Número 20. Mayo de 2007

Cartas a La Ratonera

Queridos amigos:

Desde los cargos que ostento como autora, directora y administradora (sin ánimo de lucro) en mi compañía: La Diosa del Sarcasmo S.L. quiero dejar claro unos puntos:

Me siento aludida en la página del editorial de la revista La Ratonera titulado "La urgente necesidad de convenio", escrita por alguien que desconozco.

Se está informando a los lectores de un problema a medias.

A esta compañía se la ha llevado a los tribunales injustamente. Los actores han ido por las funciones de calle con pancarta en mano y a las televisiones, emisoras de radio y periódicos a nivel de Asturias a autodenominarse "actores despedidos". Han demandado a mi compañía por despido improcedente o nulo, por tres montajes diferentes; y como ha quedado claro, las tres denuncias han sido desestimadas. Es cierto que hay un claro interés en que exista un convenio por parte de la Unión de Actores de Asturias, a consecuencia de ello y aprovechándose de que estos cuatro actores fueron buscando apoyo porque dejé de contratarles, se ha utilizado a mi compañía como cabeza de turco para que las demás empresas de teatro se sienten a negociar un convenio.

La precaria situación laboral que pueda tener un actor en Asturias es la misma que tienen en cualquier provincia de España, su trabajo es temporal, la razón la sabemos todos. Es más grande la oferta que la demanda. La razón de que en Asturias exista un gran número de compañías profesionales no sé cual es, únicamente sé por qué continúa sobreviviendo la mía a pesar del acoso y el desprestigio por parte de estos cuatro actores y algún miembro de la Unión de Actores de Asturias, que con sus malas formas pretenden no sólo que se haga un convenio; también desean y pretenden que algunas compañías desaparezcan sin tener en cuenta la calidad de los espectáculos; cuando es el público el que elige qué teatro desea ver.

En Asturias, como en cualquier comunidad pequeña, el actor o la actriz debe trabajar en varias compañías a la vez e incluso tener un segundo trabajo que no tiene que ver con ser artista. ¿Es justo? En esta vida hay pocas cosas justas, puede que ésta sea una de ellas, pero la realidad es que ni siquiera a una compañía de más de 30 años trabajando como profesional la contratan en un teatro asturiano para representar un mes seguido, ni siquiera dos días seguidos.

Lo que a esta compañía se le intentó hacer antes de que fuese denunciada, fue un chantaje en toda regla, cosa que no se puede consentir, como no se puede consentir que actores que dicen ser profesionales, luego no lo demuestren en el trabajo y la empresa tenga que estar contratando bolo tras bolo a personas que por su falta de interés o en ocasiones por tener demasiada confianza bajen su nivel de interpretación o pierdan el respeto, ya no a quien les dirige, que el asunto ya es bastante gordo, también a la empresa que les contrata.

La Diosa del Sarcasmo S.L. cumple cinco años como profesional, pero la que escribe comenzó a llevar otros grupos desde el año 93, como actriz y autora y últimamente como directora. En esta profesión tienes que estar demostrando toda la vida qué haces y a dónde vas y te intentan recordar de dónde vienes. ¿De dónde venimos todos? De los grupos aficionados, de cursos que nos imparten actores o directores de escuelas prestigiosas. Ahora no sólo tengo que aclarar que cuatro actores han calumniado a mi compañía, también tengo que demostrar mi trabajo. Como actriz, me ha dejado de interesar demostrarlo; cada uno debe saber sus límites. Como autora, no me cansaré nunca de escribir, y al igual que lo han hecho y lo hacen con Shakespeare, murmurarán que mis obras son plagios. Todos podemos escribir, pero no todos podemos dominar una técnica, que en realidad nunca se llega a dominar. La imaginación es un arma con la que me defiendo habitualmente y sin ningún esfuerzo. Recurro a lo que pasa a mi alrededor, me cuentan o leo, como la mayoría de los autores.

Hay varios problemas en el mundo del teatro: la envidia, los aires de grandeza y los que intentan ganar un trofeo aunque para ello tengan que pisar la cabeza a quien hace su trabajo lo mejor que puede.

La visión del teatro romántico la tiene quien no pisa en el suelo, aquellos que pretenden vivir bien de esto sin saber los riesgos. Yo soy una yonqui del teatro, como muchos otros, pero nunca robaré ni explotaré para seguir dentro. Por desgracia y como la gran mayoría de este gremio, no vivo del teatro, sólo obtengo satisfacción personal cuando las obras que pongo en escena tienen éxito y gustan al público y eso, por suerte está sucediendo con todas las obras que he estrenado hasta el momento; y son ya más de quince.

Eso sí, cuando ya no pueda seguir, porque el camino sea difícil e inclinado y mis pies salgan por la puerta antes que mi cuerpo, me alegrará saber que he dado la oportunidad de trabajar a mucha gente y que muchos de ellos comenzaron conmigo como aficionados y otros ya en la compañía profesional, me alegrará saber desde donde esté que me siguen recordando y que gracias a mí pasaron a trabajar en compañías de más prestigio y de más años y que me recuerden como a alguien que desde niña amaba el teatro y que luché para hacer lo que siempre quise hasta conseguirlo y que el ejemplo que doy es que a todas las personas que me ayudaron a estar donde ahora estoy, siempre estaré agradecida y les recordaré; desde la persona que me dio la primera clase de interpretación en el 83, hasta la persona que dirigió mi primer estreno, sin olvidar a un director que una vez a la semana pulía el montaje que a diario dirigía por primera vez a actores que estudiaban en el ITAE en el año 96.

Soy como el Ave Fénix, resurjo de las cenizas, y con más fuerza que nunca. Nada es fácil, pero si me ponen la zancadilla, no voy a desistir de avanzar, avanzaré con más ganas de llegar a donde me propongo.

Y ahora dejemos mi tema y los que quieran y valgan… ¡a crear nuevas historias!

Pilar Murillo

 

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