Hesperya nació en mayo de
2006 como la revista de alumnos de Filología de la Universidad de
Oviedo. En la actualidad, es un colectivo cultural y teatral.
Tras un año de experiencia
en el mundo cultural asturiano, los integrantes de este colectivo
decidieron, por una parte, lanzarse al nivel nacional y por otra, la
que nos ocupa, crear la compañía Hesperya Teatro.
La aparición de este nuevo
grupo y su naturaleza universitaria parte de una serie de
convencimientos y preocupaciones colectivas. El teatro universitario
había experimentado un serio declive desde dos años atrás, hasta la
práctica desaparición del Grupo de Teatro de la Universidad de
Oviedo. Quedaba, eso sí, un reducto cuyos postulados estéticos y de
trabajo eran y son radicalmente distintos a los de HT, por lo que se
decidió la integración en el GTUO como un proyecto nuevo,
independiente de lo anterior. Teníamos una clara voluntad que
mantenemos: recuperar para el teatro universitario la combinación de
calidad y frescura que llevó a los estudiantes a ser los primeros en
representar a Ibsen allá por 1892, así como a romper la censura de
la época sobre Alfonso Sastre con el estreno de
cultural. La apuesta por los autores jóvenes, y por la calidad
frente a la comercialidad más grosera, son líneas generales de
Hesperya que definen desde el principio su proyecto teatral.
En cuanto a las ideas
estéticas que dirigen la actividad diaria, Hesperya Teatro se
identifica con la sencillez y la eficacia, tanto escenográficas como
interpretativas. Una puesta en escena descuidada o exagerada
distraería la atención del juego actoral. Recordamos, sin embargo,
que una buena escenografía es la que lleva en sí una carga
semiótica, y es desde esos postulados de sobriedad como entendemos
que mejor se puede transmitir al espectador un significado a veces
intangible, relacionado con una atmósfera que crean los espacios,
objetos y luces, y que no pueden transmitir ni el texto, ni las
voces, ni los actores. La escenografía es para Hesperya la
construcción de un ambiente tal que la actuación de los personajes
se vea reforzada a través del espacio escénico que mejor facilite la
comprensión del texto, dentro de los matices que la compañía quiera
transmitir.
La línea a seguir en el
trabajo de los actores es similar. La interpretación ha de acompañar
al texto. Partiendo de este supuesto básico, creemos que ha de
evitarse siempre el engolamiento y la exageración tanto en la
dicción como en el movimiento. Una interpretación equivocada suele
cubrir los valores del texto, cosa poco deseable para cualquier
persona que respete el teatro. Es frecuente en nuestra región ver
cómo una persona se sube a un escenario y su interpretación se ve
reducida a una serie de aspavientos desaforados y movimientos llenos
de afectación: esto es lo que se entiende, en ámbitos demasiado
extensos, como "ser actor". El resultado suele ser que el espectador
se instala en la comodidad de la convención: lo que ocurre en la
escena es falso, nada le va a aportar, no le hará cuestionarse nada.
Hesperya tiene su filosofía en el origen del teatro: un actor no ha
de representar un personaje; ha de hacerlo presente, vivo y cercano
para que su historia, su carácter, afecten al espectador y le hagan
salir de la sala transformado en cierta manera, por haber integrado
en su vida las vidas que ha visto en la escena. Vida y ficción son
para Hesperya corazón y sangre. Tienen sentido únicamente si están
unidas.
Es ésta la primera premisa
de Hesperya Teatro, romper con las ideas contaminadas de
teatro-falsedad y teatro-gravedad. Subirse a un escenario, como ya
señalamos, no implica necesariamente el engolamiento, ni escribir un
texto teatral precisa tomar un tono grave y pretendidamente
trascendente. En este sentido, HT hace una apuesta doble: por una
parte, un teatro de humor que no desprecie al público ofreciéndole
vulgaridades y tópicos, sino que apele a la inteligencia del
espectador; por otra, un teatro serio que no se calce los coturnos,
sino que presente acciones y conflictos desde la cercanía
interpretativa, aunque el asunto representado tenga enjundia y peso
artístico. En efecto, para representar a Ulises no es necesario
hablar como Homero, ni tomar pose de trágico en las verdes llanuras
de Tesalia. Todo lo humano es comprensible si se saben transmitir
unidos idea y sentimiento. Y aquí, suele funcionar la tensión de
contrarios.
Explicamos: una situación
escénica cargada de dramatismo puede venirse abajo si los personajes
gritan y lloran con voces de plañidera. En cambio, una
interpretación sobria y contenida es capaz de impresionar y dar
sensación de realidad. Del mismo modo, un texto humorístico dicho
con actitud histriónica pierde su efecto, y en cambio alcanza su
objetivo si se interpreta con seriedad irónica. Es éste, para HT, el
modo de integrar e implicar al espectador en el teatro:
representando de modo que ningún gozne rechine, antes al contrario
presentando una unión armónica de texto, escenografía e
interpretación.
Hesperya Teatro, en resumen,
es una opción teatral basada en la sencillez y la adecuación
artística como maneras de transmitir contenidos y unir, dentro y
fuera de los escenarios, ficción y vida.
Por el momento, y como
presentación, es todo. Para más información pueden visitarnos en
hesperyateatro.wordpress.com. Les esperamos en las salas.