Número 16. Enero de 2006
----------------- Seleccione Artículo ----------------- Editorial: Arrabal. Transgresión y disputa La “trinidad” familiar en Arrabal Carta de amor Fernando Arrabal: ¿genio o santo? Arrabal según 21 dramaturgos “Soy inferior a mis obras artísticas” Fando y Lis: arte versus discapacidad Los primeros de Asturias Arrabal en los años negros Dos piezas de Arrabal en Asturias El gran ceremonial Texto: ‘En la cuerda floja’ Harold Pinter ensopado de orina Libros y revistas
Tumba de Ionesco, en el Cementerio de Montparnasse, en Paris.
No recuerdo en este momento si alguna de aquellas obras de Fernando Arrabal que se ensayaban a principios de los años sesenta llegaron a representarse. Varios de los que participaban en los ensayos están lejos, y otros muertos, como es el caso de Carlos de las Heras, director en aquel entonces de La Máscara. Sé que los libretos de
En aquellos años de la década de los cincuenta, Fernando Arrabal formaba parte de aquel conglomerado madrileño que quería abrirse paso para hacer un teatro distinto. No era bien aceptado en aquel círculo, formado entre otros por Alfonso Sastre y Alfonso Paso, entonces amigos. Era la época primera de Paso, cuando escribió
Olvidado casi totalmente para la escena, y sin apenas aprecio por sus películas, cuando
Nada de lo que hace Arrabal lo concibe para que pase desapercibido. Al que escribe para los actores no debe vedársele que ejerza de histrión en la vida. Después de todo, ¿qué es el teatro, y qué es la vida? En marzo de 1994 pude verlo en la iglesia de los santos Arcángeles de París, cerca del entonces alcalde Chirac y del rey de Rumanía, en el entierro de Eugene Ionesco. Lloraba a moco tendido. No estuvo luego en el cementerio de Montparnasse, donde Mary France, la hija de Ionesco, rodeada de popes nos partió sobre la tapa del ataúd bizcocho y vino de la tierra. Pero la protagonista del sepelio era la corona que envió Arrabal, de unos cuatro metros de diámetro, y que tenía que ser transportada por una camioneta. Llevaba una dedicatoria en francés, que decía más o menos: "En el mundo todo es absurdo, maestro. Menos la pena".
Arriba