Número 28. Enero de 2010

Linke: la danza en estado puro

 

schritte verfolgen

Susanne Linke

7 de noviembre

Teatro de la Laboral (Gijón)

Venancio J. Mayo Pérez

El día a día se hacía duro en aquella pequeña ciudad alemana, en donde el manto de la posguerra cubría de negro las ilusiones y los deseos de sus habitantes. El mero hecho de sobrevivir al hambre y la destrucción, suponían ya suficiente esfuerzo para sus debilitados cuerpos, como para plantearse nada que no fuese llegar con vida al día siguiente.

Los bombardeos habían respetado relativamente a la pequeña ciudad de Lüneburg, gran parte de ésta salió indemne de la gran lucha entre los perros de la guerra. Arrastrando un pie tras otro, la exhausta ciudad, lograba avanzar lentamente en busca de un nuevo horizonte.

Cruzando sus calles con una mezcla de preocupación y obligada prisa, su madre la llevaba camino de la consulta médica, resultaba incomprensible que hubiese llegado su sexto cumpleaños y la niña no sólo no había podido hablar, sino que mostraba un comportamiento aislado, que hacía pensar en  una psicosis, incluso en el autismo. La tranquilidad tomó aliento al saber, tras el paso por el hospital psiquiátrico de Hamburgo, que se trataba de una meningitis no detectada a tiempo.

Sobre esta experiencia de la niñez, y tras el paso por el escenario de la muerte, a paso lento y con la güadaña en equilibrio, arranca la pieza coreográfica Schritte verfolgen, estrenada en 1985 como un solo, que en parte reconstruye y adapta para dar cabida a tres bailarinas más. Cada una de ellas representa una etapa de la vida en la danza de Susanne Linke.

Ver a esta singular coreógrafa y bailarina, es ver una parte muy importante de la historia de la danza. Discípula de Mary Wigman, máxima representante de la danza expresionista alemana, en Susanne Linke aún son apreciables las esencias, hoy ampliamente utilizadas,  de esta época artística, como el abandono de las formas clásicas en favor de una ejecución del movimiento más libre, una interacción más dinámica con el espacio o una mayor capacidad de autoexpresión corporal.

Volviendo a Schritte verfolgen, la pieza que nos ocupa, podríamos decir que más que etapas de la propia vida de la creadora, refleja sus distintas, y más marcadas, etapas emocionales. Es ésta una pieza que se baila desde las profundas experiencias personales de la coreógrafa, acompañado su desarrollo por el sonido de un tren, intercalado con otras piezas musicales, como símbolo de un viaje por las emociones y experiencias interiores que fluyen, sobre un escenario de estética refinada, en forma de luminosa inspiración, de danza despojada, de movimientos depurados que recorren caminos escénicos tortuosos, sinuosos, tangenciales, enredados, indirectos como la vida misma, envueltos en una infinita elegancia.

Sorprende que aún en su edad madura, esta gran dama de la danza, es capaz de elevar el concepto de danza más allá de lo imaginable, con una ejecución de  movimientos de una sensibilidad y belleza  que dejan sin habla…

 

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