Número 28. Enero de 2010

Dolores Plaza

Nuestra Dolores ha dejado huella. Entró a trabajar en la Consejería de Cultura del Principado de Asturias para cubrir una baja y, tras encargarse de casi la totalidad del apartado teatral, por su mucho interés y su buen hacer se ganó el aprecio de la profesión.

No era difícil verla participar en muestras y encuentros, bien como espectadora o formando parte del evento, fuera de su horario laboral.

Ahora, que hace un año que la Consejería prescindió de sus servicios, por esos inexcrutables misterios de la Administración, se la recuerda con cariño.

La Ratonera, a través de esta caricatura de Cristina Cillero, quiere rendirle homenaje y dejar constancia de lo absurda y sinsentido que puede llegar a ser la organización burocrática, la cual prescinde de aquellos que, después de haber demostrado su valía y atesorado experiencia, son cesados de sus puestos al albur de vaivenes políticos, amiguismos o mera desidia funcionarial.

Siendo éste del teatro un “negocio” muy particular —mucho más en Asturias que en otras comunidades— deseamos que los que sustituyan a Dolores no nos la hagan añorar.  

 

Arriba