Celebrados
en Gijón los días 15, 16 y 17 de noviembre de 2000
Encuentros de autores dramáticos

Eladio
de Pablo, coordinador de los Encuentros
Con la presencia de los dramaturgos Miguel Murillo
(Extremadura), Jesús Pisón (Galicia), Chema Cardeña (País Valenciano),
Yolanda Pallín y Raúl Hernández Garrido (Madrid), así como de diversos
autores, actores, directores, críticos e investigadores y otras personas
vinculadas al teatro asturiano, se celebraron los Encuentros denominados
“A de autores” con el fin de recoger experiencias e información sobre
cómo se vive la condición de autor dramático en otras regiones de España
y reflexionar sobre dicha situación en Asturias. Del interesante, rico y
vivo intercambio entre todas las personas que acudieron a los Encuentros
se llegó a una serie de conclusiones o enumeración de condiciones para
mejorar la situación del autor dramático en Asturias -y, de pasada, del
teatro asturiano en general-, que pueden ser una valiosa aportación a la
elaboración de una política teatral que tanto urge en nuestra Comunidad
Autónoma.
La intervención de casi todos los autores (a excepción de Miguel
Murillo, de Extremadura, excepción que más adelante subrayaré, por
cuanto puede servir de espejo para las Comunidades Autónomas que pugnen
por un desarrollo serio de su teatro), constató una realidad al parecer
endémica: las instituciones políticas dan descaradamente la espalda al
autor dramático de sus respectivas Comunidades. Las ayudas a la creación
de literatura dramática, o son nulas o , como en el caso de Madrid, muy
exiguas (si bien se menciona el caso catalán, donde existe un notable
sistema de becas); ningún teatro ni compañía dependientes de las
instituciones de cada Comunidad producen o representan autores de esa región;
los autores, si quieren ver sus obras representadas, deben producirlas
ellos mismos con sus propias compañías para que lleguen a su
destinatario natural, el público; las compañías profesionales, motu
proprio, tampoco representan a los autores vivos de su comunidad, ni están
suficientemente incentivadas desde las instancias públicas para hacerlo,
etc., etc., etc.
Téngase
en cuenta que esta situación la refieren autores de probada calidad a
través de toda una serie de premios obtenidos. Sin ánimo de ser
exhaustivo citaré: Premio Lope de Vega (Raúl Hernández Garrido, 1997),
Premio Calderón de la Barca (Raúl Hernández Garrido, 1994, y Yolanda
Pallín, 1996), Premio Maria Teresa León (Yolanda Pallín, 1995), Premio
Torres Naharro y Premio del Festival Internacional de Caracas (Miguel
Murillo), Premio de la crítica Valenciana al mejor texto (Chema Cardeña,
1996 y 1997), Premio de la crítica de Barcelona al mejor texto dramático
(Chema Cardeña, 1998), etc.
El caso de Extremadura, que mencionaba más arriba, presenta un panorama
diametralmente opuesto:
Existen ayudas a la producción de textos de autores extremeños, primándose
el estreno de autores extremeños vivos.
Existe una Editora Regional con una Colección de Teatro.
Existe una escuela de Teatro Regional.
Existe una Red regional de teatros (25, de los cuales 4 de gran formato).
Existe una amplia serie de Festivales de Teatro (Clásico, de Mérida, del
Siglo de Oro, del Teatro Contemporáneo, de Teatro de Calle...).
Etc.
El debate abierto a partir de estas informaciones puso de relieve las
siguientes necesidades:
Es necesario que la sociedad asturiana estime el teatro que se hace y se
escribe en nuestra región, para lo cual los medios de comunicación públicos
y privados juegan y jugarán un papel trascendental. Se constata la escasa
cuando no negligente atención de los medios (prensa, radio, TV) hacia el
teatro en sus diversas manifestaciones. Los medios de comunicación pueden
jugar un papel fundamental para el fomento y apoyo del teatro regional,
por medio de una puntual información sobre lo que los espec-
tadores van a ver (es curioso que la gente vaya al cine sabiendo lo que
verán, y, sin embargo, muchas veces vayan al teatro sin conocer
contenido, estilo, duración, etc., de los espectáculos. Aquí la labor
de información de los programadores de casas de cultura es también
decisiva), además de un tratamiento más amplio que refleje adecuadamente
la riqueza y vitalidad de nuestro teatro.
La Universidad asturiana es otra de las instituciones claves en el
desarrollo del teatro asturiano y su imbricación en nuestra sociedad como
un fenómeno cultural de primer orden. Es preciso que la Universidad no
permanezca ajena a los creadores teatrales asturianos, en primer lugar los
autores, pero también por supuesto las compañías, los directores, los
dramaturgistas, etc.
La Universidad, a través de publicaciones, estudios, cursos, seminarios,
etc., debe acercarse a la literatura dramática y al teatro asturiano
vivos y acercarlo a los estudiantes y estudiosos.
La Universidad debería contar con un local adecuado, del que carece, para
que en él tengan lugar representaciones teatrales destinadas a los
universitarios, y que posibilitaría la realización de jornadas,
estudios, colaboraciones, etc.
Es preciso potenciar el Instituto del Teatro y de las Artes Escéncias (ITAE),
decidiendo de una vez si se quiere convertirlo en una Escuela Superior de
Arte Dramático. Sea como fuere, el ITAE debería mantener un estrecho
contacto con los autores asturianos y, en general, con el teatro
asturiano, tanto para nutrirse de sus aportaciones, cuanto para constituir
un marco donde los las gentes de teatro puedan debatir e intercambiar
experiencias con artistas de otras partes de España y del mundo.
La Sociedad General de Autores de España (SGAE) tiene un papel muy
importante que realizar en el apoyo y difusión de la literatura dramática
que se crea en esta región. Tiene medios suficientes para ello, y debería
ser un empeño de primer orden de esta Sociedad. También -y es
competencia directa de la SGAE-, debería poner todos los medios a su
alcance para que determinados ayuntamientos, que, debiendo ser los
primeros en defender el valor de la creación intelectual y
consiguientemente los derechos de autor, lamentablemente, cuando se trata
de autores asturianos, los ignoran del modo más eficaz: negándose sistemáticamente
a pagarlos.
Hoy en Asturias el autor dramático es una realidad. Una gran parte de los
espectáculos que recorren nuestra región se basan en textos de autor
dramático asturiano. Ahora mismo, textos de Javier Villanueva, Arsenio
Gonzáles, Roberto corte, Etelvino Vázquez, Maxi Rodríguez, Eladio de
Pablo, Moisés González, Laura Iglesias, Pilar Murillo, Leopoldo Pumarino,
Francisco Prieto Benito, etc., están siendo representados en nuestra región.
Si esto es así sin apenas apoyo y reconocimiento, no cabe duda de que,
con el apoyo suficiente se estimulará a estos autores a seguir por el
camino emprendido y se animará a nuevas generaciones a contribuir al
enriquecimiento de nuestra literatura dramática, como de hecho ha
ocurrido allí donde se han arbitrado medidas sistemáticas de apoyo y estímulo
a la creación dramática. Las medidas que las instituciones públicas
deberían aplicar, en el marco de una política teatral seria y
articulada, aparte de los mencionados más arriba, serían:
Producción y coproducción de textos escritos por autores asturianos
vivos.
Incentivar a las compañías teatrales para que representen autores
asturianos.
Distribución regular y apropiada de estos espectáculos, a través del
circuito teatral (que debe, sin duda, ampliarse y consolidarse).
Establecer contactos con instituciones de otras Comunidades Autónomas
para realizar intercambios de espectáculos teatrales.
Destinar una partida de ayuda a la creación literaria (Becas, Premios
literarios, etc.).
Apoyo a las colecciones y revistas de teatro y creación de otras nuevas.
Colaboración en la difusión de libros de teatro asturiano.
Organización de jornadas, coloquios, encuentros, seminarios, presentación
de libros, representaciones, lecturas dramatizadas, con el fin de difundir
la literatura dramática que se hace en Asturias.
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