Número 16. Enero de 2006
----------------- Seleccione Artículo ----------------- Editorial: Arrabal. Transgresión y disputa La “trinidad” familiar en Arrabal Carta de amor Fernando Arrabal: ¿genio o santo? Arrabal según 21 dramaturgos “Soy inferior a mis obras artísticas” Fando y Lis: arte versus discapacidad Los primeros de Asturias Arrabal en los años negros Dos piezas de Arrabal en Asturias El gran ceremonial Texto: ‘En la cuerda floja’ Harold Pinter ensopado de orina Libros y revistas
Eva Vallines y Silvino Torres.
El gran ceremonial se estrenó en el Teatro Jovellanos de Gijón el 7 de junio de 2002.
Intérpretes: Silvino Torre, Eva Vallines, Tere Quirós y Jorge Moreno.
Colaboración especial: Merche Mateos.
Iluminación: José M. Díaz.
Ayudante de Dirección: Gemma de Luis.
Dirección: Cristina E. Pérez.
En compañía de monstruos
Así estuve yo entre los meses de abril y junio del año 2002, rodeada de unos "locos" actores que se habían transformado en unas criaturas monstruosas, creadas por el curioso y siempre genial Fernando Arrabal.
Ese año estrenamos El gran ceremonial para dar por finalizados mis estudios en el que parece ya "olvidado" I.T.A.E.
No fue difícil ni trascendental la elección de este texto, fue algo mucho más sencillo. Sentí un flechazo, así de simple. Lo sentí dos años antes al leer esta obra. No sabría decir qué fue lo que me fascinó; creo que emana magnetismo y poesía.
La obra se mantuvo ahí, dos años registrada en mi memoria y justo cuando llegó la hora de plantear cuál sería el taller, brotó sin ningún esfuerzo.
Una vez concedido el sí, sólo hubo que llevarlo hasta el final; acompañada de un grupo de personas que me hicieron uno de los regalos más bonitos de mi vida, y que consiguieron que ese "flechazo" que yo sentí, cobrara vida en las tablas de un escenario.
Cristina E. Pérez
La elección de una obra de Arrabal como Taller de fin de carrera por parte de una de las dos primeras tituladas en Dirección de Escena en el antiguo ITAE, supone la asunción de un riesgo necesario. Y si además se trata de El gran ceremonial, una de las obras que –a mi juicio- mejor resume todas las claves del teatro de Arrabal, augura una interesante apuesta, que puede resultar innovadora dentro del panorama teatral asturiano. El montaje fue dirigido por Cristina E. Pérez y se pudo ver en el Teatro Jovellanos de Gijón, así como en el Campoamor de Oviedo y en el Teatro Albéitar de León. A continuación reproduzco extractos de las críticas de Joaquín Fuertes y Francisco Díaz-Faes aparecidas en El Comercio y La Nueva España respectivamente. Joaquín Fuertes, tras esbozar unos apuntes acerca de la figura de Arrabal, afirmaba: "[...] El gran ceremonial es un retrato elocuente de la teoría de Flaubert sobre la escritura, con la particularidad de que el autor reparte su fobia hacia todo el mundo, como el niño enrabietado, pero sobre todo hacia sí mismo, como si a través de Cavanosa pudiera exorcizarse de sus múltiples demonios. [...] Teatro pánico, debería llamarse también en razón del miedo que infunde en muchos actores al enfrentarse con una gestualización extrema, que de una manera rotunda han convertido en espectáculo formidable Cristina E. Pérez y los actores. No me imagino a alguien superando la interpretación de Silvino Torres, pero a su lado destacan igualmente Eva Vallines, Jorge Moreno y Tere Quirós. Y en todo ello tiene mucho que ver Cristina E. Pérez, que ha conseguido lo que se pide siempre en el teatro, y especialmente en estas obras descarnadas y ambiguas: enriquecerlas con imaginación para no destensarlas en ningún instante. Suena la mejor música y otros sonidos en los momentos apropiados, los actores mantienen la constancia con la voz, el gesto, o los cambios de ubicación. El montaje es excelente."
Francisco Díaz-Faes el 23-06-2002 comenzaba consignando la valía de Silvino Torres (Cavanosa): "Su papel del deforme Cavanosa, el Quasimodo de El gran ceremonial, del no muy agrandado físicamente Arrabal, pero magnífico en su excelente escritura, pasará a la historia del teatro. Pero además pasará la edición de su obra por el conjunto entero, la increíble y precisa dirección, y el conjunto del reparto con una Eva Vallines en plenitud de facultades interpretativas. Un bellísimo ejercicio fin de carrera. [...] La relación de poder sadomasoquista es auscultada en el estilete afilado de la pluma del más afrancesado de nuestros escritores castizos, que al don de la palabra literaria une la capacidad dramática a veces poco comprendida en su propio país. Escrito en 1963, en plena iridiscencia del teatro pánico que daría en bufo y en el postulante o de guerrilla, Arrabal coloca el espejo deforme de la relación extrema de pareja hiriente. [...] Desde luego la obra es soberbia. Rastreo de la canalla perversión de una pareja feliz en el daño. Apresada en ese encuentro de casualidades en un parque, de una mujer, que necesita una atadura mortal, y un coleccionista de muñecas. Fetichista encadenado a una madre, (espléndida Tere), dominadora y perversa. Vestuario, caracterización, somero equipaje del adorno y ambientación, ráfagas musicales, luz, todo en orden, junto a la ovación unánime. Brutal."
Arriba