Puente entre danzas, con ausencias

Adolfo Simón
Decía el genial Fernando Fernán Gómez que Las bicicletas son para el verano y al final de aquel espléndido texto teatral dejaba suspendido en el aire el interrogante de lo que les depararía a los personajes en los meses siguientes. Cada vez que se aproxima el verano aparece, precisamente, una cierta incertidumbre porque en los últimos años, el calendario se ha convertido en un paisaje de ausencias, este año se han marchado de forma súbita dos grandes creadores de la danza, Merce Cunningham y Pina Bausch.
Ambos, precisamente han sido elegidos como las dos orillas firmes de un puente que enlazase los dos Festivales más importantes del país, Madrid en danza y el Festival de Otoño. En el primero se presentó la última obra de Cunningham, Nearly Ninety, estrenada recientemente en New York como un homenaje y celebración a su noventa cumpleaños. Se convertía así en la estrella de un Festival en el que aparecía su creación a modo de despedida artística sin él saberlo, en paralelo al montaje presentado en las nuevas y espléndidas instalaciones de los Teatros del Canal, se realizó un interesante programa en el Centro de Arte Reina Sofía, Events, una propuesta diseñada específicamente para el museo de Arte Contemporáneo, una ocasión excepcional para disfrutar de las obras del lugar fusionadas con las coreografías de la emblemática compañía de danza; sobre dicho trabajo, el propio Cunningham escribía para el programa de mano unas palabras que resumen bastante bien su pensamiento para el futuro… Realmente hay que amar la danza para dedicarle la vida. No te devuelve nada, ni manuscritos que conservar, ni pinturas que mostrar en las paredes o tal vez colgar en los museos, ni poemas para editarse o venderse. Nada más que un simple momento fugaz en el que te sientes vivo. La danza no está hecha para almas inestables.
Madrid en Danza presentó un festival interesante, diverso, abarcando todos los tipos de danza posible, afirmándose dentro de las grandes programaciones mundiales, convirtiéndose así en uno de los destinos deseados de multitud de artistas y compañías que pujan con fuerza dentro del universo de la creación coreográfica actual. Desde el punto de vista artístico, el equilibrio y contraste entre la danza que se realiza en nuestro país y en nuestra Comunidad con la producción que llega de otros lugares representa un aliciente de diversidad y estilos, abierto a la interpretación del público para comprender qué influencias comunes comparte el lenguaje universal de la danza y qué diversidad extraordinaria se pudo disfrutar entre las veintitrés producciones que se exhibieron. Artistas y compañías de Brasil, Japón, Rusia, Iraq, Estados Unidos, Francia, Grecia, Principado de Mónaco, Reino Unido e Israel afianzaron en esta edición la perspectiva internacional de un arte sin fronteras, así, se propuso un recorrido de infinitas posibilidades y fusiones, desde el butho al flamenco, del baile de salón a la danza teatro, del arte académico a la danza contemporánea. Y se mostró por primera vez el trabajo de los más jóvenes creadores, enmarcado en el ciclo Generación 2.0. La programación completa quedó así: The Perfect Human / Still de Candoco Dance Company, Con permiso de Larumbe Danza, Tradicción de Nova Galega de Danza, Punctum de Kytatioh Co, Sin Dios de Provisional danza, Monger de Barak Marshall, Fausto de Les Ballets de Monte-Carlo, El río de verde musgo, desde la orilla opuesta de Shizuku, Petroff solo quiere bailar (coreografía panfletaria para momentos de crisis) de Perros en danza, Dragón, collage surrealista de danza de Compañía I+D danza, El llac de les mosques de Sol Picó, El dragón y la rata de Malucos Danza, Vamos al tiroteo-Versiones de un tiempo pasado de la Compañía Rafaela Carrasco, Radiodance / Love and Consumerism de Iguan Dance, La maison du sourd (La quinta del sordo) de la Compagnie Catherine Diverrès, Dolores de Mimulus Cia de Dança, Entity de Wayne McGregor/ Random Dance, Europa (El rapto) de Arrieritos, Nearly Ninety de Merce Cunningham Dance Company y en el ciclo Generación 2.0: What Scratches the Glass from the Inside de AdLibdances, Crying of my Mother de Muhanad Rasheed Iraqis Bodies, Q project - Projects in Movement, Concerto Desconcerto de Compañía Entremans y como cierre la XXI Gala Día Internacional de la Danza en el Teatro de Madrid.
Un mes antes de la muerte de Cunningham, de forma inesperada, desaparecía Pina Bausch, justo unos días después de la presentación de su última obra. Hablar de la trayectoria de Pina es inabarcable, ha sido una de las figuras más importantes en la historia de la danza, por sus obras, la revolución que hizo de la escena creando el término danza-teatro y sobre todo por su actitud ética frente al arte. La desaparecida artista alemana, estaba previsto que fuera también uno de los ejes de la programación de la próxima edición del Festival de Otoño, que finalmente será dedicado a su memoria. En esta ocasión vendrá con un trabajo estrenado hace tiempo, Kontakthof mit Damen und Herren ab ´65` de la mano de su Compañía Tanztheater Wuppertal. Otros espectáculos de danza que se presentarán y que hacen pensar que será una gran edición —antes de cambiar de fecha, ya que, a partir del año próximo no se hará el Festival en otoño sino que pasará a la primavera—, serán: El final de este estado de cosas, redux de Israel Galván, Rosas danst Rosas y The Song de la Compañía Rosas con la prestigiosa Anne Teresa de Keersmaeker al frente, Isabella´s Room de Jan Lauwers & NeedCompany, Dunas fruto de la colaboración de María Pages y el afamado Sidi Larbi Cherkaoui, La cámara lúcida de Shiro Takatani, De mim nâo posso fugir, paciencia! de Tânia Carvalho y el esperado estreno de la última gran producción de Marta Carrasco, Dies Irae. En el réquiem de Mozart.