Entrevista realizada el 4/4/07 en la sede de la ADE, en Madrid, y
continuación a la publicada en el anterior número de La Ratonera.
Juan Antonio Hormigón completa la trilogía
editorial dedicada a Valle-Inclán con el lanzamiento del volumen II
de su Biografía cronológica
—el tomo III ya publicado contiene el
Epistolario—.
Un recorrido pormenorizado por la vida de uno de los autores más
destacados del siglo XX, en una obra excepcional que incorpora al
rigor biográfico, documentos, fotografías y comentarios, para una
mejor comprensión y el máximo de objetividad. Una biografía muy
esperada.
Pregunta. ¿Este libro puede ser el compendio, el cierre, a todo
lo que usted lleva escrito sobre Valle-Inclán? Estoy de acuerdo con
lo que dice Rodolfo Cardona en un artículo de ADE/TEATRO sobre la
primera parte de la obra, cuando dice que ésta es una manera un
tanto atípica, por lo exhaustivo, de presentar una biografía. He de
reconocer que sólo había leído una biografía que compré hace unos
años en la casa-museo de Vilanova de Arousa… Siento no recordar el
autor. Era un libro de tapa dura con una cubierta amarilla…
Respuesta. Robert Lima.
P. Exacto. Después, también está la conocida biografía de Gómez
de la Serna.
R. Bueno, pero eso apenas es una biografía…
P. Por supuesto, la gente no la lee como biografía, sino como
literatura, como anecdotario.
R. Claro, y como literatura está muy bien.
P. Cuéntenos un poco cómo cierra todo ese proceso de estudio
sobre Valle-Inclán que comienza hace muchos años, con sus libros
anteriores. Recuerdo uno editado en el 72…*
R. Hombre…
P. Lo conseguí hace años en una librería de viejo.
R. Pues ése hay que guardarlo, porque es
casi ya un incunable.
P. Fue un libro muy discutido.
R. Es que de aquella fue todo un
acontecimiento. Decía cosas nuevas...
P. Era un libro muy propio del contexto...
R. Por supuesto…
P. Claro, y también dice mucho del contexto biográfico, del
contexto biográfico de usted.
R. Totalmente de acuerdo.
P. Cuéntenos un poco cómo ha sido el proceso de elaboración de
esta nueva obra, y díganos cuándo aparecerá el segundo volumen.
También he leído en revistas algunos comentarios críticos sobre la
edición de Espasa de las Obras Completas de Valle. Si quiere darnos
su opinión...
R. Bueno, es que, como te puedes imaginar,
el tema de las Obras Completas, y el de la complicada familia Valle-Inclán,
es un tema en el que yo… no entro. Hombre, a mí me parece una
cicatería absoluta el que se hagan las Obras Completas y se eluda el
contemplar lo que ha sido el mundo crítico en torno a Valle-Inclán,
que, en definitiva, son las personas y los acontecimientos que lo
han mantenido vivo. Porque, claro, ahora todo es muy distinto, Valle
tiene muchos lectores... Pero, de aquella… Para que te hagas una
idea, hay un dato sintomático. Creo recordar que fue en
Ínsula,
o en Índice,
sobre el 1951-52, donde un editorial, tras afirmar los escasos
lectores que tenía Valle-Inclán, se preguntaba si dentro de unos
años su obra seguiría teniendo interés para los lectores, o por el
contrario sería arrollada por las aguas del olvido... Es decir, que
hubo un momento en que no se sabía cuál sería el futuro de sus
libros. A Valle intentaron lavarle la cara y convertirlo en una cosa
que nunca fue… Hay que reconocer que su obra llegó a vivir una
situación artificial… Pero, ya para centrarnos en el origen de la
pregunta, la cuestión fue la siguiente. Yo, en un momento
determinado, había hecho un libro en el 86, que era la cronología,
los escritos dispersos y el epistolario. Aquello para mí era una
necesidad, ya que estábamos en el cincuentenario de su muerte. Y
todos estos textos que yo había recopilado como escritos dispersos,
se habían estudiado, pero nadie los había recogido... Ahora es más
fácil porque todo está en Internet pero, de aquella, para buscar un
dato tenías que pegarte unas palizas increíbles. A veces uno
desperdiciaba el tiempo en investigaciones absurdas, y para buscar
un artículo cuya lectura te llevaba cinco minutos, echabas una tarde
en encontrarlo. Y ya está, ése era todo el misterio... Así que uno
de mis objetivos no fue otro que el de recoger todo ese material y
comentarlo, para ponerlo al alcance del lector interesado. En
aquella ocasión yo hice el trabajo hasta donde se podía, es decir,
hasta donde daban de sí los materiales. Creo que salieron alrededor
de cien cartas, que era todo lo que se conocía. Ése fue el primer
epistolario y después, realicé la cronología. Pero había unos vacíos
enormes. Había meses en su vida de los que no se sabía nada. Hasta
que, andando el tiempo, hace unos cinco o seis años, estando en un
encuentro en Vilanova de Arousa sobre Valle-Inclán, me dice un
compañero, "¿y por qué no reeditas el epistolario?, sería
estupendo". Así que me quedé con la sugerencia y, meses después, me
puse manos a la obra. Como ya los escritos dispersos estaban en las
Obras Completas, decidí reeditar el epistolario y ampliar la
cronología. Aunque, claro, ¡en buena me metía! Nada más empezar
comprendí que no me quedaba otro remedio más que hacer la biografía.
Entre otras cosas porque me irritaban mucho las falsas afirmaciones
que se seguían haciendo sobre Valle-Inclán. Se seguían diciendo unas
majaderías increíbles. Datos absurdos que se repetían con
cabezonería cuando a todas luces los documentos demuestran que son
falsos… Bien, así que decidí meterme en ese trabajo, y yo, cuando me
pongo con algo, me pongo a trabajar en serio, de verdad… Ahora el
epistolario ha crecido una barbaridad, ya debe de estar por unas
trescientas cincuenta cartas, entre las que se encuentran algunas
que son fondo documental de la Academia de Bellas Artes de Roma.
También he encontrado cosas curiosas, cartas que pertenecen a
particulares, y he averiguado que hay otras muchas que han
desaparecido. Bueno, en fin, muchas cosas que nos pueden llevar a
pensar que el epistolario está relativamente completo, a pesar de
que, desde que ha salido, ya he encontrado otras dos cartas más. Son
cartas de poca relevancia, pero importantes para adjuntar al
trabajo. Una es de Rubén Darío a Valle-Inclán, que nunca se había
enviado. Está en el archivo de Rubén y apareció en un libro editado
en Managua. Así que, en este sentido, es bueno estar al acecho y
pensar que siempre van a aparecer más cosas… Ah, bueno, sí, y
también está un apéndice epistolar sobre Federico de Onís que ha de
ver la luz, porque lo hemos descubierto al poco de salir el
Epistolario. Treinta días después me escribió Rodolfo Cardona para
decirme que tenía en sus manos las cartas de Federico de Onís. Yo
casi me desmayo. A él se las había pasado Christopher Maurer, que
estaba trabajando sobre Juan Ramón en Puertorrico. Es un epistolario
muy interesante…, y, al menos por esta vez, hemos llegado a tiempo.
Así que saldrán a la luz… Pero bueno, volvamos al tema que a ti te
interesa y por el que me preguntas más. ¿Qué es lo que sucedía con
Valle? Pues que nos encontrábamos en una situación donde había
montones de opiniones un poco absurdas. La gente se dejaba llevar
por "supuestos", en lugar de acudir a los datos y a los hechos. Y
era necesario de una vez por todas saber cuál era la vida de ese
señor… Yo empecé a los dieciocho años escribiendo artículos sobre
Valle-Inclán, y hubo momentos en mi vida, durante este estudio, de
tanta entrega, que hasta me iba a dormir con él. Un día hasta se me
escapó decirle a Carlos Rodríguez, "me dice Valle-Inclán", y Carlos
me miró asustado y me dijo, "pero Juan, ¿qué dices?". Se quedó
estupefacto… Bueno, así que llegué a la conclusión de que había que
hacer la biografía y que ésta tenía que ser cronológica. No es una
manera habitual de hacer biografías, pero es una fórmula válida que
ha tenido muy buenos ejemplos. He visto que con Mozart también se ha
hecho una cosa similar. Es una fórmula que consiste en ir a los
datos estrictos con la mayor minuciosidad posible en el día a día. Y
todo eso se contrasta con todos los documentos que haya disponibles.
Aunque, al realizar el trabajo, me encontré con que también era
necesario añadir a algunos datos un comentario personal sobre los
acontecimientos. ¿Por qué el comentario? Pues porque hay ocasiones
en que los datos no son absolutos, y hay cosas que es necesario
interpretar. Por ejemplo: Valle-Inclán y el carlismo, que es un
capítulo sobre el que yo he reflexionado mucho y había que
analizarlo con cuidado. O el tema de su primer viaje a Cuba, en el
que yo, ni tan siquiera tengo la seguridad de que haya ido. Yo he
leído los periódicos de esos días y no recogen que Valle-Inclán haya
desembarcado en La Habana. Aunque es posible que fuera directamente
a Matanzas, ya que hay un dato, que aporta una persona que lo cita y
dice que lo conoció en Cuba… Pero bueno, el caso es que yo pensé que
la biografía cronológica es una fórmula adecuada. Ya sé que a la
gente le gusta más la biografía como historieta, pero yo he buscado
la manera de combinar el lado científico con el lado de la opinión,
para que todo tenga su interés. Lo que ocurre es que hay que decir
de una vez por todas que hay cosas que son incontrovertibles. Y que
hay que contar las cosas como son, aunque con todas las salvedades.
Diferenciando los hechos que son absolutos de los comentarios o
anécdotas que no lo son tanto. Y todo eso supone un trabajo muy
arduo. A mí me ha dado muchas satisfacciones, pero ha sido un
trabajo muy duro. He leído muchas biografías y muchos periódicos…, y
me he llevado una sorpresa desconcertante: muchas veces he tenido la
sensación de que era la primera persona que leía el artículo. ¿Cómo
es posible que no lo haya leído antes nadie? Porque yo no soy un
investigador, yo he escrito mucho sobre Valle, pero siempre desde un
plano muy determinado. Lo más genuinamente sistemático que he hecho
es precisamente este trabajo.
P. Ha salido el Epistolario y el primer volumen biográfico. ¿Para
cuándo el segundo?
R. El segundo volumen es mucho más
interesante que el primero. Ya está en la imprenta y saldrá en
breve. Es enorme. El problema ha sido la elaboración. Quiero ponerle
un apartado gráfico un poco mayor. Hay muchos rostros de los que
todavía no ha salido la imagen, y que son muy curiosos. Saldrán
fotografías del México que vio Valle y de Cuba, y de la casa donde
vivió durante seis meses. Aprovechando que en ese momento se
dedicaba, en su estancia, principalmente a observar el paisaje y las
costumbres, puesto que apenas se le conoce obra allí realizada, o
actividad relevante. Tenía un buen salario, estaba con un sueldo
aceptable. O más que aceptable, altísimo. Porque ésa es otra de las
grandes tonterías que se han dicho, que hemos dicho, porque yo
también las he repetido, acerca de la pobreza de Valle-Inclán. Es
cierto que tuvo años de miseria donde no tenía ni para comer, pero
después, en sus últimos años, Valle tenía un sueldo superior al de
un subsecretario de Estado… Aunque a mí es que todo eso me da igual,
yo lo único que quiero es que no manejemos los datos de manera
arbitraria. Es que se habla de la pobreza de Valle-Inclán como si
eso fuera un don extraordinario, como si se tratara de una virtud.
Valle tenía un buen sueldo y hay que decirlo. También hay que
reconocer que tenía muchos hijos y que le pegaba fuego al dinero con
cierta alegría... Pero bueno, hay cosas verdaderamente interesantes
y sorprendentes en el periodo que va de 1920 a 1940. Porque después,
en esos últimos cuatro años, hay un baúl, que regresa de Roma, que
lo recoge su hijo Carlos, y que es con el que termino el libro. Ese
baúl es lo que Valle dejó en Roma con una cartera con papeles. Que
no sabemos lo que contiene porque Carlos, su hijo, jamás lo dijo. Y
además se lo quedó y hasta es posible que se lo haya hurtado a los
hermanos. Se lo quedó en nombre de la madre, pero se lo quedó. Y
hasta es probable que todo esto ni lo supieran los hermanos. Pero
claro, yo lo sé porque tengo el recibo de recogida firmado por él…
Hubo un tiempo hasta en que se puso en entredicho el divorcio de
Valle, "¿cómo se iba a divorciar?", se decía. Claro, aquello era una
cosa tremenda. Pero se divorció, porque después aparecieron los
documentos. Y cuando a Valle-Inclán le quitaban el cincuenta por
ciento de su sueldo, estando en Roma y al cuidado de los niños,
pues, lanzaba venablos por la boca… Josefína Blanco de aquella había
vuelto al teatro, pero es justo decir que lo hacía porque le
gustaba, porque a algo tendría que dedicarse, pero no por
necesidades económicas, porque le estaban dando 2.500 pesetas al
mes. Y ese dinero, no te puedes hacer una idea de lo que suponía en
aquellos años. Valle-Inclán cobraba en aquel tiempo, con gastos de
representación y sueldo en Roma, 5.000 pesetas. Y Valle-Inclán se
compró de su bolsillo un automóvil, aunque solicitó repetidas veces
que se lo pagaran como gasto de protocolo —y quizá hasta cierto
punto tenía su razón—. Era un coche negro, grande, muy
representativo, con chofer… Pero todo esto era algo que resultaba
evidente. Lo que no era tan evidente, es cuando empiezan a aparecer
otras cosas. En 1930, después de la sublevación de Jaca, y cuando
hay riesgo de que a los firmantes del pacto de San Sebastián los
metan en las prisiones de Fernando Po, circuló por Madrid un
manifiesto donde se hacía constar el apoyo a los procesados, y donde
también se proponía, como solución a todos esos problemas, la
proclamación de la República. Era un manifiesto corto, firmado por
muchísima gente y dirigido al fiscal militar, cuya edición no se
recogió en España porque de aquella, debido a la represión del
momento, había mucho periódico prohibido. Pero en cambio sí salió en
el New York Times. Y resulta sorprendente comprobar que el primer
firmante del manifiesto responde al nombre de Ramón del Valle-Inclán.
Así que es un manifiesto que ahora hemos traducido para su
publicación porque, a día de hoy, todavía no estaba editado en
castellano… Pero salieron cosas muy interesantes. Hay una carta
colectiva, de escritores muy reputados junto a Valle-Inclán,
dirigida al general Aguilera a propósito de la investigación sobre
el desastre de Annual… Es decir, que aparecen datos por doquier
aunque todavía hay cosas que no sabemos, porque ni quedaron en la
prensa ni muchos de sus coetáneos lo han dicho… La historia que
aparece en el primer volumen con Teresa Wilms a mí me parece
deslumbrante… Pero bueno, como te puedes imaginar, todos estos datos
tan relevantes son también tributarios de las investigaciones que
han realizado muchas personas… Y en todo este trayecto, por
supuesto, también descubres que ha habido gente muy confundida…
Incluso yo, a veces, he hecho afirmaciones que, después, al
descubrir los datos, he tenido que dar por falsas… Pero, en fin, han
salido cosas pintorescas y otras muy sorprendentes, de mayor calado…
Cosas que han de servir para acabar con muchos tópicos y falsos
lugares comunes…, como la frase que dicen que dijo Valle en el
momento de su muerte rechazando los servicios religiosos…, o como
que Valle-Inclán ha sido siempre carlista…, o el episodio de la
pérdida de su brazo al incrustársele el gemelo de su camisa en una
disputa con Manuel Bueno, que ha generado tanta literatura. Yo soy
licenciado en medicina y he entendido muy bien el diagnóstico del
doctor Manuel Barragán. Ha sido una fractura conminuta en los huesos
del antebrazo, un estallido óseo, y, de aquella, como no había
tratamiento, hubo que amputar. La pregunta que yo me hago es,
¿Manuel Bueno llevaba un bastón normal o llevaba un bastón estoque?
Porque el bastón estoque, al llevar el ánima de acero, pesa mucho
más. Además de ser un arma que estaba prohibida. Y esto puede
explicar mejor lo ocurrido, que al parar el golpe con el brazo
izquierdo se llegase a astillar el cúbito y el radio. Pero bueno,
esto es algo que yo digo aquí, en la intimidad, porque es algo que
ni tan siquiera me he formulado.
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* Se trata de
Ramón del Valle-Inclán: la
política, la cultura, el realismo y el pueblo.
Juan Antonio Hormigón. Comunicación, serie B. Madrid 1972