schritte verfolgen
Susanne Linke
7 de noviembre
Teatro de la Laboral (Gijón)
Venancio J. Mayo Pérez
El día a día se hacía duro en aquella pequeña ciudad
alemana, en donde el manto de la posguerra cubría de negro
las ilusiones y los deseos de sus habitantes. El mero hecho
de sobrevivir al hambre y la destrucción, suponían ya
suficiente esfuerzo para sus debilitados cuerpos, como para
plantearse nada que no fuese llegar con vida al día
siguiente.
Los bombardeos habían respetado relativamente a la pequeña
ciudad de Lüneburg, gran parte de ésta salió indemne de la
gran lucha entre los perros de la guerra. Arrastrando un pie
tras otro, la exhausta ciudad, lograba avanzar lentamente en
busca de un nuevo horizonte.
Cruzando sus calles con una mezcla de preocupación y
obligada prisa, su madre la llevaba camino de la consulta
médica, resultaba incomprensible que hubiese llegado su
sexto cumpleaños y la niña no sólo no había podido hablar,
sino que mostraba un comportamiento aislado, que hacía
pensar en una psicosis, incluso en el autismo. La
tranquilidad tomó aliento al saber, tras el paso por el
hospital psiquiátrico de Hamburgo, que se trataba de una
meningitis no detectada a tiempo.
Sobre esta experiencia de la niñez, y tras el paso por el
escenario de la muerte, a paso lento y con la güadaña en
equilibrio, arranca la pieza coreográfica Schritte
verfolgen, estrenada en 1985 como un solo, que en parte
reconstruye y adapta para dar cabida a tres bailarinas más.
Cada una de ellas representa una etapa de la vida en la
danza de Susanne Linke.
Ver a esta singular coreógrafa y bailarina, es ver una parte
muy importante de la historia de la danza. Discípula de Mary
Wigman, máxima representante de la danza expresionista
alemana, en Susanne Linke aún son apreciables las esencias,
hoy ampliamente utilizadas, de esta época artística, como
el abandono de las formas clásicas en favor de una ejecución
del movimiento más libre, una interacción más dinámica con
el espacio o una mayor capacidad de autoexpresión corporal.
Volviendo a Schritte verfolgen, la pieza que nos
ocupa, podríamos decir que más que etapas de la propia vida
de la creadora, refleja sus distintas, y más marcadas,
etapas emocionales. Es ésta una pieza que se baila desde las
profundas experiencias personales de la coreógrafa,
acompañado su desarrollo por el sonido de un tren,
intercalado con otras piezas musicales, como símbolo de un
viaje por las emociones y experiencias interiores que
fluyen, sobre un escenario de estética refinada, en forma de
luminosa inspiración, de danza despojada, de movimientos
depurados que recorren caminos escénicos tortuosos,
sinuosos, tangenciales, enredados, indirectos como la vida
misma, envueltos en una infinita elegancia.
Sorprende que aún en su edad madura, esta gran dama de la
danza, es capaz de elevar el concepto de danza más allá de
lo imaginable, con una ejecución de movimientos de una
sensibilidad y belleza que dejan sin habla…