En 1980 el Laboratorio de Danza de la
Universidad de Oviedo presentaba en el XIII Festival Internacional
de Sitges Los sapos de
Vetusta, una adaptación de
La Regenta
de Clarín que el profesor Cachero calificó de fantasía clariniana,
"una lectura forzosamente selectiva de la novela de Leopoldo Alas,
beneficiando los elementos plásticos que en la misma existen,
acompañándoles y realzándolos con la música y la coreografía". Los
componentes del equipo artístico eran Ángel Suárez, Ángel Varela,
Cholo Sanz, Emilio Sagi, Eduardo Fernández, Lusy Blanco, Luis
Antonio Suárez, Manolo Monreal, Ángela García, Ángeles Caso, Germán
Madroñero, Gonzalo Riesgo, Lichi Caso, Mª José G. del Valle y Paco
Porcar. Las músicas utilizadas eran de Mahler, Tchaikovsky, Wagner y
Strauss; la dirección: colectiva. El Vicerrector de Extensión
Universitaria, José Benito Álvarez-Buylla, corría con la declaración
de principios del Laboratorio y declaraba que el trabajo "trataba de
llenar, al menos parcialmente, esa grave laguna existente en la
Universidad introduciendo en la realización dramática diversos
signos comunicativos: dinámica corporal, música y plástica". Emilio
Sagi repasa con agrado ese momento.
Pregunta. ¿Qué recuerda del grupo de danza de la Universidad?
Respuesta. Recuerdo muchas cosas de entonces
porque todo aquello fue muy importante para mí. En realidad todo ese
momento ha sido la semilla de lo que después sería mi carrera como
director de óperas. Éramos un grupo compuesto por Luis Antonio,
Manolo Monreal, Ángeles Caso, Beatriz Vázquez del Fresno…, y muchos
más. Fue una época maravillosa y de una gran creatividad. Empezamos
nada más morir Franco y mantuvimos el grupo hasta el año 81 o el 82.
Después, inevitablemente, cada uno desarrolló por separado su vida
profesional.
P. Pero el trabajo estaba enmarcado dentro de un equipo de danza
que tenía la Universidad.
R. Sí. El grupo lo formamos nosotros. Lo
llamábamos "Laboratorio de Danza" porque, en rigor, no éramos
bailarines.
P. ¿Había libreto? ¿Quién era el responsable de la adaptación?
R. La versión de La Regenta era de Luis
Antonio Suárez. Él fue quien hizo el trasvase del texto a la
expresión corporal, puesto que era un espectáculo de danza, sin
palabras.
P. ¿Cuántas representaciones se realizaron?
R. Se hicieron bastantes. Dos en Oviedo,
otra en Palma de Mallorca, en Salamanca… y en el festival de Sitges,
donde nos dieron el segundo premio al sobresalir como uno de los
mejores montajes programados. Para nosotros fue importante. Pero
como Laboratorio de Danza también realizamos otros trabajos, no sólo
Los sapos de Vetusta.
P. ¿Qué tipo de trabajos? ¿Cómo se titulaban?
R.- Eran obras cortas. Recuerdo títulos como
La última noche antes de la
guerra, o
Más allá de Nietzsche.
Que era un cuadro sobre Apolo y Dionisos. A Apolo le habían hecho
una operación y estaba a punto de morirse cuando recibe la visita de
Dionisos… Como puedes imaginar eran piezas que inventábamos
nosotros. También hicimos un trabajo con el Coro Universitario que
se llamó Concierto en
movimiento, un trabajo conjunto
donde bailábamos al lado del coro. En fin, se hicieron cosas muy
interesantes… Fue un momento que yo recuerdo con gran placer.