Administración y teatro

Roberto Corte
El 3 de febrero del presente año La Ratonera organizó en el Ateneo Obrero de Gijón un coloquio sobre la política teatral del Principado realizada desde las distintas administraciones públicas, locales y regionales, y la pertinente incidencia que la misma tiene entre los grupos, los autores y demás agentes implicados del gremio. Aunque dábamos por excluida cualquier pretensión concluyente sobre el tema -ni la cantidad de asuntos a tratar lo permitía ni era voluntad del debate-, las intervenciones desplazaron, por su espontaneidad y como suele ser normal en estos casos, el cauce de exposición ordenada que permitía pasar someramente por el mayor número de materias destacables en importancia, quedando algunas emplazadas para mejores ocasiones. No obstante lo apuntado, este debate es el primero de una serie que pensamos realizar en sucesivos números de nuestra revista, de común acuerdo con el Ateneo Obrero, y que tendrán por objetivo temas y asuntos no tan genéricos, y más directamente relacionados con la autoría y la creación.
 

PARTICIPANTES: 

  • Eladio de Pablo (Autor teatral)

  • Laureano Mántaras (Director de "La Máscara")

  • Carmen Tolivia y Manu (En representación del TEG)

  • Antonio Caamaño (Secretario de la Unión de Actores)

  • Inma Rodríguez (Actriz de "Nun Tris")

  • Joaquín Fuertes (Crítico teatral de "El Comercio")

  • Francisco Díaz-Faes (Crítico teatral de L.N.E. y nmiembro de La Ratonera)

  • Boni Ortiz (Miembro de "La Máscara" y La Ratonera)

  • Adolfo Camilo (Programador de la Casa de Cultura de Corvera)

  • Chus S. Casado (Director de la sala Quiquilimón y miembro del grupo)

  • Inma Marcos   (Miembro de La Ratonera)

  • Roberto Corte (Miembro de La Ratonera)

R. CORTE.- El tema que la revista quiere traer a esta mesa es el que hace referencia a la relación existente entre el teatro y las administraciones. Aunque casi se podría afirmar que el teatro, tal y como se practica hoy, está en el 90% de los casos, en cuanto a exhibición se refiere, en manos de los ayuntamientos y la Consejería de Cultura, la primera pregunta obligada que os hago a cada uno de los participantes es si consideráis posible y deseable la existencia de un teatro al margen de las administraciones. Es decir: ¿Existe ese teatro? ¿Hasta dónde llega el grado de independencia respecto a las administraciones públicas?

 F.DÍAZ-FAES.- Creo que todavía existe una urdimbre de grupos y personas que contratan y hacen sus trabajos al margen de la administración, principalmente asociaciones culturales y grupos no profesionales. Pero casi siempre se hace desde la administración por hacer frente a los gastos mínimos -que después resulta que son importantes-, y por pura necesidad. Y eso es cierto...

J. FUERTES.- Claro, y así podemos sacar la conclusión de que cuando la administración falle el teatro se acaba. Y el día que la administración tenga un dirigismo más claro que el que hoy tiene el teatro tendrá que ir por ahí...

R.CORTE.- Yo lo que me pregunto es hasta dónde llega el grado de dependencia. Aunque pienso que ante una encerrona administrativa el teatro no se acabaría, sino que modificaría sus hábitos y conductas y escaparía por otros derroteros...

L. MÁNTARAS.- El hecho de que la administración contrate teatro no me parece mal, me parece bien. Yo prefiero que la administración gaste dinero en el teatro a que lo gaste en otro tipo de cosas que pueden ser menos productivas. Lo que me parece importante es hacer una programación donde el teatro se incurse en el público y que el público lo reclame para que no decaiga. No pasteurizar el teatro por efecto de estar encasillado en determinados enfoques o determinado por la situación económica. Es importante que el teatro no esté limitado por falta de infraestructura, hay que tratarlo con honestidad y darle la dimensión que el mismo exige. Por otra parte, respecto al teatro profesional, no estaría mal que se atuviese un poco más a la exigencia de mercado y fuese más competitivo, que es lo propio de las empresas, y no que dependa exclusivamente de la teta de la administración.

R. CORTE.- Quizá el que el teatro esté en manos de la administración es una reivindicación del propio gremio y proviene del 70. El objetivo no era otro que hacer llegar el teatro al mayor número de puntos de la geografía asturiana. Lo que ocurre ahora, es que somos herederos de esta reivindicación y el teatro es entendido como un bien cultural que hay que defender. Pero vamos a hablar de las infraestructuras...

E. DE PABLO.- Espera, antes quisiera decir algo. Conviene dejar claro que el teatro no es una mercancía y no puede funcionar jamás como tal, y más en el mundo en el que estamos viviendo hoy. Ni siquiera el cine. Si alguien se pone a cobrar el coste de una representación, de inmediato nos damos cuenta de que no hay mercado que lo resista, razón por la que tiene que haber respaldo y apoyo público. Lo que aquí también ha de quedar claro es que el teatro no muere si la administración lo deja de la mano, lo que muere es una determinada forma de hacer teatro. Además conviene mirar a Madrid o Barcelona para darse cuenta que la mayor parte de los espectáculos están subvencionados, y son tratados como hechos culturales que han de estar garantizados por los poderes públicos. Estoy absolutamente convencido de que esto tiene que ser así, como ocurre con el resto de las artes. Aquí en Asturias tampoco hay otra vía. No hay contratación privada. La administración tiene la obligación de crear infraestructura. Si esto puede crear clientelismo, manipulación o instrumentalización, es responsabilidad de nuestra democracia el controlarlo y corregirlo.

A. CAAMAÑO.- Yo sólo quería añadir una visión un poco más pesimista. En otros países de Europa hay oficios que están protegidos para evitar su extinción, y con el teatro puede ocurrir una cosa así. Quizá por eso son necesarias las ayudas.

B. ORTIZ.- Creo que Eladio tiene razón. Aunque no estaría de más el pensar que los grupos pueden buscar unas vías alternativas de producción y exhibición, aprovechando la esponsorización o coproducción con todo tipo de empresas. No entiendo por qué Fortuna no puede esponsorizar una versión de "El daño que hace el tabaco" de Chéjov, como complemento al apoyo económico institucional. Y tampoco estaría mal el que otras asociaciones culturales se dedicasen, en la medida de lo posible, como ocurre en otras ciudades de España, a programar espectáculos dramáticos.

 L. MÁNTARAS.- Una de las cosas que me preocupan es la falta de público en el teatro. Creo que no se consigue despertar el interés del público, es como si no fuésemos capaces de acertar con el tema. ¿Qué pasa? ¿Es que ya se han acabado los problemas sociales, económicos y políticos? ¿Es que todo tiene que ser tan digestivo?

R. CORTE.- Para ir por orden podemos hablar de las infraestructuras...

J. FUERTES.- Respecto al público quiero decir que las dos representaciones de "La vida es sueño" dejó gente en la calle, personas que estando interesados no han podido entrar. Otro dato circunstancial a tener en cuenta es que el "Estudio 1" de televisión del otro día fue seguido por 2.700.000 personas, es decir, más espectadores de los que consigue el teatro en Madrid en un año. La función era de Fasbinder, y viene a cuento porque es un autor que con 24 obras escritas y unas 30 películas de gran calidad, nunca en su vida ha cobrado un céntimo del estado. Murió a los 36 años. Aunque soy partidario de que cuando hay dinero se emplee con sensatez en aquellas causas que se consideran positivas, pongo el ejemplo de un pueblo de Sevilla, que disponiendo de unos 6 millones para cultura, lo gastaron casi todo en el concierto de Tamara.

UNA VOZ.- Y eran del PSOE.

J. FUERTES.- Y eran del PSOE...

OTRA VOZ.- La programaron por decisión de los universitarios.

J. FUERTES.- ...Bueno, la trajeron los universitarios. También quisiera añadir que antes de nada tenemos que luchar por los locales, la infraestructura. ¿Qué pasa con el teatro Arango? ¿Dónde están los actores y demás gente del gremio para pedir que se municipalice? Aunque al Ayuntamiento no se le puede pedir que lo compre dada la situación del Jovellanos, sí es un teatro muy propio para muchas representaciones del teatro de aquí, y se le puede pedir que lo alquile y se gestione con el mismo personal del Jovellanos. Pero claro, ¿dónde están los que tienen que defenderlo? ¿Ocurrirá como con el Jovellanos? ¿Dónde estabais cuando hubo que hacer la recogida de firmas para la protesta? ¿Qué esperáis, que seamos los mismos de siempre, los que no tenemos nada que ver con el teatro, quienes lo reivindiquemos? ¿Dónde están ahora las cartas y escritos de protesta para recuperar el Arango? Porque lo primero que los actores han de saber es que el teatro no ha de ser sólo subir al escenario y poner la mano...

E. DE PABLO.- ... La gente del teatro sabe muy bien lo que es el teatro..., el esfuerzo...

J.FUERTES.- Por supuesto, espero que no se malinterprete lo que digo...

R. CORTE.- Está bien que se recuerde, hay gente que no lo sabe, o parece no enterarse.

E. DE PABLO.- Bueno también, pero la administración no puede eludir responsabilidades. Tiene que haber locales adecuados, una enseñanza adecuada, una atención a todos los oficios que tengan que ver con el mundo del teatro..., becas y promoción a los autores, distribuición, etc. Es decir, quizá Fasbinder no hay recibido nunca un duro del erario público, lo cual pongo en duda,..

R. CORTE.- Pero el Berliner Ensemble sí.  

E. DE PABLO.- Claro.

R. CORTE.- De cualquier manera yo estoy un poco con Joaquín porque lo que está diciendo es una verdad, y procede la autocrítica. La gente de teatro, y estoy generalizando, pasa absolutamente de todo lo que no sea su propio ombligo. Pero podríamos ir por orden, centrarnos en la infraestructura y después tratar otros temas...

 L. MÁNTARAS.- Joaquín dice que en la representación del otro día, con Calderón, el teatro estaba lleno. Bueno, pues se da la casualidad que con la Compañía Asturiana ocurre lo mismo. En sus representaciones la gente queda fuera. El año pasado, sin ir más lejos, tras dos funciones con el cartel de no hay localidades tuvieron que programar una tercera. Lo que me lleva, irremediablemente, a hacerme la misma pregunta: ¿por qué las compañías profesionales no llenan el teatro?

A. CAAMAÑO.- Hombre, yo creo que hay que ser un poco humilde, por lo menos en mi caso. Yo no puedo pretender que un grupo como el nuestro, que somos dos y que no nos conoce nadie -a no ser por la mala prensa- podamos llenar un teatro como lo hace el Centro Dramático Nacional. La primera vez que fuimos al Jovellanos conseguimos 300 espectadores y la segunda 500. Bueno, pues creo que no está nada mal, vamos progresando. No creo que podamos competir con ningún teatro institucional -y tampoco se trata de eso- a menos que exista un despliegue publicitario que, evidentemente, no hay.

CHUS S. CASADO.- El problema de la publicidad es real. La prensa no dedica el mismo despliegue de medios ni espacio a los grupos asturianos que cuando vienen compañías de fuera...

E. DE PABLO.- Lo que hay es falta de continuidad. Y por eso se necesitaría el Arango u otro espacio similar. ¿Por qué una compañía asturiana no puede estar tres días o una una semana en el mismo teatro? Yo estoy seguro que el boca a boca funcionaría y muchos grupos incrementarían considerablemente el número de espectadores...

BONI ORTIZ.- Volviendo un poco al tema del teatro Arango como municipal. Yo no sé si quiero a otro funcionario programando con los mismos criterios con que se está haciendo en el Jovellanos o realmente deseo otra programación alternativa. Me parece que para repetir programación con un teatro hay suficiente.

J. FUERTES.- Mira Boni, eso es lo mismo que decir "yo no quiero una autopista de peaje". Deja que la hagan, después...

E. DE PABLO.- Claro, después ya corregiremos su uso.

J. FUERTES.- Lo importante es que exista el espacio para poder circular. Y vuelvo a la necesidad de concienciar al gremio para luchar y pelear por las infraestructuras.

CHUS S. CASADO.- Bueno, otro de los asuntos que liga con el problema de la infraestructura es, como se ha apuntado por ahí, el de la programación alternativa. No debemos olvidar de que en Asturias existe una sala alternativa, que es Quiquilimón, y que en este momento se está hundiendo por el poco apoyo recibido por la administración y por la competencia desleal. La sala, en este momento, funciona con un déficit muy alto y apenas puede programar. Y es, como sabéis, un espacio abierto a todo tipo de compañías, bien para sus estrenos y representaciones.

 L. MÁNTARAS.- ¿Cuántos años lleváis con la sala?

CHUS S. CASADO.- Levamos 15 años.

L.MÁNTARAS.- ¿Y no tenéis un público hecho?

CHUS S. CASADO.- Siempre lo hemos tenido. Pero hay que tener en cuenta que los cachet de los grupos, sin ser muy altos -de unas 100.000 pts.-, resultan cuantiosos para una programación privada, principalmente infantil, que viene siendo agredida constantemente desde las administraciones públicas, y en concreto desde Cajastur, con una programación que oferta la entrada libre. Con el aforo al completo -en el mejor de los casos-, y a 500 pts la butaca, la sala Quiquilimón apenas sacaría para pagar al grupo. Como resulta fácil de entender la recaudación jamás llegará a cubrir los gastos de representación.

R. CORTE.- Una pregunta que considero oportuna: ¿Crees realmente que si la Caja no programase los espectáculo, o no los ofertase de forma gratuita, la sala Quiquilimón estaría salvada? ¿Desaparecerían los problemas?

 CHUS S.CASADO.- No es ese el enfoque. Es un asunto de competencias y de comprensión. En nuestros primeros contactos con Cajastur nuestras propuestas iban por otros derroteros. Considerábamos que Gijón tiene bastante teatro como para pensar que la programación de la Caja podría desplazarse a otras localidades más desfavorecidas. Y también les propusimos que los espectáculos que programasen en Oviedo y Avilés bien podrían estar en la sala Quiquilimón con el apoyo de la Caja. Pero se excusan diciendo que no pueden patrocinar ni financiar a entidades privadas. Aunque claro, todos sabemos que se contradicen, porque sí lo hacen con el teatro Jovellanos, que es orgánica y estructuralmente una sociedad anónima, aunque dependa del ayuntamiento. Y esta es la realidad en que vivimos...

R. CORTE.- Como hay varias intervenciones solicitadas, vamos a dar la palabra a Dolfo Camilo.

L. MÁNTARA.- Siempre acabamos hablando de dinero. Pero ¿cuándo vamos a hablar de teatro?

 R. CORTE.- Te prometo que para la próxima hablaremos de temas relacionados con la creación.

VOCES.- (Ininteligibles.)

CHUS S. CASADO.- Yo por alusiones, y sobre el tema este de la mercancía o no mercancía del teatro, quisiera decir que no se puede olvidar y es importante, porque todos comemos. Es decir, yo te planteo la deuda de la sala, y nuestra deuda es real. Hay unas quince personas trabajando en Quiquilimón. Pero también puedo hablar de creación y formación y decirte lo que hemos hecho. Y que es algo que seguiremos haciendo independientemente de que ganemos o perdamos dinero.

ADOLFO CAMILO.- Cuando José Rico me pasó el aviso de esta charla me dijo que el tema era "administración y teatro", o sea, mal que nos pese, Laureano, creo que tendremos que habar de dinero siempre. Yo voy a compartir dos experiencias, la de teatrero y la experiencia como técnico cultural. Sobre el tema del Arango, y como tema muy reflexionado, creo que tendríamos que dedicarle una o dos jornadas. Yo en este momento no soy partidario de gastar ni una peseta en recuperar ningún templo de los que existen en Asturias. Es más, si se me apura vendería uno de los presentes para dedicarlo a otros menesteres de lo que conforma la base del teatro. Estamos en comportamientos culturales tan rancios que, inconscientemente, somos incapaces de salir de este determinado estado mental en el que nos desenvolvemos. Estamos repitiendo, un siglo después, las discusiones que había en el XIX para fijar 800 butacas, en vez de 750, en los teatros mausoleo. Tuve experiencia, como vosotros, de ver teatro en escombreras y ópera en estaciones de Renfe destartaladas y no se me cayó ningún anillo para tener que romperme la cabeza en pensar si hay que gastar 15 millones al año en alquiler, o 400 millones en la compra de un nuevo teatro. Esa es una de las coartadas que siempre tuvo el poder para no hacer determinadas cosas, y sobretodo para tener atada una manifestación artística como es el teatro. Quiero decir, la justificación de que en Avilés desapareciera la movida que se fue conformando en la Pista de Exposiciones durante años y pasaramos al "muermu" que en estos momentos es el Palacio Valdés, es que se destinaron no sé cuántos millones para su recuperación y posterior programación. Por lo cual tampoco entiendo que el Arango y el Jovellanos sean las soluciones que necesita el teatrero. Además, no estamos para desperdiciar energía, tantísimo esfuerzo, en pelear reivindicaciones de este peso. En el momento en que uno se tiene que buscar la vida, haciendo aquello que sabe hacer, y encima tiene que estar de manifa cada tarde, el trabajo se nos jode. En el momento en que uno es el muerto de la procesión y está obligado también a llevar la caja, es que no está haciendo nada de lo que pretende. Las salvas que estamos despilfarrando en la reivindicación de espacios etc, etc, son salvas que están bien como autojustificación del gremio, pero para poco más. Porque la realidad es que las bases del teatro se siguen sin hacer. Paso a la experiencia profesional: Cojo un centro cultural con 250.000 pts. de presupuesto para cultura y 3.000.000 para el mus -literal no es metáfora-, que en estos momentos ya destina entre 15.000.000 ó 20.000.000 sólo para la gestión. Y entonces es cuando ya estamos hablando de una cosa normalizada que, por supuesto, también hubo que pelear por conseguir. Cuando comenzamos las primeras representaciones teatrales teníamos 5 ó 20 espectadores, hoy ya no hay pieza, del tipo que sea, que no tenga su público, un público permanente. Con una consideración muy especial por el teatro asturiano. El teatro asturiano es una herramienta fundamental de captación de público. Y también hemos utilizado para conseguirlo  elementos plásticos, de tipo performance, musicales, incluso elementos de agresión publicitaria, marketing, etc. Todo con un planteamiento nada reaccionario. Alejado de los métodos tradicionales. Ahora vamos a inaugurar en breve un nuevo espacio, una cosa sencilla, pero muy necesaria para el entorno donde está ubicado y con un planteamiento de apuesta por la base, de ir elaborando y construyendo futuro por los cimientos. No es un teatro convencional. De ahí el que el tema de la infraestructura, recuperación de teatros, etc., sea muy discutible y relativo. Yo, ya lo dije, no soy partidario de muchas de estas políticas.

 R. CORTE.- Bueno, reconociendo que no existen espacios que no sean de exposición frontal, a la italiana, la recuperación de teatros que se está haciendo en Asturias, entre municipios, entidades bancarias y la Consejería de Cultura, a mi, me parece una tarea importante y muy necesaria...

 J. FUERTES.- Estoy de acuerdo en lo que dices. Además, Adolfo Camilo desde Candás dirigió todo un teatro a la italiana...

 A. CAMILO.- Sí, pero propuse levantar el patio de butacas. Bueno, supongo que se entiende lo que trato de decir, no conviene frivolizar...

L. MÁNTARAS.- Exacto. No se trata de recuperar espacios a la italiana "ad nauseam". Yo he visto a José Rico hacer teatro en una playa, y era, fijaros bien, de las pocas obras que trataba un tema candente, de hoy...

R.CORTE. Me gustaría que opinaseis sobre la política de recuperación de espacios, pero no en Gijón, sino la que se está llevando a cabo en el resto de Asturias. Teatros y cines de los años 50.

A.CAAMAÑO.- Tenemos que mirar un poco lo que se ha hecho en otras comunidades para darnos cuenta de lo importante que es tener teatros y que estos estén bien dotados. Hay que reconocer de una vez que las duchas y los camerinos también son necesarios. Y volviendo al Arango, su recuperación es fundamental, y pienso que la Consejería debería colaborar. Yo soy de los que dicen que Gijón tiene todavía déficit de espacios culturales. Y, en ese sentido, también quiero añadir que desde la Unión de Actores intentaremos, el día mundial del teatro, hacer una concentración delante del edificio...

A. CAMILO.- Ya con planteamientos más técnicos me atrevo a decir que las recuperación de estos espacios, en general, se hacen con locales de cine que no rinden como teatro porque fueron pensados para el cine. En el plano acústico, etc, etc. Razón por la que sigo pensando que, económicamente, es más rentable construir otro espacio nuevo que se ajuste a las necesidades del teatro de hoy. Pero creo que hay un sentido ideológico detrás de todo esto, al menos inconscientemente. Y que también es como si desde la Consejería no se tuviese ningún criterio claro y se fuese a lo que, supuestamente, es más fácil, la recuperación. Una recuperación, repito, tremendamente gravosa y deficitaria en función de lo que se puede conseguir al final. Y a las pruebas me remito: quien haya visto el teatro de Tineo, sabe a lo que me refiero y puede intuir por donde van los tiros...

L. MÁNTARAS.- Sobre el tema de la infraestructura voy a dejar de lado los asesinatos cometidos por los próceres del colegio de arquitectos de Asturias al construir las casas de cultura de nuestra región -no tienen ni puta idea y no comprenden que la arquitectura es un arte popular y práctico- y voy a decir que, aunque importante, la infraestructura, es un tema relativo.  Y como prueba ahí está el teatro de la Universidad Laboral, muerto de risa, como es sabido por todos. O sea, que no me preocupa tanto la infraestructura existente como lo vacía y abandonada que está. Y vuelvo a lo de siempre: ¿por qué la gente no llena los teatros? ¿Es posible que sea a consecuencia de una programación que no le interesa? Creo que sí. Yo, que soy un hombre de teatro, tengo que reconocer que las más de las veces me duermo durante la representación. Con la obra del otro día (se refiere a una pieza de Sinisterra montada por Barataria) han tenido que despertarme tres veces. (Risas.)

 B. ORTIZ.- Bueno, eso Laureano lo dice también para provocar. En cuanto a Gijón hay que decir que es una ciudad con mucha actividad cultural de todo tipo, y es una pena no disponer de espacios alternativos no programados de manera oficial que sirvan a la plástica, al café teatro, a la música, el genero dramático, etc.

A. CAMILO.- Volviendo a lo que decía Mántaras, la programación, o las piezas ofertadas por los grupos, yo no estoy tan de acuerdo en que carezcan del todo de interés para el público aunque comparto que puede haber ciertos reparos a la hora de utilizar temas y recursos que en otras artes están ya muy al día. Por ejemplo, para publicitarse existen siempre prejuicios y aparece siempre la historia de "las manos sucias". Uno dice: "yo, que soy un actor, cómo voy a salir vestido de salchicha por la calle para anunciar mi obra. Eso que lo hagan los del sector cárnico." Aunque después no tengan reparos en trabajar por 5.000 pts. haciendo de pitufo para algún centro comercial. Contradicción pues. Hay siempre como un discurso diferenciador y paternalista respecto a lo que es el teatro con las otras artes. Y viene de los propios teatreros. Lo que conlleva toda una reflexión que no estaría mal discutir. Hay ciertos aires de genialidad y grandeza que nos hacen concebir espectáculos con tema y formato que no son compatibles con la realidad asturiana, a veces ni con el público, ni con la infraestructura. Por eso es necesario ir a la flexibilidad de los espectáculos y de los espacios alternativos, naves industriales...

J. FUERTES.- Claro, y los espectáculos clásicos no se podrían representar más que en esos talleres y naves. A mí me parece muy bien que José Rico actúe en una playa, ahora que también en la playa se empieza a jugar al fútbol, pero no debemos olvidar que las aspiraciones de aquellos que lo hacen son jugar en el Molinón, es decir, en un campo de fútbol. Todos los espacios son válidos, pero es muy legítimo desear un marco adecuado, un teatro. Aunque el hecho de que no haya espacios no es excusa para no hacerlo. Yo también hice teatro en la calle porque no había locales. Respecto a la Universidad Laboral, con ser un edificio de arquitectura franquista, no hay porqué dejar pudrirse su teatro.

L. MÁNTARAS.- ¿Por qué no podría ser el espacio del futuro Centro Dramático Asturiano?

J. FUERTES.- Claro, es evidente que hay que sumar, sumar; pero no decir no. Nunca restar.

CHUS S. CASADO.- Lo que hay es un problema de presupuesto limitado. El dinero que se va para un lado no va para otro. Por eso la creación de un Centro Dramático supondría un problema añadido que requeriría nuevos modelos de producción, distribución etc...

(Acalorada discusión, ininteligible, sobre la conveniencia o no de un Centro Dramático Asturiano, el clientelismo, el compromiso, etc.)

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