Lorca y Gijón. Boni OrtizCartel homenaje a Lorca

LOS DOS PRIMEROS MONTAJES DE LORCA EN GIJÓN.

El presente artículo, es la primera entrega de una crónica general, sobre los dos primeros montajes de Lorca en Gijón. En ella se pretende dar cuenta detallada del homenaje que se le hiciera al poeta, en enero de 1937, por el Grupo de Ensayos Teatrales del Ateneo Obrero de Gijón, y de la puesta en escena de “Los títeres de cachiporra”, realizada por GESTO Teatro de Cámara, en octubre de 1961. En los dos casos, además de la calidad de los espectáculos, sobresale el carácter pionero de ambos, como he comprobado en las diversas fuentes consultadas de las que iré dando cuenta, con el animo de contextualizar y resaltar la tensión teatral de la que Gijón, siempre ha hecho gala.

1.- El  primero, en Gijón.

“SANGRE DE ESPAÑA EN EL ROMANCERO”

<< Córdoba para morir. Pero la fatalidad dio un salto sobre la geografía andaluza hasta caer en Granada, El crimen fue en Granada.

Todo estaba preparado, por la poesía y para la poesía, para que Lorca muriese en Córdoba. El poeta había adivinado su destino a través del romancero. Tenía que morir dentro del romancero y dentro de su poesía; también dentro de si mismo. Los ojos de Federico no podía cerrarlos sino el cielo alto de su tierra. Sin embargo, Federico sufrió un error. Las distancias poéticas, desenfocadas por el sol y la fantasía, se confundieron al final de la copla. Y en Granada fue el crimen, que no en Córdoba.

La Alhambra está en sombras aún. Su historia y su perfume duermen pegados a los muros eternos de sus patios. Guitarras y gitanos -coplas en reposo, danzas quietas, cuerpos brillantes en la noche azul- se agazapan en el misterio profundo de las cuevas. La Guardia Civil madruga; en los tricornios se aplasta la ultima oscuridad de la noche. También se madruga en los cuarteles; fusiles limpios y plomo nuevo en las recamaras. Federico sueña. Ante él, el abismo trágico de su poesía. Y la luna. Y Preciosa. Y Antoñito el Camborio.

Federico, en la celda, despierta. Su despertar, erizado de fusiles, tiene un acento duro y macabro. Granada, estupefacta, mira sin respirar.

Hay un coronel con las estrellas apagadas en la bocamanga. Unos señoritos andaluces beben manzanilla y sangre. Un gitano.

Federico camina y pisa su destino. Al final, el campo. Sobre el campo, Andalucía. Sobre Andalucía se desploma Federico. Antes, una descarga.

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Los proyectiles atraviesan la carne lírica de un poeta. Y atraviesan las paginas del Poema del cante jondo. Y las cuevas del Albaicín. Y la madera breve y sonora de una guitarra. Y el lamento bronco y agrio de un fandanguillo.

Y atraviesan todo. Hasta los compases inquietantes del Amor brujo. Hasta las curvas de los bailes de Antonia Mercé. Hasta el mapa de España agujereado ya por las circunferencias de las plazas de toros.

Cae la noche. Un libro se cierra levemente sobre el silencioso final de la mas dramática antología.

Federico García Lorca. Sangre de España derramada sobre los olivares encendidos de sol. Sangre de España que empapa el romancero popular hasta calar en lo mas hondo y mas vivo de la raza.

Las estrellas del coronel, insensibles y frías, se empapan también >>.

Valga este sentido artículo de Vega Pico, aparecido en AVANCE (Gijón, jueves 14 de enero de 1937), para abrir este trabajo. Valgan también algunas reflexiones del propio Lorca: 

“El teatro es la poesía que se levanta del libro y se hace humana”... “En este momento dramático del mundo, el artista debe de llorar y reír con su pueblo. Hay que dejar el ramo de azucenas y meterse en el fango hasta la cintura para ayudar a los que buscan las azucenas. Particularmente yo tengo un ansia verdadera por comunicarme con los demás. Por eso llamé a las puertas del teatro y al teatro consagro toda mi sensibilidad...”

Pero valgan, sobre todo, los dos años transcurridos tras los grandes fastos institucionales del Año Lorca, o mejor, Federico, como en ese 1998 le llamaban todos, con ese tuteo del cretino que pretende demostrar una vieja relación. Vuelva pues, cada mochuelo a su olivo; séquense las lagrimas de cocodrilo los hijos y nietos (carnales o ideológicos) de sus torturadores y asesinos; retírese ya, del bolsillo de la americana Toni Miró, el Por la Puerta de Elvira... de entrevistas y tertulias radiofónicas, y perfumado de Versage, mándesele a la madre o al padre, que en otro tiempo pretendió desvirtuarlo, o lo prohibió. Vuelva Lorca al pueblo, con el que quiso estar y quien hizo de él bandera de combate y resistencia.

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Programa homenaje a LorcaY así se entendió en Gijón, donde habría de realizarse el primer homenaje al poeta asesinado de toda España, a mediados de enero de 1937, y también años después, concretamente en octubre de 1961, uno de los primeros montajes de Lorca, durante la dictadura del general Franco.

Habría de ser el Grupo de Ensayos Teatrales del Ateneo Obrero de Gijón, quien llevase a cabo el homenaje referido. Tanto la entidad cultural, como el cuadro escénico, habían demostrado su decidido apoyo a la necesaria y tan reclamada renovación teatral, desarrollando todo un conjunto de iniciativas de interés, como el patrocinio de, Casa de muñecas de Ibsen, bajo la dirección de Gregorio Martínez Sierra, pionero en los años veinte de dicha renovación, con su Teatro de Arte. Patrocinando, también, las representaciones que diera, en el recién remodelado Cinema GOYA, la Compañía de Teatro Proletario (CPT)  cuyo líder, Cesar Falcón, las complementaría con charlas sobre “la formación de la cultura y el arte proletarios” en los locales del Ateneo Obrero de Gijón y La Calzada.

En abril de 1936, el Grupo de Ensayos Teatrales del Ateneo Obrero de Gijón, representa en el Teatro Robledo, El secreto de Ramón J. Sender. La obra narra la tragedia de dos revolucionarios en los años del pistolerismo patronal en la Barcelona de 1923; los cinco personajes: dos detenidos, dos policías y un comisario, van desarrollando una historia donde la injusticia social se hace palpable y donde la brutalidad y la dureza de la prisión hace inevitable el enloquecimiento y posterior muerte de uno de los detenidos, que de esa manera no revela los secretos del movimiento revolucionario. Las funciones, ilustraban la conferencia que el propio Sender diera en los locales del Ateneo Obrero, sobre los contenidos sociales en la novela y el teatro, recogidos en su libro Teatro de Masas, editado en 1931, en el que daba cuenta de las experiencias y aportaciones del nuevo teatro soviético.

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Es evidente la tensión que el acontecimiento cultural encierra, si además tenemos en cuenta que el estreno en Madrid de El secreto, no se produciría hasta cinco meses después, concretamente el 23 de septiembre de 1936, por el Grupo del Teatro Popular, bajo la dirección de Luis Mussot.

Pero vayamos al homenaje. En Memoria de Federico García Lorca sería el título, como puede verse en el programa de mano que aportamos, organizado por el Ateneo Obrero de Gijón (Grupo de Ensayos Teatrales) y patrocinado por el Frente Popular (Departamento de Propaganda). Se habían previsto como fechas para las funciones los días 13 y 14 de enero, teniendo que realizarse una tercera función el viernes 28, dado el éxito de los días anteriores.

Ese miércoles 13 de enero, el homenaje tenía serios rivales en la cartelera de Gijón. En los Campos Eliseos,Programa homenaje a Lorca ponían el Drácula de Bela Lugosi, nada menos que hablada en español; en el Teatro Dindurra, hacía un par de días que habían quitado Tiempos Modernos, de Charlot, para poner una sobre “abolicionismo contra esclavitud”: El espía nº 13, con Marion Davies y Gary Cooper. El Cine Avenida no se quedaba atrás: “imponentes escenas del hundimiento de un trasatlántico” en, Lo que los dioses destruyen, protagonizada por Walter Connolly y Robert Young. El secreto de Charlei Chan, con Warner Oland, en el Cinema Goya. Una apasionante en el Gijón Cinema, Alma de bailarina, con nada mas y nada menos, que Clark Gable y Joan Crawford. Y para los amantes de las variedades y el teatro, también había: en el Salón Doré, un espectáculo con canción flamenca, argentina y asturiana, el Dueto Méndez y la comedia de costumbres madrileñas, La real gana.

Con toda certeza, la gente de Gijón, en ese enero del 37, estaría procurando olvidarse de los “pacos” o francotiradores del primer mes de guerra; o de la masacre contra la población civil en la víspera del DIA de Begoña de 1936, donde al final del DIA se contabilizaron 54 muertos y casi un centenar de heridos, como consecuencia de los bombardeos, que durante mañana y tarde desplegó la aviación fascista sobre la ciudad, incluido Hospital y Estación de Langreo, desde la que se evacuaba a diferentes aldeas cercanas a mujeres y niños. Los bombardeos combinados desde el mar y el aire, contra la población civil, sin otro objetivo que el terror, fueron constantes durante quince meses de resistencia. Y cotidianas las alarmas aéreas iniciadas por la sirena de la Junta de Obras del Puerto y secundada por el resto de fabricas, recomendando el uso de los ciento cincuenta refugios de los que disponían los 60.000 gijoneses en toda la ciudad. Los bombardeos desde el buque Comandante Cervera y los destructores Velasco y España, serían más tarde sistematizados por la aviación nacional, junto a escuadras italianas y alemanas, con base en Leon, sin olvidar a la criminalmente famosa Legión Cóndor, formada en diciembre de 1936 en Sevilla, y desplazada para tareas de destrucción en el frente norte.

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A pesar de todo, en estos primeros días del año treinta y siete, podría decirse que Gijón gozaba de normalidad social, económica, incluso comercial, a la que sin duda había contribuido el recién formado Consejo Interprovincial de Asturias y Leon, que ampliaba la representación de fuerzas políticas de izquierdas del Comité Provincial del Frente Popular al que sustituye como órgano de gobierno, con sede en Gijón desde setiembre del 36. A las necesidades de la población, habría que sumar las de los miles de desplazados de otras zonas ( en el curso escolar 1936-37, cerca de 5000 niños, acompañaron a los escolares gijoneses, en escuelas y cantinas escolares), y lógicamente, el sustento de las tropas y milicias.

Programa homenaje a LorcaNormalización que implicó hasta a los espectáculos, que por vez primera, serían estructurados como una actividad industrial mas. A través del control sindical de locales (cines, teatros, cafés cantantes, salas de fiestas, etc.) y secciones (compañías, coros, orquestas, etc.), se aseguró además del empleo, la calidad de los espectáculos; compensando los locales de alto rendimiento, con los que no cubrían gastos, permanentemente sujetos a espectáculos, técnica y culturalmente pobres. El Consejo Provincial de espectáculos Públicos, no solo se encargaba de la administración, dirección y selección del espectáculo, también de la producción y distribución. Tal fue el caso del Homenaje a Federico García Lorca, que contó con una pequeña gira, de la que se hacía eco el Avance en su edición del 8 de febrero de 1937:

“De Santander y Bilbao, donde ha actuado con enorme éxito de público y crítica, han regresado ayer a nuestra villa, el Grupo de Ensayos Teatrales del Ateneo Obrero, con el Homenaje a Federico García Lorca (...) Próximamente iniciarán una tourné por toda la provincia”.

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 Mas de un asistente al homenaje, llevaría en su bolsillo uno de los nuevos billetes de CIEN pesetas, que ese mismo DIA se habían puesto en circulación y que inauguraban una nueva serie con billetes de diferente valor ( 50, 25, 10 y 5 pesetas), y que paulatinamente irían apareciendo. Emitidos por el Banco de España, venían avalados por las firmas del Interventor y del Cajero. El anverso tenía el fondo naranja, desvanecido en azul a derecha e izquierda; el nombre del Banco y las cifras en distintos tonos azules; el PAGARÁ, la cantidad en letras, fechas y firmas en negro. El reverso, sobre fondo azul, llevaba un dibujo en violeta de unos mineros empujando una vagoneta en el exterior de una bocamina. Sin embargo, la noticia importante de ese DIA 13 de enero de 1937, era publicación y entrada en vigor de la Reforma Agraria promulgada por el Consejo Interprovincial de Asturias y León, en la que se preveía la incautación, en determinadas circunstancias, de rentas y propiedades, la eliminación del subarriendo y la liquidación de aparcerías y comuñas ( dar la mitad al propietario, de la producción, en pequeñas explotaciones agrícolas o ganaderas), la rebaja al 2% de prestamos agrícolas o del 50% en las rentas.

La larga duración del espectáculo, casi tres horas, explica que el comienzo del mismo fuese las seis y media de la tarde, una hora antes de lo que era habitual. El homenaje al poeta asesinado mantenía la estructura, tan del gusto de la época, de las varietés populares y su contenido lo recogía el Avance del miércoles 13 de enero de 1937:

<< Parte primera: Granada, de Albeniz, por la orquesta Astoria que dirige el profesor Ángel Embil. Lectura de la poesía de Antonio Machado, La muerte fue en Granada, por el recitador Luis Iniesta. Representación del primer acto de Mariana Pineda  de Lorca, por el Grupo de Ensayos Teatrales del Ateneo. (Para mayor comprensión de la obra se dará una síntesis de los actos segundo y tercero en los programas de mano).

Descanso y segunda parte, con la intervención de la orquesta, que interpretará la Danza 50 y Danza 100, de Granados. Lectura de la conferencia Motivos lorquianos, por el poeta Luis Álvarez Piñer, acompañado por el recitador Luis Iniesta Penasso y del guitarrista Yañez, que recitarán diversas poesías del Romancero gitano, de García Lorca.

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