Número 28. Enero de 2010

Josep Maria Miró, Premi Born

Roberto Corte

La gala de entrega de la XXXIV edición de los Premi Born comenzó el viernes 20 de noviembre, en el salón de actos del Cercle Artístic, en Ciutadella de Menorca, con la presentación de las ediciones en euskera, en gallego, en castellano y en catalán del texto de Carles Batlle Oblidar Barcelona, ganador de la edición anterior. Una obra que para su traductor al gallego, Alfonso Becerra de Becerreá, que es amigo y fue alumno del autor, “cobra especial interés por su propuesta de estilo —más allá del contenido de relaciones interpersonales que propone, que también es de rabiosa actualidad—, ya que se trata de un trabajo excepcional por la forma en que está estructurada”. Posteriormente bajo el lema El Premi Born, estímul i mirall del nostre teatre la profesora emérita de la Universidad de Barcelona, María José Ragué Arias, tras reivindicar la recuperación del teatro Born, que permanece cerrado y en permanente deterioro desde hace años, repasó la historia del galardón y resaltó la importante carrera que han realizado muchos de los galardonados que hoy son autores de referencia del teatro contemporáneo español y europeo. Al cerrar su intervención dedicó unas palabras de recordatorio a Jaume Melendres.

A las 12 del mediodía del sábado 21 tuvo lugar la lectura —de cara a la prensa— del acta del jurado del Born. En esta ocasión un jurado compuesto por Jordi Boixaderas, Yolanda Pallín, Isabel María Díaz, Joan Arrom y Esteve Miralles, que seleccionaron cuatro piezas finalistas, L´habitació, La mina de sal, Quan digui tres y La dona que perdia tots els avions, resultando ganadora esta última y siendo su autor el joven Josep Maria Miró. La obra de Miró es un texto “de excepcional calidad poética que genera una atmósfera onírica y amenazante, misteriosa e hipnótica. Todo a través de escasos elementos, un lugar exótico y remoto, objetos simbólicos, personajes inquietantes, y con el texto obligando al espectador a colaborar en la reconstrucción de una realidad habitada por fantasmas del deseo reprimido. Llama la atención su radical teatralidad, pues está pensada para la representación. Tiene un conflicto dramático absorbente, una importante dosis de poesía en su narratividad dramática y unos diálogos cómplices con la literatura contemporánea. Se trata de un autor que está muy bien informado acerca de lo que es el teatro en esta primera década del siglo XXI”. En una apreciación más personal, Esteve Miralles dice que “es una obra muy bien construida que aguanta todas las preguntas. Nos habla de la imposibilidad de entender el mundo, de su complejidad, y de la inseguridad que generan nuestras propias percepciones. Es como si descubriéramos que nuestra percepción de la vida, a veces, no nos vale, porque no es muy fiable. La pieza también nos habla del dolor que produce la pérdida de una persona amada. Sin ser la ambigüedad una estrategia del autor la obra tiene muchas cosas avocadas a la indefinición”. La obra trata de una mujer del Norte que se encuentra en una isla del Sur donde los habitantes viven oprimidos y vigilados. Esta mujer, Sara, que conserva en una maleta los objetos del marido que ha perdido, espera sentada a las afueras de una casa colonial a que llegue la hora de coger su avión. La presencia de otros personajes lugareños crea unas relaciones misteriosas. Para el propio Josep Maria Miró, “es una obra con muchos interrogantes, preguntas y reflexiones. Sugeridas por las perversas relaciones que se establecen entre el mundo occidental y los otros. En unas líneas fronterizas que siempre son muy frágiles, pues hacen confluir dos mundos igualmente explosivos, el emocional y el vital”.

Josep Maria Miró tiene 32 años, es licenciado en Dirección y Dramaturgia en el Institut del Teatre de Barcelona, doctorado en Literatura Catalana en la Universidad Autónoma de Barcelona y licenciado en Periodismo en la misma Universidad. Actualmente es autor residente del Teatre Nacional de Catalunya en el proyecto T6, lo que le permitirá estrenar uno de sus textos en 2011. También, desde 2008 forma parte de la compañía La Reina de la Nit de Xavier Albertí y Lluïsa Cunillé.

Tras la lectura del acta del jurado y presentación del autor, y con un sol radiante propio de un día de mayo, la alcaldesa de Ciutadella de Menorca, Pilar Carbonero Sánchez, recibió en el Ayuntamiento a la organización y a los participantes, a los que invitó a un pequeño ágape en la terraza posterior del inmueble, un lugar privilegiado con vistas desde donde se contempla el muelle y parte de la ciudad.

En la tarde del mismo día, ya en el Teatre Principal de Maó, tras la representación de La curva de la felicidad, de Eduardo Galán y Pedro Gómez, tuvo lugar la entrega del Premio por parte de Esteve Miralles, en representación del jurado, y de Paulí Amorós, presidente del Cercle Artístic, que resaltó la importancia del galardón y tuvo unas palabras de agradecimiento al apoyo recibido de los colaboradores.

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