Número 11. Mayo de 2004

Alfonso Sastre en lucha perpetua

Entrevista con Alfonso Sastre, dramaturgo y teórico teatral.

“QUIERO UN TEATRO QUE SEA CAPAZ DE CAMINAR SIN ARRASTRARSE ENTRE LOS DESECHOS DE LA SOCIEDAD DE CONSUMO”

 

José Luis Campal Fernández

RIDEA

Mencionar a Alfonso Sastre Salvador (Madrid, 1926) es recorrer más de medio siglo de historia del teatro español de crítica social; es asistir a todo un rosario de dificultades varias para poner en pie sus cuando menos controvertidas propuestas escénicas; es, en suma, contemplar el apasionamiento por la representación en un autor resistente a todo desaliento, siempre en el disparadero, que ha bregado desafiando las leyes empresariales y administrativas, construyendo su producción con tesón y sin buscar a toda costa el rescoldo del reconocimiento público. Residente en el País Vasco desde los primeros momentos de la transición española, Sastre fue, en sus inicios, un paladín de la agitación revolucionaria y la denuncia realista, posiciones de las que, con transformaciones y matices, no ha claudicado. Su currículo, que arranca en los años 40 del siglo pasado y llega hasta nuestros días, abarca medio centenar de piezas teatrales propias: algunas bien conocidas, como: Escuadra hacia la muerte, La mordaza, Ana Kleiber, La cornada, En la red o La taberna fantástica; otras, la mayoría, ausentes de los circuitos teatrales habituales. A éstas se añaden más de una veintena de traducciones y adaptaciones (de Lenormand, Sartre o Weiss a Lope de Vega, Pirandello o Eurípides), más de una decena de textos de reflexión teórica (Drama y sociedad, Anatomía del realismo, La revolución y la crítica de la cultura, Prolegómenos a un teatro del porvenir) y varios libros de narrativa (Las noches lúgubres, Necrópolis, Historias de California) y poesía (Balada de Carabanchel y otros poemas celulares, Vida del hombre invisible contada por él mismo), además de diversos guiones cinematográficos redactados en colaboración con José M.ª Forqué (Amanecer en Puerta Oscura, La noche y el alba) o Juan Antonio Bardem (A las cinco de la tarde, Nunca pasa nada). Traducido y premiado en varias ocasiones, sus creaciones no han gozado de la atención que a todas luces demanda una trayectoria parangonable a la de un autor mayor de nuestra literatura dramática contemporánea (al final de la charla, incluimos una bibliografía cronológica de Alfonso Sastre que da cuenta de una actividad incesante, siempre en la brecha). El dramaturgo compartió con LA RATONERA sus impresiones y puntos de vista acerca de algunos aspectos característicos de su periplo.

¿Qué valoración hace de la reciente concesión del premio Max de Honor a su trayectoria dramática, siendo usted un autor casi semioculto para los escenarios españoles?

Es un premio paradójico, como tantas cosas en el teatro español; pero éste tiene su propia paradoja: si este autor (en este caso, yo) es tan importante, ¿por qué no se representan nunca sus obras? Si no lo es, ¿por qué le dan un premio tan importante? Creo que la SGAE (Sociedad General de Autores y Editores), felizmente para mí, ha querido poner en juego y evidenciar esa paradoja.

¿Piensa que no se han tomado en consideración sus aportaciones a la escena contemporánea, dado que no tenemos posibilidad de aproximarnos a sus nuevas, y antiguas, creaciones con la regularidad deseable?

Es cierto, no se han tomado en consideración. ¿Pero a quién le hacían falta esas presuntas aportaciones? ¿Alguien las esperaba? ¿Alguien las deseaba? En realidad no ha habido tales aportaciones porque "no se han tomado en consideración", pero no estoy tan seguro de haber propuesto aportaciones muy importantes. Es un asunto que más adelante algunos estudiosos pondrán en cuestión.

¿Nota que persiste una cierta censura o amordazamiento empresarial o administrativo hacia sus propuestas?

Objetivamente, ocurre así. Otra cosa es lo que se pueda pensar de ello.

¿Piensa que su teatro es temido?

No, mi teatro no es temido por nadie. No se teme aquello que se desdeña.

¿Cree que va camino usted de convertirse en un autor más de teatro leído que representado?

Ya lo soy; y menos mal que alguien me lee.

Dramaturgo poco menos que inédito en los teatros, pero admirado, estudiado y reivindicado por la crítica académica, ¿no es eso una paradoja inexplicable?

Justo. Es esa paradoja a que antes me he referido.

¿No provoca desaliento sopesar, a la hora de escribir, que tal vez sus criaturas no traspasen el papel?

¡Pues sinceramente sí!

Su escritura dramática, ¿la ha interrumpido voluntariamente alguna vez?

Interrumpido no; aplazado. ¡O quizás ahora sí la he interrumpido definitivamente! Sí, sí, creo que esto se acabó. En el lugar de aquel autor ahora hay un pequeño filósofo.

¿Sus posicionamientos ideológicos determinan sus proyectos dramáticos?

La ideología comporta una determinada sensibilidad (y viceversa); y la sensibilidad dice mucho cuando se trata de un proyecto dramático o poético en general. O sea, que sí.

¿Conoce usted el diálogo escénico de Jesús G.ª Blanca Apología de Alfonso Sastre (puede verse en www.lahaine.org/espana/apologia_sastre.htm)?, ¿qué le parece?

Me sentí generosamente "socratizado". Yo no doy para tanto.

¿Qué papel juega en sus obras la violencia política y la culpa?

Mucho siempre. ¡Mucho!

Enjuicie el estado actual de la escena nacional: ¿los actores están suficientemente preparados?, ¿atienden los nuevos autores a los problemas sociales?

Me gustaría que los actores aprendieran a hablar mejor, y consideraran como un crimen contra el arte sobreactuar sus papeles. Cuando alguien lea mi libro El drama y sus lenguajes verá que yo propongo en él un método teatral "gramático" (así, con "g": gramático). Ello quiere decir algo en ese sentido, cuidar la significación de las palabras y la estructura de las frases. Saber lo que se dice y cuidar el modo de decirlo; es algo tan sencillo como esto. En cuanto a los autores, algunos ya están tratando los problemas más vivos de nuestro tiempo, como el de la emigración.

¿Cree usted que son válidos hoy los planteamientos del teatro realista y del teatro de agitación social en el que fue parte implicada hace unas décadas?

Reformulados, sí.

¿Qué recuerda del Teatro Unitario de la Revolución Socialista?

No llegó a funcionar. Era una tentativa de conseguir en el plano de la cultura la unidad de la izquierda que resultaba imposible en el de la política. Todo se quedó en un mero manifiesto.

Usted ha postulado recientemente un "teatro vertebral", ¿en qué consiste?

Un teatro que se mantenga de pie; o sea, capaz de no caminar arrastrándose entre los desechos de la sociedad de consumo. Pero también puede leerse mi prólogo a El nuevo cerco de Numancia. Como dije el pasado septiembre en una conferencia que pronuncié en La Habana, propongo hacer un teatro contra el Imperio que habría de financiarse en nuestros países de sistema capitalista con el dinero de los bolsillos de nuestro potencial público. Los bolsillos de nuestro potencial público serían, pues, nuestra fuente de financiación, en una dialéctica Público/Teatro que sería muy beneficiosa para éste al quedar el teatro como actividad social liberado de la dependencia de las subvenciones, que siempre comportan una forma más o menos larvada y no explícita de censura o, al menos, de control político de su actividad.

Si de toda su creación teatral debiera sobrevivir una obra de sus comienzos y otra de su última etapa, ¿cuáles serían éstas?

No tengo predilecciones excluyentes. Me gusta recordar obras como Guillermo Tell tiene los ojos tristes, también Los hombres y sus sombras, pero también todas las demás. En todas ellas he puesto mucha sangre y mucho espíritu y mucha melancolía.

¿Se arrepiente de haber escrito alguna obra?

No. Siempre escribí desde mis propias profundidades; tocando fondo o, al menos, mi propio fondo, que es lo más que yo tengo, por poco que sea.

Son frecuentes en sus piezas los personajes históricos o literarios (Viriato, Moisés, Sancho Panza, Edgar Allan Poe, Miguel Servet, etc.), ¿qué meta aspira a conseguir con su tratamiento?

Los tomo prestados de nuestro acervo cultural y me los apropio. En el curso de la escritura llegan a formar parte de mí mismo como cualquier otro personaje que se hubiera originado en mi imaginación sin esas ayudas.

¿Añadiría actualmente algún elemento más a la "receta" de la tragedia compleja, además de tragedia clásica, esperpento y teatro brechtiano?

Por hoy, vale así: son definiciones que valen para manejarse y decir algo sobre la entidad estética (o mejor, poética, ¡o mejor, poestética, que es como yo suelo decir!) de lo que se hace o se intenta hacer. Si no existieran los géneros, todas las obras serían iguales; y no es así. Decir "piezas" no es bastante, aunque también se puede, para distinguir un drama de una novela, a guisa de información: si yo digo que estoy escribiendo "una pieza" se entiende que esa cosa está destinada, en principio, al teatro.

¿Piensa que, hoy en día, sigue siendo válida la presencia del autor como personaje dramático, como se ha dado en algunas de sus piezas?

Un autor de teatro (incluso si es el autor de la propia obra) es siempre un personaje posible. ¿Por qué no iba a serlo?

Valore, en un fogonazo, algunas de sus obras: En la red.

Un reloj que funciona como un cruel mecanismo

El cubo de la basura.

Mi primera impresión, desolada, ante el mundo de los vencidos de la guerra civil.

Muerte en el barrio.

Un análisis de la violencia popular.

La cornada.

Una metáfora sobre la explotación de un ser humano por otro.

Las guitarras de la vieja Izaskun.

Un homenaje a Bertolt Brecht y una reflexión, con él y con Gorki, sobre las luchas armadas y el pacifismo.

Askatasuna.

Una tentativa de aclaración en Europa de la "cuestión vasca", por medio de la TV sueca.

Ahola no es de leíl.

Una tragedia compleja para denunciar la existencia de un racismo ignorado e interiorizado.

Tierra roja.

Un canto de emoción a unos héroes proletarios.

Lluvia de ángeles sobre París.

Una comedia irónicamente "comercial".

Las cintas magnéticas.

Una denuncia al genocidio norteamericano en Viet Nam de aquellos años.

¿Qué son Los crímenes extraños?

Es una trilogía de obras policíacas. No quisiera morirme sin verlas en escena. Creo que el tipo del comisario (un falangista "sui generis") es de lo mejor que yo he hecho.

Ha declarado usted que su libro Los títulos de la nada es un recorrido por las obras que quiso escribir pero no pudo, ¿ha renunciado usted a concluir o abordar muchas piezas teatrales?

Sí, bastantes. Se puede ver en ese libro; y algunas todavía podría escribirlas alguien. Me reservaría, claro, el cincuenta por ciento de los derechos. (Es una broma).

¿Qué sacó de su labor como traductor/adaptador de Eurípides, Weiss, Strindberg, Pirandello, Ibsen, Wilde o Büchner?

Con Eurípides, la decepción de que José Tamayo hiciera una chapuza con nuestra Medea (de Aurora Bautista y mía). Con Weiss, una de las mayores emociones de mi vida (el estreno de Marat/Sade en el Teatro Español de Madrid) y uno de los mayores disgustos (la retirada de la obra en Barcelona, en pleno éxito). Con Strindberg, un toque profundo y cruel en la realidad de la pareja humana, en dos versiones excelentes: una convencional, con Mari Carrillo, y una de vanguardia, en el Teatro Estudio de Madrid. Con Pirandello, un homenaje debido al gran maestro. Con Büchner, también: un rendido homenaje. Con Wilde, una propuesta que todavía no se ha hecho: la de que se haga mi opereta sobre su enorme comedia. Ibsen fue también un proyecto irrealizado.

Ha dedicado en su carrera mucho tiempo y páginas a la reflexión teórica y, principalmente, sobre la imaginación, a la que le ha consagrado ya dos libros (Crítica de la imaginación y Las dialécticas de lo imaginario), ¿en qué radica este interés?

El interés para nosotros, los poetas menores o mayores, reside en que trabajamos con este delicado instrumento.

El papel de la comicidad y lo cómico en el teatro le ha llevado a plasmar sus ideas en Ensayo sobre lo cómico, libro escrito en los últimos años, ¿a qué conclusiones ha llegado?

¡Ay!, tendría que leerte ese libro, o escribirlo de nuevo. ¿Nos vemos otro día?

Háblenos de Los intelectuales y la utopía.

Yo apuesto por los intelectuales y los artistas que apuestan, a su vez, por un mundo habitable, y que ponen sus vidas en esa apuesta. Benditos sean.

Paralelamente a su ensayismo teatral y a su práctica articulista, le ha dedicado su tiempo a la poesía, ¿cómo encuadraría esta faceta suya?

Soy un poeta lírico de media docena de libros en los que he puesto mucho de mi vida; algún día será leído alguno de ellos.

Tengo entendido que está barajándose el rodaje de una película basada en Escuadra hacia la muerte, ¿cómo contempla Alfonso Sastre esta pieza transcurridos más de 50 años?

Ah, pero, ¿se va a rodar por fin esa película? El año pasado se representó la obra en México y hace unas semanas en la TV cubana, y mis amigos mexicanos y cubanos creen que es una obra actual "porque es un clásico". ¡Quizás sea demasiado decir! Pero también es verdad que los clásicos empiezan a serlo algún día; y que tampoco son hechos tan extraordinarios.

¿Cómo calificaría su experiencia como guionista de cine?

Media docena de guiones con un buen comienzo: el triunfo en Berlín ("Oso de plata") de José María Forqué con la película para la que escribí mi primer guión: Amanecer en Puerta Oscura (1956). Por lo demás, muchos sufrimientos y algunas anécdotas divertidas.

Usted no se ha definido como "hombre de teatro", ni como "animal de teatro", ¿cómo se autorretrataría, pues, habiendo dedicado mucha tinta a fabricar textos para su representación teatral?

Como un poeta pensativo, y nada más.

¿Busca Alfonso Sastre sobrecoger al espectador a través del dolor?

No, pero tampoco trato de evitar que los espectadores sufran lo que tengan que sufrir; y creo que en los escenarios, fingidamente, se producen sufrimientos reales; es decir, sufrimientos ficticios que operan como hilos conductores de sufrimientos reales llevados, en el fuego del drama, directamente al corazón de los espectadores.

 

BIBLIOGRAFÍA DE ALFONSO SASTRE [J.L.C.F.]

Los crímenes del zorro (en colaboración con Alfonso Paso, Enrique Cerro y Carlos José Costas) [Teatro]

Los muertos no están aquí (en colaboración con Alfonso Paso) [Teatro]

Comedia sonámbula (1945) [Teatro]

Ha sonado la muerte (1946, en colaboración con Medardo Fraile) [Teatro]

Uranio 235 (1946) [Teatro]

Cargamento de sueños (1946) [Teatro]

Prólogo patético (1949-1950) [Teatro]

El cobarde, de H. R. Lenormand (1950) [Traducción]

El cubo de la basura (1950-1951) [Teatro]

El tiempo es un sueño, de H. R. Lenormand (1951) [Traducción]

Escuadra hacia la muerte (1951-1952) [Teatro]

El pan de todos (1952-1953) [Teatro]

La mordaza (1953-1954) [Teatro]

Tierra roja (1954) [Teatro]

Ana Kleiber (1955) [Teatro]

La sangre de Dios (1955) [Teatro]

Muerte en el barrio (1955) [Teatro]

Guillermo Tell tiene los ojos tristes (1955) [Teatro]

El cuervo (1956) [Teatro]

Drama y sociedad (1956) [Ensayo]

Medea, de Eurípides (1958) [Versión española]

Asalto nocturno (1958-1959) [Teatro]

En la red (1959) [Teatro]

La cornada (1959) [Teatro]

Las cinco de la tarde (1960, con J. A. Bardem) [Guión de cine]

La dama del mar, de Henrik Ibsen (1960) [Versión española]

Novelas y cuentos, teatro, poemas en prosa, ensayos, cartas y otros escritos, de Oscar Wilde (1961) [Traducción]

Oficio de tinieblas (1960-1962) [Teatro]

El circulito de tiza o Historia de una muñeca abandonada (1962) [Teatro]

Los acreedores, de August Strindberg (1962) [Versión española]

M.S.V. o La sangre y la ceniza (1962-1965) [Teatro]

Las noches lúgubres (1963) [Narrativa]

Mulato, de Langston Hughes (1964) [Versión española]

El banquete (1965) [Teatro]

El paralelo 38 (1965) [Narrativa]

Anatomía del realismo (1965) [Ensayo]

La taberna fantástica (1966) [Teatro]

Persecución y asesinato de Jean Paul Marat, de Peter Weiss (1966) [Versión española]

A puerta cerrada, de Jean-Paul Sartre (1967) [Traducción]

Flores rojas para Miguel Servet (1967) [Narrativa]

La puta respetuosa, de Jean-Paul Sartre (1967) [Traducción]

Crónicas romanas (1968) [Teatro]

Las moscas, de Jean-Paul Sartre (1968) [Traducción]

Los secuestrados de Altona, de Jean-Paul Sartre (1968) [Traducción]

Muertos sin sepultura, de Jean-Paul Sartre (1968) [Traducción]

Las troyanas, de Jean-Paul Sartre (1968) [Traducción]

Melodrama (1969) [Teatro]

Trotski en el exilio, de Peter Weiss (1969) [Traducción]

Rosas rojas para mí, de Sean O’Casey (1969) [Versión española]

Ejercicios de terror (1969-1970) [Teatro]

El seguro, de Peter Weiss (1970) [Traducción]

La revolución y la crítica de la cultura (1970) [Ensayo]

Noche de huéspedes, de Peter Weiss (1970) [Versión española]

El señor Mockinpott, de Peter Weiss (1970) [Versión española]

Liolá, de Luigi Pirandello (1970) [Versión española]

Las cintas magnéticas (1971) [Teatro]

Askatasuna (1971) [Teatro]

Asalto a una ciudad (1971) [Versión de El asalto de Mastrique por el Príncipe de Parma, de Lope de Vega]

El camarada oscuro (1972) [Teatro]

Hölderlin, de Peter Weiss (1972) [Versión española]

Historia de Woyzeck, de G. Büchner (1972) [Versión española]

Terror en el teatro, de Jean Ray (1972) [Traducción]

¡Irlanda, Irlanda!, de Sean O’Casey (1973) [Versión española]

Fábricas de muerte, de Jean Ray (1973, con Eva Forest) [Traducción]

El jardín de las furias, de Jean Ray (1973, con Eva Forest) [Traducción]

La piedra lunar, de Jean Ray (1973, con Eva Forest) [Traducción]

La terrible noche del zoo, de Jean Ray (1973, con Eva Forest) [Traducción]

Los terroríficos, de Jean Ray (1973, con M. A. Yanez) [Traducción]

Ahola no es de leíl (1975) [Teatro]

Balada de Carabanchel y otros poemas celulares (1976) [Poesía]

Evangelio de Drácula (1976) [Poesía]

Tragedia fantástica de la gitana Celestina (1977-1978) [Teatro]

Análisis espectral de un comando al servicio de la Revolución Proletaria (1978) [Teatro]

T.B.O. (1978) [Poesía]

Crítica de la imaginación (1978) [Ensayo]

El español al alcance de todos (1978) [Poesía]

Las guitarras de la vieja Izaskun (1979) [Versión española de Los fusiles de la Madre Carrar, de Bertolt Brecht]

El hijo único de Guillermo Tell (1980) [Teatro]

Vida del hombre invisible contada por él mismo (1980) [Poesía]

Lumpen, marginación y jerigonza (1980) [Ensayo]

Aventura en Euskadi (1982) [Teatro]

Escrito en Euskadi: revolución y cultura (1982) [Ensayo]

El lugar del crimen (1982) [Narrativa]

Los hombres y sus sombras (Terrores y miserias del IV Reich) (1983) [Teatro]

Jenofa Juncal, la roja gitana del monte Jaizkibel (1983) [Teatro]

Bunbury (1983) [Versión española de La importancia de llamarse Ernesto, de Oscar Wilde]

El viaje infinito de Sancho Panza (1983-1984) [Teatro]

El cuento de la reforma o ¿Qué demonios está pasando aquí? (1984) [Teatro]

Los últimos días de Emmanuel Kant contados por Ernesto Teodoro Amadeo Hoffmann (1984-1985) [Teatro]

Detrás de algunas puertas o La columna infame (1986) [Teatro]

"Frankenstein" en Hortaleza (1986) [Guión de cine]

Revelaciones inesperadas sobre Moisés (1988) [Teatro]

El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde (1988, con José Sastre) [Traducción]

Demasiado tarde para Filoctetes (1989) [Teatro]

Drama titulado A (1990) [Teatro]

¿Dónde estás, Ulalume, dónde estás? (1990) [Teatro]

Prolegómenos a un teatro del porvenir (1992) [Ensayo]

Necrópolis (1993) [Narrativa]

Lluvia de ángeles sobre París (1994) [Teatro]

Elogio de la sedición o ¿Dónde estoy yo? (1994) [Ensayo]

Residuos urbanos (1994) [Poesía]

Los dioses y los cuernos (1995) [Teatro]

¡Han matado a Prokopius! (1996)[Teatro]

Historias de California (1996) [Narrativa]

Crimen al otro lado del espejo (1997) [Teatro]

El asesinato de la luna llena (1997) [Teatro]

Las brujas (1997) [Poesía]

El drama y sus lenguajes I. Drama y poesía (2000) [Ensayo]

El drama y sus lenguajes II. Gramaturgia y textamento (2001) [Ensayo]

Los intelectuales y la utopía (2002) [Ensayo]

Diálogo para un teatro vertebral (2002) [Teatro]

Ensayo general sobre lo cómico (en el teatro y en la vida) (2002) [Ensayo]

Limbus o Los títulos de la nada (2002) [Ensayo]

Manifiesto contra el pensamiento débil (2003) [Ensayo]

Las dialécticas de lo imaginario (2003) [Ensayo]

 

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