más
diálogos
qué mal huele
Josefa
Rico de la Venta
Cultivalibros
Colección estudios n.º 17
Diciembre 2008, 98 páginas
Chechu García
La
editorial Cultivalibros presenta en este volumen dos obras
de Josefa Rico de La Venta. La primera de ellas Más
diálogos lleva por subtítulo Facultades superiores
del hombre y habría que encuadrarla dentro del ensayo
dramatizado, al modo de los diálogos clásicos. La autora
establece sus tesis a partir de la biografía de Albert
Einstein, profundizando en la importancia que las relaciones
sentimentales del sabio alemán tuvieron en la consecución de
sus más importantes logros científicos. Desde esta
plataforma se trata de abordar la naturaleza de la intuición
y las implicaciones que los instintos tienen en las
funciones mentales más abstractas del hombre.
Más diálogos
alcanza en sus mejores momentos una interesante cadencia
rítmica, regalándonos aquí y allá frases de Albert Einstein,
que engarzadas con precisión logran un conjunto narrativo
fluido, ágil y muy instructivo. Quizás la presencia de
algunas voces no muy bien definidas, como la del “Chismoso”
o el elevado número de personajes sin finalidad clara,
desorienten puntualmente al lector alejándolo del verdadero
motor argumental de la obra. Con todo, Josefa Rico mantiene
el interés del lector durante gran parte de la pieza, aunque
su conclusión, a modo de moraleja final y sobre todo el
apéndice en forma de aclaración las facultades superiores
del hombre lo cierre con un innecesario y sorprendente
giro que hace resquebrajar todos los razonamientos, tan
aparentemente bien construidos, enmarcándolos dentro de una
senda de carácter cristiano y evangelizador bastante
redicha.
La
segunda obra del libro, Qué mal huele, constituye un
vodevil, un paso entendido a la manera clásica sin más
pretensiones que las de divertir. Abelardo, personaje
principal, intenta dar esquinazo a una ex-novia bastante
pesada, para ello no dudará en hacerse pasar por muerto
cerca de un queso de Cabrales, impregnando la escena de un
olor que da título a la pieza. El interés particular de
Qué mal huele reside en la rima con que se interpelan
todas las voces del reparto, alcanzando momentos
verdaderamente hilarantes. Como factor negativo, destacar la
enorme anarquía y velocidad de algunas de las situaciones
jocosas, lo que hace que se pueda perder la perspectiva e
hilo argumental en ocasiones.
Dos
obras completamente diferentes las de este libro de Josefa
Rico y una grata sorpresa la que va a suponer Más
diálogos para los amantes de la ciencia y en concreto
para los seguidores de la vida de Albert Einstein.
la
literatura dramática
de fernando fernán-gómez
Manuel
Barrera Benítez
Editorial Fundamentos
Barcelona 2008, 376 pp.
Francisco Díaz-Faes
La excelente Colección Arte, con espléndidos libros
dedicados al teatro, de la no menos notable editorial
Fundamentos, ofrece por vez primera la literatura dramática
en toda su extensión del gran autor Fernán-Gómez. Tomada
como síntesis y adaptación de lo que fue en su momento una
tesis doctoral del profesor de la Escuela de Arte Dramático
Manuel Barrera Benítez. “Se ha dicho muchísimas veces, y
nadie lo pone en duda, que una obra teatral no adquiere su
verdadera entidad hasta que no sube al escenario y allí los
actores le dan vida, la convierten en acción, en drama. Si
esto no ocurre, la obra no llega a ser teatro, se queda en
literatura dramática”, con esta confesión del desaparecido
autor, se abre este amplio estudio que desvela pormenores de
su escritura teatral. Dividido en dos partes tras una
introducción sobre la justificación de este estudio,
presenta los períodos y ciclos de creación y la
caracterización crítica de ese teatro. Parte de la
producción dramática de Fernando continúa hoy en día
inédita, “en su mayor parte se trata de obras que han sido
estrenadas pero que no han sido publicadas, aunque hay
alguna que ni siquiera ha llegado a las tablas”, dice el
profesor Barrera. Siendo, como parece, piezas de gran
interés artístico, y que dictan la progresión de la
escritura del autor, es curioso este vacío de literatura
dramática a veces de difícil cuando no imposible consecución
en el mercado. Como curioso es el rechazo del propio
Fernán-Gómez a dos de sus obras iniciales Delito de
sangre y Marido y medio. Démonos cuenta que ésta última
sería su primera obra teatral en tocar escenario en 1950,
repudiada (“de lo puro mal que salió”, confiesa) por
él, pese a seguir la estela de Jardiel, Martínez Sierra,
Wilde, Tono y Mihura. Puede discurrir el teatro que leemos
desde estos experimentos de lo que llama teatro comercial al
ciclo de la picaresca o el teatro de la memoria personal o
el de las versiones de clásicos. Y cuenta el estudioso de
los elementos extra a los para-verbales como movimiento,
gestos, volumen, tono, intención, acento…). Con un análisis
formal del texto como un ensayo comparativo en relación con
los grandes textos y autores de las vanguardias clásicas
europeas (y españolas) plantea este libro Manuel Barrera
Benítez. De los inicios al período de madurez dramática en
torno a los ochenta, y, finalmente la década de los noventa
y el nuevo siglo, contando con los elementos visuales y
sonoros, los componentes fundamentales (distancia,
personaje, espectador y lector, estructura y género,
contenido, etc.), la conclusión y la bibliografía, abarca
este interesante libro. Un libro sobre tal vez el más
completo autor en la utilización de la palabra dramática, en
ensayos, novelas, cine, escenarios y memorias que ha dado la
segunda mitad del siglo pasado. Fernando Fernán-Gómez ha
sido uno de los grandes del teatro y la palabra, sea ésta
hablada, “palabra escrita (…) y la palabra escrita con la
intención de que sea hablada. Y hoy, merced a los grandes
adelantos, con la intención de que sea no solo hablada sino
divulgada, divulgadísima”. Pues bien a esto, que dijo en su
discurso de ingreso en la Real Academia Española de la
Lengua, como Aventura de la palabra en el siglo XX,
pensamos que contribuye idóneamente la lectura que aquí
reseñamos.
el
papel del artista en la dramaturgia
de jerónimo lópez mozo
juegos temporales e intermediales
Eileen
J. Doll
Ed.
Iberoamericana/Vervuert
Madrid, 2008. 2056 pp.
F. D. F.
Durante más de 12 años el dramaturgo Jerónimo López Mozo
(1942) hizo posible la explicación de textos publicados e
inéditos de su teatro a la estudiosa americana Eileen J.
Doll. Eso y la consulta de fondos de la biblioteca de Loyola
University New Orleans y la Biblioteca Española de Música y
Teatro Contemporáneos de la Fundación Juan March de Madrid
dan como resultado el libro que aquí reseñamos. En la
introducción descubrimos que el de López Mozo es uno más de
los casos de penuria personal en el plano ideológico de la
dictadura, por su biografía personal con el antecedente de
un padre "injustamente tratado en su trabajo"
y que sería depurado por rojo. Por lo que tomando a la
censura como uno más de los componentes sociológicos del
momento, tocó dirimir su teatro a partir de los años 60,
aceptando el silencio como la "mejor fórmula para vivir sin
problemas". Pero López Mozo ni optó por el “posibilismo” de
Buero Vallejo ni por el silencio. Políticamente
comprometido, se nos dice, cuyas perspectivas biográficas
forman parte de su dramaturgia desde las primeras obras,
siempre experimentando con nuevas formas y técnicas como
corresponde a su dramaturgia de vanguardia. Y luchando,
claro es, con las estrecheces físicas, sociológicas y
culturales de la época. Pues en esos años los problemas de
representación (sin subvenciones, preferencia empresarial
por obras clásicas, cuando no comerciales, y por autores más
jóvenes) se suman a los ideológicos del franquismo. Pero
nuestro autor no se arredra en su escritura que sigue en la
cresta de la ola de la avanzadilla estética. Sea o no
representado por grupos universitarios, o compañías
independientes y alternativas, que sería la estructura
representativa que más acudiría a su autor. Un momento de
gran trascendencia es el trabajo en colaboración con Luis
Matilla en 7 obras, en lo que a buen seguro formó parte de
lo que se denominaba creación colectiva. Donde participaban
en el proceso, actores, director y otros miembros de la
producción en varias de estas piezas. En lo que interesa y
desvela este libro es que cinco de sus obras se verán
traducidas a otros idiomas y publicadas en los países y
comunidades autónomas españolas correspondientes. El caso es
que algunas de sus obras han sido traducidas, representadas
incluso estrenadas en Portugal, Italia, Francia, y, sobre
todo Estados Unidos, merced al interés mostrado por ciertas
universidades. Divide Eileen J. Doll su libro en 3 capítulos
y un apartado de bibliografía. De la historia y el tiempo,
al teatro como suma de artes (fusión o intermedialidad), al
estudio pormenorizado de La infanta de Velázquez.
Utilizando el tiempo en su acepción histórica (teatro
histórico: “drama que se basa en un momento histórico
específico, del cual se supone que el público sabe bastantes
detalles”, se define aquí perfectamente), López Mozo, parece
emplearlo en el drama histórico, el teatro documental o los
paralelos históricos para “facilitar su presentación de
farsa y denuncia del totalitarismo”. Siempre como un recurso
tradicional pero no realista. Lo que vemos en El Fernando
(1978) hasta, más recientemente El arquitecto y el
relojero (2001). Con técnicas de “fragmentación y
combinación dentro de lo que varios críticos recientes han
denominado el «neorrealismo»”, dentro del postmodernismo
común a los efectos introducidos en el teatro europeo de las
últimas décadas. En fin el libro es una interesante
incursión en el teatro de este autor. Sus fuentes
estilísticas, evolución y trascendencia a través de sus
obras, la singularidad del teatro de López Mozo, uno de los
autores más rabiosamente comprometidos y conocedores del
hecho teatral en toda su extensión.
último
verano en el paraíso
dos viejos lagartos
Jesús
Carazo
Editorial Fundamentos
Madrid, 2009
Néstor Villazón
Jesús Carazo es en estos momentos uno de los autores a tener
en cuenta de nuestro país. Su teatro —como bien dice él
mismo— sigue por lo general las huellas del realismo junto a
ocasionales elementos fantásticos, como las ficticias
entradas de Fidel Castro y Juan XXIII en la primera de sus
obras. Y fue ésta precisamente, su Último verano en el
paraíso, la que le proporcionó el verdadero espaldarazo
sobre la escena, compaginándolo más adelante con sus
reconocidos y premiados trabajos en narrativa. Con ella fue
el ganador del premio Lope de Vega 2004 al describir la vida
de una de tantas familias españolas que vivían en el Tánger
de los años sesenta y que debían abandonar un país que aún
sentían como suyo. En ella se plasma la indecisión entre el
éxodo o la permanencia, las consecuencias de una ciudad que
empezaba a ser absorbida por Marruecos y donde los europeos
tenían que deshacerse primero de sus posesiones para luego
optar por un nuevo destino.
En el
segundo de sus textos, Dos viejos lagartos, analiza
la relación que mantiene una extraña pareja, sus fobias y
fantasías, manteniendo siempre su estilo característico,
descrito por el catedrático Mariano de Paco en su prólogo
como “el íntimo y muy hábil enlace entre vida y fantasía”.
Dos textos, al fin y al cabo, necesarios para conocer a un
gran dramaturgo de los años setenta que regresa tras una
etapa de silencio a la escena española.
lecciones
de pantomima
Julio
Castronuovo
Editorial Fundamentos
Madrid, 2008
N. V.
Tratadas con gran precisión y claridad, Julio Castronuovo
conduce al estudiante a lo largo de diez lecciones prácticas
por el arte del Mimo y la Pantomima en lo que ya es un
manual imprescindible. Nada más comenzar se nos presenta,
muy acertadamente, un breve recorrido desde sus primeras
manifestaciones hasta nuestros días, mostrando de forma
simple y concisa las principales evoluciones que ha sufrido
a lo largo del tiempo. En palabras de su autor, se pretende
“un dominio corporal y psicotécnico para que, una vez
dominados ambos, el alumno creador pueda imponer su propio
estilo”. Cada lección vendrá estructurada mediante un
pequeño prólogo en su inicio, para luego atender a los
diversos movimientos básicos que el iniciado deberá seguir
sirviéndose de múltiples ejemplos y fotografías. Todo ello
completado con ocasionales menciones a clásicos como Eugenio
Barba, Peter Handke o Beckett, partiendo siempre de los
postulados de Etienne Decroux, considerado el iniciador del
Mimo contemporáneo. El presente volumen se cierra con el
montaje de Acto sin palabras nº1, de Samuel Beckett,
en el que se podrán apreciar algunas de las lecciones
anteriormente mencionadas y su posible aplicación práctica.
el
último vuelo y otras piezas (2003-2008)
Pedro Montalbán Kroebel
Colección Teatro Siglo
XXI
Serie Textos
Universitat de València.
2008
Eva Vallines
La Universitat de
València acaba de sacar a la luz este volumen que recoge
diez piezas breves del dramaturgo Pedro Montalbán Kroebel,
cuya obra Cuenta atrás, escrita en colaboración con
Antonio Cremades publicamos en
La
Ratonera
n.º 22. La pieza más extensa y que da título al volumen es
El último vuelo, estrenada el pasado 30 de marzo en
el Teatro Zorrilla de Badalona por la compañía Teatre de
l’Enjòlit. La obra, que ganó el I Premio Ciudad de Badalona,
recrea los últimos momentos del escritor y aviador francés
Antoine de Saint-Exupéry, en un extenso monólogo dividido en
18 cuadros en los que asistimos a la agonía del autor de
El principito, en un desierto imaginario, presidido por
la sed y los espejismos, en el que tras realizar su último
vuelo, lidia la batalla definitiva con la muerte. El autor,
nos relata el origen de esta pieza, que surge del interés
que le suscitó la figura de Saint-Exupéry a partir de un
proyecto de dramaturgia de El principito. Tras once
años de profundizar en la biografía de este personaje, nace
esta obra, en la que se funden los recuerdos de una vida
entregada a la aviación y la lucha por la libertad y en la
que a través de las cartas a su madre (los fragmentos más
bellos) recuperamos la ternura y la infancia añorada del
personaje, marcada por la pérdida de un hermano y la
ausencia del padre, aunque también asistimos a la tormentosa
relación con su esposa Consuelo Suncin, artista salvadoreña.
Bajo el sol abrasador y torturado por la sed y sus múltiples
lesiones, el protagonista relata su interés por participar
en la 2.ª Guerra Mundial para poder liberar a Francia del
yugo nazi y su posterior desencanto ante el absurdo de la
guerra… Se intercala un encuentro con el personaje del
Principito y la recreación de un pasaje de Así habló
Zaratustra de Nietzsche, autor muy querido de Saint-Exupéry.
En Paso a dos, la segunda pieza en extensión, nos
encontramos con una reelaboración de un texto que nace en el
laboratorio de escritura teatral de la Muestra de Teatro
Español de Autores Contemporáneos celebrada en Alicante en
2005 y que en su primera versión fue incluido en el volumen
colectivo Matrimonios, que publicó la Muestra en
2006. En 2007, el autor reordena las escenas y crea esta 2ª
versión, una sucesión de diálogos breves e incisivos,
articulada en diez cuadros interpretados por dos actores
protagonistas, cuya relación de amor-odio avanza jalonada
por interludios dancísticos (en los que el paso a dos
es metáfora de encuentro sexual y pelea a un mismo tiempo)
hasta desembocar en un dramático final. En Mercurio
asistimos a un mini-monólogo en boca del dios Mercurio que,
como si del dios Marte se tratase, se encara con Minerva,
defensora de la guerra táctica e inteligente, predicando la
guerra bruta y salvaje y denunciando el absurdo de construir
la paz a través de la guerra. Sin titubeos es una
pieza en la que dos personajes, un camionero y un mecánico
intercambian sus frustraciones y anhelos, con un lenguaje
costumbrista y castizo, pero que introduce la
experimentación a través de diálogos no sincrónicos, en tres
escenas que alternan el taller y el bar como escenario. En
Dúo, de nuevo una reflexión sobre la vida en pareja,
en la que los diálogos cruzados nos hablan de la
incomunicación, la dependencia y los lazos afectivos
lastrados por la silla de ruedas de uno de los
protagonistas, personajes sin género que alternan el
chantaje emocional con la relajación en siete brevísimos
cuadros. Seis personajes seis es un tributo al
dramaturgo Jose Mª Rodríguez Méndez, al que se le aparecen
los personajes de sus obras, una reivindicación de la figura
de este autor con ecos pirandellianos. Tengo, tengo,
tengo es un monólogo creado a partir de la canción
infantil para el proyecto Grita ¡Sida! coordinado por
Adolfo Simón. Cartografía teórica de la pornografía
nos presenta a un actor porno con “problemas” cinco minutos
antes de salir a escena, que le pide ayuda a su compañera
para ejecutar una drástica solución… Soy puta plantea
un juego con el lenguaje, un auténtico recital de sinónimos
encarnado en un personaje masculino travestido en
prostituta. Por último, en Son palabras encontradas al
azar un padre y una niña reflexionan sobre la relación
entre las matemáticas y la guerra. En suma, diez piezas de
extensión y estilos muy distintos, que son buen reflejo de
la fuerza y la viveza del lenguaje de Pedro Montalbán, autor
que se perfila ya como uno de los autores de la nueva
dramaturgia.
electra
en oma
las cosas persas
Pedro
Víllora
Espiral/Teatro. Fundamentos
Madrid, 2008
E. V.
La
Editorial Fundamentos, continuando con su apoyo a la
difusión de textos dramáticos, publica dos obras de Pedro
Víllora, joven dramaturgo, pero de larga y premiada
trayectoria, que compagina la labor creativa (teatro,
narrativa y poesía) con la crítica y la docencia en la RESAD.
Electra en Oma obtuvo el Premio Beckett y fue
publicada por la Fundación Valparaíso en 2006. Víllora
estructura en tres actos este poema dramático basado en el
mito de Electra y ambientado en el bosque animado del Valle
de Oma en el País Vasco, obra del artista Agustín Ibarrola.
La elección del escenario no es casual, pues este bosque
lleno de árboles con pinturas ha sufrido varios atentados
proetarras por la militancia de Ibarrola en “Basta Ya” y el
Foro de Ermua. En la obra el bosque se incorpora casi como
un personaje más, como un espacio sagrado y mágico que
transmite a la protagonista conocimientos reveladores.
Víllora parte del mito de Electra para construir una
tragedia con mimbres propios centrada en el conflicto
político del País Vasco. No es la primera vez que nos
encontramos con
personajes de la tragedia griega encarnando el problema del
terrorismo, en La
Ratonera 24 reseñamos La ley y la sangre
de Javier Gil Díez-Conde, donde una Antígona abertzale se
enfrentaba a un Creonte garante del Estado de Derecho.
Francisco Nieva en el prólogo de Electra en Oma
reivindica la oportunidad de la tragedia clásica para
reflejar cualquier conflicto político por el enfrentamiento
dialéctico que su propia estructura plantea. Pero tenemos
que señalar el acierto de Víllora al elegir la saga de los
Atridas para encarnar el problema del terrorismo, pues esta
familia, maldita desde sus orígenes, sufre una sucesión de
crímenes fratricidas, de odio y venganzas sucesivas
inauguradas con Tántalo y que llegan hasta los descendientes
de Agamenón. La acción comienza con Agamenón ya muerto, y la
preparación de las bodas de Egisto y Clitemnestra, sus
asesinos. Pero a diferencia de la Electra de Sófocles
y Eurípides, aquí la protagonista no conoce aún la identidad
de los asesinos de su padre, que le es revelada por un
personaje fundamental introducido por Víllora, el aedo
Demódoco, que como argumenta Santiago Martín Bermúdez en el
epílogo, es el resultado de fusionar dos personajes
distintos mencionados en la epopeya homérica. Quizá el autor
lo bautizó así por la etimología del nombre, pues representa
la "opinión del pueblo" que se opone a los nacionalismos
totalitarios y que una vez consumada la venganza será el
único que pueda gobernar la nueva polis. El personaje de
Electra es mucho más fuerte que el de los trágicos, es una
heroína moderna que se enfrenta con decisión al tirano,
encadenándose en el bosque de Oma, donde se encuentra la
tumba de su padre y que Egisto pretende talar. No obstante,
como concesión al mito, también aquí aguardará el regreso de
Orestes para consumar la venganza. Egisto representa el
reino del terror que el nacionalismo excluyente y
totalitario quiere imponer y Agamenón en cambio, es evocado
como un buen gobernante, que sólo buscaba abrir las
fronteras de Argos al resto de las ciudades griegas (nada
que ver con el expansionismo conquistador del Agamenón de la
época micénica). Un momento brillante de la obra es el agón
entre Ifigenia y Egisto, en el que se introducen novedades
como el intento de seducción de Egisto a Electra. El
personaje de Orestes aparece como un joven confuso que se
busca a sí mismo y trata de conseguir, a través de la
venganza, la reconciliación con el padre muerto, al que dio
la espalda en su juventud, seducido por los cantos de sirena
abertzales. La venganza se consuma y los asesinos de
Agamenón mueren a manos de Orestes, quien renuncia a tomar
el poder al igual que Electra, que elige a Demódoco como
nuevo gobernante y aval de un futuro democrático para Argos.
Víllora ha logrado una tragedia actual hecha con elementos
clásicos, con una tensión dramática muy bien conseguida y un
lenguaje poético asombroso, al estilo de los bellos
parlamentos de la tragedia griega, pero sin perder
actualidad ni claridad.
Las cosas persas,
Premio de Teatro Rojas Zorrilla 1997, es una obra ritual en
la que los personajes shakespearianos de Cordelia y Lear,
representan el enfrentamiento y la lucha por el poder. El
incesto, las traiciones, la identidad y el cambio de roles
sexuales planean sobre un rito dialéctico que se repite tres
veces, a través de una experimentación del lenguaje, desde
el más elevado del comienzo hasta el más simple e infantil
del final convertido en pura onomatopeya. Una obra dura, de
difícil representación por sus extensos monólogos, que
supone un reto y que nos recuerda a Genet por la ritualidad
y el ceremonial que se repite y a Romero Esteo por el juego
que plantea con el lenguaje. En definitiva, estamos ante dos
obras de gran calidad y que demuestran el dominio del
lenguaje de su autor.
primer
acto n.º 327
Ricardo de la Vega, 18
28028
Madrid
En
este número, la revista decana de las artes escénicas, bajo
el lema “Espacios de dramaturgias” recoge artículos sobre
L'Obrador, de la Sala Beckett, sobre el ETC de la Sala
Cuarta Pared, y del Teatro del Astillero. Como complemento a
este apartado —y muy buen ejemplo de lo que dio de sí el
laboratorio de investigación dirigido por Borja Ortiz de
Gondra titulado “En blanco”— se publica el texto Günter,
un destripador en Viena (sobre el artista Günter Brus),
de María Velasco. La revista también dedica sus páginas a
los festivales de la escena contemporánea, al teatro para
niños, al de títeres, al circo, y al teatro de las
autonomías, que comprende un excelente y ameno artículo de
Santiago Martín Bermúdez que le toma el pulso a la cartelera
madrileña, acertando en la crítica mesurada pero firme.
ade
/ teatro n.º 124
Costanilla de los Ángeles, 13, bajo izq.
28013
Madrid
Los editoriales abren el número con unos contenidos críticos
acerca de la política nacional e internacional, en su
relación con el teatro y la cultura. Los “Premios ADE 2008”,
las intervenciones en el XIV Congreso de la Asociación de
Directores de Escena celebrado en Gijón, y las “Notas de
dirección”, aunque dirigidos principalmente a los afiliados,
son contenidos que también pueden ser catapultados al ámbito
de interés general; como ocurre con la publicación de un
importante dossier sobre la formación de los directores en
los planes de estudio de las escuelas superiores de Europa.
Los textos de Milan Richter, Del Ereboparaíso de Kafka
y La segunda vida de Kafka, reflejan algunos momentos
difíciles de la vida privada del autor de La metamorfosis,
mezclados con otros que son producto de la fantasía.
artez,
n.º 144
Aretxaga, 8, bajo
48003
Bilbao
La
pérdida de Ricard Salvat, probablemente coincidiendo con
este número en imprenta, se hace notar por su ausencia como
colaborador habitual. Junto a los reportajes y entradas que
nos informan de los estrenos más relevantes de la cartelera,
son artículos de especial interés: el de Jorge Dubatti sobre
la escuela de espectadores de Buenos Aires, el de Carlos B
sobre el teatro polaco, el de Javier Villán sobre el premio
Valle-Inclán a Mayorga y el discurso de Eugenio Barba en
agradecimiento por el título de Doctor Honoris Causa por la
Universidad de Buenos Aires, una entrevista a Borja Ruiz
Osante, director, actor y autor del ensayo El arte del
actor en el siglo XX, editado por Artezblai, y el de la
cuentera Virginia Imaz, que realiza una detallada disección
del arte de contar en escena.
rgt,
n.º 56
Apdo.
Correos 210
Cangas, Pontevedra
Número
correspondiente al otoño de 2008. Manuel F. Vieites da un
repaso a las vanguardias artísticas y literarias a través de
Víctor Sklovski y su incidencia en el formalismo ruso,
Alfonso Becerra continúa su artículo sobre la dramaturgia
actual y Lola Proaño publica su “Teatro comunitario, pre-texto
da transformación social”, ponencia presentada en el XXII
Festival Iberoamericano de Cádiz. En la sección Espazos se
publican los artículos: "Da tinta e o papel ao ciberespazo",
de Joseba Gorostiza y "Reflexos de teatro: Visitaçao de
caminhos cuzados", de Sebastiana Fadda. La críticas, los
festivales, las entrevistas y los libros, son los bloques
temáticos que completan esta revista que se cierra con el
cuadernillo “Textos Teatrais” que contiene la pieza de Anxos
Suazi Deus está de vacacións.
kumen
1983-2008
Teatro
Kumen
La
Felguera, 2008
Libro-homenaje en conmemoración del 25 aniversario del grupo
langreano. Edición muy cuidada que puede disfrutarse como si
de un álbum fotográfico se tratase, ya que se trata de un
repaso “biográfico” a través de las imágenes de sus
espectáculos. Tras las pertinentes presentaciones de María
Esther Díaz y Ana Oliva, alcaldesa y concejala
respectivamente, Boni Ortiz firma la introducción bajo el
lema “Un cuarto de siglo”.
los
cuernos de don friolera
Ramón
Valle-Inclán
Cuadernos del Teatro Español, n.º 20
Madrid, 2009
En 420 voluminosas páginas desgrana Ángel Facio su amor por
Valle y por sus Cuernos... Después de numerosos
intentos a lo largo de cuarenta años, por fin lleva a escena
el esperpento. Y corona la empresa editando y coordinando
este pormenorizado Cuaderno, donde encontramos amplísima
documentación gráfica y artículos o estudios muy
interesantes sobre Valle-Inclán y su obra.
Son dos partes o secciones en las que se divide el libro: el
autor y la obra por un lado y el montaje de Facio por otro.
En la primera parte hay colaboraciones del propio director y
editor, "Los cuernos de don... Pedro Calderón"; de Carlos
Alba Peinado, "A la sombra de Don Ramón por el callejón de
la crítica"; de Dru Dougherty, "El Esperpento a escena: El
estreno en Madrid de Los cuernos de don Friolera"; de
Jesús Rubio Jiménez, "Los cuernos de don Friolera
pintados por un goliardo. La versión de Ángel Facio"; de
Francisco de Quevedo en un apócrifo texto titulado "Epístola
sideral (a tres siglos luz) del cornudo jubilado Caballero
de la Tenaza al cornicanto teniente don Friolera"; también
una seleccionada antología de opiniones sobre Valle y una
"Pequeña antología de Don Ramón".