Nuestra
Dolores ha dejado huella. Entró a trabajar en la Consejería
de Cultura del Principado de Asturias para cubrir una baja
y, tras encargarse de casi la totalidad del apartado
teatral, por su mucho interés y su buen hacer se ganó el
aprecio de la profesión.
No era
difícil verla participar en muestras y encuentros, bien como
espectadora o formando parte del evento, fuera de su horario
laboral.
Ahora, que
hace un año que la Consejería prescindió de sus servicios,
por esos inexcrutables misterios de la Administración, se la
recuerda con cariño.
La Ratonera,
a través de esta caricatura de Cristina Cillero, quiere
rendirle homenaje y dejar constancia de lo absurda y
sinsentido que puede llegar a ser la organización
burocrática, la cual prescinde de aquellos que, después de
haber demostrado su valía y atesorado experiencia, son
cesados de sus puestos al albur de vaivenes políticos,
amiguismos o mera desidia funcionarial.
Siendo éste
del teatro un “negocio” muy particular —mucho más en
Asturias que en otras comunidades— deseamos que los que
sustituyan a Dolores no nos la hagan añorar.