Número 29. Mayo de 2010

Efervescente

 

neuras

De M.ª Xosé Queizán

Dramaturgia y dirección: Ana Contreras y Alfonso Becerra de Becerreá

Intérpretes: Laura Cuervo, Noemí Rodríguez y Xavier Vázquez

Compañía Ónfalo

Auditorio Hernal Naval

Ribadeo, 8 de marzo de 2010

Roberto Corte

Todos los criterios pueden ser discutidos, pero el que alude a la respuesta del público ante el espectáculo se presenta como uno de los más irrefutables. Grosso modo: hay dos tipos de espectáculos, aquellos que echan a los espectadores de la sala y aquellos que hacen que repitan. El argumento es taxativo y reduccionista, pero más allá del planteamiento que relaciona las calidades con la tiranía de la audiencia está la propia paradoja que le impone el medio a los criterios: sin público no hay teatro. Así que es muy probable —y mejor para todos— que cuantos más espectadores nos ganemos para la causa, independientemente del género de que se trate, mejor teatro nos depare el futuro.

Empezar una crítica hablando del público es empezar una crítica al revés. Pero nunca la ocasión nos viene tan propicia. Estas Neuras de M.ª Xosé Queizán que presenta el grupo Ónfalo se enmarcan dentro de una jornada de teatro para el 2º ciclo de la ESO y 1º y 2º de Bachillerato, en Ribadeo. Se trata pues de un público cautivo. Son jóvenes con edades comprendidas entre los 14 y 18 años. La edad donde comienza la vida adulta y el crisol donde se fraguan las fobias y las aficiones, vitales y profesionales (y muchas de las rebeldías sin causas, también hay que decirlo). Y no es mera retórica insistir en la importancia que tiene el teatro que se programa para estas edades, porque todo deja su impronta. Es primordial que las piezas combinen el divertimento con argumentos que no excluyan el debate, aunque en ocasiones, como ocurre aquí, la exaltación y jadeo que produce la farsa —por su buena realización— apenas deje lugar para la crítica de estereotipos y las situaciones que se nos proponen. Ya que la firme y atinada ejecución de los intérpretes dirigidos por Ana Contreras y Alfonso Becerra genera en los jóvenes un entusiasmo difícil de ocultar. Los jocosos comentarios soltados a la salida lo confirman, los alumnos mayores no dejan de acentuar los trazos gruesos de la trama. Para ellos nada tiene más interés que el enaltecimiento que se ha hecho de unas formas que malean y trituran, diestramente, todo cuanto acontece. Señal inequívoca de que el objetivo principal está cumplido: volverán al teatro. Y lo que es mejor, sin malos augurios. Quedando así suplantado el público cautivo por el espectador libre que le da sentido.

El montaje que de la pieza de la viguense M.ª Xosé Queizán, Neuras, ha realizado Ónfalo tiene un espacio polivalente, con un sofá y un butacón, blancos, que sirven para todos los cuadros. Diego Costa, que firma la escenografía, ha colgado en el centro una esfera de espejos y le ha sumado al fondo y laterales unas cortinas —una lluvia plateada que con las luces se vuelve omnipresente— para lograr una ambientación disco o de plató televisivo. Festiva y efervescente. En la obra aparecen los personajes característicos del reality show —aunque puede que ésa no sea del todo la idea del libreto original— que van a consultar sus “neuras” a una psicóloga, interpretada por Laura Cuervo, que es más comedida porque hace el contrapunto a los pacientes: una bulímica, una supermujer y un metrosexual (Xavier Vázquez). Estereotipos rebosantes por su desmesura y por el rigor de tratamiento en su construcción —también se canta y hay partes coreografiadas—, entre los que sobresale la joven actriz Noemí Rodríguez por su talento y su exuberante físico. En fin, un espectáculo bastante alejado de cualquier tesis moralizante y bienintencionada, a pesar de que hoy es 8 de marzo y la autora una feminista destacada. Se trata, como fielmente reza el programa de mano, y una vez contrastado con lo visto, de toda “unha comedia para escachar de risa…” (la obra es en galego, sobra decirlo). Y un buen comienzo para este Ónfalo que no es el ombligo que pone nombre a la compañía sino, afortunadamente, el centro —otro más— del teatro bien hecho.

 

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