Número 21. Septiembre de 2007

Entrevista a Juan Antonio Hormigón, Secretario General de la ADE
La biografía decisiva de Valle-Inclán

R. C.

Entrevista realizada el 4/4/07 en la sede de la ADE, en Madrid, y continuación a la publicada en el anterior número de La Ratonera.

Juan Antonio Hormigón completa la trilogía editorial dedicada a Valle-Inclán con el lanzamiento del volumen II de su Biografía cronológica —el tomo III ya publicado contiene el Epistolario—. Un recorrido pormenorizado por la vida de uno de los autores más destacados del siglo XX, en una obra excepcional que incorpora al rigor biográfico, documentos, fotografías y comentarios, para una mejor comprensión y el máximo de objetividad. Una biografía muy esperada.

Pregunta. ¿Este libro puede ser el compendio, el cierre, a todo lo que usted lleva escrito sobre Valle-Inclán? Estoy de acuerdo con lo que dice Rodolfo Cardona en un artículo de ADE/TEATRO sobre la primera parte de la obra, cuando dice que ésta es una manera un tanto atípica, por lo exhaustivo, de presentar una biografía. He de reconocer que sólo había leído una biografía que compré hace unos años en la casa-museo de Vilanova de Arousa… Siento no recordar el autor. Era un libro de tapa dura con una cubierta amarilla…

Respuesta. Robert Lima.

P. Exacto. Después, también está la conocida biografía de Gómez de la Serna.

R. Bueno, pero eso apenas es una biografía…

P. Por supuesto, la gente no la lee como biografía, sino como literatura, como anecdotario.

R. Claro, y como literatura está muy bien.

P. Cuéntenos un poco cómo cierra todo ese proceso de estudio sobre Valle-Inclán que comienza hace muchos años, con sus libros anteriores. Recuerdo uno editado en el 72…*

R. Hombre…

P. Lo conseguí hace años en una librería de viejo.

R. Pues ése hay que guardarlo, porque es casi ya un incunable.

P. Fue un libro muy discutido.

R. Es que de aquella fue todo un acontecimiento. Decía cosas nuevas...

P. Era un libro muy propio del contexto...

R. Por supuesto…

P. Claro, y también dice mucho del contexto biográfico, del contexto biográfico de usted.

R. Totalmente de acuerdo.

P. Cuéntenos un poco cómo ha sido el proceso de elaboración de esta nueva obra, y díganos cuándo aparecerá el segundo volumen. También he leído en revistas algunos comentarios críticos sobre la edición de Espasa de las Obras Completas de Valle. Si quiere darnos su opinión...

R. Bueno, es que, como te puedes imaginar, el tema de las Obras Completas, y el de la complicada familia Valle-Inclán, es un tema en el que yo… no entro. Hombre, a mí me parece una cicatería absoluta el que se hagan las Obras Completas y se eluda el contemplar lo que ha sido el mundo crítico en torno a Valle-Inclán, que, en definitiva, son las personas y los acontecimientos que lo han mantenido vivo. Porque, claro, ahora todo es muy distinto, Valle tiene muchos lectores... Pero, de aquella… Para que te hagas una idea, hay un dato sintomático. Creo recordar que fue en Ínsula, o en Índice, sobre el 1951-52, donde un editorial, tras afirmar los escasos lectores que tenía Valle-Inclán, se preguntaba si dentro de unos años su obra seguiría teniendo interés para los lectores, o por el contrario sería arrollada por las aguas del olvido... Es decir, que hubo un momento en que no se sabía cuál sería el futuro de sus libros. A Valle intentaron lavarle la cara y convertirlo en una cosa que nunca fue… Hay que reconocer que su obra llegó a vivir una situación artificial… Pero, ya para centrarnos en el origen de la pregunta, la cuestión fue la siguiente. Yo, en un momento determinado, había hecho un libro en el 86, que era la cronología, los escritos dispersos y el epistolario. Aquello para mí era una necesidad, ya que estábamos en el cincuentenario de su muerte. Y todos estos textos que yo había recopilado como escritos dispersos, se habían estudiado, pero nadie los había recogido... Ahora es más fácil porque todo está en Internet pero, de aquella, para buscar un dato tenías que pegarte unas palizas increíbles. A veces uno desperdiciaba el tiempo en investigaciones absurdas, y para buscar un artículo cuya lectura te llevaba cinco minutos, echabas una tarde en encontrarlo. Y ya está, ése era todo el misterio... Así que uno de mis objetivos no fue otro que el de recoger todo ese material y comentarlo, para ponerlo al alcance del lector interesado. En aquella ocasión yo hice el trabajo hasta donde se podía, es decir, hasta donde daban de sí los materiales. Creo que salieron alrededor de cien cartas, que era todo lo que se conocía. Ése fue el primer epistolario y después, realicé la cronología. Pero había unos vacíos enormes. Había meses en su vida de los que no se sabía nada. Hasta que, andando el tiempo, hace unos cinco o seis años, estando en un encuentro en Vilanova de Arousa sobre Valle-Inclán, me dice un compañero, "¿y por qué no reeditas el epistolario?, sería estupendo". Así que me quedé con la sugerencia y, meses después, me puse manos a la obra. Como ya los escritos dispersos estaban en las Obras Completas, decidí reeditar el epistolario y ampliar la cronología. Aunque, claro, ¡en buena me metía! Nada más empezar comprendí que no me quedaba otro remedio más que hacer la biografía. Entre otras cosas porque me irritaban mucho las falsas afirmaciones que se seguían haciendo sobre Valle-Inclán. Se seguían diciendo unas majaderías increíbles. Datos absurdos que se repetían con cabezonería cuando a todas luces los documentos demuestran que son falsos… Bien, así que decidí meterme en ese trabajo, y yo, cuando me pongo con algo, me pongo a trabajar en serio, de verdad… Ahora el epistolario ha crecido una barbaridad, ya debe de estar por unas trescientas cincuenta cartas, entre las que se encuentran algunas que son fondo documental de la Academia de Bellas Artes de Roma. También he encontrado cosas curiosas, cartas que pertenecen a particulares, y he averiguado que hay otras muchas que han desaparecido. Bueno, en fin, muchas cosas que nos pueden llevar a pensar que el epistolario está relativamente completo, a pesar de que, desde que ha salido, ya he encontrado otras dos cartas más. Son cartas de poca relevancia, pero importantes para adjuntar al trabajo. Una es de Rubén Darío a Valle-Inclán, que nunca se había enviado. Está en el archivo de Rubén y apareció en un libro editado en Managua. Así que, en este sentido, es bueno estar al acecho y pensar que siempre van a aparecer más cosas… Ah, bueno, sí, y también está un apéndice epistolar sobre Federico de Onís que ha de ver la luz, porque lo hemos descubierto al poco de salir el Epistolario. Treinta días después me escribió Rodolfo Cardona para decirme que tenía en sus manos las cartas de Federico de Onís. Yo casi me desmayo. A él se las había pasado Christopher Maurer, que estaba trabajando sobre Juan Ramón en Puertorrico. Es un epistolario muy interesante…, y, al menos por esta vez, hemos llegado a tiempo. Así que saldrán a la luz… Pero bueno, volvamos al tema que a ti te interesa y por el que me preguntas más. ¿Qué es lo que sucedía con Valle? Pues que nos encontrábamos en una situación donde había montones de opiniones un poco absurdas. La gente se dejaba llevar por "supuestos", en lugar de acudir a los datos y a los hechos. Y era necesario de una vez por todas saber cuál era la vida de ese señor… Yo empecé a los dieciocho años escribiendo artículos sobre Valle-Inclán, y hubo momentos en mi vida, durante este estudio, de tanta entrega, que hasta me iba a dormir con él. Un día hasta se me escapó decirle a Carlos Rodríguez, "me dice Valle-Inclán", y Carlos me miró asustado y me dijo, "pero Juan, ¿qué dices?". Se quedó estupefacto… Bueno, así que llegué a la conclusión de que había que hacer la biografía y que ésta tenía que ser cronológica. No es una manera habitual de hacer biografías, pero es una fórmula válida que ha tenido muy buenos ejemplos. He visto que con Mozart también se ha hecho una cosa similar. Es una fórmula que consiste en ir a los datos estrictos con la mayor minuciosidad posible en el día a día. Y todo eso se contrasta con todos los documentos que haya disponibles. Aunque, al realizar el trabajo, me encontré con que también era necesario añadir a algunos datos un comentario personal sobre los acontecimientos. ¿Por qué el comentario? Pues porque hay ocasiones en que los datos no son absolutos, y hay cosas que es necesario interpretar. Por ejemplo: Valle-Inclán y el carlismo, que es un capítulo sobre el que yo he reflexionado mucho y había que analizarlo con cuidado. O el tema de su primer viaje a Cuba, en el que yo, ni tan siquiera tengo la seguridad de que haya ido. Yo he leído los periódicos de esos días y no recogen que Valle-Inclán haya desembarcado en La Habana. Aunque es posible que fuera directamente a Matanzas, ya que hay un dato, que aporta una persona que lo cita y dice que lo conoció en Cuba… Pero bueno, el caso es que yo pensé que la biografía cronológica es una fórmula adecuada. Ya sé que a la gente le gusta más la biografía como historieta, pero yo he buscado la manera de combinar el lado científico con el lado de la opinión, para que todo tenga su interés. Lo que ocurre es que hay que decir de una vez por todas que hay cosas que son incontrovertibles. Y que hay que contar las cosas como son, aunque con todas las salvedades. Diferenciando los hechos que son absolutos de los comentarios o anécdotas que no lo son tanto. Y todo eso supone un trabajo muy arduo. A mí me ha dado muchas satisfacciones, pero ha sido un trabajo muy duro. He leído muchas biografías y muchos periódicos…, y me he llevado una sorpresa desconcertante: muchas veces he tenido la sensación de que era la primera persona que leía el artículo. ¿Cómo es posible que no lo haya leído antes nadie? Porque yo no soy un investigador, yo he escrito mucho sobre Valle, pero siempre desde un plano muy determinado. Lo más genuinamente sistemático que he hecho es precisamente este trabajo.

P. Ha salido el Epistolario y el primer volumen biográfico. ¿Para cuándo el segundo?

R. El segundo volumen es mucho más interesante que el primero. Ya está en la imprenta y saldrá en breve. Es enorme. El problema ha sido la elaboración. Quiero ponerle un apartado gráfico un poco mayor. Hay muchos rostros de los que todavía no ha salido la imagen, y que son muy curiosos. Saldrán fotografías del México que vio Valle y de Cuba, y de la casa donde vivió durante seis meses. Aprovechando que en ese momento se dedicaba, en su estancia, principalmente a observar el paisaje y las costumbres, puesto que apenas se le conoce obra allí realizada, o actividad relevante. Tenía un buen salario, estaba con un sueldo aceptable. O más que aceptable, altísimo. Porque ésa es otra de las grandes tonterías que se han dicho, que hemos dicho, porque yo también las he repetido, acerca de la pobreza de Valle-Inclán. Es cierto que tuvo años de miseria donde no tenía ni para comer, pero después, en sus últimos años, Valle tenía un sueldo superior al de un subsecretario de Estado… Aunque a mí es que todo eso me da igual, yo lo único que quiero es que no manejemos los datos de manera arbitraria. Es que se habla de la pobreza de Valle-Inclán como si eso fuera un don extraordinario, como si se tratara de una virtud. Valle tenía un buen sueldo y hay que decirlo. También hay que reconocer que tenía muchos hijos y que le pegaba fuego al dinero con cierta alegría... Pero bueno, hay cosas verdaderamente interesantes y sorprendentes en el periodo que va de 1920 a 1940. Porque después, en esos últimos cuatro años, hay un baúl, que regresa de Roma, que lo recoge su hijo Carlos, y que es con el que termino el libro. Ese baúl es lo que Valle dejó en Roma con una cartera con papeles. Que no sabemos lo que contiene porque Carlos, su hijo, jamás lo dijo. Y además se lo quedó y hasta es posible que se lo haya hurtado a los hermanos. Se lo quedó en nombre de la madre, pero se lo quedó. Y hasta es probable que todo esto ni lo supieran los hermanos. Pero claro, yo lo sé porque tengo el recibo de recogida firmado por él… Hubo un tiempo hasta en que se puso en entredicho el divorcio de Valle, "¿cómo se iba a divorciar?", se decía. Claro, aquello era una cosa tremenda. Pero se divorció, porque después aparecieron los documentos. Y cuando a Valle-Inclán le quitaban el cincuenta por ciento de su sueldo, estando en Roma y al cuidado de los niños, pues, lanzaba venablos por la boca… Josefína Blanco de aquella había vuelto al teatro, pero es justo decir que lo hacía porque le gustaba, porque a algo tendría que dedicarse, pero no por necesidades económicas, porque le estaban dando 2.500 pesetas al mes. Y ese dinero, no te puedes hacer una idea de lo que suponía en aquellos años. Valle-Inclán cobraba en aquel tiempo, con gastos de representación y sueldo en Roma, 5.000 pesetas. Y Valle-Inclán se compró de su bolsillo un automóvil, aunque solicitó repetidas veces que se lo pagaran como gasto de protocolo —y quizá hasta cierto punto tenía su razón—. Era un coche negro, grande, muy representativo, con chofer… Pero todo esto era algo que resultaba evidente. Lo que no era tan evidente, es cuando empiezan a aparecer otras cosas. En 1930, después de la sublevación de Jaca, y cuando hay riesgo de que a los firmantes del pacto de San Sebastián los metan en las prisiones de Fernando Po, circuló por Madrid un manifiesto donde se hacía constar el apoyo a los procesados, y donde también se proponía, como solución a todos esos problemas, la proclamación de la República. Era un manifiesto corto, firmado por muchísima gente y dirigido al fiscal militar, cuya edición no se recogió en España porque de aquella, debido a la represión del momento, había mucho periódico prohibido. Pero en cambio sí salió en el New York Times. Y resulta sorprendente comprobar que el primer firmante del manifiesto responde al nombre de Ramón del Valle-Inclán. Así que es un manifiesto que ahora hemos traducido para su publicación porque, a día de hoy, todavía no estaba editado en castellano… Pero salieron cosas muy interesantes. Hay una carta colectiva, de escritores muy reputados junto a Valle-Inclán, dirigida al general Aguilera a propósito de la investigación sobre el desastre de Annual… Es decir, que aparecen datos por doquier aunque todavía hay cosas que no sabemos, porque ni quedaron en la prensa ni muchos de sus coetáneos lo han dicho… La historia que aparece en el primer volumen con Teresa Wilms a mí me parece deslumbrante… Pero bueno, como te puedes imaginar, todos estos datos tan relevantes son también tributarios de las investigaciones que han realizado muchas personas… Y en todo este trayecto, por supuesto, también descubres que ha habido gente muy confundida… Incluso yo, a veces, he hecho afirmaciones que, después, al descubrir los datos, he tenido que dar por falsas… Pero, en fin, han salido cosas pintorescas y otras muy sorprendentes, de mayor calado… Cosas que han de servir para acabar con muchos tópicos y falsos lugares comunes…, como la frase que dicen que dijo Valle en el momento de su muerte rechazando los servicios religiosos…, o como que Valle-Inclán ha sido siempre carlista…, o el episodio de la pérdida de su brazo al incrustársele el gemelo de su camisa en una disputa con Manuel Bueno, que ha generado tanta literatura. Yo soy licenciado en medicina y he entendido muy bien el diagnóstico del doctor Manuel Barragán. Ha sido una fractura conminuta en los huesos del antebrazo, un estallido óseo, y, de aquella, como no había tratamiento, hubo que amputar. La pregunta que yo me hago es, ¿Manuel Bueno llevaba un bastón normal o llevaba un bastón estoque? Porque el bastón estoque, al llevar el ánima de acero, pesa mucho más. Además de ser un arma que estaba prohibida. Y esto puede explicar mejor lo ocurrido, que al parar el golpe con el brazo izquierdo se llegase a astillar el cúbito y el radio. Pero bueno, esto es algo que yo digo aquí, en la intimidad, porque es algo que ni tan siquiera me he formulado.

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* Se trata de Ramón del Valle-Inclán: la política, la cultura, el realismo y el pueblo. Juan Antonio Hormigón. Comunicación, serie B. Madrid 1972

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