Número 16. Enero de 2006

Harold Pinter ensopado de orina

Fernando Arrabal

Desde hace casi medio siglo, nos entendemos tísicamente. Y nos escribimos. Ha recibido la segunda distinción de la época (Ionesco dixit). La primera ("Trascendente Sátrapa") la atribuye discretísimamente el "Colegio de Patafísica"  sin haberse equivocado nunca. Desde que cooptó a Marcel Duchamp, distinguió  a los mejores veintiocho. Que Jarry le inspire.

Fernando Arrabal para Harold Pinter

Todo autor  es un loco y  el loco es un autor

Cuando su frente yace  sobre un sofá de plumas

Los charlatanes juntos  se felicitan tiesos

Ensopados de  orina  y  certitudes  blandas.

En el centro del yermo, sin besos ni caricias

Las  sectas de los mandos que fingen  diferencias

Se disputan el opio  para engarrotar   poetas

Perfumados con sangre   del candor derramada.

Ataviado de raro  para  bailes de asilo

Me gustaría  volar  sobre escollos del sino

Mientras  los disparatados  se tornan  pacientes

De nuevos sabihondos, guardacabras de oficio.

Encuadrado con puertas sin mutis ni socorros

Hechizas  con  la fiesta y más aún con  lo extraño

Fantasmas y fantoches  aúllan desde ahí  abajo

Tu cerebro les mira y ya  no se reconocen.

Galopas inconsciente cagándote en los vetos

Y en los vacuos discípulos de clases  sin novillos

Herederos del potro, y del amor  purgados

Sus sesos casi hundidos  en la  gregaria norma.

Empingorotado  en la escena  de tu propia trinchera

Destilas  desde el genio la gracia gota a gota

Temiendo naufragar en tu cima flotante

Cercada de rencores fatalmente exactos.

Escoltando un  diluvio ya casi universal

Del fondo  de la pena tú triunfas desplegando

Los ‘fractales’  de estrellas   tras  tu   estela y tu duende:

"El  virgen , el  vivaz, el  hermoso" Apocalipsis. (1)

 

París, tarde del 13 de octubre  de  2005

 

(1) verso de Mallarmé que repetía y recitaba nuestro inolvidable Samuel Beckett.

En Pinter  hay   carniceros divinos

y tortilleros humanos.

 

Pinter es  el agonizante resucitado.

Pinter es detonador de connotaciones.

Pinter es  triturador de la lengua al abordaje.

Pinter es  depositario del arte y del artificio.

Pinter es  alfolinero de  metáforas y   metamorfosis.

Pinter hace novillos lejos de las vacas sagradas.

Pinter no se deja seducir por  la mueca patética y mimética del mandamás y piensamenos.

Pinter requiere noches de amor loco con cuerdas.

Pinter  vadea de noción a emoción.

Pinter trasmuta sentidos y pitidos.

Pinter  medita sobre el amor carnal y anal;

Pinter conjuga el amor místico y el mítico.

Pinter escucha el crepitar de los  arrabalescopistas.

Pinter sabe de  apotegmas de vigor y rigor.

Pinter es desacralizador del sacrum y del culo.

Pinter cuando canta, encanta.

 

En Pinter  los teatros mutantes

lucen  asirios inmutables.

 

En Pinter los haikus de motivos

son el retrato y el retrete

del emperador y el quinto.

 

En Pinter el portero magina  

patafísico las excepciones.

Y el  "sentado"  registra

calabacín  sus calabacinadas.

 

En Pinter el portero  agoniza

en su renacimiento.

Y el  "sentado" ambula

en un trayecto trotón.

 

En Pinter el portero

reconcilia sin rencor a los  irreconciliables.

Y el  "sentado" con rencor

plañe sentado e interminable.

 

En Pinter el portero

vive su  destierro  entre aterradores.

Y el  "sentado" se amustia

en monotonías.

 

En Pinter el portero

anuncia la muerte del cadáver exquisito.

Y el  "sentado" renuncia

mezquino y aflautado.

 

En Pinter el portero

educa su  autismo del ritmo y de la rima.

Y el  "sentado" entontece

sin enloquecer.

 

En Pinter el portero

improvisa con la esencia de  la existencia.

Y el  "sentado" se ahoga

en la rigidez de sus gruñidos.

 

En Pinter el portero

monologa con monos en la cara.

Y el  "sentado" perora

monono y pustuloso.

 

En Pinter el cosmopolita

rueda de la polis al cosmos.

 

En Pinter la fábula y la parábola

hiperbolizan con nuestras tuberculosis.

 

En Pinter las estaciones de la  memoria

son locamente piedras.

 

Pinter y el teatro

saltan ya en nuestros trampolines.

 

13 de octubre de 2005, París.

"sentado"= assis para Rimbaud; palabra que mucho utilizó también y con el mismo sentido  Samuel Beckett.

 

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