José Luis
Campal Fernández
ridea
Contamos con las reflexiones acerca de su labor escritural
de cinco dramaturgos para el broche de esta serie, en la que
hemos buscado trazar una panorámica lo más ajustada y
prolija posible del estado literario de la cuestión teatral,
mediante el concurso voluntario y en primera persona de
cuantos protagonistas tuvieron a gala abrirnos las puertas
de su despensa creativa. Nos acompañan: Jesús Carazo,
Yolanda García Serrano, Adolfo Simón, Mariano Anós y Carlos
García Ruiz.
Jesús Carazo
Burgos, 1944. Catedrático de Secundaria de Lengua y
Literatura, es autor de una docena de novelas (Secretum,
Después de Praga) y se encuentra en posesión de
premios como el «Sésamo» o «Ciudad de Valladolid». Entre su
producción teatral se encuentran las piezas: Flores de
papel, Los grillos bajo la tormenta, El ojo de
cristal, La invitación, Extraña madrugada en
nuestra casa, Paisaje de lluvia con fantasmas,
La tarde del séptimo día y La increíble velocidad del
planeta. Estrenado dentro y fuera de España, y traducido
a otras lenguas, el teatro de Carazo ha obtenido importantes
galardones, cual fue en 2004 el «Lope de Vega» por Último
verano en el paraíso. La dirección de su web personal es
www.jesuscarazo.com.
El
dramaturgo castellano nos habla de su último texto, Dos
viejos lagartos, y de la obra con la que obtuvo el «Lope
de Vega» hace cinco años:
«La
última pieza que he escrito (y que aparecerá en la Editorial
Fundamentos) se titula Dos viejos lagartos y cuenta
la historia de una pareja de mediana edad que fantasea con
la existencia de una hija, Margarita, cuya biografía han ido
construyendo/imaginando a lo largo de los años. Se trata en
realidad de un juego que acaba siendo angustioso cuando
Margarita se enamora de un joven perseguido por la
mafia. De la fantasía a la realidad sólo hay un paso... La
obra se mueve por los cauces del realismo tradicional,
aunque en escena aparezcan también los personajes imaginados
por la pareja.
En el
mismo volumen se publica Último verano en el paraíso,
premio “Lope de Vega” 2004, una pieza que cuenta la
peripecia de una familia de tangerinos de origen español
que, a mediados de la década de los sesenta, se ven inmersos
en el terrible dilema de tener que abandonar su ciudad
natal. Y es que, por efecto de ciertos cambios geopolíticos,
Tánger ha dejado de ser el libre y luminoso paraíso donde
ellos crecieron para pasar a formar parte del Reino de
Marruecos. También aquí aparecen en escena personajes reales
e imaginarios.»
Yolanda García Serrano
Madrid, 1958. Guionista, en solitario y en colaboración, de
cine (Reinas, Cosas que hacen que la vida valga la
pena, Desafinado, Entre las piernas,
Salsa rosa, El amor perjudica seriamente la salud,
Dieta mediterránea, etc.) y televisión (Paco y Veva,
A las once en casa, Farmacia de guardia,
etc.), García Serrano se ha ocupado de la dirección teatral
(Qué asco de amor, La verdad después de la sonrisa)
y cinematográfica (Hasta aquí hemos llegado, Amor
de hombre). Como dramaturga, en su haber se citan obras
como: Dónde pongo la cabeza, Te arrancaría los
ojos si pudiera, Qué asco de amor, Criaturas,
Pasos en el tejado, La llamada es del todo
inadecuada.
La
escritora evoca la reciente puesta de largo de Lo que
ellos ignoran de ellas:
«El
pasado 6 de marzo se estrenó en el teatro Barakaldo la obra
Lo que ellos ignoran de ellas, con el subtítulo
Good sex, good day, que previamente se estrenó en Nueva
York el pasado mes de julio de 2008. Era la primera vez que
una autora-directora española dirigía su propio texto en esa
ciudad, lo que supuso una experiencia estimulante y
gratificadora.
Tres
mujeres hablan de sexo, de hombres, de su primera vez, y
todo ello visto desde la perspectiva de alguien que estudia
el comportamiento humano. En este caso, tres actrices vascas
de reconocida trayectoria teatral y televisiva.
Para
mí, que en mi anterior estreno abordé un tema tan difícil
como los malos tratos, esta obra supone un soplo de aire
fresco y me satisface poder ofrecer una sonrisa a los
espectadores.»
Adolfo Simón
Torrent (Valencia),
1959. Formado con Sanchis Sinisterra, Malonda, Layton y
Strasberg, fundó en 1993 la compañía teatral «Dante» y en
1995 el grupo «Animus» y el Centro de Entrenamiento Teatral.
Ha desarrollado labores pedagógicas, como conferenciante (en
la UNED y en la Universidad de Alcalá de Henares) y como
actor de cabaret, cine y teatro. Poseedor del premio «José
Luis Alonso» de dirección, en esta faceta se ha
responsabilizado de montajes como: Voces contra la
barbarie, Las damas del Ferrol, Sotto voce,
Las mujeres fragantes, Martillo, Más ceniza,
Nubila, Todos los que quedan, De frailes y
monstruos, etc. Ha escrito varias piezas teatrales:
La última estación, El hueco, Pablo,
Camerinos. El programa ideal, David & Goliat,
Benjú, el pequeño extraterrestre, Kasa okupada,
Blanco por fuera..., Los ojos de un niño,
La familia muerta, Kromlech, Blop!,
Sebastián. También dirige la colección de escritos y
crítica Aparte. Su trayectoria puede seguirse en su
web www.adolfosimon.com.
Sobre
la gestación de su última creación, titulada Jack,
nos informa el propio dramaturgo:
«Parece la frase repetida hasta la saciedad en un anuncio
publicitario y, sin embargo, sirve perfectamente para hablar
del modo en que surgió mi último texto. Había recibido un
email desde la Asociación de Autores de Teatro, a la que
pertenezco, en el que se nos animaba a los asociados a
escribir un monólogo para el maratón que cada año se lee
para celebrar el Día Mundial del Teatro. Estaba dándole
vueltas a varias ideas que no terminaban de convencerme…
buscaba a Jack desesperadamente. Un monólogo es un formato
muy particular, permite mucho juego pero al mismo tiempo se
corre un gran peligro si se cae en el soliloquio sin
sentido, en la verborrea de una voz que habla sin parar, sin
decir nada en el fondo… Caer en la trampa de lo literario o
la inacción me preocupaba mucho. Abandoné el ordenador por
un tiempo para despistarme del callejón sin salida en el que
me había metido y del que no salía palabra ni gesto teatral.
Me puse a ojear una revista de cine y me entretuve en la
entrevista a un director de moda, allí le preguntaban sobre
la razón de por qué le fascinaban tanto los personajes
perversos… respondió de forma contundente… “Llevarlos
a la pantalla me permite exorcizar los fantasmas de mi
infancia”. Ahí estaba Jack, no, el director no se llamaba
así, pensé más bien que le hacía un homenaje a Jack, el
destripador. Por un momento imaginé que este director
hablaba a un periodista y que contaba sin pudor cómo empezó
desde la infancia a fascinarse con personajes peligrosos,
identificándose de algún modo con ellos, perdiendo de vista
la frontera entre su realidad y la de los personajes que
imaginaba… Y así empezaba a interpretarlos en la intimidad
de su casa, para después encarnarlos frente al público, para
no sucumbir a la tentación de ser “otros”, sólo podía
permitirse la fascinación por el crimen al otro lado del
espejo. Así me encontré a Jack, cuando no sabía adónde
mirar, me miró él.»
Mariano Anós
Zaragoza, 1945. Dedicado a la enseñanza en la Escuela
Municipal de Teatro de su ciudad natal, ha desempeñado una
amplia gama de prácticas artísticas, desde la actuación y
dirección escénica a la escritura y la pintura. Formó parte
del elenco del Teatro Estable de Zaragoza, de la compañía de
Nuria Espert o del grupo «Tábano», y participó en la
creación del «Teatro de la Ribera» en 1974. Ha realizado 40
puestas en escena, contándose entre ellas los montajes de:
Electra, Bodas de sangre, La boda de los
pequeños burgueses, Farsa y licencia de la reina
castiza, El teatro y la peste, etc. Tiene
editados los siguientes textos teatrales: El aire entre
las páginas, ¡Viva la biomecánica! (en
colaboración con Juan Antonio Hormigón), Máscaras,
En fila, Comedia de Fausto y Sitios Saragosse.
El más
reciente estreno de Anós tuvo como caja de resonancia el
bicentenario de la Guerra de la Independencia y una
presentación oficial de lujo:
«Mi
última obra estrenada (y de próxima publicación) lleva por
título Sitios Saragosse. Se estrenó el pasado
septiembre en el Palacio de Congresos de Expo Zaragoza 2008
y continúa en gira. Se trata de una versión muy particular
del episodio de los sitios de Zaragoza en 1808, con un
lenguaje poético radicalmente contemporáneo. El espectáculo
incorpora música y coreografía originales. El texto, de
estructura fragmentaria y gran libertad formal, se mueve en
registros muy diferentes, desde el coro trágico hasta el
clown, pasando por escenas cotidianas realistas y parodias
anacrónicas. Fragmentos del texto, imágenes y un diario de
ensayos pueden verse en el blog que acompañó al proceso de
montaje:
http://sitios08.blogia.com.»
Carlos García Ruiz
Ponferrada, 1971. Tras estudiar Dramaturgia en la Escuela de
Letras de Madrid, hizo Dirección de escena en EICTV de San
Antonio de los Baños (Cuba) y un Máster en Gestión Cultural.
Es doctorando en Teoría, Historia y Práctica del Teatro, en
la Universidad de Alcalá de Henares y licenciado en Ciencias
de la Información. Se ha encargado de la dramaturgia de
textos ajenos como: Los hilos de Ariadna (sobre
Los reyes, de Julio Cortázar), Macbeth,
Calígula, Abierto al amanecer, Federico, un rato, un
minuto, un siglo (sobre poemas de Lorca), Entrevista,
Antígona, Las Troyanas, etc. Ha estrenado
varias obras teatrales: Medias naranjas, La caída
del muro, Amores bichos, Buena gente,
De madrugada, Pasando de humos, El tigre de
Usera, Despensa, Mudanza, Plástico…
Alrededor de su última creación, Cruzar la raya, gira
la siguiente reflexión del autor leonés:
«Cruzar
la raya es el último trabajo que hemos hecho con la
compañía “Teatro
Cítrico” y el quinto que realizo para
público adulto. Trabajo con este grupo desde el año 2000 de
una forma regular. Hemos hecho textos míos y adaptaciones de
Sófocles (Antígona), y de Eugene O’Neill (Hughie);
además de algún trabajo para niños.
Estrenamos Cruzar la raya en diciembre en el Teatro
Santa Fe de Bogotá. Es una obra de pequeño formato. Durante
2009 tenemos varias funciones pendientes, algún festival en
España y una posibilidad de viajar a un festival fuera de
España, aunque está en negociación; también haremos una
pequeña temporada en Madrid. Además, esta obra ha suscitado
el interés de Amnistía Internacional (toca el tema de la
tortura) y colaboraremos con ellos en algunas actividades
alrededor de ello.
La
sinopsis de la pieza es la que sigue: Un hombre llega frente
a un funcionario con una carta que le solicita presentarse
en esa dirección. Allí, una raya en el suelo marca la
diferencia entre ambos, una sola regla, una rutina que no se
puede romper, una norma apoyada en multitud de razones
lógicas, absurdas o inesperadas que el funcionario explicará
una y otra vez. A partir de aquí, comienza un aluvión de
preguntas y respuestas entre ambos, una extraña búsqueda de
información que transforma la “entrevista” en algo muy
diferente.
En una
época de crisis como la que vivimos donde la información es
quizás el bien más valioso, donde los derechos humanos son
unas ideas variables dependiendo de quién se las apropie, y
donde el sistema tan burocratizado que padecemos nos instala
en los brazos del miedo (miedo al error frente al jefe,
frente a la administración, frente a tu familia…), hacer una
obra de teatro más o menos cómica alrededor de estos
conceptos tan complicados podría parecer un tanto atrevido
pero… bueno, de eso se trata.
Cruzar
la raya
refleja el desamparo al que se puede ver sometido alguien en
una situación que desconoce bajo el control de otro alguien
que domina ese ambiente por las razones que sean. Habla de
lo que leemos en los periódicos, del miedo, de lo cotidiano
transformado en pesadilla, de una situación con la que todos
hemos fantaseado alguna vez (para bien o para mal), y sobre
todo, del poder y la violencia como recurso para obtener un
fin absurdo al precio que sea.»