En el centro del yermo, sin besos ni caricias
Las sectas de los mandos que fingen diferencias
Se disputan el opio para engarrotar poetas
Perfumados con sangre del candor derramada.
Ataviado de raro para bailes de asilo
Me gustaría volar sobre escollos del sino
Mientras los disparatados se tornan pacientes
De nuevos sabihondos, guardacabras de oficio.
Encuadrado con puertas sin mutis ni socorros
Hechizas con la fiesta y más aún con lo extraño
Fantasmas y fantoches aúllan desde ahí abajo
Tu cerebro les mira y ya no se reconocen.
Galopas inconsciente cagándote en los vetos
Y en los vacuos discípulos de clases sin novillos
Herederos del potro, y del amor purgados
Sus sesos casi hundidos en la gregaria norma.
Empingorotado en la escena de tu propia trinchera
Destilas desde el genio la gracia gota a gota
Temiendo naufragar en tu cima flotante
Cercada de rencores fatalmente exactos.
Escoltando un diluvio ya casi universal
Del fondo de la pena tú triunfas desplegando
Los ‘fractales’ de estrellas tras tu estela y tu duende:
"El virgen , el vivaz, el hermoso" Apocalipsis. (1)