
ISABELLA’S ROOM
Jan Lauwers & Needcompany
Laboral Teatro
27
de febrero de 2009
20:30 horas
Venancio J. Mayo Pérez
Es
prácticamente de noche cuando cruzo el monumental patio en
dirección al gran edificio, atravieso su puerta y entro
apresuradamente en el hall del mismo. Parece que hay otras
personas que, como yo, han sido citados a la misma hora.
Tras una breve espera, y poco después de las ocho y media,
nos conducen a través de un largo pasillo hasta desembocar
en un espacio, a modo de habitación, en donde, con cierta
inquietud ante lo desconocido, tomamos asiento. Una vez
acomodados, mi atención se centra en un gran número de
objetos distribuidos por todo el habitáculo, objetos
exóticos, pertenecientes a culturas ancestrales, máscaras,
símbolos, amuletos, dagas, anillos, collares, partes de
animales momificados traídos de todas partes de África.
Objetos evocadores de cuentos e historias con las que todos
soñamos, en alguna ocasión, durante nuestra juventud y en
las que, por algunos segundos, me vuelvo a sentir inmerso,
pero la irrupción de una voz desconocida me devuelve a la
realidad del momento.
Se
dirige hacia nosotros y nuestras miradas se vuelven hacia
ella, cayendo atrapados bajo su especial magnetismo. Se
presenta, es Isabella, nuestra anfitriona. Sentada ya sobre
la última etapa de su vida y sin dilación nos lleva de la
mano a través de la historia de todo un siglo, a través de
su vida, de una azarosa vida.
Junto
a los personajes que, en distintos momentos, han acompañado
su existencia, y a sus exóticos objetos, Isabella nos invita
a entrar en su particular habitación, en su particular
universo, allí es donde nos atrapa con su hipnótica
historia. En un continuo diálogo con las personas que han
marcado su tortuosa vida, se descubre ante nosotros una
Isabella a la vez sencilla y compleja, tierna, vital, tan
vulnerable como fuerte, una Isabella de una profunda
humanidad que nos hace confidencias acerca de su niñez, sus
amores, sus anhelos, sus secretos, sus encuentros y sus
pérdidas, creando para nosotros un espacio vital en donde la
mentira y el dolor reinan, de forma solapada, sobre todo lo
demás. Sobre la primera, toda su vida está marcada por una
mentira que la protege y ayuda a continuar caminando. Desea
creer que su verdadero padre es un príncipe del desierto, al
menos eso le dijeron de niña sus padres adoptivos, padre del
que sólo posee todos esos objetos que llenan la habitación,
a la que ella llegó con la vana esperanza de encontrarlo. En
cuanto al dolor, que la ha acompañado siempre, lo deja de
lado para poder seguir viviendo. Aún así ella no desea
oscurecer nuestro encuentro y nos presenta su relato de
manera vital, desenfadada, en ocasiones divertida.
Jan
Lauwers, el padre teatral de Isabella’s Room, nos
ofrece una obra deliciosa, con una Viviane De Muynck
espléndida en el papel de Isabella, rodeada de un elenco de
actores y bailarines que cumplen a la perfección con sus
papeles. Estamos ante una pieza multidisciplinar donde
teatro, danza contemporánea, canción y música en directo
confluyen en una obra que seduce y emociona, una obra de
alta calidad en todos sus aspectos.