Número 20. Mayo de 2007

Editorial
Ley del Teatro

Coincidiendo con el día Mundial del Teatro el Partido Popular presentó en el Congreso de Diputados, para su debate en la Comisión de Cultura, una Proposición no de Ley sobre la necesaria aprobación de un proyecto de ley del Teatro que "dinamice el sector". Se trata de una propuesta para que las formaciones políticas respondan adecuadamente a la solicitud de elaboración de una normativa que también "es compromiso electoral del Partido Socialista", y que "se reclama una y otra vez desde todos los ámbitos teatrales". La noticia propiciada por la agencia Efe hace referencia a las Bases para un Proyecto de Ley del Teatro, lo que nos hace pensar que el texto redactado por la Asociación de Directores de Escena, y generosamente difundido para su conocimiento por esta asociación entre los colectivos profesionales y las entidades públicas y privadas, será el marco inicial de discusión para que el proyecto llegue a buen puerto.

Las Bases para un Proyecto de Ley del Teatro de la ade es toda una declaración de principios al concebir el teatro como "sistema", como un orbe de equivalencias y correspondencias con todos los elementos que lo componen relacionados entre sí. Se manifiesta de manera explícita y decidida a favor del teatro como un servicio público, democrático, descentralizador, que requiere de la participación de los agentes implicados en cada ejercicio para una mayor transparencia. Tratará de combatir las arbitrariedades de los atomizados reinos de taifas —allí donde los haya— y tendrá voluntad regeneracionista respecto a las insuficientes políticas del presente. En su exposición general las Bases suponen el ordenamiento de todos los campos involucrados en la actividad teatral, la enseñanza profesional, la educación, la producción —en todos sus niveles—, la distribución, la investigación… y todo lo concerniente a las políticas teatrales, si bien habrán de ser "los poderes públicos, en función de sus competencias, los que procedan al desarrollo de la diferentes normativas que la propia Ley contempla en su articulado". Aunque alguno de los artículos son susceptibles de modificación y discusión —la propuesta es abierta y se desea plural, la propia ade reconoce ya como conflictivos los afectados por otras normativas o leyes, en lo que respecta a la propiedad intelectual o a las enseñanzas superiores— el marco general de referencia de este firme borrador, o mejor dicho, de estas Bases para un Proyecto de Ley del Teatro, es una buena señal para salvaguardar lo mejor de nuestra realidad teatral y para garantizar, merced a la sustancial mejora estructural que supone, un futuro más próspero al verse amparado por la Ley.

En Asturias, ahora que estamos en periodo electoral y presto a sufrir los pertinentes cambios de personal a que nos tienen acostumbrados en los equipos de dirección de la Consejería de Cultura con el consiguiente "vuelta a empezar", no estaría de más tomarse la previsible Ley del Teatro en serio y comenzar con la creación de un Instituto del Teatro para organizar con eficacia, solvencia y transparencia, la política teatral de nuestra autonomía. Resulta enojoso y desconcertante contemplar cómo todavía, a estas alturas, los planes de política teatral, o el proyecto del nuevo teatro de la Universidad Laboral, por poner otro ejemplo, se realizan en capilla con total autosuficiencia, y a espaldas de los agentes profesionales implicados.

Arriba