Número 20. Mayo de 2007

Entrevista a Juan Antonio Hormigón, Secretario General de la Asociación de Directores de Escena
Bases para una ley del teatro

Roberto Corte

Entrevistamos a Juan Antonio Hormigón el miércoles de Semana Santa, en la sede de la Asociación de Directores de Escena (ade), con la intención de abordar dos temas. El primero hace referencia a las bases que la ade ha redactado para una posible Ley del Teatro, y el otro gira sobre la publicación de su último libro sobre la biografía de Valle-Inclán, el segundo volumen que cierra la trilogía editorial, puesto que el tercero, de contenido epistolar, había salido con anterioridad. Como los temas no guardan relación entre sí, por cuestiones de espacio, publicaremos en el próximo número 21 los interesantes comentarios que el autor nos hizo acerca de esta Biografía cronológica que se presenta ya como la más exhaustiva, rigurosa y completa, de cuantas se han hecho sobre la vida de una de las figuras más notables de nuestro teatro.

Pregunta. Coincidiendo con el Día Internacional del Teatro el Partido Popular ha presentado en el Congreso las Bases para un Proyecto sobre la Ley del Teatro con la intención de que este documento comience su andadura y llegue a buen puerto. Parece ser que dentro de cuatro meses puede esperarse la primera respuesta por parte del Gobierno para empezar su discusión. ¿Cómo ha sido la presentación y cuál es el futuro inmediato que cabe esperar tras la presentación?

Respuesta. Ah, ¿pero ya os habéis enterado? ¿Dónde lo habéis leído?

P. Creo que en la prensa, o en Internet.

R. Yo creo que ha salido en Internet. Pero, ¿conocéis el documento?

P. El documento presentado por el pp no. Conocemos la noticia.

R. Bueno, pues entonces os cuento. Porque, en principio, es muy importante aclarar esta información. Nosotros elaboramos este Proyecto de Ley porque era un compromiso que habíamos adquirido como Asociación de Directores de Escena cuando, hace unos años, y por razones que ahora no vienen al caso —aunque, por supuesto, se explicarán siempre que sea necesario—, nos salimos de aquel proyecto que había de elaborar un Plan General de Teatro. Así que, tras una primera comisión de trabajo, y al comprobar que nuestros planteamientos eran en gran parte coincidentes con los de aisge (Artistas, Intérpretes, Sociedad de Gestión) nos pusimos a trabajar en una segunda comisión conjunta. Sobretodo porque aisge tiene gente muy preparada para atender la parte jurídica. Y un proyecto de ley no es un documento que se pueda redactar muy a la ligera, sino que es algo que tiene que estar muy elaborado… Tenemos tan poca experiencia en este campo que todavía hoy sorprende comprobar cómo casi todo el mundo confunde una ley con una tabla reivindicativa. A mí todos los periodistas me preguntaban "¿y qué se pide en esta Ley?". Nada, no pedimos nada. Lo que estamos intentando es estructurar el territorio, que es lo propio de cualquier ley. Aunque claro está, es verdad que en esta Ley se plantean algunas cosas que implican el desarrollo de leyes subsidiarias, pero como ocurre en cualquier tipo de legislación. Lo que pasa es que todo esto a nosotros nos es muy extraño porque, en este sentido, vivimos en la más absoluta orfandad… Bueno, yo esto lo pongo un poco como antecedente para entender cuál fue el proceso de estas Bases del Proyecto de Ley del Teatro hasta la celebración en Galicia del último congreso de la ade, en el mes de octubre, donde ya llegó expresamente muy elaborado. Después lo presentamos aquí y lo enviamos a todas las asociaciones relacionadas con las artes escénicas y, en el espectro político, lo enviamos a las secretarías de Cultura de todos los partidos, al Parlamento Nacional, a las autonomías, a los consejeros de Cultura, a los teatros públicos —por supuesto al Campoamor y al Jovellanos—, y también a muchos particulares, escuelas de arte dramático, etc. Realizando así una labor legítima de difusión, y siendo conscientes de que todo esto debería promover que alguien en el Parlamento —preferentemente, claro está, el partido de gobierno— lo planteara como ley... Digo como ley porque esa es su finalidad, aunque nosotros hemos desarrollado este proyecto como Bases para un Proyecto de Ley del Teatro con la intención de que se entienda el término "bases" en un sentido clásico, y también porque no queríamos ser pretenciosos. No queríamos decir "esta es la ley y con todo lo que no sea esto no estamos de acuerno". No, lo que decíamos es que el grupo parlamentario que lo presentase tendría que elaborar su proyecto y exhibirlo como tal. Y ojalá coincidiese mucho con el nuestro. Ya que de lo contrario intentaríamos intervenir en las enmiendas para corregirlo. Yo hablé sobre el tema con los portavoces de Cultura de los dos grupos parlamentarios mayoritarios. En general tuve una acogida magnífica, y en el plano personal fue todo estupendo, con una relación muy normal… Quiero decir con esto que desde el principio todos estaban informados y sabían cuáles eran nuestras intenciones. Se trataba de ver hasta dónde iban a estar dispuestos a sacarlo adelante. El psoe, en concreto, nos dijo "vosotros ya habéis cumplido con vuestro trabajo, ahora nos toca a nosotros". Esto es textual. Después no nos hemos vuelto a ver por cuestiones múltiples. Yo he tenido problemas personales y, además, con una dinámica infernal, se me han ido enlazando los trabajos. He tenido que terminar el segundo tomo de la biografía de Valle-Inclán y otras cosas más... Pero nosotros estábamos con nuestra propuesta a la espera, trabajando, y recibiendo cartas de adhesión de asociaciones y particulares, y señalando, también, alguna que otra discrepancia, aunque todos reconocían que el proyecto estaba bien redactado y les suponía una agradable sorpresa. Se trata de una ley que plantea el teatro como un sistema a partir del cual se establecen unos parámetros de ley. Y esto, en España, no se había hecho nunca. Es cierto que algunos países de Europa no tienen ley y el teatro funciona con el mismo marco de referencia de manera natural, aunque ese comportamiento se lo ha dado su historia. Pero como desgraciadamente nuestra historia no ha sido así, ha sido un disparate, pues nosotros necesitamos la ley para cambiar el signo de las cosas… Bueno, y éste es el planteamiento que he tratado de resumir en breves palabras para que se entienda que nosotros estábamos a la espera, como diciéndonos "a ver qué pasa". Y en el ínterin, hace unos dos meses, yo envié al Presidente del Gobierno una carta presentándole el proyecto y añadiendo el número de nuestra revista donde se daba cuenta de la presentación en nuestro congreso. Se trataba de ponerlo un poco al corriente. Dado que él había anunciado que se iban a sacar las leyes del cine, del libro y de la música… y que una vez más se habían vuelto a olvidar del teatro. Todo esto como para afianzar una vez más nuestra impresión de que al teatro, los políticos, se lo toman muy poco en serio… Y así hasta que, al día siguiente del 27, que yo me encontraba en Galicia, me avisan de que nos habían enviado el documento que se había presentado en el Congreso de los Diputados… Me lo leyeron y… bueno, las cosas son como son. La ade es una entidad de la sociedad civil. Nuestro compromiso es con el teatro y con la dirección de escena. Pero con la "dirección de escena" no entendido en un sentido reductor. Desde siempre nuestra preocupación ha ido mucho más lejos al concebir el teatro inmerso en una sociedad desarrollada, en una sociedad democrática avanzada, como un bien cultural que es patrimonio de todos, etc., como todas estas cosas que, desgraciadamente, todavía hoy hay que repetir… Nosotros no tenemos ninguna relación de sujeción con un partido político determinado, somos una entidad civil. Después cada miembro, como individuo, piensa y vota lo que quiera… Pero como asociación, ade, pertenece a la sociedad civil... Y aquí entendemos que, el Partido Popular, seguramente respondiendo también a criterios de táctica política, ha aprovechado la oportunidad para actuar. Aunque después me he enterado de más cosas, ya que la portavoz del pp me dijo que durante todo este tiempo habían estado insistiendo para llevar la Ley a las Cortes. Que habían hablado con el partido del gobierno y que, en todo momento, le habían dicho "que sí, que sí", pero que había que esperar. Esperar y esperar. Hasta que llegó el día 27 y decidieron, naturalmente, presentarla ellos. ¿Qué es lo que me ha sorprendido? Pues me ha sorprendido, gratamente, que la exposición de motivos que han redactado para la presentación es impecable. Su propuesta está muy bien argumentada. Y, por supuesto, tiene como referencia las Bases para un Proyecto de Ley del Teatro. Así que la publicaremos en el próximo número de nuestra revista para que se conozca, ya que a estas cosas hay que darles publicidad. Y hay que hacerlo sólo por una razón, porque tienen que entender que no nos chupamos el dedo. La ade ha sido, desde siempre, una de las entidades que ha intentado construir cohesión cultural en este país. Y tienen que entender que decidirse por una Ley del Teatro está dentro de lo posible, no es algo diabólico, sino más bien necesario. Y su presentación en el Congreso ha sido muy oportuna porque, al margen de las coincidencias o desavenencias que tengamos con la política cultural del psoe o el pp, tiene como intención instar al Gobierno a que presente un proyecto de Ley para que permita la tramitación parlamentaria y que se apruebe en el mes de octubre, ya que técnicamente es posible. Y en España nunca se ha hecho algo así. Ni siquiera durante la República.

P. Como la presentación, o la idea de arranque, ha partido del pp, ¿hay posibilidad de que la propuesta se "politice", en el peor sentido del término?

R. Por ahí van a ir algunas gentes, aquellos que no quieren que se haga nada. Porque la Ley plantea una serie de soluciones técnicas, aunque no es una ley radical. Plantea el teatro como sistema, como un hecho cultural, no dependiente del mercado. Y eso es lo que les molesta a algunos políticos y productores, los más incompetentes, que son quienes hacen y deshacen sin rendir cuentas a nadie… Pero sobre todo éste es un proyecto de convergencia con Europa, ya que no puede haber tanta diferencia entre nuestra política teatral y la de la Comunidad Europea. Convergencia teatral con Europa y la necesidad de un pacto por la cultura, han sido nuestras dos premisas. La cultura no puede ser entendida como un escaparate sino como un patrimonio del pueblo y del Estado. Aquí uno tiene la impresión de que estamos permanentemente en una feria de las vanidades… Es inconcebible que, a estas alturas, todavía se sigan concediendo cargos de responsabilidad a gente de notable incompetencia en la materia, convirtiendo su trabajo en un puesto de relaciones públicas. Y eso sólo pasa aquí, porque en el resto de Europa, por lo general, los directores artísticos y políticos están muy bien preparados y se conocen la materia… Bueno, pues digo todo esto para que entendáis un poco cuál es el sentido de la Ley. Supongo que, a partir de ahora, habrá discusiones parlamentarias.

P. Para cerrar el apartado sobre la Ley del Teatro, ¿qué pueden hacer los grupos y compañías desde sus autonomías para darle un empujón al proyecto?

R. Me parece una buena pregunta. Muy oportuna. Pero, ¿te refieres a un respaldo como actitud personal o como colectivo?

P. No, como colectivos profesionales, de gremio. Como Asociación de Compañías Profesionales y como sindicato de intérpretes a través de la Unión de Actores, ambas asociaciones federadas, y con la Asociación de grupos Amateur, que en Asturias existe.

R. Si nos enviáis un pronunciamiento a favor nosotros lo publicaremos en la revista. Eso es en lo que se refiere a la publicidad. Después, yo creo, que os deberíais dirigir a los portavoces de Cultura del Parlamento y, ya de paso, si lo consideráis necesario, también enviar un escrito al presidente del Gobierno, ya que la ministra de Cultura muestra poco interés y no responde. Éste es un asunto de todos, y si hay un foro de discusión, cuanto más grande, mejor. Si hay comisiones parlamentarias, mejor que mejor. Y si hay que aclarar algunas partes, estaremos dispuestos a dar nuestro punto de vista, siempre entendiendo que nuestro punto de vista es fruto de un trabajo serio pero abierto a otras consideraciones. La ade ha hecho un trabajo, y lo ha planteado a la comunidad teatral y a la comunidad política, a sabiendas de que elaborar un proyecto así requiere trabajo y conocimiento de la materia. Temo que los políticos, si tuvieran que redactarlo, no estarían tan capacitados. Espero que ahora no haya excusa, el trabajo está hecho.

Los lectores interesados en ampliar la información y conocer las "Bases para un Proyecto de Ley del Teatro" pueden hacerlo en el nº 113 de la revista ade/teatro, o en el libreto editado por la asociación de directores para tal efecto.

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