Número 21. Septiembre de 2007
----------------- Seleccione Artículo ----------------- Editorial País: El neocostumbrismo que conviene La travesía de los JASP Psicosis 4:48 El teatro amateur se reúne La biografía decisiva de Valle-Inclán Entrevista a Juan Echanove Lluís Portal y la Guerra Civil Hace cincuenta años La papelera de Eurípides (VIII) Diotima El teatro de ‘Adeflor’ (II) Entrevista a Maxi Rodríguez Texto: Las aeróbicas Happening y concierto Desde Madrid Castañón se acerca al teatro deportivo De cómo Martín Recuerda Elías García o la razón de vivir Carta de Pinito del Oro a los Tonetti El trapecista asturiano y su familia Alegría y alergia al Sol Libros y revistas
Francisco Díaz-Faes
Visitaba a diario días atrás una pequeña librería convertida por los vientos de la actualidad en modesta papelería de revistas y periódicos en Nerja. Me lastimaba por entonces el tener que hacer un trabajo sobre el fallecido reciente José Martín Recuerda (Granada, 1922), que había prometido para estas páginas, sin acopio de su obra, toda o mínima. Y arrinconados en una estantería que otrora fue llena, me encaramé a una enorme escalera haciendo equilibrios para llegar a lo más alto de seis escalones donde yacía adormecida una pequeña colección de libros de Letras Hispánicas de Cátedra, más otra de Alianza Editorial que había quedado en despojos. Mientras, sujetaba una revoltosa yorkshire-terrier de mi tía que fui a cuidar apuradamente durante unos días, y que hacía difícil mi equilibrio pocas veces estable, algunas inestable y las más indiferente, con grave peligro mío y de quien no dejaba de pasar por debajo buscando la línea amarilla de los chismes. El caso es que como bien se ve, pudiera ahorrarme todo este circunloquio para decir que el primer libro que avisté allá en lo alto fue el de, ¡oh casualidades!, Martín Recuerda en edición de Ruiz Ramón, luego fueron cayendo otros 60 en mis manos. Días atrás los periódicos ¿celebraban? otra muerte más en sus obituarios, y ahora me tocaba a mí. ¿Y qué recordaba yo de este hombre? Bien poco. Que unos años atrás tuve oportunidad de asistir, con Roberto Corte, a un merecido homenaje en el Círculo de Bellas Artes con ocasión de una de las ferias de editoriales y publicaciones del libro de teatro en Madrid, y alguna de sus piezas por televisión.
Sin duda conocía ya vagamente (como conozco vagamente todo, no por difuso, sino por vago) la pieza
Dos etapas atribuyen Monleón y Ruiz Ramón al Recuerda miembro de la generación
El caso es que sucumbe a la negrura de los tiempos nuestro autor, que había cursado estudios de Filosofía y Letras en su ciudad natal y posteriormente en la parisina Sorbona, ampliando estudios específicos de teatro. Desde su primera obra,
Arriba