Número 16. Enero de 2006
----------------- Seleccione Artículo -----------------Editorial: Arrabal. Transgresión y disputaLa “trinidad” familiar en ArrabalCarta de amorFernando Arrabal: ¿genio o santo?Arrabal según 21 dramaturgos“Soy inferior a mis obras artísticas”Fando y Lis: arte versus discapacidadLos primeros de AsturiasArrabal en los años negrosDos piezas de Arrabal en AsturiasEl gran ceremonialTexto: ‘En la cuerda floja’Harold Pinter ensopado de orinaLibros y revistas
El gran ceremonial, de Efímero Teatro.
Muchos críticos han comentado el papel decisivo que ha significado la biografía de Fernando Arrabal en sus obras, y Arrabal mismo ha confirmado esa observación en varias entrevistas .1 En muchas de las obras de su primer período, una figura, la de la Madre, emerge como decisiva. Como observa Francisco Torres Monreal: "En el caso de Arrabal, la Madre, uno de los personajes clave de su teatro durante sus dos primeras décadas, viene focalizada desde la mirada del Hijo."2 El Padre constituye el tercer elemento en esa "trinidad" biográfica que llega a constituir un "leitmotiv" en varias de las obras más importantes de Arrabal. Ciertos subtemas inspirados por la relación tempestuosa entre Arrabal y su Madre y la búsqueda física y espiritual que emprende hacia su Padre aparecen en muchas obras suyas, frecuentemente de una manera casi musical que sirve para dar estructura a las mismas. Este estudio va a examinar esos "leitmotivs" y su trayectoria a través del teatro y el cine de Arrabal, desde su inicio hasta su triunfo en España con Carta de amor
La primera obra de Arrabal que trata directa y explícitamente de su familia, de la posibilidad de la delación del padre por parte de la madre al estallar la Guerra Civil es
Esta escena constituye un ejemplo clásico del uso de lo grotesco por parte de Arrabal, una estética que él emplea y desarrolla en gran parte de sus obras. Geneviève Serreau afirma esta observación indirectamente cuando comenta: "No es seguro que este "melodrama en un acto" no suene, también, cómico en la representación, a pesar del horror de la situación. Desmesuradamente señalado, el horror termina por ser tan insoportable que solo la risa logra absorberlo." (96). Una representación de la obra en Nueva York vista por este crítico demostró la veracidad de su comentario porque el público se rió en ese momento como un mecanismo de defensa que es central al concepto de lo grotesco.4 El choque entre el horror de la situación y la inocencia de Mauricio que resulta en su capitulación al final contribuye también a la dimensión grotesca de la pieza. La obra termina así:
Francisca.- ¡Hijo mío!
Benito.-
Mauricio.- (Casi llorando.) Perdóname mamá.
(Mauricio y Francisca se abrazan. Benito se une a ellos y los tres quedan entrelazados). (277).
Los verdugos no son los hombres mudos que le dan los latigazos al padre, sino la Madre y Benicio, quienes matan la inocencia del niño Mauricio. La trinidad familiar que vuelve a aparecer por las obras de Arrabal no incluye la figura de Benito, sino la del Padre cuya ausencia atormenta al autor durantes gran parte de su vida.
La próxima obra inspirada directa y profundamente en la biografía de Arrabal fue su primera novela
Escena de Viva la muerte.
La novela
El motivo ya establecido de la culpa, causada por la "madre mártir", vuelve a repetirse por la obra incesantemente como un leitmotiv musical. A manera de ejemplo, veamos:
La Madre.- Una madre es una mártir, solo vive para su hijo… Yo te cuido, te alimento, te lo hago todo. He sacrificado toda mi vida y mi juventud. Nunca me has visto salir, ni ir de un lado a otro buscando diversiones" (601).
En un momento, La Madre besa violentamente a Cavanosa en los labios, y cuando empieza a sangrar, ella le pregunta: "¿Te pongo sal y vinagre?" (608). Esta referencia directa a
El Arquitecto y el Emperador de Asiria
Establecido el rol fundamental de la Madre en la psique humana, Arrabal vuelve al tema en una escena de gran impacto dramático: el juicio del Emperador acusado del pecado de matricida. Vuelven inexorablemente al motivo de la Madre, la relación cuasi incestuosa entre ella y su hijo y la culpa de éste. El Arquitecto sirve de juez y el Emperador asume varios roles para dar testimonio contra sí mismo.
El Emperador (Olimpia de Kant).- Era el amor de su madre; no vivía nada más que para él. Y siempre creí que él la quería de la misma manera. (892).
Como es el caso por toda la obra, se cambian de papeles en numerosos mini-dramas. Finalmente, el Emperador confiesa que la mató y decide su propio castigo: ha de ser matado y devorado por el Arquitecto, quien estará vestido como la Madre. Ese acto ceremonial que alude a la Eucaristía resulta en la inversión de la identidad de los personajes y permite que el drama vuelva a empezar. Y fue la Madre quien sirvió de ímpetu para este retrato de la condición humana que es
Interviene la vida en 1967, dándole a Arrabal la inspiración para una intensificacón de su esfuerzo para reconciliar sus conflictos interiores por su arte. Fue encarcelado en España en ese año como resultado de una dedicación pánica que escribe en un libro suyo. Pasa veinticinco días en prisión hasta su liberación, efectuada en gran parte por una protesta internacional en la que participan autores reconocidos, como Samuel Beckett. Como resultado de esa vivencia experimenta una identificación aún más intensa con su padre ausente que se refleja en algunas de sus próximas obras. La primera de ellas, inspirada directamente por su encarcelamiento, es
Como es habitual en Arrabal, incorpora motivos y situaciones de otras obras anteriores, especialmente de
El título se deriva de los escritos de Federico García Lorca y hay una referencia directa a la muerte del poeta español, pero la hipocresía de la Iglesia, la crueldad del gobierno de Franco, las condiciones horrorosas en las cárceles y la compasión entre los prisioneros dominan la obra. Influído por los "happenings" Arrabal pide la participación activa de los espectadores en la obra. Hay una intensificación de lo grotesco y lo escatalógico. Y como un leitmotiv inescapable tenemos escenas metadramáticas en que la Madre denuncia al Padre y participa activamente en su tortura:
Imis (Esposa).- Cállate. No eres digno de ser el padre de mis hijos.
Katar.- Me denunciaste. ¿Por qué?
Imis (Esposa).- Eres culpable. Expía tus faltas.
El papel de la Madre en la tortura del padre se inspira en
Verdugo.- Cáguele encima, señora, cáguele.
(La Esposa saca una tapadera de váter, la pone sobre su marido y comienza a cagar. Pedos. Baile desenfrenado de Pronos.)
Katar.- Me cagas encima.
Imis (Esposa).- Sí, hijo mío, eso te embalsamará las heridas… (1053).
El drama vuelve al episodio central que es la condenación y ejecución del prisionero Tosán (Grimau), pero, lo mismo que en tantas otras obras, el leitmotiv de la Madre y el Padre sigue volviendo incesantemente. La Madre le inflige más dolor por sus comentarios que por sus acciones, cuando le dice de sus hijos: " No eres digno de verlos, no te besarán nunca, no los verás jamás" (1067). Pero Arrabal, por su experiencia casi espiritual de redescubrir al padre, da una conclusión positiva al argumento central del drama y a lo de la trinidad familiar cuando Amiel le dice a Katar: "Tus hijos… Ya verás cuando sean hombres… Te buscarán: tú serás su ídolo. Y cuanto mayor haya sido el odio que contra ti haya manifestado ella, el ambiente y la familia, tanto mayor será la devoción que ellos te profesarán" (1068). Es como si Arrabal estuviera hablándole directamente a su madre a través de su obra, algo que volverá a hacer en su mónologo
Un paso decisivo en la trayectoria artística y personal de Arrabl que culmina con
Arrabal establece inmediatamente el uso del grotesco visual por los diseños de Topor que aparecen antes del comienzo de la película. También usa con gran efecto una canción infantil danesa que corresponde en parte a la voz inocente y juvenil del narrador de la novela y choca con el horror de muchas de las imágenes, produciendo el efecto grotesco deseado. La película también le da un papel más extenso e importante al Padre.
Como observa David Brown: "In the film, her (the mother’s) presence is counterbalanced and attenuated by the periodic appearances of the father in the fantasy scenes". (139). Esas escenas oníricas se identifican por la técnica fílmica desarrollada por Arrabal de lavarlas con colores chocantes. Como observa Brown: "The periodic intercalation of fantasy and flashback sequences into the story line of the film constitutes one of the major structural distinctions between the novel and its cinematic adaptation" (138). Y la pipa del Padre que fuma el joven Fando emerge como otro símbolo importante de la presencia del Padre por la película. Finalmente, la trinidad familiar se recalca por la referencia de la madre a Babilonia ("castigaré a Baal en Babilonia") en el mismo momento en que ella le dice al niño Fando que su padre está muerto.
Escenas de gran horror halladas en
Arrabal ha tenido siempre un gran interés en las matemáticas y la estructura de la película debe algo a esa materia. Figura también la música, tanto en la forma de la canción danesa como en el uso de ciertos motivos dentro de y entre obras. En esta película encontramos muchos ejemplos de los incidentes que más le atormentan y de su transformación en pesadillas. Estas incluyen la delación del Padre por la Madre, su negación de la existencia de él y su participación en su tortura. En una secuencia la Madre aplasta la cabeza de su esposo, montando en caballo y pasando por encima del hombre enterrado en la tierra. En otra escena, la Madre aparece en forma de un buitre. Pero la presencia del Padre no se puede erradicar. En un momento Fando (Arrabal) recibe un regalo del Padre encarcelado: un avión, que puede simbolizar la esperanza de escape y libertad. La película no es totalmente personal porque Arrabal aquí incorpora mucho más la Guerra Civil y la presencia de ese evento en la vida de su familia y de toda España. En su conclusión, lo mismo que en
Viva la muerte fue una síntesis de su trinidad familiar que pareció llegar a algún tipo de resolución. Como consecuencia, en los años posteriores a 1970, Arrabal abandona su trinidad familiar con todos esos motivos tan personales y emotivos para explorar otros temas y trabajar con otros géneros. Pero en 1993 decide volver al tema del Padre en otra película que conecta con las obras ya estudiadas por la referencia a Babilonia. Adieu Babylone (Poème cinématographique) tanto en el guión como en su dimensión visual y su uso de música trata del tema de la búsqueda por el padre. La protagonista del filme, quien asume el papel de Arrabal, es, curiosamente, una mujer joven. El narrador (los actores apenas hablan) establece esa conexión hacia el principio de la película diciendo: "Mais elle était envahie par l’emotion lorsqu’elle se rappelait la condamnation à mort de son père… son arrestation (8). Esas palabras son acompañadas por la escena de Viva la muerte
Arrabal se ha aprovechado de las posibilidades ofrecidas por la ciudad para incorporar eventos como el maratón y amigos y personas conocidas, como Tom Bishop, profesor de francés de la Universidad de New York, ajedrecistas como Gata Kamsky y Joel Lautier y el famoso cineasta Spike Lee. Pero lo que da estructura e impacto a la película son las acciones de la protagonista, quien expresa su frustración y angustia por lo de su Padre matando a una serie de personas. A veces, una vista de algo sirve para evocar al padre e inspirar otro asesinato. Por ejemplo, al ver un memorial militar en la ciudad, "Elle voulait escalader les monuments guerniers, humer a les uniformes militaries des homes qui avaient condamné a mort son pére" (36). Esas palabras son seguidas por la canción danesa de
Arrabal con un cartel de Carta de amor. Actriz: Alla Nikulina. Teatro Ermitage. Moscú, 2004.
Pese a la conclusión esperanzada de
La Madre, como en tantas otras obras de Arrabal, expresa motivos constantes y esenciales como la delación del Padre (y su inocencia), la atracción sexual entre Madre e Hijo y la frase bíblica "Castigaré a Baal en Babilonia" (34). Aunque la obra es un monólogo, hay otro personaje cuya presencia es crítica al impacto de la obra. En este caso es el Hijo cuya voz se oye por los trozos de la carta que lee la Madre. Luego, sus comentarios captan el conflicto entre ellos cuando niega incesantemente lo que dice el Hijo en la carta. Arrabal establece ese conflicto central casi al inicio cuando la Madre dice: "¡cuántos dolores tatuados para siempre en la memoria! Me hiciste sufrir … ¡tanto! Refiriéndote a tu padre ¡como si yo fuera responsable!" (20).
La Madre recalca su papel como narradora indigna de confianza porque en un momento dice: "Pero ¡qué reproches tan atroces nos dirigimos entonces! Cuando tú, mi propio hijo, me acusaste de nada menos que de haber denunciado a tu padre. De haber sido la culpable de que fuera condenado a muerte" (23). Y, poco después se contradice, diciendo: "Si tuve que denunciarle fue por su bien y, sobre todo, por el tuyo" (35). Pero lo nuevo en esta pieza con respecto a la relación tan agónica entre madre e hijo es la determinación de que la culpa de todo no está en los individuos sino en "la madrastra historia". Como observa Angel Berenguer en su Prólogo a la obra: "Arrabal concede a su madre la palabra que es de ella y permite que suenen sus razones" (8). También figura el subtítulo "Como un suplicio chino" que se refiere a una vieja leyenda de dos enamorados enterrados vivos en un pozo en el cual se devoraron uno al otro. A pesar del horror de esa historia y de las contradicciones por parte de la Madre, quien retiene muchas de las cualidades que la caracterizan por toda la trayectoria de las obras autobiográficas de Arrabal, hay un tipo de resolución que emerge. Parece que la idea de la "madrastra historia" le permite a Arrabal perdonar a su madre por todo lo que hizo durante los primeros días de la Guerrra Civil y después. Como dice Juan Carlos Pérez de la Fuente, quien dirigió el montaje tan exitoso de la obra en Madrid en 2002, "es una obra intrínsecamente española. Es la ceremonia del tiempo perdido. Una reflexión sobre nuestra historia. El eco de una Guerra. Un culto a la palabra. Y, por encima de todo, un canto al amor (¿o un lamento por la imposibilidad de amor?)" (19). Berenguer observa: "La intensidad de los conflictos que aparecen en la obra le otorgan una teatralidad poderosa, estructurada sobre discursos que se contraponen continuamente" (10). El texto de Arrabal, en manos de Pérez de la Fuente, se convirtió en una ceremonia religiosa, una unión de ritos cristianos y paganos que le dio a la gran actriz María Jesús Valdés la oportunidad de realizar algo para su edad y ella se aprovechó de esa oportunidad.
Con
Notas
1. Vean la Introducción de Francisco Torres Monreal al Teatro completo de Fernando Arrabal (Madrid: Espasa Calpe, 1997); Fernando Arrabal (Edición de Angel y Joan Berenguer. Madrid: Fundamentos, 1979) y mi libro Fernando Arrabal (Boston: Twayne Publishers, 1978) entre otras.
2. "La madre: vida y teatro". Estreno 27.2 (2001); 26.
3. Ibid.
4. Algunos de los libros centrales en que se define lo grotesco son: Wolfgang Kayser.
5. Fernando Arrabal. Edición de Angel y Joan Berenguer, 1979. 39.
6. Lyons se basa en: Collected Works de Carl Jung. Volumen V. (New York: Bollingen Foundation, 1956. 208-216).
7. Lo mismo que Cio Cio San no pierde la fe en que su esposo el Teniente Pinkerton volverá, Arrabal guardó durante años la esperanza de que su padre desaparecido volvería también.
Obras citadas
Arrabal, Fernando. Teatro completo. Edición de Francisco Torres Monreal. Madrid: Espasa Calpe, 1997. (Todas las citas de dramas escritos antes de 1997 son del primer tomo de esta edición).
_________. Baal Babilonia. Barcelona: Ediciones Destino, 1983.
_________. Carta de amor. Como un suplicio chino). Vuela hacia Cecilia.
Prólogo de Angel Berenguer. Madrid: SGAE, 2004.
_________. Liberté couleur de femme ou Adieu Babylone.(Poème Cinématographique) Rougerie, 1993.
_________. Adieu Babylone (película)
_________. Viva la muerte (película en DVD)
Berenguer, Angel y Joan. Fernando Arrabal. Madrid: Fundamentos, 1979.
Boring(Zatlin), Phyllis. Arrabal’s Mother Image". Kentucky Romance Quarterly. 15(1968): 285-92.
Brown, David. "Arrabal’s Viva la muerte. From Novel to Filmscript". Literature/Film
Quarterly. 12.2 (1984): 136-41.
Pérez de la fuente, Juan Carlos. "Carta de amor: Notas de dirección: Un cautivo enamorado". Primer Acto. 295 (2002): 15-19.
Raymond-Mundschau, Françoise. Arrabal. Paris: Editions Universitaires, 1972.
Serreau, Geneviève. "Arrabal". En Fernando Arrabal. Ed. Angel y Joan Berenguer. Madrid: Fundamentos, 1979.
Torres Monreal, Francisco. "La madre: vida y teatro". Estreno 27.2 (2001): 26-28.
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