Número 18. Septiembre de 2006

Brecht, a examen en su cincuentenario

José Luis Campal Fernández

Hace medio siglo falleció en el Berlín comunista Bertolt Brecht (1898-1956), responsable de algunos de los cambios y transformaciones más relevantes dentro de la práctica dramatúrgica contemporánea, con su teatro épico y didáctico propugnador del distanciamiento crítico, ese realismo que él mismo definió en 1954 como «arte combativo [que] lucha contra visiones erróneas de la realidad e impulsos que se oponen a los intereses reales de la humanidad», y que «hace posibles formas correctas de pensar».

Se imponía conocer qué juicio tenían formado hoy los/as dramaturgos/as españoles/as acerca del escritor alemán que marcó, cuando no condicionó, buena parte de las propuestas teatrales del pasado siglo XX con piezas como Los fusiles de la madre Carrar, La ópera de tres centavos, Madre Coraje y sus hijos o El círculo de tiza caucasiano. Y tal consulta había que formulársela a sus descendientes: a nuestros/as creadores/as en activo, al margen de la formación teórica, éxito escénico, opción teatral o encaje generacional que cada uno/a pudiera presentar.

Por todo ello, lanzamos dos escuetas preguntas a una selección, creo, sobradamente representativa de escritores/as dramáticos/as, con el objetivo de extraer unas conclusiones que pudieran validarse como de cierta pertinencia o que indicasen cuáles son las orientaciones actuales en la estimación de aquellas personalidades que, como es el caso de Brecht, ya han adquirido el rango de clásicos. Las cuestiones planteadas fueron las siguientes:

1) ¿Cuál fue el gran acierto de la propuesta teatral de Brecht?

2) ¿Qué punto o aspecto de los postulados brechtianos se ha evidenciado menos afortunado con el paso del tiempo?

La decena de autores/as que respondieron a la llamada, y cuyas respuestas se reproducen íntegramente a continuación, son: Guillermo Heras, Francisco Torres Monreal, Pilar Murillo, Ernesto Caballero, Alfonso Vallejo, Ignacio García May, Etelvino Vázquez, Juan Mayorga, Fernando Arrabal y Laureano Mántaras.

i. guillermo heras

1) Sin duda Brecht es un referente de lo que podríamos llamar "teatro de pensamiento", clave en la renovación teatral del siglo XX. Más allá de las lecturas ortodoxas e incluso fundamentalistas que se han planteado en torno a su obra teórica y a sus piezas teatrales, considero que su discurso es uno de los más auténticamente "teatrales" de las muchas corrientes que dinamitaron el canon dominante de tantos siglos de teatro. Sin duda que sería necesario poner al día sus conceptos de "teatro épico" y que algunas de sus obras deberían ser dramaturgizadas sin complejos al igual que él hizo tantas veces como director de escena con otras piezas que no eran suyas. Claro que no es fácil mientras la familia siga ejerciendo ese oscuro monopolio sobre su legado, pero aún con todo pienso que el teatro actual no sería como es sin las aportaciones en su momento del maestro alemán.

2) Puede que un cierto pensamiento reduccionista del análisis complejo de la Historia. Más allá de que es obvio que su pensamiento es marxista, a veces hay en sus obras una cierta ingenuidad que les resta complejidad. Aunque también hay varios Bertolt Brecht, no es el mismo el que escribe Baal que las piezas didácticas, La ópera de cuatro cuartos o Madre Coraje y sus hijos. También, incluso estando hace años en el Berliner Ensemble, pude observar ciertas contradicciones entre lo que explicaba en su teoría del "extrañamiento" o "distanciamiento" y lo que él mismo hacía en sus puestas en escena. Por desgracia, muchos de sus fieles seguidores copiaron sólo lo exterior, la carcasa de sus propuestas y, al no ahondar en un sentido profundo brechtiano, crearon una mitología que en muchos casos dio origen a algo que Brecht detestaba, excluir la diversión de sus propuestas teatrales.

ii. f. torres monreal

1) La creación del Berliner Ensemble me parece su mejor acierto. Fue un gran director, como nos consta por documentos de época. El segundo acierto fue utilizar el teatro como púlpito de una ideología marxista frente a una ideología y una práctica capitalista y totalitaria evidente en Alemania y otros países. ¿Por qué no servirse del teatro en tales circunstancias? Tantos credos lo han utilizado ya...

2) En mi opinión, su didactismo. Las llamadas piezas didácticas, y no sólo ésas, que Sartre encomió como un teatro para la situación en el que se produce, parecen escritas para catecúmenos del materialismo. Por otro lado, hay que decir que Brecht escribe desde prejuicios ideológicos que, al tiempo que refuerzan la interpretación parabólica, debilitan la carga poética de sus textos y mutilan el conflicto humano que presentan.

iii. pilar murillo

1) Hacer pensar al público.

2) La carencia de sentimientos, la crítica social actual.

iv. ernesto caballero

1) Su concepto de productividad semántica. Para ello incorpora elementos no estrictamente dramáticos a sus textos que son convertidos por arte de magia (con perdón) en intensas fuentes de elocuencia teatral. El texto se convierte en gesto (colectivo), y el gesto en palabra, susceptible de discusión. Su gran aportación seguramente resida en la abrumadora responsabilidad que le confiere al lector/espectador.

2) Calderón elabora un teatro sublime y optimista a partir de unos postulados tan mostrencos como los de la Contrarreforma católica. A Schiller, con sus delirios "nacionalistas", le sucede lo mismo. Y no digamos ya a Brecht con su ingenua utopía marxista. Sorprende la desigualdad entre la inanidad de los grandes proyectos teleológicos con la extraordinaria elocuencia de sus portavoces artísticos. Un misterio.

v. alfonso vallejo

1 y 2) En primer lugar, creo que es necesario decir que Brecht, el teatro de Brecht y los montajes de sus obras, a mi modesto entender, siguen siendo un enigma no del todo resuelto para muchos de los que se interesan por el autor y por su obra. Porque Brecht es realmente "un mundo". No se sabe muy bien si se habla del dramaturgo, del director de escena, del teórico del teatro, del hombre político, del didacta, etc., etc. Con frecuencia todos estos territorios, tan distintos en sentido y significancia, circulan estrechamente unidos a veces, y otras totalmente separados. Hablamos de un universo muy complejo, muy vasto, muy variable y siempre en evolución, desde los tiempos del crítico teatral (1919-1920) en el Augsburger Volksville hasta la redacción del Pequeño organon sobre teatro, de 1948, o como director del Berliner Ensemble en los últimos años de su vida.

A esta dificultad de encaje inicial hay que sumar lo azaroso de la vida europea y americana "entre las dos guerras" e incluso después de la II Guerra Mundial, hasta el año de su muerte, en 1956. La vida de Brecht, como bien es sabido, tuvo mucho de aventura. Desde su trabajo en el Deutsches Theater y su relación estrecha con el teatro musical junto a Kurt Weil, a su vinculación al Partido Comunista Alemán, y la redacción de sus piezas de carácter fundamentalmente didáctico, a su destierro en 1933, a su exilio en diferentes países, de distintas culturas, a su estancia en Estados Unidos, Finlandia y Suiza, a su interés por el teatro japonés o a su colaboración estrecha como guionista cinematográfico con Fritz Lang. En Brecht se integra desde el expresionismo teatral al teatro político, al teatro musical, al teatro de tesis y denuncia.

Con todo esto quiero decir que la valoración de una persona con tantas ramificaciones, tantos campos, tantos derroteros distintos, tantas y tantas vertientes de tantos significados, representa una labor de extrema dificultad. La tendencia a la simplificación, a la interpretación fácil de alguna palabra globalizadora como "distanciamiento" o "teatro épico", por poner sólo dos ejemplos, puede dar una impresión de seguridad que dista mucho de responder a nada concreto. Se superponen con frecuencia facetas distintas de momentos distintos en la vida del personaje. Brecht sigue siendo un personaje intrigante, mal conocido, peor montado, mal interpretado y cuya influencia es muy difícil de precisar.

Los montajes de sus obras en Alemania, por poner sólo un ejemplo, que pueden verse en algunas cintas que se hallan en la Biblioteca del Goethe Institut, revelan la enorme diferencia que existe en su interpretación y puesta en escena. Pero queda bien patente que las versiones o adaptaciones que se han visto en otros países con frecuencia dan una idea distorsionada y simplista, o por lo menos alejada de la realidad.

En resumen: me resulta difícil precisar cuáles son los aciertos de la propuesta teatral de Brecht, o lo poco afortunado de sus postulados. Para mí, Brecht sigue siendo un misterio, un autor muy difícil de montar, plagado de trampas para incautos, de simplificaciones grotescas, de señuelos didácticos y discursos poco discursivos. Un autor con una obra extensa, de difícil tipificación, una obra muy rica en contenidos y que requiere la colaboración de un público muy hecho a percibir los múltiples matices del teatro alemán.

Para mí, Brecht sigue siendo, a nivel colectivo, como autor y hombre de teatro, un desconocido.

vi. ignacio garcía may

1) El gran acierto de Brecht fue el de parecerse tanto a Piscator; por lo demás, tengo cierto aprecio por su guión para la película Hangmen also die, de Fritz Lang. Es muy poco brechtiano.

2) Sin ninguna duda, su dogmatismo político. Aunque hoy en día tenemos a Fernando León de Aranoa, que también se empeña en decirnos cómo tenemos que vivir y qué debemos pensar...

vii. etelvino vázquez

1) Sin duda, con el paso de los años se ve que su gran acierto son sus propios textos, que siguen teniendo total vigencia tanto por su forma como por sus contenidos. Pero el haber sido autor y director de sus textos (en su última etapa alemana) le permitió enfrentarse al naturalismo e ilusionismo imperantes y crear su propia técnica. Esa técnica —el teatro épico— ha influido muchísimo sobre el teatro europeo de la segunda mitad del siglo XX, y sin la aportación de Brecht el teatro europeo no sería el mismo. Pero, insisto, el paso del tiempo nos va mostrando a un Brecht no tanto como autor marxista, sino como un autor capital del teatro europeo del siglo XX.

2) Cuando se lee su Pequeño organon se ve que algunos de sus postulados —que sin duda tienen mucho que ver con el momento histórico en que se escribió— hoy resultan demasiado ingenuos o estrechamente relacionados con el marxismo. Esos aspectos son los que se han quedado más obsoletos. Por desgracia, en España, Brecht llegó muy tarde y primando su contenido político sobre lo teatral. Tampoco hemos visto nunca un espectáculo dirigido por él, eso significa que nos faltan muchos elementos de juicio. Quizá su teatro más didáctico es el que se ha quedado más antiguo.

viii. juan mayorga

1) Lo más valioso de Brecht es que quiso hacer de cada espectador un crítico. Crítico en un doble sentido: frente a la realidad y frente a su representación.

2) La contraposición Brecht/Aristóteles, útil como lema propagandístico, no es sostenible hoy.

ix. fernando arrabal

1 y 2) Para impedir que los biógrafos le alcanzaran, BB vivió lo menos posible.

* La certeza vuelve loco, pero no la confusión. Por eso BB ¿sólo obedeció al desorden?

* Existen lingüistas sin lenguas, ornitólogos sin pájaros y dramaturgos sin espórtulas… pero difícilmente.

* Un deporte que sube: el puenting. Un místico que baja: el levitadior.

* Se descubre la biografía de BB repasando la lista de sus lecturas y sus esportuladores.

* El dramaturgo de genio en un teatro oficial es como un hemofílico en una fábrica de navajas.

* BB no pudo representar a su país en las Olimpiadas de ajedrez a causa de mis sus planos. Ni en el Mundial de fútbol por sus ojos verdes.

* BB confundía el monte de Venus con el Mulhacén.

* BB tomaba calmantes antes de fornicar.

* BB, con la misma comida, hubiera podido abrir un Hola Tapas en NY y un Hello Mac en Madrid.

* BB fue siempre tan rápido que sólo fornicaba durante una hora y siete segundos los días de cambio horario.

* Los especialistas del teatro brechtiano sólo mienten dos veces: cuando hablan y cuando comunican estadísticas.

* En el teatro hay muchísimos locos, incluso en los manicomios para dramaturgos.

* Las últimas palabras de BB: "Créame: no he perdido la memoria, si no recuerdo mal".

* BB reconoció al final: "La muerte es sexualmente transmisible al 100%".

* Mi querido amigo, aun en vida, pasó por las tres consabidas etapas: de niño no creyó que un dramaturgo pudiera servir a un tirano, luego en la madurez sirvió al tirano hasta las cejas y por fin se convirtió en la imagen del dramaturgo rebelde.

* El teatro histórico enseña cómo murió Galileo a miles de personas que ignoran que nació.

* El cine y el teatro son dos medios separados por las mismas cámaras de televisión.

* "Ese teatro tiene silicosis", dictaminó el ginecólogo.

* "No soy misántropo. Pero haré mi teatro solo, sin presencia de nadie".

* Al dramaturgo menor le estimuló la globalización como al ciclista mayor la "globulación".

* El colosal poder del director [sobre el equipo teatral (y los actores)] le deterioró inexorablemente.

* Nadie ni nada pudo enseñarle en teatro lo que, mirón, de él aprendió.

* Su primer teatro fue una fiesta (y una siesta) de imágenes, en margen.

* La opinión que BB tenía del actor le importaba más que el actor.

* El dramaturgo consagrado, como no sabe hacer nada, se presta a todo.

* Esa obra de teatro debería llevar una fecha límite, como el yogur del supermercado.

* El límite de la indigencia cayó tan brutalmente que el teatro pobre se arruinó.

* En el teatro la mendicidad sólo está prohibida a los dramaturgos pobres y malditos.

* Escribe simplezas para poder comer. Sin olvidar la bebida y los lujos.

* Hasta su teatro más descerebrado salió de su cerebro.

* Durante su primera obra vivió un tiempo diferente. La actualidad no conseguía alcanzarle.

* Su primera obra le liberó de la humillante necesidad y necedad de ser moderno.

* El triunfo cambió al dramaturgo, luego el fracaso le reveló a sí mismo.

* La distancia en su primera obra es el espíritu de la hermosura.

* La primera obra del dramaturgo tiene un perfume de aventura poética como el nardo huele a nardo.

* La santa patrona del teatro escribió "Nada te turbe,/ nada te espante./ La paciencia/ todo lo alcanza".

* Erasmo dijo: Creemos que nuestra mierda huele bien ("stercus cuique bene olet") ¿adivinando el pensamiento del dramaturgo?

* Su primera obra fue un solo de flauta en público de quien, sin saberla tocar, aprendía a hacerlo mientras ejecutaba la partitura.

* Con su primera obra no comprendió lo que adivinaba.

* BB no creyó en la metempsicosis ni siquiera cuando fue cocodrilo.

* BB bailó sin zapatillas en el lago con el cisne.

* BB cuando se cansó de servir se hizo farol.

* BB no se dejó dominar en un columpio.

* BB produjo beneficios con el estiércol que defecaba.

* BB ni hubiera podido escribir más con dos queridas mayores.

* BB pudo ganar el Tour pero difícilmente el Pulitzer.

* Si BB hubiera sido lesbiana hubiera llamado la atención pero no por su chaqueta de color azul.

* BB tomaba el ascensor solo, pero necesitaba un cirineo para escalar las pirámides aztecas.

* BB corría por la superficie del mar Báltico incapaz de bucear.

* BB vicioso en bicicleta soñaba con un tándem.

* BB hubiera sido mejor que no tuviera hijos. Los olvidó en el macuto cuando le tocó ir a las Batuecas.

* BB hubiera debido celebrar [con el T. S. Ionesco], sistemática, directa o alusivamente, el descubrimiento del Polo Norte y del ayuntamiento carnal.

* Al falso BB se la descubre enseguida cuando mea en cuclillas.

* Pero ¿cómo hicieron con BB para momificarlo en la Plaza Roja?

* Entre BB y sus amantes, ni violación ni estupro.

* ¡Qué peste de eutanasistas! BB anciano temía que el mecánico no viniera a repararle, sino a enviarle a la chatarra.

* ¡Qué país! Hay depravados que husmean el butacón de BB.

* Si no hubiera existido BB no por ello dejaría de ser admirado por los brechtianos.

* Únicamente en Halloween BB preferiría ser santo (como yo) a Nobel o Stalin.

* Otro arrabalesco: El brechtiano anunció: "Los preservativos no son eficaces al 100%; el actor llevaba uno y le atropelló ese automovilista tan bestia".

x. laureano mántaras

1) La propuesta de Brecht es un acierto total. Hombre de potente vocación teatral, siente que el teatro aristotélico va en una dirección, con el que no consigue expresar su cosmovisión y crea un sistema ajustado a su ideología política. El teatro tradicional busca atrapar al espectador por medio de la catarsis, hurgando en el maremágnum de los sentimientos. Brecht establece el uso de los efectos "V", llamados de "distanciamiento", para atrapar al espectador en el juego escénico a que asiste, obligándole a formar opinión, convirtiéndose en juez y parte de los acontecimientos escénicos. Intenta con esta metodología dirigir sus espectáculos teatrales a la mente; el entendimiento se encargará de provocar las tempestades del corazón. Quiere traspasar la concha del galápago mental, donde está acomodado el espectador. Antepone el "entender" al "sentir". Sabe que uno de los peores enemigos que el pueblo tiene es la ignorancia; siendo, en determinadas situaciones sociopolíticas, más peligrosa que el cáncer. No debemos olvidar que Brecht era sajón. Para no caer en el error de Piscator con su teatro político, donde hace de Hamlet un héroe popular libertador de pueblos o de Segismundo un revolucionario, cuando uno "nace" metafísico y el otro místico; Brecht escribe su teatro absolutamente identificado con su teoría. Comienza con las piezas cortas, lo que da en llamar el teatro didáctico, para acabar escribiendo los textos más importantes del siglo XX. Nada hay de entelequia, nada de introspección psicológica en sus obras. Los temas soslayan la voz interior del hombre para observar al individuo en su comportamiento social; en definitiva, sus actitudes políticas.

2) No alcanzo a responder esta pregunta por falta de información. Sí puedo decir que en los países democráticos existen dos aspectos diferenciados que relegan el teatro de Brecht, a saber: a) las sociedades democráticas dominadas por el capitalismo y su pensamiento reaccionario; y b) el raquitismo intelectual que anima los grupos teatrales, añadido al estrangulamiento económico en que éstos se mueven, no permite ir más allá de ese "quiero y no puedo" que hoy vemos en los escenarios. Véase el teatro en Asturias, sea amateur o profesional. Todo dios anda postulando, gorra en mano, a ver de dónde le cae una perra gorda para sobrevivir.

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