Valle-Inclán al Norte

Etelvino Vázquez
A lo largo de estos últimos 20 años
mi relación con el teatro de Valle-Inclán ha sido escasa y siempre
fuera de Asturias. En 1987 Retablo de la avaricia, de la lujuria
y de la muerte con Suripanta Teatro de Badajoz. Y en 2002
Cara de Plata, con Al
suroeste Teatro también de Badajoz.
Era, pues, el momento de enfrentarse a
Valle-Inclán desde el Teatro del Norte y desde Asturias. Y de
enfrentarse al Valle menos conocido, menos tópico y menos gallego.
Un Valle totalmente urbano, madrileño, que con la ironía y
causticidad que siempre le caracterizó hace un retrato de la España
de comienzos del siglo XX que, casualmente, es muy similar a la
nuestra de hoy en día. La guerra, los militares y el periodismo son
los temas sobre los que nos habla Valle-Inclán, con su humor
corrosivo, en este espectáculo.
Al mismo tiempo, y eso dicen
los estudiosos, ¿Para
cuándo son las reclamaciones diplomáticas? es un pequeño
esperpento en el que Valle lleva al rey Alfonso XIII a pasear al
callejón del Gato y, reflejado en los espejos cóncavos, da lugar a
Don Herculano Cocodoro, director del diario "El Adelantado de las
Hurdes". Teatro político, en suma, que nos muestra una cara de Valle
de las menos conocidas. Teatro que nos devuelve, reflejado en los
espejos cóncavos, la realidad de su tiempo y también la del nuestro.