Número 20. Mayo de 2007

Festival de Teatro Amateur

Roberto Corte

El teatro aficionado asturiano se afirma con unas representaciones que lo muestran al descubierto en todo su valer. Desde que los grupos se organizaron en feteas (Federación de grupos de teatro amateur del Principado de Asturias) las representaciones han ido creciendo al igual que sus ambiciones artísticas, donde ya empiezan a aparecer escenografías en gran formato pensadas para los teatros a la italiana. La última de sus conquistas fue un microcircuito concertado con algunos ayuntamientos y la Consejería de Cultura para los meses de marzo y abril. O este festival organizado con el Ayuntamiento de Oviedo entre el 3 de febrero y el 31 de marzo, con quince espectáculos y la participación de catorce compañías. Que ha sido un rotundo éxito de público por el número de espectadores que lo han seguido, y por el entusiasmo con que se han formado colas de hasta una hora de espera para asegurarse una buena localidad. Con patio de butacas y parte de entresuelo al pleno, casi para todos, aunque la nota la puso El Hórreo con Los amores de Ximielga de Eladio Verde, y el grupo de teatro Kumen y su versión de La aldea perdida basada en la obra homónima de Palacio Valdés, en la clausura, con el Filarmónica al completo y espectadores en la puerta sin poder ver la función.

Tiene el teatro amateur grupos atrevidos, con calidades y estilos diversos, donde sobresalen aquellos de más experiencia y tradición. La comedia costumbrista en asturiano le hace las delicias a un espectador que se hace viejo y no le pide al teatro más, ni menos, que la gracia que deviene de la trama, con sus tópicos de amoríos, los intereses creados y los chistes que se liberan en una carcajada explosiva al igual que ocurre en la tele —salvando la distancia, rebeldías y sarcasmos— con las comedias de situación. El pariente de América de Alfonso Iglesias, por la Compañía Asturiana de Comedias, y Los amores de Ximielga de El Hórreo son buen ejemplo, así como De piescos y escayos y el Superpín de José Ramón Oliva, que ha conseguido del festival un premio honorífico por renovar el teatro tradicional. O Carmen Duarte —aquí galardón a la autoría—, que en la misma línea que Oliva y con momentos igual de célebres, hizo lo propio con Contigo pan y cebolla, en su arrojo por endilgarle a la comedia motivos más del día.

También hay compañías que trabajan en castellano con los dramas que hoy están en desuso y apenas se representan: La Capacha y El sombrero de Copa de Vital Aza, y Contraste con Los verdes campos del Edén de Gala; otros con los clásicos más contemporáneos: la joven formación langreana LSJ Teatro y su Panorama desde el puente de Miller; o los clásicos de toda la vida: dos Goldoni, El servidor de dos patrones del grupo Trama, y otro mucho más metateatral y arriesgado, El teatro cómico, de La Peseta, que sobresalió del resto y resultó, por su clara y contundente ejecución, ser el grupo más galardonado. Javier Villanueva estuvo presente a través del Teatro Kumen con una tragedia emotiva de ambientación minera, Derrabe, arropada como espectáculo interdisciplinar con proyecciones y el extraordinario directo de la orquesta del conservatorio del Nalón, ahora afincada en Siero por desavenencias políticas, administrativas, con las autoridades langreanas. La creación colectiva vino de la mano de Electa Teatro con un sencillo pero interesante Érase una vez el rey, y la nueva autoría con G con G y Descanse en paz, de Fernando Ponga Martos. Cerrando los actos, como queda dicho, el grupo Kumen con la representación fuera de concurso de La aldea perdida, que fue uno de los proyectos más arriesgados y más respaldado por el público de la anterior temporada del teatro asturiano.

Las compañías galardonadas con los Carbayones de Plata del Ayuntamiento de Oviedo fueron las siguientes: mejor actor principal, La Compañía Asturiana de Comedias; mejor actor secundario e iluminación, grupo Contraste; mejor actriz principal, dirección y mejor idea original (galardón entendido por el jurado como mejor espectáculo), La Peseta Teatro; mejor actriz secundaria, Teatro El Hórreo; mejor vestuario, grupo La Capacha; mejor escenografía, grupo de teatro Rosario Trabanco; mejor autoría, Teatro Traslluz; y mejor creación musical, Teatro Kumen. Con el añadido de un galardón especial fuera de concurso concedido a Cajastur, por su apoyo al teatro, y otro a José Ramón Oliva como innovador del teatro tradicional asturiano.

Éxito, pues, para los participantes en este 1.er Festival de Teatro Amateur en el Teatro Filarmónica. Y éxito para la organización, que a juzgar por la extraordinaria respuesta del público tiene motivos más que suficientes para pensar en su continuidad. La federación de grupos no profesionales Feteas ha estado a la altura del teatro que representa, y el Ayuntamiento de Oviedo, organismo patrocinador y quien pone las infraestructuras, ha sabido aprovechar con sentido esta propuesta como una demanda de la ciudadanía. Lástima que no actúe igual con el teatro profesional.

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