Isabel Friera

Estos son los principales problemas que tiene el teatro profesional asturiano:

Disminución de ayudas públicas en un 75% a nivel estatal y supresión en algunas autonomías porque el Gobierno necesita salvar a la Banca.

Subida del IVA al 21%, que implica la asfixia por parte de la totalidad de las empresas teatrales y el público en general. En Francia y Holanda es del 4,5%, Portugal que fue rescatado lo mantiene en un 13%, mientras que en Alemania es del 7%, con un salario mínimo interprofesional de 1.145 €, que en España es de 641 €.

Isabel Friera

Isabel Friera

Recortes para el Circuito Asturiano de Teatro. Falta una mayor exigencia a la Administración y a la Consejería de Cultura. La Constitución Española, en el artículo 44.1 defiende la Cultura como un bien público que debe ser protegido por el Estado. Pero con el IVA al 21% se convierte en un artículo de lujo. Los ciudadanos tienen derecho a una educación cultural, que no es un entretenimiento.

Intrusismo. Se necesita una identidad profesional dentro de la Autonomía. La Administración, los programadores, que sean profesionales, que se informen.

Es imposible sostener una actividad teatral equilibrada, tanto para una empresa amateur como profesional, porque se ha pasado de ser 5 compañías a 50.

Lo verdaderamente importan-te es establecer una unión, dejarnos de una vez por todas de bipartidismos y tripartidismos y volcarnos hacia la unión. No buscar presas o muletas para intentar disimular nuestras carencias, que no son pocas. No somos capaces de unirnos en frentes comunes, nos quedamos en personalismos de si tú lo haces mejor que yo o yo mejor que tú. Lo que nos pasa a la gran mayoría de actores por no decir a todos, es que tenemos un gran ego, que traspasa la vida cotidiana y así no conseguiremos nada.

La verdadera solución es la unión, no la disgregación. Hasta que no establezcamos una verdadera integración no avanzaremos como colectivo en nuestra Autonomía, ni por consiguiente fuera de ella. La esencia de la Unión de Actores es defender los derechos de los trabajadores y la legalidad.

¿Cómo se puede convocar unas elecciones y ser 6 de 60? ¿Cómo se puede luchar por una página web y que de 60 manden su perfil para la página 10? ¿Cómo se puede no querer saber nada de la Unión y dejar morir este sindicato después de 20 años? ¿Cómo se puede tener ejemplares gratis de un libro de monólogos a disposición de todos los afiliados y que apenas venga nadie a recogerlos? ¿Cómo se puede no asistir a jornadas con gente de lujo que son un bien común para el gremio? ¿Cómo se puede tener que becar a alumnos de la ESAD, porque los propios afiliados de la Unión no van a los cursos de formación? ¿Cómo puede trabajar por 30 € en algunas series —de cuyo nombre no me acuerdo— un actor que se dice profesional? ¿Cómo se puede incluso trabajar gratis? ¿Cómo se puede perder la inquietud por reunirse en la sede de la Unión para confrontar temas de actualidad, llámese “Pastas y Té”, o “Café con Pingarates”? ¿Cómo se puede tirar piedras contra nuestro propio tejado de esa manera, con la que está cayendo? Y así un largo etc.

Señores actores, seamos serios, tomemos las riendas de nuestra Autonomía y como Fuenteovejuna todos a una. Tiene que haber primeramente una personalidad como Autonomía, que no está creada y mientras no arrimemos el hombro todos y cada uno de nosotros, mal vamos, compañeros. Tenemos que tener claro el objetivo y no nos confundamos, el objetivo es crecer como gremio, como Autonomía y como personas. Por todo lo enumerado antes está muy claro que somos muy pequeñitos, y hay que tener la humildad de reconocerlo. Así será el primer paso para empezar a ser grandes.

También quiero añadir que ser Secretaria General de la Unión de Actores, me quitó trabajo en dos películas, concretamente por presentarme como tal y dar la lista de los actores para que pudieran llamarles. El decir “soy de la UAA” les frenó, y me dijeron al día siguiente que no tenía nada más que una sesión, cuando me habían confirmado varias por teléfono el día anterior. Aunque supuso para mí una pérdida considerable de dinero, me sentí orgullosa y feliz, cuando comprobé que se inquietaban diciendo “nosotros tenemos todo en regla”. No hay que tener miedo, señores actores, hay que ir con la cabeza muy alta y dignificar nuestra profesión y así se verá recompensada con creces nuestra profesionalidad. Lo digo también para los empresarios teatrales. Sería un bien común para todos. Y no hay que olvidar que las empresas aquí están constituidas por actores, que en su día fueron amateurs, directores…

También cabe reseñar que aquí hay mucho miedo, y yo me pregunto: ¿Miedo a qué? ¿A que no te llamen? ¿A no trabajar más? ¿Miedo al convenio colectivo por parte de los actores y por parte de las empresas? Pero señores, todo eso no es más que un retroceso para nuestra Autonomía. Quiero recordar, por si muchos no lo saben, que una servidora, fue la primera en denunciar a una empresa teatral por estar usurpando y saltándose a la torera mis derechos como trabajadora. En un segundo caso, volví a denunciar a otra empresa teatral por lo mismo y por reírse de nosotros. Esto es un bien para la Autonomía. Mi caso sentó jurisprudencia. Ésta es la forma que tenemos de aprender todos. Si existiera un convenio, sería mejor para las dos partes. Pero así, cuando surge algún problema, se remite a Madrid y es peor para todos. No hay que tener miedo a la legalidad.

Tengo que decir que todos somos unos ombliguistas y así no se consigue nada. Eso es lo que quieren, demostrémosles al Gobierno y a la Administración que se topan con un hueso duro de roer. Nuestro problema no está en el amateurismo, ni en la ESAD, ni en la SGAE, ni en la UAA. Nuestro problema está en nuestra identidad, tenemos que crearla y creerla. El chiste aquel encajaría muy bien aquí: “¿A qué estamos Pachi, a setas o a Rolex?”. Pues un poco por ahí va la cosa. Señores, seamos serios, ¿qué queremos de verdad, trabajar por y para el teatro profesional? Luchemos juntos y dejémonos de mirar el ombligo que ya lo conocemos de memoria. ¿Qué queremos, luchar por la profesión del actor o que nos den un Goya? Tengamos un sello de identidad y de calidad. O si no, nos quedaremos en ombliguistas diciendo qué goyesco es todo.