Teatro
infantil
Sonrisas y lágrimas

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Marcos León |
Incipe
parve puer
conoscere matrem risu
Francisco
Díaz-Faes
Agradezco a mi padre Antonio esta cita de Virgilio: el
bebé empieza a conocer a su madre por la sonrisa. ¿Creen que el teatro
infantil sea depositario del misterio, y la maravilla del mundo que
explora un niño a través de la sonrisa de un adulto?. Les invito a que
colaboren con nosotros: manden de una vez los grupos teatrales sus
carteleras de espectáculos, su programa de explotación, calendarios de
trabajo para el 2001, fotografías y todo lo que deseen divulgar.
Analizamos ahora en las siguientes páginas algunas de las etapas
relevantes del reciente entramado teatral infantil. Entramado tan poderoso
que es, posiblemente, el más dinámico de todo el panorama cultural de la
región.
Un teatro infantil que, pese a la escasa presencia muchas veces de grupos
regionales (en el último FETEN sólo hubo uno de Asturias -Quiquilimón-
entre 28 participantes y unas 40 funciones en una semana) tiene un público
y un mercado. Obsérvense si no los ciclos que constituyen el circuito
creado por Cajastur en su locales, cada vez, afortunadamente, más
renovados y cómodos, y que cubre gran parte de la programación, cuando
no parten de una subvención misma de la entidad bancaria, en colaboración
con los ayuntamientos de la región. Ahí está: Gijón el país de los títeres,
el reciente Congreso de Teatro Infantil de octubre pasado, o el más próximo
la Feria Europea de Teatro para niños, FETEN, todos ellos en Gijón.
Iremos analizando esos acontecimientos, que serían impensables sin la
mirada a los trabajos precedentes. No podemos desdeñar, aunque no los
hayamos conocido personalmente, los trabajos en los años 70 del grupo Los
Vagantes, con figuras como Paco Abril y Victoria Fernández. Tampoco el
movimiento de animación sociocultural que se extendió desde el mismo Gijón
a toda la región, con esas mismas personas, capitalizadas por Jorge Fernández
León, y otras muchas que hoy conforman la plantilla del Ayuntamiento. De
esos primeros años 80 nació el grupo Quiquilimón que aglutinó muchas
esperanzas y un modo de vida nuevo, esperanzador (y no sé si como la
canción de Julio Iglesias algo bohemio y soñador).
El caso es que han pasado 20 años del primitivo proyecto de Quiquilimón
del que sólo quedan 2 de las casi 20 personas iniciales. Quiquilimón es
el único centro privado que posee una sala propia (en alquiler), privado
de todo menos de subvenciones, pues este arte raramente puede subsistir
sin las ayudas institucionales que devuelve (cual Robin Hood) el dinero de
los contribuyentes, después de haberlo robado en impuestos, miserias,
desempleo, inseguridad laboral y otras minucias. Mención aparte merecen
Avilés (una gran desconocida con una interrupción evidente de programas
infantiles en sus centros) y, Oviedo, que ha paseado por distintas etapas
de influencia. Seguramente la mayor, la tutela de Teatro Margen que, de
colaborar en el diseño de programas de teatro de adultos para la ciudad,
llega a la exclusiva de campañas de teatro infantil que tienen una gran
repercusión, con su sabio vistazo a los clásicos. Después de los
inicios de la democracia con la contratación de animadores en la ciudad
de Oviedo, se logran programas excelentes de teatro (incluido un Festival
Internacional), pasando por el peso del desaparecido grupo Paparruchas Títeres
(hasta finales de los años 80, coordinando la programación de teatro
infantil en la ciudad: para la SOF, carnavales, programas de Navidad o de
verano), llegaríamos a la actual situación. ¿Y cual es ésta?.
Curiosamente el desmembramiento y desaparición de la Fundación de
Cultura ha traído de nuevo a casa, al teatro Campoamor a su creador, el
ínclito Juan Vega cuyo historial clínico en el ayuntamiento no ha dejado
de ser curioso: secretario del alcalde socialista Masip, superfuncionario
(por unos meses, de lo cual sólo le queda el sueldo más alto de los
funcionarios de la administración local) del alcalde del PP Gabino de
Lorenzo, hasta varios años sin hacer nada (según sus palabras), salvo
cobrar (según mis palabras). Veremos lo que depara su nuevo destino. Por
de pronto Oviedo deposita sus programas de teatro infantil y animación a
la empresa LudoAstur, que no se crean ustedes, pese a su nombrecito
procede de... Lérida. Y aún queda por ver el futuro de Taller 3,
colectivo pedagógico, con subdivisión teatral, subvencionado por el
ayuntamiento. Miremos pues un poco del pasado para despertar nuestra
curiosidad por el porvenir.
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