Número 22. Enero de 2008

Entrevista con Emilio Sagi
El laboratorio de danza

Roberto Corte

En 1980 el Laboratorio de Danza de la Universidad de Oviedo presentaba en el XIII Festival Internacional de Sitges Los sapos de Vetusta, una adaptación de La Regenta de Clarín que el profesor Cachero calificó de fantasía clariniana, "una lectura forzosamente selectiva de la novela de Leopoldo Alas, beneficiando los elementos plásticos que en la misma existen, acompañándoles y realzándolos con la música y la coreografía". Los componentes del equipo artístico eran Ángel Suárez, Ángel Varela, Cholo Sanz, Emilio Sagi, Eduardo Fernández, Lusy Blanco, Luis Antonio Suárez, Manolo Monreal, Ángela García, Ángeles Caso, Germán Madroñero, Gonzalo Riesgo, Lichi Caso, Mª José G. del Valle y Paco Porcar. Las músicas utilizadas eran de Mahler, Tchaikovsky, Wagner y Strauss; la dirección: colectiva. El Vicerrector de Extensión Universitaria, José Benito Álvarez-Buylla, corría con la declaración de principios del Laboratorio y declaraba que el trabajo "trataba de llenar, al menos parcialmente, esa grave laguna existente en la Universidad introduciendo en la realización dramática diversos signos comunicativos: dinámica corporal, música y plástica". Emilio Sagi repasa con agrado ese momento.

Pregunta. ¿Qué recuerda del grupo de danza de la Universidad?

Respuesta. Recuerdo muchas cosas de entonces porque todo aquello fue muy importante para mí. En realidad todo ese momento ha sido la semilla de lo que después sería mi carrera como director de óperas. Éramos un grupo compuesto por Luis Antonio, Manolo Monreal, Ángeles Caso, Beatriz Vázquez del Fresno…, y muchos más. Fue una época maravillosa y de una gran creatividad. Empezamos nada más morir Franco y mantuvimos el grupo hasta el año 81 o el 82. Después, inevitablemente, cada uno desarrolló por separado su vida profesional.

P. Pero el trabajo estaba enmarcado dentro de un equipo de danza que tenía la Universidad.

R. Sí. El grupo lo formamos nosotros. Lo llamábamos "Laboratorio de Danza" porque, en rigor, no éramos bailarines.

P. ¿Había libreto? ¿Quién era el responsable de la adaptación?

R. La versión de La Regenta era de Luis Antonio Suárez. Él fue quien hizo el trasvase del texto a la expresión corporal, puesto que era un espectáculo de danza, sin palabras.

P. ¿Cuántas representaciones se realizaron?

R. Se hicieron bastantes. Dos en Oviedo, otra en Palma de Mallorca, en Salamanca… y en el festival de Sitges, donde nos dieron el segundo premio al sobresalir como uno de los mejores montajes programados. Para nosotros fue importante. Pero como Laboratorio de Danza también realizamos otros trabajos, no sólo Los sapos de Vetusta.

P. ¿Qué tipo de trabajos? ¿Cómo se titulaban?

R.- Eran obras cortas. Recuerdo títulos como La última noche antes de la guerra, o Más allá de Nietzsche. Que era un cuadro sobre Apolo y Dionisos. A Apolo le habían hecho una operación y estaba a punto de morirse cuando recibe la visita de Dionisos… Como puedes imaginar eran piezas que inventábamos nosotros. También hicimos un trabajo con el Coro Universitario que se llamó Concierto en movimiento, un trabajo conjunto donde bailábamos al lado del coro. En fin, se hicieron cosas muy interesantes… Fue un momento que yo recuerdo con gran placer.

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