Número 26. Mayo de 2009

Ubú asturiano


Jorge Moreno y Cristina Cillero en Asturiestein, de Konjuro Teatro. (Foto de Mara Villamuza.)

 

asturiestein

Konjuro Teatro

Dirección y texto: Jorge Moreno

Intérpretes: Cristina Cillero, Borja Roces, David Acera, Sonia Vázquez y Jorge Moreno

Vestuario: Anabel González

Iluminación y sonido: Fernando Prieto

Espacio sonoro: Fernando Vega

Coreografía: Luchy Colunga

Teatro Palacio Valdés

16 de enero de 2009

Néstor Villazón

Cuenta en sus Diarios Jules Renard cómo fue el estreno de Ubú rey en el París de 1896: en uno de los momentos más célebres de la obra uno de los personajes exclama “¡Mierdra!”, a lo que alguien responde “¡Comre!”, entre los pataleos de los conservadores y los vítores de los vanguardistas. Y finaliza: “Si mañana Jarry no escribe que nos ha gastado un bromazo, estará acabado.” Pero Ubú rey ha llegado a ser un clásico del teatro, adaptado más tarde por Albert Boadella en su reconocido —y maltratado— Ubú President. La obra, al igual que ocurrió con la de Alfred Jarry, tuvo un estreno sonado y la prohibición y vetos que se le impusieron a su autor aún continúan en nuestros días, teniendo que renegar de su Barcelona natal y trasladarse a Madrid. ¿Qué ocurre entonces cuando sobre el escenario avilesino vemos a un Tini Areces —al menos así lo parece— bailando desenfrenadamente junto a un grupo de micrófonos que lleva sobre el pecho, sudando y comiendo generosamente, deteniéndose a cada instante ante la feroz llamada de los fotógrafos, respetando hasta la más grotesca fórmula de educación, como el instante en que habla de “potenciar la seguridad de sus asegurados/as súbditos/as en esta Asturias/os”? El público comienza a reírse con increíble naturalidad, sin percatarse de todo el daño —y el engaño— que esconde su risa. Quizá sea ésta la mejor forma de definir el montaje: una comedia que desnuda los mitos de Asturias ante una carcajada inocente.

De este modo, asistimos a una serie de cuadros esperpénticos que reflejan, no obstante, la propia realidad: una pareja de adictos a la sidra dialogan sobre la taza de un water; un hombre baila con un muñeca hinchable porque no ha conseguido a aquella chica ”con cara de Santina”, mientras viste orgulloso su camiseta de Fórmula 1; un guardia civil cuenta a su superior una pequeña anécdota: el inocente maltrato a su mujer; una pareja protesta por la falta de ayuda del gobierno hasta que les avisan del reparto de prejubilaciones... todo ello guiado bajo la terrorífica trama principal, en la que el nuevo doctor Frankestein ha de crear un nuevo monstruo: el asturiano del futuro.

El uso muy frecuente de elementos sonoros y de iluminación conseguían crear una escena terrible y cómica al mismo tiempo, al igual que en anteriores montajes de la compañía como Alizia 21 o Happy Birthday Miss Monroe. Sus intérpretes estuvieron al nivel que exigía la obra, conformando un agradable grupo de estereotipos asturianos, pasando tan pronto del pálido dramatismo a la más ferviente comicidad.

Con Asturiestein Konjuro Teatro cumple diez años sobre las tablas, cosechando éxitos y un merecido reconocimiento. Con todo, esperemos que este necesario montaje no corra la misma suerte —al menos en su comienzo— que los de Jarry y Boadella. Esperemos que éste sea el punto de partida para la tan exigida autocrítica, que con ella surja una nueva realidad, el verdadero asturiano del futuro.

 

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