ortuño, Ana Serna
Aguirre y Ana Mª Pérez de Amézaga.
El
editorial, firmado por Joaquín Amores, informa del
desarrollo del nuevo proyecto curricular según directrices
de la U.E.
artez,
n.º 160
Aretxaga, 8, bajo
48003 Bilbao
Muchos de los festivales más importantes celebrados en
España y Europa tienen seguimiento en estas páginas: Feria
de Teatro de Castilla y León, Festival Puerta al
Mediterráneo, FETAL, Festival Internacional de San Javier,
Festival Internacional de Teatro de Brasilea, ARCA´10, Odin
Week Festival, Desalona, Teatro de Calle de Medina del
Campo, FITAG, Certamen Teatral del Marquesado… al lado de
noticias de estreno y artículos de opinión de María José
Ragué-Arias, Alfonso Sastre, Josu Montero, Javier Villán,
Carlos Be, Jaime Chabaud, y otros.
primer
acto, n.º 331
Ricardo de la Vega, 18
28028 Madrid
El
teatro del británico David Hare, dentro del XIV Ciclo Autor,
que anualmente organiza en Madrid Vicente León, tiene en
este Primer Acto el apartado principal de la revista, que
también incluye el texto Vía Dolorosa, que trata
sobre el conflicto palestino-israelí, donde el autor recrea
su viaje a Oriente Próximo. Los encuentros y festivales,
Festival Escena Contemporánea, el CELCIT, junto al Encuentro
IITM en Marsella, los ficheros y reseñas bibliográficas,
cierran los contenidos.
casahamlet,
n.º 12
Rúa Alfonso VII, 11-baixo
15005 A Coruña
Casahamlet divide sus apartados en dos bloques, uno de
teoría y otro de creación. Alfonso Becerra de Becerreá,
profesor en la Escola Superior de Arte Dramática de Galicia,
abre el número con “Metáforas dramatúrxicas do ser humano (o
personaxe dramático e as súas variantes escénicas)”. Las
ilustraciones, de atractivo color, que acompañan a los
artículos y textos dramáticos embellecen las obras de Marcos
Abalde Covelo, Eva F. Ferreira, Teresa González Costa,
Carlos Labraña, Manuel Lourenzo, Jacobo Paz, Olivia Pena,
Gustavo Pernas Cora, Xesús Pisón, Rubén Ruibal y Roi Vidal.
rgt,
n.º 63
Apdo. Correos 210
36940 Cangas, Pontevedra
A la
espera de la edición en castellano, quienes quieran
acercarse al último Premi Born pueden hacerlo en gallego
desde estas páginas. A muller que perdía todos os avións
—también disponible en euskera a través de Artezblai—, de
Josep Maria Miró, traducido por Alfonso Becerra, se incluye
en la revista en un apartado amarillo bien diferenciado. La
Feria de Títeres de Lleida, ALT´10 y XI Festival de Títeres
de Redondela, junto a otros artículos más directamente
relacionados con el teatro de la comunidad de Galicia,
cierran el número del verano.
pygmalion,
n.º 1
Revista de teatro general
y comparado
Instituto del Teatro de Madrid
Revista monográfica dedicada a “El teatro catalán en los
inicios del siglo XXI” en un trabajo coordinado por el
profesor David George, que cuenta con la participación de
especialistas: Mercè Saumell, Ricard Gázquez, Ramon X.
Rosselló y Sharon G. Feldman. Se incluye una entrevista con
Boadella, un ameno artículo de López Mozo sobre las filias y
fobias de Rodríguez Méndez y la pieza de Josep Maria Benet i
Jornet Salamandra.