titulado "La
urgente necesidad de convenio", escrita por alguien que desconozco.
Se está informando a los lectores de un
problema a medias.
A esta compañía se la ha llevado a los
tribunales injustamente. Los actores han ido por las funciones de
calle con pancarta en mano y a las televisiones, emisoras de radio y
periódicos a nivel de Asturias a autodenominarse "actores
despedidos". Han demandado a mi compañía por despido improcedente o
nulo, por tres montajes diferentes; y como ha quedado claro, las
tres denuncias han sido desestimadas. Es cierto que hay un claro
interés en que exista un convenio por parte de la Unión de Actores
de Asturias, a consecuencia de ello y aprovechándose de que estos
cuatro actores fueron buscando apoyo porque dejé de contratarles, se
ha utilizado a mi compañía como cabeza de turco para que las demás
empresas de teatro se sienten a negociar un convenio.
La precaria situación laboral que pueda
tener un actor en Asturias es la misma que tienen en cualquier
provincia de España, su trabajo es temporal, la razón la sabemos
todos. Es más grande la oferta que la demanda. La razón de que en
Asturias exista un gran número de compañías profesionales no sé cual
es, únicamente sé por qué continúa sobreviviendo la mía a pesar del
acoso y el desprestigio por parte de estos cuatro actores y algún
miembro de la Unión de Actores de Asturias, que con sus malas formas
pretenden no sólo que se haga un convenio; también desean y
pretenden que algunas compañías desaparezcan sin tener en cuenta la
calidad de los espectáculos; cuando es el público el que elige qué
teatro desea ver.
En Asturias, como en cualquier comunidad
pequeña, el actor o la actriz debe trabajar en varias compañías a la
vez e incluso tener un segundo trabajo que no tiene que ver con ser
artista. ¿Es justo? En esta vida hay pocas cosas justas, puede que
ésta sea una de ellas, pero la realidad es que ni siquiera a una
compañía de más de 30 años trabajando como profesional la contratan
en un teatro asturiano para representar un mes seguido, ni siquiera
dos días seguidos.
Lo que a esta compañía se le intentó hacer
antes de que fuese denunciada, fue un chantaje en toda regla, cosa
que no se puede consentir, como no se puede consentir que actores
que dicen ser profesionales, luego no lo demuestren en el trabajo y
la empresa tenga que estar contratando bolo tras bolo a personas que
por su falta de interés o en ocasiones por tener demasiada confianza
bajen su nivel de interpretación o pierdan el respeto, ya no a quien
les dirige, que el asunto ya es bastante gordo, también a la empresa
que les contrata.
La Diosa del Sarcasmo S.L. cumple cinco años
como profesional, pero la que escribe comenzó a llevar otros grupos
desde el año 93, como actriz y autora y últimamente como directora.
En esta profesión tienes que estar demostrando toda la vida qué
haces y a dónde vas y te intentan recordar de dónde vienes. ¿De
dónde venimos todos? De los grupos aficionados, de cursos que nos
imparten actores o directores de escuelas prestigiosas. Ahora no
sólo tengo que aclarar que cuatro actores han calumniado a mi
compañía, también tengo que demostrar mi trabajo. Como actriz, me ha
dejado de interesar demostrarlo; cada uno debe saber sus límites.
Como autora, no me cansaré nunca de escribir, y al igual que lo han
hecho y lo hacen con Shakespeare, murmurarán que mis obras son
plagios. Todos podemos escribir, pero no todos podemos dominar una
técnica, que en realidad nunca se llega a dominar. La imaginación es
un arma con la que me defiendo habitualmente y sin ningún esfuerzo.
Recurro a lo que pasa a mi alrededor, me cuentan o leo, como la
mayoría de los autores.
Hay varios problemas en el mundo del teatro:
la envidia, los aires de grandeza y los que intentan ganar un trofeo
aunque para ello tengan que pisar la cabeza a quien hace su trabajo
lo mejor que puede.
La visión del teatro romántico la tiene
quien no pisa en el suelo, aquellos que pretenden vivir bien de esto
sin saber los riesgos. Yo soy una yonqui del teatro, como muchos
otros, pero nunca robaré ni explotaré para seguir dentro. Por
desgracia y como la gran mayoría de este gremio, no vivo del teatro,
sólo obtengo satisfacción personal cuando las obras que pongo en
escena tienen éxito y gustan al público y eso, por suerte está
sucediendo con todas las obras que he estrenado hasta el momento; y
son ya más de quince.
Eso sí, cuando ya no pueda seguir, porque el
camino sea difícil e inclinado y mis pies salgan por la puerta antes
que mi cuerpo, me alegrará saber que he dado la oportunidad de
trabajar a mucha gente y que muchos de ellos comenzaron conmigo como
aficionados y otros ya en la compañía profesional, me alegrará saber
desde donde esté que me siguen recordando y que gracias a mí pasaron
a trabajar en compañías de más prestigio y de más años y que me
recuerden como a alguien que desde niña amaba el teatro y que luché
para hacer lo que siempre quise hasta conseguirlo y que el ejemplo
que doy es que a todas las personas que me ayudaron a estar donde
ahora estoy, siempre estaré agradecida y les recordaré; desde la
persona que me dio la primera clase de interpretación en el 83,
hasta la persona que dirigió mi primer estreno, sin olvidar a un
director que una vez a la semana pulía el montaje que a diario
dirigía por primera vez a actores que estudiaban en el ITAE en el
año 96.
Soy como el Ave Fénix, resurjo de las
cenizas, y con más fuerza que nunca. Nada es fácil, pero si me ponen
la zancadilla, no voy a desistir de avanzar, avanzaré con más ganas
de llegar a donde me propongo.
Y ahora dejemos mi tema y los que quieran y
valgan… ¡a crear nuevas historias!
Pilar Murillo