Planteamiento escénico de autogestión bovina

Antonio Rodríguez Velasco

Sería un gasto de papel y de energías comenzar este artículo hablando de la precaria situación de las artes escénicas en España. Y sería un acto de desgarro injustificado comenzarlo hablando de la dolorosa situación de estas artes (y de muchas otras) en Asturias. Sin embargo, todo se dulcifica si, aferrándonos a la utopía, le damos la vuelta a la tortilla y descubrimos que aún quedan muchos locos que continúan trabajando para poder sacar la cabeza de la cueva.

Mónica Cofiño vendiendo papeletas en Porrúa. (Foto de Iren Sos.)

Mónica Cofiño vendiendo papeletas en Porrúa. (Foto de Iren Sos.)

Este es el caso de Mónica Cofiño, conocida por ser una de las fundadoras de la compañía de danza Bailarinas Parabólicas, una de las cabezas pensantes de la Pecera elástica y un referente en la formación y creación de la danza más vanguardista de nuestra región. Ahora, Mónica, metamorfoseada en Xata, se ha lanzado al vacío con un nuevo proyecto de autogestión y creación que aprovecha los recursos rurales de Asturias para poder seguir luchando.

Bajo el nombre de Mónica Cofiño Cowshow, la creadora asturiana ha iniciado un largo viaje con varias paradas encaminada hacia la autosubvención y el crowfounding, ahora cow-founding. Texto y danza para vacas y La Xata la rifa constituyen un amplio abanico de propuestas e intervenciones basadas en las lejanas fronteras entre la ganadería y el arte y en cómo estas se acercan en tiempos de crisis.

El camino comienza a finales del año 2011 con una fase de creación escénica que emplea el símbolo de “la vaca” como pretexto para hablar de lo rural, la mujer en Asturias, la crisis social y la crisis artística personal de la artista. Su principal intención en esa primera etapa era devolver el arte al pueblo cuestionándose cómo la gestión de espacios escénicos urbanos, institucionales, etc., deja de funcionar en tiempos precarios y da la espalda al creador. Estas reflexiones la conducen de forma irrevocable a solicitar y crear un medio de gestión novedoso: residencias en cuadras. La ironía no se separa en ningún momento de este proceso: tenemos a una bailarina contemporánea (o como se quiera llamar) encerrada en una cuadra y buscando un lenguaje corporal y verbal para entablar relación con las vacas.

El trabajo de Mónica comienza a tomar alas en esta fase y, apoyada por numerosos artistas y colectivos (.tape., Cuco Suárez, Paraíso Local Cultural), emprende una exploración de otros medios artísticos como el video, el arte sonoro o la ilustración. En esta nueva etapa multidisciplinar, el matadero, la plaza de toros, los mercados de ganado o los montes de Asturias compiten con la cuadra como lugar de creación y distribución.

Llegados a este punto, Texto y danza para vacas comienza a ser escuchado y Mónica con su vaca o sin ella presenta sus ensayos abiertos en espacios escénicos convencionales en Toledo, Ciudad Real, Lisboa, Bilbao, Salamanca y Gijón. Son numerosas las anécdotas surgidas durante la presentación de sus ensayos casi improvisados. Conexiones en directo con cuadras asturianas desde Castilla, la aparición de la xata real de forma inesperada un día antes de la presentación en Gijón, etc., demuestran la ironía y el absurdo que rodean siempre las piezas de Cofiño.

Esta fase abierta al público urbano termina a finales del verano de este año 2012 y se solapa con la parada más arriesgada de su viaje: la venta de papeletas de La Xata la rifa. Mónica decide integrarse a partir de julio de este año en los pueblos de Llanes y Ribadesella y convivir y relacionarse con los ganaderos de esta zona. Travestida con una indumentaria flamenco-vacuna, se pasea en su moto-xata tuneada por los pueblos vendiendo sus papeletas. La xata se rifa de verdad, no es ninguna mentira, aunque algunos de los compradores desconfíen de esta vaca loca en un primer acercamiento.

Mónica baila, interviene, actúa, recita, “performa” por romerías y sidrerías rifando a su xata y convirtiendo una tradición asturiana en un acto performativo y relacional novedoso en nuestra región.

El dinero recaudado en la venta de papeletas será el sustento económico de lo que se convertirá en el primer festival de artes escénicas autogestionado “La xata la rifa”. Durante los días 12, 13 y 14 de octubre, Mónica Cofiño Cowshow organizará en playas, casas abandonadas, cuadras y demás espacios alternativos un festival interdisciplinar con numerosos artistas y colaboradores desinteresados de muy diversos campos. El 13 de octubre, el gran día, se rifará la xata en una parrillada de carne asturiana que sacará a la luz la verdad de toda esta locura. En la zona de venta, se está creando un interés por lo que pueda ser esta cosa tan rara y muchos de los compradores de papeletas se han ofrecido de forma desinteresada para apoyar el proyecto y matar tres pájaros de un tiro: ayudan a Mónica a salir adelante, llevan el arte a unos terrenos olvidados y atraen a turistas y curiosos a sus pueblos.

A pesar de que este sea su momento más álgido, Texto y danza para vacas no se termina aquí. En los próximos meses, Mónica acercará lo rural a la ciudad y se paseará con su xata por Oviedo, Madrid o Gijón. Ni ella misma sabe a dónde la llevará todo esto. Lo que es seguro es que no se acabará aquí. Por ahora, ha alcanzado todos sus objetivos: investigar, explorar el mundo de la vaca, la madre y la mujer, crear un método autogestionado de distribución y programación y mezclar los mundos del arte, la ganadería, lo rural y la ciudad.