Respuesta. Ah, ¿pero ya os habéis enterado? ¿Dónde lo habéis
leído?
P. Creo que en la prensa, o en Internet.
R. Yo creo que ha salido en Internet. Pero, ¿conocéis el
documento?
P. El documento presentado por el pp no. Conocemos la noticia.
R. Bueno, pues entonces os cuento. Porque, en principio, es muy
importante aclarar esta información. Nosotros elaboramos este
Proyecto de Ley porque era un compromiso que habíamos adquirido como
Asociación de Directores de Escena cuando, hace unos años, y por
razones que ahora no vienen al caso —aunque, por supuesto, se
explicarán siempre que sea necesario—, nos salimos de aquel proyecto
que había de elaborar un Plan General de Teatro. Así que, tras una
primera comisión de trabajo, y al comprobar que nuestros
planteamientos eran en gran parte coincidentes con los de aisge
(Artistas, Intérpretes, Sociedad de Gestión) nos pusimos a trabajar
en una segunda comisión conjunta. Sobretodo porque aisge tiene gente
muy preparada para atender la parte jurídica. Y un proyecto de ley
no es un documento que se pueda redactar muy a la ligera, sino que
es algo que tiene que estar muy elaborado… Tenemos tan poca
experiencia en este campo que todavía hoy sorprende comprobar cómo
casi todo el mundo confunde una ley con una tabla reivindicativa. A
mí todos los periodistas me preguntaban "¿y qué se pide en esta
Ley?". Nada, no pedimos nada. Lo que estamos intentando es
estructurar el territorio, que es lo propio de cualquier ley. Aunque
claro está, es verdad que en esta Ley se plantean algunas cosas que
implican el desarrollo de leyes subsidiarias, pero como ocurre en
cualquier tipo de legislación. Lo que pasa es que todo esto a
nosotros nos es muy extraño porque, en este sentido, vivimos en la
más absoluta orfandad… Bueno, yo esto lo pongo un poco como
antecedente para entender cuál fue el proceso de estas Bases del
Proyecto de Ley del Teatro hasta la celebración en Galicia del
último congreso de la ade, en el mes de octubre, donde ya llegó
expresamente muy elaborado. Después lo presentamos aquí y lo
enviamos a todas las asociaciones relacionadas con las artes
escénicas y, en el espectro político, lo enviamos a las secretarías
de Cultura de todos los partidos, al Parlamento Nacional, a las
autonomías, a los consejeros de Cultura, a los teatros públicos —por
supuesto al Campoamor y al Jovellanos—, y también a muchos
particulares, escuelas de arte dramático, etc. Realizando así una
labor legítima de difusión, y siendo conscientes de que todo esto
debería promover que alguien en el Parlamento —preferentemente,
claro está, el partido de gobierno— lo planteara como ley... Digo
como ley porque esa es su finalidad, aunque nosotros hemos
desarrollado este proyecto como Bases para un Proyecto de Ley del
Teatro con la intención de que se entienda el término "bases" en
un sentido clásico, y también porque no queríamos ser pretenciosos.
No queríamos decir "esta es la ley y con todo lo que no sea esto no
estamos de acuerno". No, lo que decíamos es que el grupo
parlamentario que lo presentase tendría que elaborar su proyecto y
exhibirlo como tal. Y ojalá coincidiese mucho con el nuestro. Ya que
de lo contrario intentaríamos intervenir en las enmiendas para
corregirlo. Yo hablé sobre el tema con los portavoces de Cultura de
los dos grupos parlamentarios mayoritarios. En general tuve una
acogida magnífica, y en el plano personal fue todo estupendo, con
una relación muy normal… Quiero decir con esto que desde el
principio todos estaban informados y sabían cuáles eran nuestras
intenciones. Se trataba de ver hasta dónde iban a estar dispuestos a
sacarlo adelante. El psoe, en concreto, nos dijo "vosotros ya habéis
cumplido con vuestro trabajo, ahora nos toca a nosotros". Esto es
textual. Después no nos hemos vuelto a ver por cuestiones múltiples.
Yo he tenido problemas personales y, además, con una dinámica
infernal, se me han ido enlazando los trabajos. He tenido que
terminar el segundo tomo de la biografía de Valle-Inclán y otras
cosas más... Pero nosotros estábamos con nuestra propuesta a la
espera, trabajando, y recibiendo cartas de adhesión de asociaciones
y particulares, y señalando, también, alguna que otra discrepancia,
aunque todos reconocían que el proyecto estaba bien redactado y les
suponía una agradable sorpresa. Se trata de una ley que plantea el
teatro como un sistema a partir del cual se establecen unos
parámetros de ley. Y esto, en España, no se había hecho nunca. Es
cierto que algunos países de Europa no tienen ley y el teatro
funciona con el mismo marco de referencia de manera natural, aunque
ese comportamiento se lo ha dado su historia. Pero como
desgraciadamente nuestra historia no ha sido así, ha sido un
disparate, pues nosotros necesitamos la ley para cambiar el signo de
las cosas… Bueno, y éste es el planteamiento que he tratado de
resumir en breves palabras para que se entienda que nosotros
estábamos a la espera, como diciéndonos "a ver qué pasa". Y en el
ínterin, hace unos dos meses, yo envié al Presidente del Gobierno
una carta presentándole el proyecto y añadiendo el número de nuestra
revista donde se daba cuenta de la presentación en nuestro congreso.
Se trataba de ponerlo un poco al corriente. Dado que él había
anunciado que se iban a sacar las leyes del cine, del libro y de la
música… y que una vez más se habían vuelto a olvidar del teatro.
Todo esto como para afianzar una vez más nuestra impresión de que al
teatro, los políticos, se lo toman muy poco en serio… Y así hasta
que, al día siguiente del 27, que yo me encontraba en Galicia, me
avisan de que nos habían enviado el documento que se había
presentado en el Congreso de los Diputados… Me lo leyeron y… bueno,
las cosas son como son. La ade es una entidad de la sociedad civil.
Nuestro compromiso es con el teatro y con la dirección de escena.
Pero con la "dirección de escena" no entendido en un sentido
reductor. Desde siempre nuestra preocupación ha ido mucho más lejos
al concebir el teatro inmerso en una sociedad desarrollada, en una
sociedad democrática avanzada, como un bien cultural que es
patrimonio de todos, etc., como todas estas cosas que,
desgraciadamente, todavía hoy hay que repetir… Nosotros no tenemos
ninguna relación de sujeción con un partido político determinado,
somos una entidad civil. Después cada miembro, como individuo,
piensa y vota lo que quiera… Pero como asociación, ade, pertenece a
la sociedad civil... Y aquí entendemos que, el Partido Popular,
seguramente respondiendo también a criterios de táctica política, ha
aprovechado la oportunidad para actuar. Aunque después me he
enterado de más cosas, ya que la portavoz del pp me dijo que durante
todo este tiempo habían estado insistiendo para llevar la Ley a las
Cortes. Que habían hablado con el partido del gobierno y que, en
todo momento, le habían dicho "que sí, que sí", pero que había que
esperar. Esperar y esperar. Hasta que llegó el día 27 y decidieron,
naturalmente, presentarla ellos. ¿Qué es lo que me ha sorprendido?
Pues me ha sorprendido, gratamente, que la exposición de motivos que
han redactado para la presentación es impecable. Su propuesta está
muy bien argumentada. Y, por supuesto, tiene como referencia las
Bases para un Proyecto de Ley del Teatro. Así que la
publicaremos en el próximo número de nuestra revista para que se
conozca, ya que a estas cosas hay que darles publicidad. Y hay que
hacerlo sólo por una razón, porque tienen que entender que no nos
chupamos el dedo. La ade ha sido, desde siempre, una de las
entidades que ha intentado construir cohesión cultural en este país.
Y tienen que entender que decidirse por una Ley del Teatro está
dentro de lo posible, no es algo diabólico, sino más bien necesario.
Y su presentación en el Congreso ha sido muy oportuna porque, al
margen de las coincidencias o desavenencias que tengamos con la
política cultural del psoe o el pp, tiene como intención instar al
Gobierno a que presente un proyecto de Ley para que permita la
tramitación parlamentaria y que se apruebe en el mes de octubre, ya
que técnicamente es posible. Y en España nunca se ha hecho algo así.
Ni siquiera durante la República.
P. Como la presentación, o la idea de arranque, ha partido del pp,
¿hay posibilidad de que la propuesta se "politice", en el peor
sentido del término?
R. Por ahí van a ir algunas gentes, aquellos que no quieren que
se haga nada. Porque la Ley plantea una serie de soluciones
técnicas, aunque no es una ley radical. Plantea el teatro como
sistema, como un hecho cultural, no dependiente del mercado. Y eso
es lo que les molesta a algunos políticos y productores, los más
incompetentes, que son quienes hacen y deshacen sin rendir cuentas a
nadie… Pero sobre todo éste es un proyecto de convergencia con
Europa, ya que no puede haber tanta diferencia entre nuestra
política teatral y la de la Comunidad Europea. Convergencia teatral
con Europa y la necesidad de un pacto por la cultura, han sido
nuestras dos premisas. La cultura no puede ser entendida como un
escaparate sino como un patrimonio del pueblo y del Estado. Aquí uno
tiene la impresión de que estamos permanentemente en una feria de
las vanidades… Es inconcebible que, a estas alturas, todavía se
sigan concediendo cargos de responsabilidad a gente de notable
incompetencia en la materia, convirtiendo su trabajo en un puesto de
relaciones públicas. Y eso sólo pasa aquí, porque en el resto de
Europa, por lo general, los directores artísticos y políticos están
muy bien preparados y se conocen la materia… Bueno, pues digo todo
esto para que entendáis un poco cuál es el sentido de la Ley.
Supongo que, a partir de ahora, habrá discusiones parlamentarias.
P. Para cerrar el apartado sobre la Ley del Teatro, ¿qué pueden
hacer los grupos y compañías desde sus autonomías para darle un
empujón al proyecto?
R. Me parece una buena pregunta. Muy oportuna. Pero, ¿te refieres
a un respaldo como actitud personal o como colectivo?
P. No, como colectivos profesionales, de gremio. Como Asociación
de Compañías Profesionales y como sindicato de intérpretes a través
de la Unión de Actores, ambas asociaciones federadas, y con la
Asociación de grupos Amateur, que en Asturias existe.
R. Si nos enviáis un pronunciamiento a favor nosotros lo
publicaremos en la revista. Eso es en lo que se refiere a la
publicidad. Después, yo creo, que os deberíais dirigir a los
portavoces de Cultura del Parlamento y, ya de paso, si lo
consideráis necesario, también enviar un escrito al presidente del
Gobierno, ya que la ministra de Cultura muestra poco interés y no
responde. Éste es un asunto de todos, y si hay un foro de discusión,
cuanto más grande, mejor. Si hay comisiones parlamentarias, mejor
que mejor. Y si hay que aclarar algunas partes, estaremos dispuestos
a dar nuestro punto de vista, siempre entendiendo que nuestro punto
de vista es fruto de un trabajo serio pero abierto a otras
consideraciones. La ade ha hecho un trabajo, y lo ha planteado a la
comunidad teatral y a la comunidad política, a sabiendas de que
elaborar un proyecto así requiere trabajo y conocimiento de la
materia. Temo que los políticos, si tuvieran que redactarlo, no
estarían tan capacitados. Espero que ahora no haya excusa, el
trabajo está hecho.