Administración y teatro

Roberto Corte
El 3 de febrero del
presente año La Ratonera organizó en el Ateneo Obrero de Gijón un
coloquio sobre la política teatral del Principado realizada desde las
distintas administraciones públicas, locales y regionales, y la
pertinente incidencia que la misma tiene entre los grupos, los autores y
demás agentes implicados del gremio. Aunque dábamos por excluida
cualquier pretensión concluyente sobre el tema -ni la cantidad de asuntos
a tratar lo permitía ni era voluntad del debate-, las intervenciones
desplazaron, por su espontaneidad y como suele ser normal en estos casos,
el cauce de exposición ordenada que permitía pasar someramente por el
mayor número de materias destacables en importancia, quedando algunas
emplazadas para mejores ocasiones. No obstante lo apuntado, este debate es
el primero de una serie que pensamos realizar en sucesivos números de
nuestra revista, de común acuerdo con el Ateneo Obrero, y que tendrán
por objetivo temas y asuntos no tan genéricos, y más directamente
relacionados con la autoría y la creación.
PARTICIPANTES:
-
Eladio de Pablo (Autor
teatral)
-
Laureano Mántaras
(Director de "La Máscara")
-
Carmen Tolivia y Manu (En
representación del TEG)
-
Antonio Caamaño
(Secretario de la Unión de Actores)
-
Inma Rodríguez (Actriz
de "Nun Tris")
-
Joaquín Fuertes (Crítico
teatral de "El Comercio")
-
Francisco Díaz-Faes (Crítico
teatral de L.N.E. y nmiembro de
La Ratonera)
-
Boni Ortiz (Miembro de
"La Máscara" y La Ratonera)
-
Adolfo Camilo
(Programador de la Casa de Cultura de Corvera)
-
Chus
S. Casado (Director de la sala Quiquilimón y
miembro del grupo)
-
Inma Marcos
(Miembro de La Ratonera)
-
Roberto Corte (Miembro de
La Ratonera)
R. CORTE.- El tema que la
revista quiere traer a esta mesa es el que hace referencia a la relación
existente entre el teatro y las administraciones. Aunque casi se podría
afirmar que el teatro, tal y como se practica hoy, está en el 90% de los
casos, en cuanto a exhibición se refiere, en manos de los ayuntamientos y
la Consejería de Cultura, la primera pregunta obligada que os hago a cada
uno de los participantes es si consideráis posible y deseable la
existencia de un teatro al margen de las administraciones. Es decir: ¿Existe
ese teatro? ¿Hasta dónde llega el grado de independencia respecto a las
administraciones públicas?
F.DÍAZ-FAES.- Creo que
todavía existe una urdimbre de grupos y personas que contratan y hacen
sus trabajos al margen de la administración, principalmente asociaciones
culturales y grupos no profesionales. Pero casi siempre se hace desde la
administración por hacer frente a los gastos mínimos -que después
resulta que son importantes-, y por pura necesidad. Y eso es cierto...
J. FUERTES.- Claro, y así
podemos sacar la conclusión de que cuando la administración falle el
teatro se acaba. Y el día que la administración tenga un dirigismo más
claro que el que hoy tiene el teatro tendrá que ir por ahí...
R.CORTE.- Yo lo que me
pregunto es hasta dónde llega el grado de dependencia. Aunque pienso que
ante una encerrona administrativa el teatro no se acabaría, sino que
modificaría sus hábitos y conductas y escaparía por otros derroteros...
L. MÁNTARAS.- El hecho de
que la administración contrate teatro no me parece mal, me parece bien.
Yo prefiero que la administración gaste dinero en el teatro a que lo
gaste en otro tipo de cosas que pueden ser menos productivas. Lo que me
parece importante es hacer una programación donde el teatro se incurse en
el público y que el público lo reclame para que no decaiga. No
pasteurizar el teatro por efecto de estar encasillado en determinados
enfoques o determinado por la situación económica. Es importante que el
teatro no esté limitado por falta de infraestructura, hay que tratarlo
con honestidad y darle la dimensión que el mismo exige. Por otra parte,
respecto al teatro profesional, no estaría mal que se atuviese un poco más
a la exigencia de mercado y fuese más competitivo, que es lo propio de
las empresas, y no que dependa exclusivamente de la teta de la
administración.
R. CORTE.- Quizá el que el
teatro esté en manos de la administración es una reivindicación del
propio gremio y proviene del 70. El objetivo no era otro que hacer llegar
el teatro al mayor número de puntos de la geografía asturiana. Lo que
ocurre ahora, es que somos herederos de esta reivindicación y el teatro
es entendido como un bien cultural que hay que defender. Pero vamos a
hablar de las infraestructuras...
E. DE PABLO.- Espera, antes
quisiera decir algo. Conviene dejar claro que el teatro no es una mercancía
y no puede funcionar jamás como tal, y más en el mundo en el que estamos
viviendo hoy. Ni siquiera el cine. Si alguien se pone a cobrar el coste de
una representación, de inmediato nos damos cuenta de que no hay mercado
que lo resista, razón por la que tiene que haber respaldo y apoyo público.
Lo que aquí también ha de quedar claro es que el teatro no muere si la
administración lo deja de la mano, lo que muere es una determinada forma
de hacer teatro. Además conviene mirar a Madrid o Barcelona para darse
cuenta que la mayor parte de los espectáculos están subvencionados, y
son tratados como hechos culturales que han de estar garantizados por los
poderes públicos. Estoy absolutamente convencido de que esto tiene que
ser así, como ocurre con el resto de las artes. Aquí en Asturias tampoco
hay otra vía. No hay contratación privada. La administración tiene la
obligación de crear infraestructura. Si esto puede crear clientelismo,
manipulación o instrumentalización, es responsabilidad de nuestra
democracia el controlarlo y corregirlo.

A. CAAMAÑO.- Yo sólo quería
añadir una visión un poco más pesimista. En otros países de Europa hay
oficios que están protegidos para evitar su extinción, y con el teatro
puede ocurrir una cosa así. Quizá por eso son necesarias las ayudas.
B. ORTIZ.- Creo que Eladio
tiene razón. Aunque no estaría de más el pensar que los grupos pueden
buscar unas vías alternativas de producción y exhibición, aprovechando
la esponsorización o coproducción con todo tipo de empresas. No entiendo
por qué Fortuna no puede esponsorizar una versión de "El daño que
hace el tabaco" de Chéjov, como complemento al apoyo económico
institucional. Y tampoco estaría mal el que otras asociaciones culturales
se dedicasen, en la medida de lo posible, como ocurre en otras ciudades de
España, a programar espectáculos dramáticos.
L.
MÁNTARAS.- Una de las cosas que me preocupan es la falta de público en
el teatro. Creo que no se consigue despertar el interés del público, es
como si no fuésemos capaces de acertar con el tema. ¿Qué pasa? ¿Es que
ya se han acabado los problemas sociales, económicos y políticos? ¿Es
que todo tiene que ser tan digestivo?
R. CORTE.- Para ir por orden
podemos hablar de las infraestructuras...
J. FUERTES.- Respecto al público
quiero decir que las dos representaciones de "La vida es sueño"
dejó gente en la calle, personas que estando interesados no han podido
entrar. Otro dato circunstancial a tener en cuenta es que el "Estudio
1" de televisión del otro día fue seguido por 2.700.000 personas,
es decir, más espectadores de los que consigue el teatro en Madrid en un
año. La función era de Fasbinder, y viene a cuento porque es un autor
que con 24 obras escritas y unas 30 películas de gran calidad, nunca en
su vida ha cobrado un céntimo del estado. Murió a los 36 años. Aunque
soy partidario de que cuando hay dinero se emplee con sensatez en aquellas
causas que se consideran positivas, pongo el ejemplo de un pueblo de
Sevilla, que disponiendo de unos 6 millones para cultura, lo gastaron casi
todo en el concierto de Tamara.
UNA VOZ.- Y eran del PSOE.
J. FUERTES.- Y eran del
PSOE...
OTRA VOZ.- La programaron por
decisión de los universitarios.
J. FUERTES.- ...Bueno, la
trajeron los universitarios. También quisiera añadir que antes de nada
tenemos que luchar por los locales, la infraestructura. ¿Qué pasa con el
teatro Arango? ¿Dónde están los actores y demás gente del gremio para
pedir que se municipalice? Aunque al Ayuntamiento no se le puede pedir que
lo compre dada la situación del Jovellanos, sí es un teatro muy propio
para muchas representaciones del teatro de aquí, y se le puede pedir que
lo alquile y se gestione con el mismo personal del Jovellanos. Pero claro,
¿dónde están los que tienen que defenderlo? ¿Ocurrirá como con el
Jovellanos? ¿Dónde estabais cuando hubo que hacer la recogida de firmas
para la protesta? ¿Qué esperáis, que seamos los mismos de siempre, los
que no tenemos nada que ver con el teatro, quienes lo reivindiquemos? ¿Dónde
están ahora las cartas y escritos de protesta para recuperar el Arango?
Porque lo primero que los actores han de saber es que el teatro no ha de
ser sólo subir al escenario y poner la mano...
E. DE PABLO.- ... La gente
del teatro sabe muy bien lo que es el teatro..., el esfuerzo...
J.FUERTES.- Por supuesto,
espero que no se malinterprete lo que digo...
R. CORTE.- Está bien que se
recuerde, hay gente que no lo sabe, o parece no enterarse.
E. DE PABLO.- Bueno también,
pero la administración no puede eludir responsabilidades. Tiene que haber
locales adecuados, una enseñanza adecuada, una atención a todos los
oficios que tengan que ver con el mundo del teatro..., becas y promoción
a los autores, distribuición, etc. Es decir, quizá Fasbinder no hay
recibido nunca un duro del erario público, lo cual pongo en duda,..
R. CORTE.- Pero el Berliner
Ensemble sí.
E. DE PABLO.- Claro.
R. CORTE.- De cualquier
manera yo estoy un poco con Joaquín porque lo que está diciendo es una
verdad, y procede la autocrítica. La gente de teatro, y estoy
generalizando, pasa absolutamente de todo lo que no sea su propio ombligo.
Pero podríamos ir por orden, centrarnos en la infraestructura y después
tratar otros temas...
L. MÁNTARAS.- Joaquín
dice que en la representación del otro día, con Calderón, el teatro
estaba lleno. Bueno, pues se da la casualidad que con la Compañía
Asturiana ocurre lo mismo. En sus representaciones la gente queda fuera.
El año pasado, sin ir más lejos, tras dos funciones con el cartel de no
hay localidades tuvieron que programar una tercera. Lo que me lleva,
irremediablemente, a hacerme la misma pregunta: ¿por qué las compañías
profesionales no llenan el teatro?
A. CAAMAÑO.- Hombre, yo creo
que hay que ser un poco humilde, por lo menos en mi caso. Yo no puedo
pretender que un grupo como el nuestro, que somos dos y que no nos conoce
nadie -a no ser por la mala prensa- podamos llenar un teatro como lo hace
el Centro Dramático Nacional. La primera vez que fuimos al Jovellanos
conseguimos 300 espectadores y la segunda 500. Bueno, pues creo que no está
nada mal, vamos progresando. No creo que podamos competir con ningún
teatro institucional -y tampoco se trata de eso- a menos que exista un
despliegue publicitario que, evidentemente, no hay.
CHUS S. CASADO.- El problema
de la publicidad es real. La prensa no dedica el mismo despliegue de
medios ni espacio a los grupos asturianos que cuando vienen compañías de
fuera...
E. DE PABLO.- Lo que hay es
falta de continuidad. Y por eso se necesitaría el Arango u otro espacio
similar. ¿Por qué una compañía asturiana no puede estar tres días o
una una semana en el mismo teatro? Yo estoy seguro que el boca a boca
funcionaría y muchos grupos incrementarían considerablemente el número
de espectadores...

BONI ORTIZ.- Volviendo un
poco al tema del teatro Arango como municipal. Yo no sé si quiero a otro
funcionario programando con los mismos criterios con que se está haciendo
en el Jovellanos o realmente deseo otra programación alternativa. Me
parece que para repetir programación con un teatro hay suficiente.
J. FUERTES.- Mira Boni, eso
es lo mismo que decir "yo no quiero una autopista de peaje".
Deja que la hagan, después...
E. DE PABLO.- Claro, después
ya corregiremos su uso.
J. FUERTES.- Lo importante es
que exista el espacio para poder circular. Y vuelvo a la necesidad de
concienciar al gremio para luchar y pelear por las infraestructuras.
CHUS S. CASADO.- Bueno, otro
de los asuntos que liga con el problema de la infraestructura es, como se
ha apuntado por ahí, el de la programación alternativa. No debemos
olvidar de que en Asturias existe una sala alternativa, que es Quiquilimón,
y que en este momento se está hundiendo por el poco apoyo recibido por la
administración y por la competencia desleal. La sala, en este momento,
funciona con un déficit muy alto y apenas puede programar. Y es, como sabéis,
un espacio abierto a todo tipo de compañías, bien para sus estrenos y
representaciones.
L. MÁNTARAS.- ¿Cuántos
años lleváis con la sala?
CHUS S. CASADO.- Levamos 15 años.
L.MÁNTARAS.- ¿Y no tenéis
un público hecho?
CHUS S. CASADO.- Siempre lo
hemos tenido. Pero hay que tener en cuenta que los cachet de los grupos,
sin ser muy altos -de unas 100.000 pts.-, resultan cuantiosos para una
programación privada, principalmente infantil, que viene siendo agredida
constantemente desde las administraciones públicas, y en concreto desde
Cajastur, con una programación que oferta la entrada libre. Con el aforo
al completo -en el mejor de los casos-, y a 500 pts la butaca, la sala
Quiquilimón apenas sacaría para pagar al grupo. Como resulta fácil de
entender la recaudación jamás llegará a cubrir los gastos de
representación.
R. CORTE.- Una pregunta que
considero oportuna: ¿Crees realmente que si la Caja no programase los
espectáculo, o no los ofertase de forma gratuita, la sala Quiquilimón
estaría salvada? ¿Desaparecerían los problemas?
CHUS S.CASADO.- No es
ese el enfoque. Es un asunto de competencias y de comprensión. En
nuestros primeros contactos con Cajastur nuestras propuestas iban por
otros derroteros. Considerábamos que Gijón tiene bastante teatro como
para pensar que la programación de la Caja podría desplazarse a otras
localidades más desfavorecidas. Y también les propusimos que los espectáculos
que programasen en Oviedo y Avilés bien podrían estar en la sala
Quiquilimón con el apoyo de la Caja. Pero se excusan diciendo que no
pueden patrocinar ni financiar a entidades privadas. Aunque claro, todos
sabemos que se contradicen, porque sí lo hacen con el teatro Jovellanos,
que es orgánica y estructuralmente una sociedad anónima, aunque dependa
del ayuntamiento. Y esta es la realidad en que vivimos...
R. CORTE.- Como hay varias
intervenciones solicitadas, vamos a dar la palabra a Dolfo Camilo.
L. MÁNTARA.- Siempre
acabamos hablando de dinero. Pero ¿cuándo vamos a hablar de teatro?
R. CORTE.- Te prometo
que para la próxima hablaremos de temas relacionados con la creación.
VOCES.- (Ininteligibles.)
CHUS S. CASADO.- Yo por
alusiones, y sobre el tema este de la mercancía o no mercancía del
teatro, quisiera decir que no se puede olvidar y es importante, porque
todos comemos. Es decir, yo te planteo la deuda de la sala, y nuestra
deuda es real. Hay unas quince personas trabajando en Quiquilimón. Pero
también puedo hablar de creación y formación y decirte lo que hemos
hecho. Y que es algo que seguiremos haciendo independientemente de que
ganemos o perdamos dinero.
ADOLFO CAMILO.- Cuando José
Rico me pasó el aviso de esta charla me dijo que el tema era
"administración y teatro", o sea, mal que nos pese, Laureano,
creo que tendremos que habar de dinero siempre. Yo voy a compartir dos
experiencias, la de teatrero y la experiencia como técnico cultural.
Sobre el tema del Arango, y como tema muy reflexionado, creo que tendríamos
que dedicarle una o dos jornadas. Yo en este momento no soy partidario de
gastar ni una peseta en recuperar ningún templo de los que existen en
Asturias. Es más, si se me apura vendería uno de los presentes para
dedicarlo a otros menesteres de lo que conforma la base del teatro.
Estamos en comportamientos culturales tan rancios que, inconscientemente,
somos incapaces de salir de este determinado estado mental en el que nos
desenvolvemos. Estamos repitiendo, un siglo después, las discusiones que
había en el XIX para fijar 800 butacas, en vez de 750, en los teatros
mausoleo. Tuve experiencia, como vosotros, de ver teatro en escombreras y
ópera en estaciones de Renfe destartaladas y no se me cayó ningún
anillo para tener que romperme la cabeza en pensar si hay que gastar 15
millones al año en alquiler, o 400 millones en la compra de un nuevo
teatro. Esa es una de las coartadas que siempre tuvo el poder para no
hacer determinadas cosas, y sobretodo para tener atada una manifestación
artística como es el teatro. Quiero decir, la justificación de que en
Avilés desapareciera la movida que se fue conformando en la Pista de
Exposiciones durante años y pasaramos al "muermu" que en estos
momentos es el Palacio Valdés, es que se destinaron no sé cuántos
millones para su recuperación y posterior programación. Por lo cual
tampoco entiendo que el Arango y el Jovellanos sean las soluciones que
necesita el teatrero. Además, no estamos para desperdiciar energía, tantísimo
esfuerzo, en pelear reivindicaciones de este peso. En el momento en que
uno se tiene que buscar la vida, haciendo aquello que sabe hacer, y encima
tiene que estar de manifa cada tarde, el trabajo se nos jode. En el
momento en que uno es el muerto de la procesión y está obligado también
a llevar la caja, es que no está haciendo nada de lo que pretende. Las
salvas que estamos despilfarrando en la reivindicación de espacios etc,
etc, son salvas que están bien como autojustificación del gremio, pero
para poco más. Porque la realidad es que las bases del teatro se siguen
sin hacer. Paso a la experiencia profesional: Cojo un centro cultural con
250.000 pts. de presupuesto para cultura y 3.000.000 para el mus -literal
no es metáfora-, que en estos momentos ya destina entre 15.000.000 ó
20.000.000 sólo para la gestión. Y entonces es cuando ya estamos
hablando de una cosa normalizada que, por supuesto, también hubo que
pelear por conseguir. Cuando comenzamos las primeras representaciones
teatrales teníamos 5 ó 20 espectadores, hoy ya no hay pieza, del tipo
que sea, que no tenga su público, un público permanente. Con una
consideración muy especial por el teatro asturiano. El teatro asturiano
es una herramienta fundamental de captación de público. Y también hemos
utilizado para conseguirlo elementos
plásticos, de tipo performance, musicales, incluso elementos de agresión
publicitaria, marketing, etc. Todo con un planteamiento nada reaccionario.
Alejado de los métodos tradicionales. Ahora vamos a inaugurar en breve un
nuevo espacio, una cosa sencilla, pero muy necesaria para el entorno donde
está ubicado y con un planteamiento de apuesta por la base, de ir
elaborando y construyendo futuro por los cimientos. No es un teatro
convencional. De ahí el que el tema de la infraestructura, recuperación
de teatros, etc., sea muy discutible y relativo. Yo, ya lo dije, no soy
partidario de muchas de estas políticas.
R. CORTE.- Bueno,
reconociendo que no existen espacios que no sean de exposición frontal, a
la italiana, la recuperación de teatros que se está haciendo en
Asturias, entre municipios, entidades bancarias y la Consejería de
Cultura, a mi, me parece una tarea importante y muy necesaria...
J. FUERTES.- Estoy de
acuerdo en lo que dices. Además, Adolfo Camilo desde Candás dirigió
todo un teatro a la italiana...
A. CAMILO.- Sí, pero
propuse levantar el patio de butacas. Bueno, supongo que se entiende lo
que trato de decir, no conviene frivolizar...
L. MÁNTARAS.- Exacto. No se
trata de recuperar espacios a la italiana "ad nauseam". Yo he
visto a José Rico hacer teatro en una playa, y era, fijaros bien, de las
pocas obras que trataba un tema candente, de hoy...
R.CORTE. Me gustaría que
opinaseis sobre la política de recuperación de espacios, pero no en Gijón,
sino la que se está llevando a cabo en el resto de Asturias. Teatros y
cines de los años 50.
A.CAAMAÑO.- Tenemos que
mirar un poco lo que se ha hecho en otras comunidades para darnos cuenta
de lo importante que es tener teatros y que estos estén bien dotados. Hay
que reconocer de una vez que las duchas y los camerinos también son
necesarios. Y volviendo al Arango, su recuperación es fundamental, y
pienso que la Consejería debería colaborar. Yo soy de los que dicen que
Gijón tiene todavía déficit de espacios culturales. Y, en ese sentido,
también quiero añadir que desde la Unión de Actores intentaremos, el día
mundial del teatro, hacer una concentración delante del edificio...
A. CAMILO.- Ya con
planteamientos más técnicos me atrevo a decir que las recuperación de
estos espacios, en general, se hacen con locales de cine que no rinden
como teatro porque fueron pensados para el cine. En el plano acústico,
etc, etc. Razón por la que sigo pensando que, económicamente, es más
rentable construir otro espacio nuevo que se ajuste a las necesidades del
teatro de hoy. Pero creo que hay un sentido ideológico detrás de todo
esto, al menos inconscientemente. Y que también es como si desde la
Consejería no se tuviese ningún criterio claro y se fuese a lo que,
supuestamente, es más fácil, la recuperación. Una recuperación,
repito, tremendamente gravosa y deficitaria en función de lo que se puede
conseguir al final. Y a las pruebas me remito: quien haya visto el teatro
de Tineo, sabe a lo que me refiero y puede intuir por donde van los
tiros...
L. MÁNTARAS.- Sobre el tema
de la infraestructura voy a dejar de lado los asesinatos cometidos por los
próceres del colegio de arquitectos de Asturias al construir las casas de
cultura de nuestra región -no tienen ni puta idea y no comprenden que la
arquitectura es un arte popular y práctico- y voy a decir que, aunque
importante, la infraestructura, es un tema relativo.
Y como prueba ahí está el teatro de la Universidad Laboral,
muerto de risa, como es sabido por todos. O sea, que no me preocupa tanto
la infraestructura existente como lo vacía y abandonada que está. Y
vuelvo a lo de siempre: ¿por qué la gente no llena los teatros? ¿Es
posible que sea a consecuencia de una programación que no le interesa?
Creo que sí. Yo, que soy un hombre de teatro, tengo que reconocer que las
más de las veces me duermo durante la representación. Con la obra del
otro día (se refiere a una pieza de Sinisterra montada por Barataria) han
tenido que despertarme tres veces. (Risas.)
B. ORTIZ.- Bueno, eso
Laureano lo dice también para provocar. En cuanto a Gijón hay que decir
que es una ciudad con mucha actividad cultural de todo tipo, y es una pena
no disponer de espacios alternativos no programados de manera oficial que
sirvan a la plástica, al café teatro, a la música, el genero dramático,
etc.
A. CAMILO.- Volviendo a lo
que decía Mántaras, la programación, o las piezas ofertadas por los
grupos, yo no estoy tan de acuerdo en que carezcan del todo de interés
para el público aunque comparto que puede haber ciertos reparos a la hora
de utilizar temas y recursos que en otras artes están ya muy al día. Por
ejemplo, para publicitarse existen siempre prejuicios y aparece siempre la
historia de "las manos sucias". Uno dice: "yo, que soy un
actor, cómo voy a salir vestido de salchicha por la calle para anunciar
mi obra. Eso que lo hagan los del sector cárnico." Aunque después
no tengan reparos en trabajar por 5.000 pts. haciendo de pitufo para algún
centro comercial. Contradicción pues. Hay siempre como un discurso
diferenciador y paternalista respecto a lo que es el teatro con las otras
artes. Y viene de los propios teatreros. Lo que conlleva toda una reflexión
que no estaría mal discutir. Hay ciertos aires de genialidad y grandeza
que nos hacen concebir espectáculos con tema y formato que no son
compatibles con la realidad asturiana, a veces ni con el público, ni con
la infraestructura. Por eso es necesario ir a la flexibilidad de los
espectáculos y de los espacios alternativos, naves industriales...
J. FUERTES.- Claro, y los
espectáculos clásicos no se podrían representar más que en esos
talleres y naves. A mí me parece muy bien que José Rico actúe en una
playa, ahora que también en la playa se empieza a jugar al fútbol, pero
no debemos olvidar que las aspiraciones de aquellos que lo hacen son jugar
en el Molinón, es decir, en un campo de fútbol. Todos los espacios son válidos,
pero es muy legítimo desear un marco adecuado, un teatro. Aunque el hecho
de que no haya espacios no es excusa para no hacerlo. Yo también hice
teatro en la calle porque no había locales. Respecto a la Universidad
Laboral, con ser un edificio de arquitectura franquista, no hay porqué
dejar pudrirse su teatro.
L. MÁNTARAS.- ¿Por qué no
podría ser el espacio del futuro Centro Dramático Asturiano?
J. FUERTES.- Claro, es
evidente que hay que sumar, sumar; pero no decir no. Nunca restar.
CHUS S. CASADO.- Lo que hay
es un problema de presupuesto limitado. El dinero que se va para un lado
no va para otro. Por eso la creación de un Centro Dramático supondría
un problema añadido que requeriría nuevos modelos de producción,
distribución etc...
(Acalorada discusión,
ininteligible, sobre la conveniencia o no de un Centro Dramático
Asturiano, el clientelismo, el compromiso, etc.)
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