Número 22. Enero de 2008
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Jesús Menéndez Peláez
Carla Menéndez Fernández
Parece lógico pensar que la llamada «universidad literaria» de Oviedo fomentase la actividad dramática en determinados momentos académicos, políticos y religiosos ya desde sus orígenes en los siglos XVII y XVIII. Desde el Renacimiento se venía desarrollando en las Universidades y Colegios de los Jesuitas un tipo de teatro escolar, cuyas huellas hemos encontrado también en el Colegio de San Matías de Oviedo. Nuestra universidad parece haber vivido un fenómeno análogo. Sin embargo, lejos estamos de poder encontrar en la Universidad de Oviedo un taller dramático auxiliar de los «Studia Humanitatis» como tuvieron otras universidades españolas: Salamanca, Alcalá de Henares o Valencia. Esta función la desarrollaron los jesuitas en su Colegio de San Matías de la Congregación de los jesuitas. Por eso dividimos nuestro trabajo en dos apartados referidos, respectivamente a las noticias sobre teatro escolar escenificado por el Colegio de San Matías y noticias sobre teatro escenificado al socaire de la propia universidad.
I. Noticias de teatro escolar en el Colegio de san Matías
El colegio de los jesuitas de Oviedo, bajo la advocación de San Matías1, fue también uno de los núcleos de la actividad dramática de Asturias a lo largo del Siglo de Oro. Se trataba de un teatro escolar con una doble finalidad litúrgica y académica2.
Aunque la mayor parte de la documentación que atesoraba el Colegio de San Matías fue destruida, sí conservamos noticias indirectas de la función que el teatro tenía como auxiliar didáctico en la enseñanza de la Retórica y el Latín, así como la participación litúrgica que en determinados momentos tuvo el teatro jesuítico en Oviedo. Así, por ejemplo, para la fiesta del Corpus de 1588 los teatinos de Oviedo3 deseaban hacer un auto para la procesión de la Octava:
Tratóse de los autos que se han de hacer para el día del Corpus y si se ha de hacer el de la iglesia o el que quieren hacer los teatinos en la plaza al pasar la procesión [...] Sobre ello votaron y salió votado que se les diga a los teatinos si quieren hacerlo en la Octava lo hagan4.
A finales del siglo XVI, durante el siglo XVII y parte del XVIII se puede asegurar que en el Colegio de San Matías fue costumbre representar diálogos, églogas y tragedias cuyos argumentos, según la costumbre del teatro jesuítico, solían sacarse de las Sagradas Escrituras. En las Actas de la Catedral se encuentra otra referencia a esta praxis dramática. Corresponde al 20 de julio de 1580. El Colegio de San Matías quiere hacer ciertas representaciones en latín y romance, pero no tiene música. Por ello el Rector del Colegio se dirige al cabildo pidiendo
le den la música y lo más que tuvieren necesidad para ello. Sus mercedes lo tuvieron por bien y se lo mandaron5.
Los primeros historiadores de este colegio también testifican la fecundidad teatral desarrollada en el Colegio de San Matías. Así, por ejemplo, el P. Guzmán, en su Historia del Colegio de Oviedo, al referirse a las enseñanzas de este colegio, escribe:
Es también maravilloso el fruto que se ha hecho en los niños de escuela, con una que ay en este colegio, tan completa y llena de niños como de abejas una colmena, do se labran también paneles de cera y miel de letras y virtud. Es cosa de gran consuelo verlos juntos, quietos y modestos ocupados en su labor; verlos leer y escribir, contar, oírlos cantar; verlos representar sus devotas comedias e ingeniosas invenciones6.
Análogos testimonios cuenta el P. Luís de Valdivia en la Historia de San Matías de Oviedo. Las «Cartas Anuales» («Litterae Annuae») que cada colegio había de enviar a Roma ratifican esta costumbre. Es el caso de la Carta correspondiente al año 1595:
Las declamaciones, los diálogos, las tragedias y comedias que se representan, respaldan el honor y la autoridad de nuestros estudios7.
Esta costumbre se continuará a lo largo del siglo XVII como lo testifica la Carta de 1604:
Podría —dice el cronista— describir los debates, certámenes y representaciones que con gran esplendor celebran nuestros estudiantes en Oviedo, pero temo que resultase aburrido para los adultos8.
Todavía en los albores del siglo XVIII tenemos constancia de representaciones teatrales a cargo de los estudiantes del Colegio de San Matías. Manuel de Medrano recoge, pormenorizada y detallada, una representación con motivo de las fiestas que se organizan para celebrar la traslación de una antiquísima imagen de Nuestra Señora a la capilla del Rey Casto; dado el interés que puede tener el texto para la historia en Asturias transcribo íntegramente este testimonio:
Yaze en la parte oriental de la plaza el sumptuoso Colegio de San Matías de los Reverendísimos Padres Jesuitas, cuya devoción, atendiendo todas las circunstancias deste gran día, previno un obsequio a las Pallas Asturianas, que siendo el más propio para el culto, fue también un discreto estímulo, que encendió el ya conmovido y universal agradecimiento. Delante de la puerta principal de la fachada y de la iglesia se levanta un atrio como de treinta pies de largo y veinte de ancho, a quien da mucha hermosura todo el plano de la plaza, que sirve de pórtico al sumptuoso templo. Aquí erigieron los Padres Jesuitas un altar debajo de un rico dosel de tela verde, bordado en oro, donde se fabricó un tronco para la milagrosa imagen, y en la gradería muchas luces y ramilletes de hermosísimas flores. Todo el circuito del atrio estaba rodeado de bancos, ocupando las primeras líneas unos de terciopelo carmesí para el Cabildo y la Ciudad. Tan bien dispuesto que, a pesar de los continuos embates de la muchedumbre, pudieron tomar desahogadamente sus asientos unos y otros nobilísimos capitulares, luego que la sancta imagen de María SS. ocupó el trono de su altar. Desde las primeras líneas hasta lo último de los escalones del atrio, avía otras dos órdenes de bancos para la nobleza y personas de distinción, todo tan bien ordenado que esta vez sé que la prudencia puede poner el orden aun entre la multitud.
Después que la música huvo saludado con dulcísimos motetes a la triunfante Reina de los Cielos, y el preste, asistido de ministros eclesiásticos, turibulado el altar y dicho la oración, se dejó ver en el plano del atrio un muchacho de entre quinze y diez y seis años; pero que en medio de su tierna edad representaba bien con el semblante y los efectos que ayudaba mucho la propiedad del trage a Mauregato, que, olvidando las elevadas obligaciones de su Ley y de su sangre, firmaba aquel infame contracto que, haziendo tributarias la honestidad y la honra, pasó a vileza nuestros infortunios. Dexose ver luego otro joven, que con mexor empleo y también instruido explicó vivísimamente los ilustres sentimientos que a vista del tamaño ultrage hirieron el magnánimo corazón de Don Alfonso el Casto, y los generosos designios de borrar tan negro pacto con la sangre de los africanos, no tanto fiado en sus generosos alientos, quanto en la justicia de tan noble causa y en los dominantes auspicios de María SS. que reverenciaba con toda el alma. Prosiguió el festejo abreviando a lo conceptuoso de los versos los varios lanzes que abraza tan dilatado asumpto hasta coronarle felizmente con dar mil rendidas y afectuosísimas gracias a la celestial Protectora, cuyos auxilios no sólo convirtieron en triunfo esta ignominia, sino que estendieron la gloria y el nombre de su rendido siervo Alfonso desde el uno al otro mar, poniendo ya su piedad los fundamentos a la grandeza del imperio español.
Duraría como media hora la representación, que tuvo a todo el nobilísimo concurso devotamente suspenso y muy gozoso al contemplar la propiedad del asumpto, la puntualidad de las noticias, lo bien seguido de la historia y el primoroso artificio de la narración, pero no hizo novedad el primor considerando ser la acción de los eruditísimos Padres Jesuitas, cuyas plumas sólo saben correr sino sobre las pautas de los aciertos y tienen un no sé que de grandes aun en los asumptos que son más divertimiento que trabajo. Fenecido el coloquio bolvió la música a repetir el suave estruendo de instrumentos y de voces, y los capitulares a tomar en sus ombros la Santa Imagen que por el mismo camino y entre aplausos y alternadas armonías de suspiros y aclamaciones bolvió a la iglesia de San Salvador y desde ella se colocó en el sumptuosísimo trono de la nueva capilla, donde está siendo el imán dulcísimo de los corazones asturianos y toda la firmeza de su salud y de sus dichas9.
Del texto transcrito se deduce que la obra representada hacía alusión a Mauregato, hijo bastardo de Alfonso I, quien usurpa el trono de la monarquía asturiana al hijo de Fruela I; la leyenda —aunque sin base histórica alguna— atribuye a Mauregato haber firmado con los árabes el tributo de las cien doncellas para asegurarse la paz. Este parece haber sido el tema de aquella representación del teatro jesuítico de San Matías, ya que se dice que Mauregato «firmaba aquel infame contracto que haciendo tributarias la honestidad y la honra pasó a vileza nuestros infortunios». Un acontecimiento que «hirió el magnánimo corazón de Alfonso el Casto», a cuya capilla se lleva la imagen de Nuestra Señora.
Se trata, pues, de una representación que busca en la historia legendaria de nuestras crónicas un tema para ser llevado al teatro. Aunque pueda ser insignificante, es, sin embargo, un adelanto de la vena por donde Jovellanos intentará canalizar la creación de un teatro asturiano con su
El teatro representado en el Colegio de san Matías de Oviedo, regido por los jesuitas, podemos considerarlo como la primera orientación del teatro escolar y universitario que se tiene en Asturias a través de los datos hoy conocidos10.
II. Noticias de teatro en la Universidad de Oviedo
II.1. Proclamación de Santa Eulalia
La primera noticia sobre representaciones dramáticas en la Universidad de Oviedo la hemos datado en el año 1639, y tiene como telón de fondo la fiesta con que Oviedo celebró la proclamación de Santa Eulalia como patrona del Principado11. Como era normal en aquellos casos, el festejo tenía una dimensión sacro-profana: cultos religiosos, luminarias, juegos de la sortija, corridas de toros y representaciones dramáticas. Según Canella, «una compañía de farsantes representó comedias de Montalván y Calderón fuera y dentro de la Iglesia Catedral»12. Como no hubo tiempo para componer una comedia hagiográfica en honor de la Santa, se improvisaron dos «loas». En una de ellas, compuesta por un P. Jesuita, la Fama, personaje alegórico de la composición, se dirige a Iglesia, Principado, Ciudad y Universidad, para que se sumen al regocijo en honor de la Santa Patrona. El personaje que representa a la Universidad responde:
Los que en la fuente Castalia
beben cristales deshechos
consagren versos a Eulalia,
cristalinos, claros, tersos.
Premiaré delgadas plumas
y será su nombre eterno:
pues nunca podrá el olvido
hacer agravios groseros.
La Universidad convocaba así un certamen poético. Estas composiciones se escribían en latín, castellano y bable (como el poema de Antón de Marirreguera). Nuevos certámenes poéticos tendrán lugar a lo largo del siglo XVII con amplia representación de la Universidad: En 1665 para celebrar las exequias de Felipe IV; en 1667 para solemnizar la institución de la Cofradía de Santa Eulalia13.
Para las representaciones en honor de la Patrona en el año 1676 la ciudad pretende utilizar el patio de la Universidad. En esta ocasión la petición no fue atendida, debido a que el claustro estaba de luto.
II.2. Representaciones en honor de Campomanes y Jovellanos
La segunda motivación por la que la Universidad se erige en protagonista de la actividad dramática en Oviedo tiene lugar con ocasión de celebrar los éxitos políticos de dos ilustres asturianos, hijos del «alma mater»: Campomanes y Jovellanos.
Al serle concedida a Campomanes la gran cruz de Carlos II, la Universidad prepara públicos regocijos para el mes de febrero de 1790. La actividad teatral gira en tomo a dos obras: un drama alegórico
Según la idiosincrasia del «siglo de las luces», hubo dos tipos de funciones. Los días 4 y 5 las representaciones estuvieron destinadas a los «ilustrados», mientras que para el pueblo las representaciones se realizaron los días 6 y 7. Las dos obras iban precedidas en la representación de una introducción (monólogo) de carácter alegórico en la que la Sabiduría ensalza a Campomanes. De ella entresacamos los siguientes versos:
Por él trabaja el labrador seguro
y de su afán el merecido precio
libre recoge; libre el negociante
surca el golfo por él, y largo premio
trae al sudor del mísero artesano
desde uno y otro polo contrapuesto.
Por él la alma virtud fue respetada;
temída la justicia, y por él fueron
el vicio y el error precipitados
con la ígnorancia al tenebroso Averno.
¿Quién como él, con mano poderosa,
la inocencia amparó? ¿Quién tan severo
persiguió la calumnia, asegurando
de la verdad los sacrosantos fueros?
¿Ni quién mejor del Trono y del Estado,
fijó el honor, sostuvo los derechos?
Sí, nobles asturianos, esta gloria
también os debe España, y si otro tiempo
cuando salía del Alarve yugo
su culto y libertad debió al esfuerzo
de vuestros Padres, hoy contesta y libre
de otro funesto y duro cautiverio,
de su poder y su menguada gloria
llama restaurador a un hijo vuestro14.
Un acto semejante tiene lugar también en la Universidad con motivo del nombramiento de Jovellanos como Ministro de Gracia y Justicia. Los públicos regocijos que preparó el Claustro fueron publicados por la propia Universidad donde se describen con toda minuciosidad15. Con este mismo motivo se celebraron festejos en otras localidades de la región, en donde también estuvo presente la actividad teatral, por ejemplo, en Cangas del Narcea16.
El 13 de noviembre de 1797 se da la noticia con el tradicional repique de campanas, mientras la música recorre todas las calles públicas:
por la noche del mismo día se iluminó la Universidad, tanto exterior como interiormente. Todos los graduados iluminaron sus casas...
Sin embargo, los verdaderos festejos tuvieron que retrasarse por los muchos trabajos que llevaban consigo los preparativos. Al pintor ovetense, Francisco Hevia, se le encargó un retrato del ilustre gijonés. Los actores, que eran los propios alumnos, tuvieron que realizar muchos ensayos para la representación. El 12 de mayo está ya todo dispuesto y comienza el festejo. Observamos tres tipos de escenificaciones.
La primera es una representación alegórica en la que los personajes eran el retrato de Jovellanos, distintas abstracciones (Fama, Gloria) y divinidades mitológicas (Minerva). También se nos describe el escenario:
Por la noche, en uno de los lienzos del hermoso patio de la Universidad se colocó una perspectiva de treinta y seis pies de alto con treinta de ancho, pintura de iluminación. Constaba el primer cuerpo de un gran zócalo, sin pedestal, seis columnas lisas, su entablamiento de arquitrabe, friso, cornisa y tímpano de orden jónico, que formaba un arco triunfal, por cuya puerta abierta se veían las pinturas de que inmediatamente se hablará. Componíase el segundo cuerpo de un ático con su cornisa voluntaria, sobre la que remataban la obra dos grandes coronas, de laurel una, y la otra de flores ceñidas de cintas y festones que colgaban por los vuelos de los lados. Ocupaba la parte principal de este segundo cuerpo una espaciosa lápida que miraba a la puerta mayor de la Universidad, y en la que, aún desde el Colegio de S. Gregario, sito en frente con una ancha calle intermedia, se leía la siguiente inscripción que manifiesta el justo motivo del arco triunfal erigido y el objeto a que principalmente era dedicado: A LA FELICIDAD DE LA PATRIA EN LA ELEVACION DE SU AMADO HIJO JOVELLANOS. Guardando los macizos de las dos columnas parejas del centro, bajaban las pilastras del ático, y a plomo de las cuatro columnas restantes, se veían sobre sus pedestales cuatro figuras de cinco pies y medio, significativas de la Justicia, y la Paz, de la Providencia y Buena Fe; en señal de las que caracterizan al Excmo. S. Jovellanos y de un pedestal a otro se ofrecía a cada lado una balustrada, y encima una urna despidiendo aromas ... Por la gran puerta dicha ya distancia de ocho pies se veía a Minerva que, bajando sobre una nube con su Egida, coronaba de olivo al Excmo. Señor Jovellanos ... En el fondo ya distancia de seis pies se veía al lado derecho el templo de la Gloria, de donde procedían ráfagas de luz, y al izquierdo la Fama ... En lo inferior se miraban precipitados entre humo negro y denso los vicios y desgracias, distinguiéndose particularmente la Envidia, el Error, la Soberbia y Pereza ...
En el espacio de tres horas que duró la iluminación, alternaron de media en media, conciertos de música y cánticos alusivos a la celebridad con una multitud de fuegos artificiales, causando al público la mayor diversión por la perspectiva agradable que formaban entre sí en una noche obscura y tranquila.
La segunda representación tendrá lugar el día 13 también en el patio de la Universidad:
A un lado de la tribuna y en el pavimento del patio se pusieron bancos para las personas brindadas, y al otro para el claustro y alumnos de la escuela, observándose el mejor orden en medio del inmenso concurso ...
Por la noche se representó un drama en música, intitulado el
D. Ángel Vallejo, cursante en Cánones, recitó en las tres noches de Drama y Comedia, la introducción, y tanto él como los demás jóvenes que representaron, desempeñaron con general aplauso y complacencia sus respectivos papeles. En todas las noches se concluyó Drama y Comedia disparando fuegos artificiales ...
La tercera representación se realizará el día 19. Se trataba de una escenificación literario-musical de carácter alegórico, cuyos actores eran ocho niños que hacían el papel, de dos en dos, de las Ciencias, la Agricultura, las Artes y el Comercio. También se nos conserva la descripción de aquella representación con todo detalle:
En el centro del patio se construyeron un octógono de treinta y cuatro pies de diámetro y cuatro y medio de alto, cerrado con una valla de tres pies de alto, con capiteles en los ángulos y sin más entrada que la que facilitaba una escalera frente a la puerta principal. Elevábase en el centro del octógono una estatua de seis pies de altura sobre un plinto de uno. La estatua representaba al Excmo. Sr. Jovellanos ... En los cuatro ángulos obtusos del octógono, correspondientes a cuatro rectos del patio se levantaron cuatro pirámides de trece pies de altura, sostenidas cada una de tres bolas bronceadas y sus pedestales, en cuyos frentes se veían los mismos geroglíficos de las Ciencias, Agricultura, Artes y Comercio que distinguían los niños.
Venido el Claustro ascendieron los niños a colocarse de dos en dos junto a sus pirámides respectivas. Principióse la orquesta y cantaron las letras17.
Había también otra presencia muy singular de la Universidad en la actividad teatral de Oviedo. Nos referimos a las constantes contiendas entre la
Con este breve muestrario que acabamos de señalar nos podemos hacer una idea de lo que significó la Universidad en la vida teatral de Oviedo. Hay que pensar que habría otras representaciones con una finalidad didáctica en momentos claves de la vida académica: comienzo del curso (18 de octubre, fiesta de San Lucas) o en la obtención del grado de doctor, acontecimiento que nos ha legado como testimonio literario los famosos vejámenes o «gallos» en las que el graduado más reciente se dirigía al candidato, dejándole en ridículo, al poner de manifiesto sus defectos físicos o morales o sus lances amorosos. Canella nos transmitió, aunque expurgados de «algunas frases libres», un pequeño muestrario18. Sirvan estas noticias para colaborar, en este número con que
Notas
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