Número 26. Mayo de 2009

¿En qué trabajan actualmente los dramaturgos españoles?
La papelera de Eurípides (y XIII)

José Luis Campal Fernández
ridea

Contamos con las reflexiones acerca de su labor escritural de cinco dramaturgos para el broche de esta serie, en la que hemos buscado trazar una panorámica lo más ajustada y prolija posible del estado literario de la cuestión teatral, mediante el concurso voluntario y en primera persona de cuantos protagonistas tuvieron a gala abrirnos las puertas de su despensa creativa. Nos acompañan: Jesús Carazo, Yolanda García Serrano, Adolfo Simón, Mariano Anós y Carlos García Ruiz.

 

Jesús Carazo

Burgos, 1944. Catedrático de Secundaria de Lengua y Literatura, es autor de una docena de novelas (Secretum, Después de Praga) y se encuentra en posesión de premios como el «Sésamo» o «Ciudad de Valladolid». Entre su producción teatral se encuentran las piezas: Flores de papel, Los grillos bajo la tormenta, El ojo de cristal, La invitación, Extraña madrugada en nuestra casa, Paisaje de lluvia con fantasmas, La tarde del séptimo día y La increíble velocidad del planeta. Estrenado dentro y fuera de España, y traducido a otras lenguas, el teatro de Carazo ha obtenido importantes galardones, cual fue en 2004 el «Lope de Vega» por Último verano en el paraíso. La dirección de su web personal es www.jesuscarazo.com.

El dramaturgo castellano nos habla de su último texto, Dos viejos lagartos, y de la obra con la que obtuvo el «Lope de Vega» hace cinco años:

«La última pieza que he escrito (y que aparecerá en la Editorial Fundamentos) se titula Dos viejos lagartos y cuenta la historia de una pareja de mediana edad que fantasea con la existencia de una hija, Margarita, cuya biografía han ido construyendo/imaginando a lo largo de los años. Se trata en realidad de un juego que acaba siendo angustioso cuando Margarita se enamora de un joven perseguido por la mafia. De la fantasía a la realidad sólo hay un paso... La obra se mueve por los cauces del realismo tradicional, aunque en escena aparezcan también los personajes imaginados por la pareja.

En el mismo volumen se publica Último verano en el paraíso, premio “Lope de Vega” 2004, una pieza que cuenta la peripecia de una familia de tangerinos de origen español que, a mediados de la década de los sesenta, se ven inmersos en el terrible dilema de tener que abandonar su ciudad natal. Y es que, por efecto de ciertos cambios geopolíticos, Tánger ha dejado de ser el libre y luminoso paraíso donde ellos crecieron para pasar a formar parte del Reino de Marruecos. También aquí aparecen en escena personajes reales e imaginarios.»

 

Yolanda García Serrano

Madrid, 1958. Guionista, en solitario y en colaboración, de cine (Reinas, Cosas que hacen que la vida valga la pena, Desafinado, Entre las piernas, Salsa rosa, El amor perjudica seriamente la salud, Dieta mediterránea, etc.) y televisión (Paco y Veva, A las once en casa, Farmacia de guardia, etc.), García Serrano se ha ocupado de la dirección teatral (Qué asco de amor, La verdad después de la sonrisa) y cinematográfica (Hasta aquí hemos llegado, Amor de hombre). Como dramaturga, en su haber se citan obras como: Dónde pongo la cabeza, Te arrancaría los ojos si pudiera, Qué asco de amor, Criaturas, Pasos en el tejado, La llamada es del todo inadecuada.

La escritora evoca la reciente puesta de largo de Lo que ellos ignoran de ellas:

«El pasado 6 de marzo se estrenó en el teatro Barakaldo la obra Lo que ellos ignoran de ellas, con el subtítulo Good sex, good day, que previamente se estrenó en Nueva York el pasado mes de julio de 2008. Era la primera vez que una autora-directora española dirigía su propio texto en esa ciudad, lo que supuso una experiencia estimulante y gratificadora.

Tres mujeres hablan de sexo, de hombres, de su primera vez, y todo ello visto desde la perspectiva de alguien que estudia el comportamiento humano. En este caso, tres actrices vascas de reconocida trayectoria teatral y televisiva.

Para mí, que en mi anterior estreno abordé un tema tan difícil como los malos tratos, esta obra supone un soplo de aire fresco y me satisface poder ofrecer una sonrisa a los espectadores.»

 

Adolfo Simón

Torrent (Valencia), 1959. Formado con Sanchis Sinisterra, Malonda, Layton y Strasberg, fundó en 1993 la compañía teatral «Dante» y en 1995 el grupo «Animus» y el Centro de Entrenamiento Teatral. Ha desarrollado labores pedagógicas, como conferenciante (en la UNED y en la Universidad de Alcalá de Henares) y como actor de cabaret, cine y teatro. Poseedor del premio «José Luis Alonso» de dirección, en esta faceta se ha responsabilizado de montajes como: Voces contra la barbarie, Las damas del Ferrol, Sotto voce, Las mujeres fragantes, Martillo, Más ceniza, Nubila, Todos los que quedan, De frailes y monstruos, etc. Ha escrito varias piezas teatrales: La última estación, El hueco, Pablo, Camerinos. El programa ideal, David & Goliat, Benjú, el pequeño extraterrestre, Kasa okupada, Blanco por fuera..., Los ojos de un niño, La familia muerta, Kromlech, Blop!, Sebastián. También dirige la colección de escritos y crítica Aparte. Su trayectoria puede seguirse en su web www.adolfosimon.com.

Sobre la gestación de su última creación, titulada Jack, nos informa el propio dramaturgo:

«Parece la frase repetida hasta la saciedad en un anuncio publicitario y, sin embargo, sirve perfectamente para hablar del modo en que surgió mi último texto. Había recibido un email desde la Asociación de Autores de Teatro, a la que pertenezco, en el que se nos animaba a los asociados a escribir un monólogo para el maratón que cada año se lee para celebrar el Día Mundial del Teatro. Estaba dándole vueltas a varias ideas que no terminaban de convencerme… buscaba a Jack desesperadamente. Un monólogo es un formato muy particular, permite mucho juego pero al mismo tiempo se corre un gran peligro si se cae en el soliloquio sin sentido, en la verborrea de una voz que habla sin parar, sin decir nada en el fondo… Caer en la trampa de lo literario o la inacción me preocupaba mucho. Abandoné el ordenador por un tiempo para despistarme del callejón sin salida en el que me había metido y del que no salía palabra ni gesto teatral. Me puse a ojear una revista de cine y me entretuve en la entrevista a un director de moda, allí le preguntaban sobre la razón de por qué le fascinaban tanto los personajes perversos… respondió de forma contundente… “Llevarlos a la pantalla me permite exorcizar los fantasmas de mi infancia”. Ahí estaba Jack, no, el director no se llamaba así, pensé más bien que le hacía un homenaje a Jack, el destripador. Por un momento imaginé que este director hablaba a un periodista y que contaba sin pudor cómo empezó desde la infancia a fascinarse con personajes peligrosos, identificándose de algún modo con ellos, perdiendo de vista la frontera entre su realidad y la de los personajes que imaginaba… Y así empezaba a interpretarlos en la intimidad de su casa, para después encarnarlos frente al público, para no sucumbir a la tentación de ser “otros”, sólo podía permitirse la fascinación por el crimen al otro lado del espejo. Así me encontré a Jack, cuando no sabía adónde mirar, me miró él.»

 

Mariano Anós

Zaragoza, 1945. Dedicado a la enseñanza en la Escuela Municipal de Teatro de su ciudad natal, ha desempeñado una amplia gama de prácticas artísticas, desde la actuación y dirección escénica a la escritura y la pintura. Formó parte del elenco del Teatro Estable de Zaragoza, de la compañía de Nuria Espert o del grupo «Tábano», y participó en la creación del «Teatro de la Ribera» en 1974. Ha realizado 40 puestas en escena, contándose entre ellas los montajes de: Electra, Bodas de sangre, La boda de los pequeños burgueses, Farsa y licencia de la reina castiza, El teatro y la peste, etc. Tiene editados los siguientes textos teatrales: El aire entre las páginas, ¡Viva la biomecánica! (en colaboración con Juan Antonio Hormigón), Máscaras, En fila, Comedia de Fausto y Sitios Saragosse.

El más reciente estreno de Anós tuvo como caja de resonancia el bicentenario de la Guerra de la Independencia y una presentación oficial de lujo:

«Mi última obra estrenada (y de próxima publicación) lleva por título Sitios Saragosse. Se estrenó el pasado septiembre en el Palacio de Congresos de Expo Zaragoza 2008 y continúa en gira. Se trata de una versión muy particular del episodio de los sitios de Zaragoza en 1808, con un lenguaje poético radicalmente contemporáneo. El espectáculo incorpora música y coreografía originales. El texto, de estructura fragmentaria y gran libertad formal, se mueve en registros muy diferentes, desde el coro trágico hasta el clown, pasando por escenas cotidianas realistas y parodias anacrónicas. Fragmentos del texto, imágenes y un diario de ensayos pueden verse en el blog que acompañó al proceso de montaje: http://sitios08.blogia.com

 

Carlos García Ruiz

Ponferrada, 1971. Tras estudiar Dramaturgia en la Escuela de Letras de Madrid, hizo Dirección de escena en EICTV de San Antonio de los Baños (Cuba) y un Máster en Gestión Cultural. Es doctorando en Teoría, Historia y Práctica del Teatro, en la Universidad de Alcalá de Henares y licenciado en Ciencias de la Información. Se ha encargado de la dramaturgia de textos ajenos como: Los hilos de Ariadna (sobre Los reyes, de Julio Cortázar), Macbeth, Calígula, Abierto al amanecer, Federico, un rato, un minuto, un siglo (sobre poemas de Lorca), Entrevista, Antígona, Las Troyanas, etc. Ha estrenado varias obras teatrales: Medias naranjas, La caída del muro, Amores bichos, Buena gente, De madrugada, Pasando de humos, El tigre de Usera, Despensa, Mudanza, Plástico…

Alrededor de su última creación, Cruzar la raya, gira la siguiente reflexión del autor leonés:

«Cruzar la raya es el último trabajo que hemos hecho con la compañía “Teatro Cítrico” y el quinto que realizo para público adulto. Trabajo con este grupo desde el año 2000 de una forma regular. Hemos hecho textos míos y adaptaciones de Sófocles (Antígona), y de Eugene O’Neill (Hughie); además de algún trabajo para niños.

Estrenamos Cruzar la raya en diciembre en el Teatro Santa Fe de Bogotá. Es una obra de pequeño formato. Durante 2009 tenemos varias funciones pendientes, algún festival en España y una posibilidad de viajar a un festival fuera de España, aunque está en negociación; también haremos una pequeña temporada en Madrid. Además, esta obra ha suscitado el interés de Amnistía Internacional (toca el tema de la tortura) y colaboraremos con ellos en algunas actividades alrededor de ello.

La sinopsis de la pieza es la que sigue: Un hombre llega frente a un funcionario con una carta que le solicita presentarse en esa dirección. Allí, una raya en el suelo marca la diferencia entre ambos, una sola regla, una rutina que no se puede romper, una norma apoyada en multitud de razones lógicas, absurdas o inesperadas que el funcionario explicará una y otra vez. A partir de aquí, comienza un aluvión de preguntas y respuestas entre ambos, una extraña búsqueda de información que transforma la “entrevista” en algo muy diferente.

En una época de crisis como la que vivimos donde la información es quizás el bien más valioso, donde los derechos humanos son unas ideas variables dependiendo de quién se las apropie, y donde el sistema tan burocratizado que padecemos nos instala en los brazos del miedo (miedo al error frente al jefe, frente a la administración, frente a tu familia…), hacer una obra de teatro más o menos cómica alrededor de estos conceptos tan complicados podría parecer un tanto atrevido pero… bueno, de eso se trata.

Cruzar la raya refleja el desamparo al que se puede ver sometido alguien en una situación que desconoce bajo el control de otro alguien que domina ese ambiente por las razones que sean. Habla de lo que leemos en los periódicos, del miedo, de lo cotidiano transformado en pesadilla, de una situación con la que todos hemos fantaseado alguna vez (para bien o para mal), y sobre todo, del poder y la violencia como recurso para obtener un fin absurdo al precio que sea.»

 

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